{"id":51793,"date":"2025-09-02T06:00:00","date_gmt":"2025-09-02T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=51793"},"modified":"2025-09-01T11:56:11","modified_gmt":"2025-09-01T09:56:11","slug":"dejarse-curar-por-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/dejarse-curar-por-jesus\/","title":{"rendered":"Dejarse curar por Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 necesitamos dejarnos curar y contribuir a curar a los dem\u00e1s? Porque somos vulnerables. S\u00f3lo quien carece de experiencia o de conocimiento de s\u00ed mismo y de los otros puede desconocer esta necesidad. Las catequesis del Papa Le\u00f3n XIV este verano se han centrado en algunos milagros de diferentes curaciones de Jes\u00fas en el Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Bartimeo: levantarse ante Jes\u00fas que pasa y llama<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En su camino a Jerusal\u00e9n, Jes\u00fas se encuentra con Bartimeo, un ciego y mendigo (cfr. Audiencia general<em>,<\/em> 11-VI-2025). Su nombre significa hijo de Timeo, pero tambi\u00e9n hijo del honor o de la admiraci\u00f3n, lo que nos sugiere que \u201c<em>Bartimeo \u2013por su dram\u00e1tica situaci\u00f3n, su soledad y su actitud inm\u00f3vil, como observa san Agust\u00edn\u2013 no consigue vivir lo que est\u00e1 llamado a ser<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sentado al borde del camino, Bartimeo necesita que alguien lo levante y lo ayude a salir de su situaci\u00f3n y seguir caminando. Y para ello hace lo que sabe hacer: pedir y gritar. Es una lecci\u00f3n para nosotros. \u201c<em>Si realmente deseas algo <\/em>\u2013nos propone el Papa\u2013,<em> haz todo lo posible por conseguirlo, incluso cuando los dem\u00e1s te reprenden, te humillan y te dicen que lo dejes. Si realmente lo deseas, \u00a1sigue gritando<\/em>!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, el grito de Bartimeo,<em> \u201c\u00a1Hijo de David, Jes\u00fas, ten piedad de m\u00ed!\u201d<\/em> (Mc 10, 47)\u2013 se ha convertido en una oraci\u00f3n muy conocida en la tradici\u00f3n oriental, que tambi\u00e9n nosotros podemos utilizar: <em>\u201cSe\u00f1or Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de m\u00ed, que soy pecador\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Bartimeo es ciego, pero, parad\u00f3jicamente, ve mejor que los dem\u00e1s y reconoce qui\u00e9n es Jes\u00fas. Ante su grito, Jes\u00fas se detiene y lo llama; \u201c<em>porque <\/em>\u2013observa el sucesor de Pedro\u2013<em> no hay ning\u00fan grito que Dios no escuche, incluso cuando no somos conscientes de dirigirnos a \u00c9l<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Arrojar el manto<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Curiosamente, Jes\u00fas no se le acerca de inmediato, sino que, para reactivar la vida de Bartimeo, \u201c<em>lo empuja a levantarse, conf\u00eda en su posibilidad de caminar. Ese hombre puede ponerse de pie, puede resucitar de sus situaciones de muerte<\/em>\u201d. \u00c9l es capaz de hacerlo, pero debe primero arrojar su manto<em>. &nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esto significa, se\u00f1ala el Papa, que Bartimeo debe dejar su seguridad, su casa, su prenda defensiva (que incluso la ley reconoc\u00eda, cfr. Ex 22, 25), y presentarse ante Jes\u00fas con toda su vulnerabilidad.\u201c<em>Muchas veces lo que nos bloquea son precisamente nuestras aparentes seguridades, lo que nos hemos puesto para defendernos y que, en cambio, nos impide caminar\u201d<\/em>.<strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es de notar que Jes\u00fas le pregunte lo que podr\u00eda parecer obvio: <em>\u201c\u00bfQu\u00e9 quieres que haga por ti?\u201d<\/em>. Porque a veces no queremos curarnos de nuestras enfermedades: preferimos quedarnos quietos para no asumir responsabilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Bartimeo no solo quiere volver a ver, \u00a1tambi\u00e9n quiere recuperar su dignidad! Para mirar hacia arriba, hay que levantar la cabeza. A veces las personas se bloquean porque la vida las ha humillado y solo desean recuperar su propio valor<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, \u201c<em>lo que salva a Bartimeo, y a cada uno de nosotros, es la fe<\/em>\u201d. Al curar a Bartimeo, Jes\u00fas le devuelve su libertad de movimientos, sin pedirle que le siga. Pero Bartimeo elige libremente seguir a Jes\u00fas, que es el Camino.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El paral\u00edtico de la piscina: protagonizar la verdadera vida&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En otra ocasi\u00f3n Jes\u00fas se encuentra, cerca de la puerta del templo, con un hombre que llevaba mucho tiempo (treinta y ocho a\u00f1os) paral\u00edtico, en espera de ser curado por las aguas de una piscina llamada <em>Betzat\u00e1<\/em> (\u201ccasa de la misericordia\u201d), considerada taumat\u00fargica (cfr. Audiencia general, 18-VI-2025).<\/p>\n\n\n\n<p>Observa el Papa Le\u00f3n que esa piscina \u201c<em>podr\u00eda ser una imagen de la Iglesia, en donde los enfermos y los pobres se juntan y hasta donde el Se\u00f1or llega para sanar y donar esperanza<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel hombre ya est\u00e1 resignado, porque no logra sumergirse en la piscina cuando el agua se agita (cfr v. 7) y otros se le adelantan y son curados. \u201c<em>En efecto, aquello que muchas veces nos paraliza es precisamente la desilusi\u00f3n. Nos sentimos desanimados y corremos el riesgo de caer en la dejadez<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Nuestra vida est\u00e1 en nuestras manos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n Jes\u00fas se dirige a este paral\u00edtico con una pregunta que puede parecer superficial:<em> \u201c\u00bfQuieres curarte?\u201d<\/em>. Una pregunta necesaria porque podr\u00eda faltar la voluntad de sanarse. Esto tambi\u00e9n se aplica a nosotros: \u201c<em>A veces preferimos permanecer en condici\u00f3n de enfermos, obligando a los otros a ocuparse de nosotros. Es a veces tambi\u00e9n un pretexto para no decidir qu\u00e9 hacer con nuestra vida<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas le ayuda a descubrir que su vida tambi\u00e9n est\u00e1 en sus manos. Le invita a levantarse, a alzarse de su situaci\u00f3n cr\u00f3nica, y a recoger su camilla. Ese camastro representa su pasado de enfermedad, su historia, que le ha llevado a yacer como un muerto. \u201c<em>Ahora <\/em>\u2013observa el Papa Le\u00f3n\u2013<em> puede cargar aquella camilla y llevarla a donde quiera: \u00a1puede decidir qu\u00e9 hacer con su historia! Se trata de caminar, asumiendo la responsabilidad de escoger qu\u00e9 camino recorrer<\/em>\u201d. \u00a1Y esto gracias a Jes\u00fas!<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La mujer hemorro\u00edsa y la hija de Jairo: sustituir el temor por la fe<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Al introducir su catequesis sobre la hemorroisa y la hija de Jairo, se\u00f1al\u00f3 Le\u00f3n XIV que en Cristo \u201c<em>hay una fuerza que nosotros tambi\u00e9n podemos experimentar cuando entramos en relaci\u00f3n con su Persona<\/em>\u201d (Audiencia general<em>,<\/em> 25-VI-2025).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Comenz\u00f3 observando el cansancio de vivir que nos puede amenazar en nuestra realidad compleja, y que puede llevarnos a apagarnos, adormecernos e incluso sentirnos bloqueados por el juicio de quienes pretenden colocar etiquetas a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo as\u00ed aparece en el pasaje del Evangelio donde se entrelazan las historias de la hija de Jairo (una ni\u00f1a de doce a\u00f1os a punto de morir) y una mujer con p\u00e9rdidas de sangre que busca a Jes\u00fas para sanarse (cfr. Mc 5, 21-43).<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa se fija en \u201c<em>el padre de la muchacha: \u00e9l no se queda en casa lament\u00e1ndose por la enfermedad de la hija, sino que sale y pide ayuda<\/em>\u201d. Aunque es el jefe de la sinagoga, no se impone, no pierde la paciencia y espera;y cuando le vienen a decir que su hija ha muerto y es in\u00fatil molestar al Maestro, sigue teniendo fe y contin\u00faa esperando.<\/p>\n\n\n\n<p>Su coloquio con Jes\u00fas es interrumpido por la mujer que padec\u00eda flujo de sangre, que logra acercarse a Jes\u00fas y tocar su manto (v. 27). \u201c<em>Con gran valent\u00eda \u2013<\/em>considera Le\u00f3n XIV\u2013<em> esta mujer ha tomado la decisi\u00f3n que cambia su vida: todos segu\u00edan dici\u00e9ndole que permanezca a distancia, que no se deje ver. La hab\u00edan condenado a quedarse escondida y aislada<\/em>\u201d<strong>. <\/strong>Esto nos puede pasar a nosotros: \u201c<em>A veces tambi\u00e9n nosotros podemos ser v\u00edctimas del juicio de los dem\u00e1s<\/em><strong><em>,<\/em><\/strong><em> que pretenden colocarnos un vestido que no es el nuestro. Y entonces estamos mal y no logramos salir de eso<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Decidirse a buscar a Jes\u00fas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Pero aquella mujer re\u00fane en s\u00ed misma la fuerza para buscar a Jes\u00fas, al menos para que toque sus vestidos. Aunque alrededor del Maestro hab\u00eda una muchedumbre que le apretujaba, solo ella se cur\u00f3, por su fe, como observa san Agust\u00edn: <em>\u201cLa multitud apretuja, la fe toca\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed sucede con nuestra fe, sostiene el Papa: \u201c<em>Cada vez que realizamos un acto de fe dirigido a Jes\u00fas, se establece un contacto con \u00c9l e inmediatamente su gracia sale de \u00c9l. A veces no nos damos cuenta, pero de una forma secreta y real la gracia nos alcanza y lentamente transforma la vida desde dentro<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el padre de la ni\u00f1a recibe la noticia de que hab\u00eda muerto, Jes\u00fas le dice:<em> \u201c\u00a1No temas, basta que creas!\u201d<\/em>. Al llegar a la casa, en medio de la gente que lloraba y gritaba, Jes\u00fas afirma: <em>\u201cLa ni\u00f1a no est\u00e1 muerta, sino que duerme\u201d<\/em> (v. 39). Entra donde est\u00e1 la ni\u00f1a, le toma la mano y le dice: <em>Talit\u00e1 kum<\/em>, <em>\u201c\u00a1Ni\u00f1a, lev\u00e1ntate!\u201d<\/em>. La muchacha se levanta y se pone a caminar.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante este gran milagro, se\u00f1ala Le\u00f3n XIV: \u201c<em>Aquel gesto de Jes\u00fas nos muestra que \u00c9l no solo sana toda enfermedad, sino que tambi\u00e9n despierta de la muerte. Para Dios, que es Vida eterna, la muerte del cuerpo es como un sue\u00f1o. La muerte verdadera es aquella del alma: \u00a1de esta debemos tener miedo<\/em>!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el Papa se fija en que Jes\u00fas dice a los padres de la ni\u00f1a que le den de comer: \u201c<em>una se\u00f1al concreta de la cercan\u00eda de Jes\u00fas a nuestra humanidad<\/em>\u201d. Por eso tambi\u00e9n nosotros hemos de dar alimento espiritual a tantos muchachos que est\u00e1n en crisis. Pero para esto es necesario que nosotros nos alimentemos del Evangelio<strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Curaci\u00f3n del sordomudo: dejarse \u201cabrir\u201d por Jes\u00fas y comunicarse con los dem\u00e1s<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El Papa introduce una cuarta predicaci\u00f3n (cfr. Audiencia general 30-VII-2025) sobre las curaciones de Jes\u00fas mirando a nuestro mundo, atravesado por un clima de violencia y odio, que se opone a la dignidad humana. La \u201cbulimia\u201d de la hiperconexi\u00f3n y del bombardeo de im\u00e1genes, a veces falsas o distorsionadas, nos arrolla y puede someternos a una tormenta de emociones contradictorias.<\/p>\n\n\n\n<p>En este escenario, quiz\u00e1 tengamos el deseo de apagar todo contacto y encerrarnos en el silencio: \u201c<em>la tentaci\u00f3n de encerrarnos en el silencio, en una incomunicaci\u00f3n en la que, por muy cercanos que estemos, ya no somos capaces de decirnos las cosas m\u00e1s simples y profundas<\/em>\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio de Marcos presenta a un hombre que no habla nioye (cfr. Mc 7, 31-37). Y Le\u00f3n XIV se vuelve de nuevo hacia nosotros: \u201c<em>Precisamente como nos podr\u00eda pasar a nosotros hoy, este hombre quiz\u00e1 decidi\u00f3 no hablar m\u00e1s porque no se sent\u00eda comprendido, y apagar toda voz porque se sent\u00eda decepcionado y herido por lo que hab\u00eda o\u00eddo<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Contin\u00faa el Papa: \u201c<em>De hecho, no es \u00e9l quien acude a Jes\u00fas para ser sanado, sino que lo llevan otras personas.<\/em><em>Se podr\u00eda pensar que quienes lo conducen al Maestro son los que est\u00e1n preocupados por su aislamiento<\/em>\u201d. Y a\u00f1ade que la comunidad cristiana ha visto en estas personas tambi\u00e9n \u201c<em>la imagen de la Iglesia, que acompa\u00f1a a cada ser humano hasta Jes\u00fas para que escuche su palabra<\/em>\u201d. Adem\u00e1s, observa que el episodiotiene lugar en un territorio pagano, lo que sugiere un contexto en el que otras voces tienden a cubrir la voz de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en otras ocasiones, el comportamiento de Jes\u00fas puede parecer extra\u00f1o al principio, pues toma consigo a esta persona y la lleva aparte, con lo que parece acentuar su aislamiento. \u201c<em>Pero,<\/em> \u2013observa el Papa\u2013 <em>mir\u00e1ndolo bien, este gesto nos ayuda a comprender lo que se esconde detr\u00e1s del silencio y la cerraz\u00f3n de este hombre, como si (Jes\u00fas) hubiera captado su necesidad de intimidad y cercan\u00eda<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Acercarse al que est\u00e1 aislado<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El maestro le ofrece ante todo una proximidad silenciosa, a trav\u00e9s de gestos que hablan de un encuentro profundo: le toca los o\u00eddos y la lengua; no usa muchas palabras, sino que le dice solo: \u201c<em>\u00a1\u00c1brete!\u201d<\/em> (en arameo, <em>efat\u00e0)<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Observa Le\u00f3n XIV: \u201c<em>Es como si Jes\u00fas le dijera: \u2018\u00a1\u00c1brete a este mundo que te asusta! \u00a1\u00c1brete a las relaciones que te han decepcionado! \u00a1\u00c1brete a la vida que has renunciado a afrontar!<\/em>\u2019\u201d, porque cerrarse en uno mismo nunca es la soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Un detalle final: tras el encuentro con Jes\u00fas, esa persona no solo vuelve a hablar, sino que lo hace <em>\u201cnormalmente\u201d.<\/em> Esto puede sugerir, dice el Papa, algo sobre los motivos de su silencio: quiz\u00e1 se sinti\u00f3 inadecuado, malinterpretado o incomprendido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed nosotros:\u201c<em>Todos experimentamos que se nos malinterpreta y que no nos sentimos comprendidos. Todos necesitamos pedirle al Se\u00f1or que sane nuestra forma de comunicarnos, no solo para ser m\u00e1s eficaces, sino tambi\u00e9n para evitar herir a los dem\u00e1s con nuestras palabras<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, Jes\u00fas le proh\u00edbe contar lo que le ha sucedido, como para indicar que para dar testimonio de \u00c9l, debe recorrer a\u00fan cierto camino.\u201c<em>Para conocer verdaderamente a Jes\u00fas hay que recorrer un camino, hay que estar con \u00c9l y atravesar tambi\u00e9n su Pasi\u00f3n. Cuando lo hayamos visto humillado y sufriendo, cuando experimentemos el poder salv\u00edfico de su Cruz, entonces podremos decir que lo hemos conocido verdaderamente. No hay atajos para convertirse en disc\u00edpulos de Jes\u00fas<\/em>\u201d. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 necesitamos dejarnos curar y contribuir a curar a los dem\u00e1s? Porque somos vulnerables. 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