{"id":51629,"date":"2025-09-01T00:05:00","date_gmt":"2025-08-31T22:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=51629"},"modified":"2025-09-03T11:25:23","modified_gmt":"2025-09-03T09:25:23","slug":"entrevista-al-cardenal-wojtyla-sobre-el-sacerdocio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/entrevista-al-cardenal-wojtyla-sobre-el-sacerdocio\/","title":{"rendered":"Entrevista al cardenal Wojtyla sobre el sacerdocio"},"content":{"rendered":"<p>Al cumplir el primer aniversario del III S\u00ednodo de Obispos, para PALABRA traemos a sus p\u00e1ginas las declaraciones del cardenal Wojty\u0142a, cuya destacada actuaci\u00f3n en el mismo, como representante del episcopado polaco, es sobradamente conocida.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El cardenal arzobispo de Cracovia, monse\u00f1or Karol Wojty\u0142a, ha respondido amablemente a la entrevista que le ha hecho el director del \u00abCRIS\u00bb, Joaqu\u00edn Alonso Pacheco.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El cardenal, adem\u00e1s de aludir a los temas tratados en el S\u00ednodo, habla de la situaci\u00f3n de la Iglesia en Polonia, donde, a pesar de diversas dificultades, los sacerdotes est\u00e1n dando muestras admirables de su conciencia sacerdotal.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u2014Polonia es uno de los pa\u00edses que ha registrado en estos \u00faltimos a\u00f1os mayor incremento de vocaciones al Sacerdocio. En este fen\u00f3meno juega un papel indudablemente importante la imagen del sacerdote que los ciudadanos polacos desean para su Iglesia. \u00bfPodr\u00eda explicar, Eminencia, qu\u00e9 expectativas tiene en Polonia la Iglesia en este sentido?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u2014Ante todo he de decir que debemos al \u00faltimo S\u00ednodo de obispos, que intensific\u00f3 y sistematiz\u00f3 la reflexi\u00f3n sobre el tema del sacerdocio ministerial, el que esta reflexi\u00f3n haya alcanzado a toda la Iglesia, llegando desde las Conferencias episcopales a las iglesias locales y a todos los fieles. De modo que hemos tocado uno de los puntos fundamentales de la conciencia de la Iglesia. Sobre esta conciencia de la Iglesia reavivada por el S\u00ednodo se plantea, tambi\u00e9n, por lo que se refiere a Polonia, el problema de las expectativas de los cat\u00f3licos respecto a la figura del sacerdote.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es verdad que la forzada carencia de organizaciones cat\u00f3licas en nuestro pa\u00eds nos ha impedido muchas veces consultar a todos los sectores del laicado en la fase preparatoria del S\u00ednodo; sin embargo, otros acontecimientos nos han permitido tomar nota directamente de sus sentimientos sobre el problema del sacerdocio. La celebraci\u00f3n, en 1970, del cincuenta aniversario de la ordenaci\u00f3n sacerdotal de Pablo VI, que se vivi\u00f3 con particular intimidad en Polonia; el 25 aniversario de la liberaci\u00f3n de 250 sacerdotes de los campos de concentraci\u00f3n de Dachau y, el a\u00f1o pasado, la preparaci\u00f3n de la beatificaci\u00f3n de Maximiliano Kolbe \u2014el sacerdote cat\u00f3lico que dio su vida en Auschwitz a cambio de la de un padre de familia\u2014 han significado para nuestros fieles una especie de introducci\u00f3n espiritual al S\u00ednodo y, para nosotros, una ocasi\u00f3n de constatar que la figura del sacerdote se encuentra en el centro de la conciencia de la Iglesia en Polonia.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esto mismo prueban las respuestas dadas por nuestros sacerdotes, la primavera pasada, a las preguntas formuladas por la Secretar\u00eda del S\u00ednodo en la fase preparatoria. Sus respuestas se atienen a esa conciencia, es decir, definen la figura del sacerdote de acuerdo con sus propias convicciones y, al mismo tiempo, de acuerdo con las exigencias concretas de todo el resto del Pueblo de Dios. En Polonia es un hecho consolador la estrecha relaci\u00f3n que existe entre la existencia sacerdotal concreta \u2014el modo que el sacerdote se ve a s\u00ed mismo\u2014 y las exigencias de la fe viva de la Iglesia \u2014el <em>sensus fidei<\/em> del Pueblo de Dios para el cual \u00e9l ha sido llamado al ministerio.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De aquellas respuestas se deduce que para los cat\u00f3licos polacos la problem\u00e1tica del sacerdote se plantea principalmente en torno al momento mismo de la vocaci\u00f3n sacerdotal. Se la concibe con raz\u00f3n, como una particular\u00edsima llamada personal de Cristo, la prolongaci\u00f3n sobrenatural de la llamada dirigida por Jes\u00fas a los Ap\u00f3stoles. Todos los fieles, en las diversas formas de la existencia cristiana, tratan de conducir su vida de acuerdo con la especial intenci\u00f3n de Dios contenida en el Bautismo, pero la vocaci\u00f3n sacerdotal se entiende justamente en toda su peculiaridad. A ese nuevo <em>\u00abven y s\u00edgueme\u00bb <\/em>pronunciado imperativamente por Cristo, responde, en la sensibilidad de nuestros fieles, la certeza de que, al car\u00e1cter personal de tal llamada, debe seguir un compromiso total de la persona. En resumen, se vive, literalmente la expresi\u00f3n con la que la ep\u00edstola a los hebreos describe el sacerdote como: <em>ex hominibus assumptus <\/em>(Heb 5, 1).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este es lo que explica c\u00f3mo, a pesar de las dificultades objetivas, los seminarios sean objeto de particular atenci\u00f3n por parte de todos y sean mantenidos gracias, exclusivamente, a los donativos de los fieles, y explica tambi\u00e9n la extraordinaria participaci\u00f3n con la que \u2014especialmente en las comunidades de provincia, pero tambi\u00e9n en las grandes ciudades\u2014 se siguen las ordenaciones sacerdotales y las celebraciones de las primeras Misas.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos seguir sirvi\u00e9ndonos del modelo del texto paulino para ilustrar un segundo aspecto importante de esta conciencia de los fieles polacos relativa al sacerdocio: <em>pro hominibus constituitur<\/em>. Los fieles ven en el sacerdote al sustituto y al seguidor de Cristo, que sabe afrontar con gusto cualquier sacrificio personal para la salvaci\u00f3n de las almas que le han sido confiadas. Est\u00e1n seguros de \u00e9l y aprecian, sobre todo, su celo apost\u00f3lico concreto y su incansable esp\u00edritu de sacrificio por el pr\u00f3jimo, realizado en el esp\u00edritu de Cristo. Y es, precisamente, insistiendo sobre estas dimensiones de la existencia sacerdotal c\u00f3mo pienso que se puede superar cualquier \u201ccrisis de identidad\u201d. El sacerdote es \u00fatil a la sociedad si logra emplear todas sus capacidades f\u00edsicas y espirituales en el desempe\u00f1o de su ministerio pastoral. Los fieles no necesitan de funcionarios de la Iglesia, o de eficaces dirigentes administrativos, sino de gu\u00edas espirituales, de educadores (entre mi gente es convicci\u00f3n com\u00fan que el Cristianismo posee principios morales y posibilidades educativas insustituibles).<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo al documento sinodal, para ver reflejada en \u00e9l la situaci\u00f3n polaca, ser\u00eda preciso aportar una nueva correcci\u00f3n: m\u00e1s que insistir en la <em>crisis identitatis<\/em>, ser\u00eda necesario poner de relieve la identificaci\u00f3n <em>per vitam et ministerium <\/em>que constituye precisamente el dato m\u00e1s relevante del modo en que nuestros fieles consideran el Sacerdocio, a la luz de todo lo que ya subrayaron algunos documentos conciliares como la <em>Lumen gentium <\/em>y el <em>Presbyterorum ordinis<\/em>. Esto no significa que los sacerdotes polacos no miren con agradecimiento la tarea realizada por el S\u00ednodo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Es Dios quien da el sacerdocio.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u2014En numerosos pa\u00edses occidentales, en los que con la industrializaci\u00f3n se ha difundido una mentalidad cada vez m\u00e1s t\u00edpica de la sociedad secularizada, se habla de sacerdocio <\/strong><strong><em>part-time <\/em><\/strong><strong>y de actividades profesionales de los sacerdotes. \u00bfC\u00f3mo considera V. Eminencia este problema en relaci\u00f3n con el de la escasez de clero?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u2014El documento final del S\u00ednodo responde a esta pregunta en t\u00e9rminos esenciales. En la parte dedicada a los principios doctrinales se lee: <em>\u201cLa permanencia de esta realidad que marca una huella para toda la vida \u2014doctrina de fe conocida en la tradici\u00f3n de la Iglesia con el nombre de car\u00e1cter sacerdotal\u2014 demuestra que Cristo asoci\u00f3 a s\u00ed irrevocablemente la Iglesia para la salvaci\u00f3n del mundo, y que la misma Iglesia est\u00e1 consignada definitivamente a Cristo para cumplimiento de su obra. El ministro, cuya vida lleva consigo el sello del don recibido por el Esp\u00edritu Santo, es signo permanente de la fidelidad de Cristo a su Iglesia\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con toda la tradici\u00f3n, el S\u00ednodo ha afirmado que el sacerdocio ministerial, como fruto de la particular vocaci\u00f3n de Cristo, es un don de Dios en la Iglesia y para la Iglesia; y sucede que precisamente este don, una vez aceptado por el hombre en la Iglesia, es irrevocable. En efecto, el S\u00ednodo ha reafirmado que <em>\u201cesta peculiar participaci\u00f3n en el sacerdocio de Cristo no desaparece de ning\u00fan modo, aunque el sacerdote sea dispensado o removido del c\u00edrculo del ministerio por motivos eclesiales o personales\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pr\u00e1ctica es la Iglesia la que, a trav\u00e9s del obispo, llama a determinados individuos al sacerdocio y se lo transmite de modo sacramental, pero esto no debe hacer olvidar que el autor del don, aquel que ha instituido el sacerdocio es Dios mismo. <em>\u201cPor la imposici\u00f3n de manos se comunica el don imperecedero del Esp\u00edritu Santo (cfr. 2 Tim. 1, 6). Esta realidad configura y consagra el ministro ordenado a Cristo Sacerdote (cfr. PO 2) y le hace part\u00edcipe de la misi\u00f3n de Cristo en su doble aspecto, a saber: de autoridad y de servicio. Esa autoridad no es propia del ministro: es una manifestaci\u00f3n <\/em>\u201cexasiae\u201d <em>(es decir, de la potestad) del Se\u00f1or, en raz\u00f3n de la cual el sacerdote cumple una misi\u00f3n de enviado en la obra esencial de la reconciliaci\u00f3n (cfr. 2 Cor. 5, 18-20)\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 decir, por tanto, del sacerdocio <em>part-time<\/em>? Tambi\u00e9n aqu\u00ed la respuesta nos la da el documento final del S\u00ednodo. <em>\u201cSe debe dedicar al ministerio sacerdotal, como norma ordinaria, tiempo pleno. Por tanto, la participaci\u00f3n en las actividades seculares de los hombres no puede fijarse de ning\u00fan modo como fin principal, ni puede bastar reflejar toda la responsabilidad espec\u00edfica de los presb\u00edteros\u201d<\/em>. Se trata, por tanto, de facilitar una respuesta adecuada a la pregunta \u201c\u00bfQu\u00e9 es el sacerdote?\u201d, en este contexto el S\u00ednodo recoge las palabras del <em>Presbyterorum ordinis<\/em>: <em>\u201cLos presb\u00edteros sin ser del mundo y sin tener el mundo como fin, deben, sin embargo, vivir en el mundo <\/em>(cfr. PO 3; 17; 10; 17, 14-16) <em>como testigos y dispensadores de otra vida distinta de esta vida terrena <\/em>(cfr. PO 3)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo a partir de estas premisas puede surgir una soluci\u00f3n realista y conforme con la fe. El S\u00ednodo no ha olvidado que tambi\u00e9n en \u00e9pocas pasadas de la historia de la Iglesia ha habido sacerdotes que se han dedicado a actividades extra-sacerdotales, pero ejercit\u00e1ndolas siempre en estrecha conexi\u00f3n con la espec\u00edfica misi\u00f3n pastoral; por ello precisa <em>\u201cpara poder determinar en las circunstancias concretas la conformidad entre las actividades profanas y el ministerio sacerdotal, es necesario preguntarse si tales funciones y actividades sirven, y en qu\u00e9 modo, no s\u00f3lo a la misi\u00f3n de la Iglesia, sino tambi\u00e9n a los hombres, aun a los no evangelizados, y finalmente a la comunidad cristiana, a juicio del obispo del lugar con su presbiterio, consultando si es necesario la Conferencia Episcopal\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La decisi\u00f3n del obispo o de la conferencia episcopal deber\u00e1, por tanto, tener en cuenta estas premisas. Por lo que respecta, finalmente, al desempe\u00f1o de actividades propiamente extrasacerdotales, el S\u00ednodo lo consiente, pero con algunas importantes precisiones: <em>\u201cCuando estas actividades, que de ordinario competen a los seglares, son exigidas en cierto modo por la misma misi\u00f3n evangelizadora del presb\u00edtero, se requieren que est\u00e9n de acuerdo con otras actividades ministeriales, ya que en tales circunstancias pueden ser consideradas como modalidades necesarias del verdadero ministerio <\/em>(cfr. PO 3)<em>\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El S\u00ednodo ha asumido, por tanto, la responsabilidad de proteger a la Iglesia del riesgo de una desvalorizaci\u00f3n del don divino del sacerdocio. Con arreglo a este mismo sentido de responsabilidad, mantengo que se debe enmarcar en sus justas dimensiones el problema de la escasez de clero; no se puede pensar en resolver las dificultades derivadas de la cantidad, renunciando a la calidad. Se trata de mejorar el aprovechamiento del sacerdote en la Iglesia, pero sin olvidar que s\u00f3lo <em>\u00abel Se\u00f1or de la mies\u00bb <\/em>puede multiplicar este don, y que es a los hombres a quienes corresponde acogerlo con las disposiciones que por su naturaleza requiere.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfCrisis de identidad?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u2014De sus palabras se puede sacar la consecuencia de que la crisis que ha alcanzado al Sacerdote se remonta, sobre todo, a dificultades de fe y a falta de una genuina espiritualidad sacerdotal en la Iglesia de hoy. \u00bfLe parece, sin embargo, que, por encima de esta crisis, act\u00fae tambi\u00e9n una cultura macroscopicamente descristianizada? El S\u00ednodo, a que usted se ha referido, ha tocado tambi\u00e9n este aspecto; \u00bfcu\u00e1l es su opini\u00f3n al respecto?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u2014Durante los trabajos sinodales se habl\u00f3 mucho de crisis de identidad del sacerdote, encuadr\u00e1ndola sobre el fondo de una crisis de identidad m\u00e1s fundamental de la Iglesia misma. Ciertas expresiones, sin embargo, me parece que quedan desdibujadas: est\u00e1 claro que m\u00e1s que a una crisis objetiva, en esas expresiones se alude a una conciencia subjetiva de crisis. Dejando esto aclarado, paso a responder directamente su pregunta. El documento final sobre el sacerdote, a pesar de evitar la expresi\u00f3n \u00abcrisis de identidad\u00bb \u2014usada, en cambio, en el documento preparatorio\u2014, precisamente en los puntos dedicados a ilustrar tal crisis, evoca esa idea. He aqu\u00ed un ejemplo: <em>\u00abAnte esta realidad nacen en algunos estas inquietantes preguntas: \u00bfExiste o no existe una raz\u00f3n espec\u00edfica del ministerio sacerdotal? \u00bfEs o no es necesario este ministerio? \u00bfEs permanente el sacerdocio? \u00bfQu\u00e9 quiere decir hoy ser sacerdote? \u00bfNo ser\u00eda suficiente para el servicio de las comunidades poder contar con unos presidentes designados para servir al bien com\u00fan, sin necesidad de recibir la ordenaci\u00f3n sacerdotal, y que ejercieran su cargo temporalmente?\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Se puede, sin duda, sostener que preguntas como \u00e9sta han surgido hist\u00f3ricamente en el \u00e1mbito teol\u00f3gico, apelando a presupuestos te\u00f3ricos elaborados sistem\u00e1ticamente por ciertos te\u00f3logos como contestaci\u00f3n a la metodolog\u00eda teol\u00f3gica tradicional. Pero una vez formulados y lanzados a la opini\u00f3n p\u00fablica eclesial, expresan una actitud de contestaci\u00f3n existencial m\u00e1s profunda. El texto se preocupa precisamente de reconstruir la g\u00e9nesis de este segundo tipo de contestaci\u00f3n, y en este entorno sigue refiri\u00e9ndose al \u00e1mbito total de la cultura contempor\u00e1nea: <em>\u00abLos problemas hasta aqu\u00ed indicados, en parte nuevos y en parte ya conocidos desde antiguamente, pero planteados hoy bajo nuevas formas, no pueden ser comprendidos al margen del contexto total de la cultura moderna, que pone seriamente en duda su propio sentido y valor. Los nuevos recursos de la t\u00e9cnica suscitan una esperanza fundada demasiado en el entusiasmo, a la vez que una profunda inquietud. Uno se puede preguntar con toda raz\u00f3n si el hombre ser\u00e1 capaz de dominar su propia obra y de encauzarla hacia el progreso\u00bb<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abAlgunos j\u00f3venes sobre todo han perdido la esperanza en el sentido de este mundo, y buscan la salvaci\u00f3n en sistemas puramente meditativos, en para\u00edsos artificiales y marginales, rehuyendo el esfuerzo com\u00fan de la humanidad\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abOtros animados por ut\u00f3picas esperanzas sin ninguna relaci\u00f3n con Dios, de manera que en la consecuci\u00f3n de un estado de impresi\u00f3n total, trasladan del presente al futuro el sentido de toda su vida personal\u201d.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abCon esto quedan completamente desvinculadas acci\u00f3n y contemplaci\u00f3n, instrucci\u00f3n y recreaci\u00f3n, cultura y religi\u00f3n, polo inmanente y trascendente de la vida humana\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El problema es \u00e9ste: \u00bfes justo este diagn\u00f3stico? O mejor: \u00bfexplica verdaderamente todo? Es decir, \u00bfes de verdad debido al contexto de la cultura contempor\u00e1nea? Los miembros del Episcopado polaco que est\u00e1n en contacto con dificultades de posguerra, se inclinan a sostener que el documento generaliza un conjunto de s\u00edntomas caracter\u00edsticos del mundo occidental con gran desarrollo tecnol\u00f3gico; la situaci\u00f3n de la Iglesia en otros pa\u00edses presenta aspectos bien distintos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Vida de fe.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El S\u00ednodo, ciertamente, no ignor\u00f3 esa realidad: <em>\u00abSabemos que hay diversas partes del mundo donde no se ha sentido hasta el presente este profundo cambio de la cultura, y que las cuestiones puestas de relieve anteriormente no se plantean en todos los sitios, ni por todos los sacerdotes, ni bajo el mismo punto de vista\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, en Polonia quiz\u00e1 por la influencia de un r\u00e9gimen pol\u00edtico y sociopol\u00edtico diferente, la transformaci\u00f3n cultural no s\u00f3lo se advierte menor, sino tambi\u00e9n de un modo bastante distinto. De los sondeos recientes entre los sacerdotes polacos se deduce que entre nosotros no se puede hablar ni de crisis de identidad del sacerdocio ni de crisis de identidad de la Iglesia. En el choque con la ideolog\u00eda marxista y su ate\u00edsmo programado y difundido propagand\u00edsticamente, la Iglesia no ha perdido la propia identidad. Las crisis, cuando las hay, son individuales; y aqu\u00ed volvemos al problema de la fe y de la espiritualidad. La fe es una gracia sobrenatural que se desarrolla en las circunstancias m\u00e1s variadas y contradictorias. En este tiempo, puesto que el incremento del progreso material lleva consigo fuertes tensiones en la vida espiritual, pienso que se debe subrayar que su resoluci\u00f3n radical depende de un incremento proporcional de la vida de fe. Y \u00e9sta, m\u00e1s all\u00e1 de los diagn\u00f3sticos, fue tambi\u00e9n la respuesta fundamental del S\u00ednodo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Opini\u00f3n p\u00fablica en la Iglesia.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u2014Paralelamente a la misi\u00f3n de estimular y garantizar la fe (Magisterio) est\u00e1 la funci\u00f3n de orientar a los creyentes, transmitirles fielmente las indicaciones magisteriales. \u00bfPodr\u00eda, en este sentido, explicar la alusi\u00f3n hecha hace poco a la teolog\u00eda?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u2014No se trata s\u00f3lo de la teolog\u00eda, sino, en general, de la formaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica en la Iglesia. En este sector desempe\u00f1an un papel determinante los <em>massmedia<\/em>, que, como es sabido, se estructuran seg\u00fan leyes propias. Estos, naturalmente, no pueden actuar en detrimento de su fidelidad al mensaje.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema es tan real, que el mismo S\u00ednodo le hizo eco en el documento sobre la justicia con estas palabras: <em>\u00abla conciencia de nuestro tiempo exige la verdad en los sistemas de comunicaci\u00f3n social, lo cual incluye, tambi\u00e9n, el derecho a la imagen objetiva difundida por los mismos medios y la posibilidad de corregir su manipulaci\u00f3n\u00bb<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia ha tratado la problem\u00e1tica de la comunicaci\u00f3n de manera cada vez m\u00e1s positiva y confiada (baste pensar en el decreto conciliar <em>Inter mirifica<\/em> y en la instrucci\u00f3n <em>Communio et progressio<\/em>), pero al mismo tiempo no puede ocultarse la existencia objetiva del peligro de que los males de la comunicaci\u00f3n lesionen el derecho a la verdad y se conviertan en uno de los principales centros de injusticia en el mundo contempor\u00e1neo. Por eso, asignando a los <em>massmedia<\/em> su justa finalidad, el texto sinodal afirma expl\u00edcitamente: <em>\u201cEste tipo de educaci\u00f3n, dado que hace a todos los hombres m\u00e1s \u00edntegramente humanos, les ayudar\u00e1 a no seguir siendo en el futuro objeto de manipulaciones, ni por parte de los medios de comunicaci\u00f3n, ni por parte de las fuerzas pol\u00edticas, sino que, al contrario, les har\u00e1 capaces de forjar su propia suerte y de construir comunidades verdaderamente humanas\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos textos centran nuestro tema, a pesar de que en cierta medida superan el contexto: ayudan a disipar los equ\u00edvocos que se originan al pasar del plano de la vida de la Iglesia \u2014en el que pastores y te\u00f3logos aportan su espec\u00edfica contribuci\u00f3n, siendo fieles al ministerio pastoral y sacerdotal\u2014 al plano de la comunicaci\u00f3n y de la creaci\u00f3n de una opini\u00f3n p\u00fablica. Considero, por tanto, justificadas las preocupaciones de los padres sinodales por evitar que, en el paso de las comunicaciones sociales, se deformen elementos que son esenciales para la vida de la Iglesia. Se trata de poner en acto un movimiento de sensibilizaci\u00f3n que promueva en los responsables de la comunicaci\u00f3n una mayor conciencia de su responsabilidad en la edificaci\u00f3n de la Iglesia seg\u00fan la voluntad de Cristo, detectando con realismo aquellos factores que \u2014por intereses partidistas y por un difundido esp\u00edritu de divismo\u2014 influyen de un modo negativo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Preguntarse sobre los valores cristianos.<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u2014Entre las advertencias hechas a los sacerdotes por el Magisterio eclesi\u00e1stico reciente, destaca, por su frecuencia, la puesta en guardia contra la tentaci\u00f3n de adaptar el anuncio de la Palabra y los criterios de acci\u00f3n pastoral a la mentalidad mundana. Si esta mentalidad se muestra cada vez m\u00e1s empapada por la ideolog\u00eda permisiva y se habla ya abiertamente de \u201cteolog\u00eda permisiva\u201d, \u00bfconviene que tal advertencia haya que extenderla tambi\u00e9n a los te\u00f3logos?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u2014El permisivismo y sus manifestaciones en el \u00e1mbito teol\u00f3gico son fen\u00f3menos t\u00edpicos de la sociedad occidental que, en pa\u00edses como Polonia, tienen una influencia, por ahora, m\u00e1s bien relativa. Como observador desde fuera, por tanto, s\u00f3lo puedo limitarme a consideraciones generales.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante todo est\u00e1 claro que en la ra\u00edz del permisivismo hay una concepci\u00f3n exclusivamente horizontal \u2014y por eso un tanto reducida\u2014 de la libertad. La libertad es el elemento constitutivo de la dignidad de la persona ininterrumpidamente proclamado y defendido por el pensamiento cristiano. Pero conviene adem\u00e1s tener presente que la libertad cristiana no es nunca fin en s\u00ed misma, antes bien est\u00e1 forzosamente finalizada: es el medio para la consecuci\u00f3n del verdadero bien. El error de perspectiva del permisivismo consiste en dar la vuelta al punto de mirar: el fin se convierte en la busca de la libertad individual, sin ninguna referencia a la especie del bien con el que la libertad se compromete. La consecuencia pr\u00e1ctica es que, fuera de la finalizaci\u00f3n del bien, la libertad se transforma en abuso y, en vez de proporcionar a la persona el terreno para su propia autorrealizaci\u00f3n, determina su vaciamiento y la frustraci\u00f3n. De la libertad no queda m\u00e1s que el <em>slogan<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es indudable que tal planteamiento ha de considerarse como absolutamente contrario a los criterios que deben orientar una recta teolog\u00eda y una eficaz acci\u00f3n pastoral. Te\u00f3logos y pastores deben, en tal situaci\u00f3n, preguntarse incesantemente sobre los verdaderos valores cristianos. El hombre lleva la norma de su libertad \u2014seg\u00fan la expresi\u00f3n paulina\u2014 en un <em>\u201cvaso de barro\u201d<\/em> (II Cor. 4, 7). Las tentaciones son muchas, pero otras tantas las posibilidades de recuperaci\u00f3n. Muchas confusiones se pueden evitar, en lo que se refiere a los problemas de la sociedad permisiva, antes bien recordando que debe ser el mensaje cristiano \u2014su radicaci\u00f3n en la conciencia natural\u2014 y no el permisivismo, quien dicte las leyes de la lucha por la aut\u00e9ntica libertad, que es tambi\u00e9n siempre una de las componentes indispensables en la misi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u2014\u00bfCu\u00e1l es, a su juicio, Eminencia, la ense\u00f1anza que los sacerdotes de hoy, y en particular los sacerdotes polacos, pueden sacar de una figura como la de Maximiliano Kolbe?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u2014El hecho de que Maximiliano Mar\u00eda Kolbe fuera identificado durante los trabajos del S\u00ednodo atribuye a su figura \u2014como subray\u00f3 el cardenal Duvial, presidente de turno de la asamblea sinodal\u2014 un significado que trasciende los confines nacionales y le hace un ejemplo para todos los sacerdotes: el signo de un tiempo marcado por crueldades inhumanas, pero tambi\u00e9n por consoladores episodios de santidad. Despu\u00e9s, para nosotros, polacos, su beatificaci\u00f3n reviste un car\u00e1cter evidentemente muy particular: a los m\u00e1s ancianos entre nosotros sacerdotes les recuerda los tormentos sufridos con el resto de la poblaci\u00f3n en los campos de exterminio donde el dolor y la solidaridad prepararon a la Iglesia en Polonia para nuevas pruebas. Para los m\u00e1s j\u00f3venes, el padre Kolbe representa una indicaci\u00f3n de cuanto debe exigirse a s\u00ed mismo el sacerdote en servicio de los otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se pueden considerar paradigm\u00e1ticos otros aspectos de su personalidad (basta con pensar en su devoci\u00f3n a Nuestra Se\u00f1ora y en su acci\u00f3n apost\u00f3lica en la prensa); el conjunto de su figura, tan \u00edntimamente se\u00f1alada por la cruz, es una llamada apremiante a la finalidad apost\u00f3lica de la vocaci\u00f3n cristiana y a la total renuncia a s\u00ed mismo, que constituye una dimensi\u00f3n constante de la existencia sacerdotal.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al cumplir el primer aniversario del III S\u00ednodo de Obispos, para PALABRA traemos a sus p\u00e1ginas las declaraciones del cardenal Wojty\u0142a, cuya destacada actuaci\u00f3n en el mismo, como representante del episcopado polaco, es sobradamente conocida.&nbsp;&nbsp; El cardenal arzobispo de Cracovia, monse\u00f1or Karol Wojty\u0142a, ha respondido amablemente a la entrevista que le ha hecho el director [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2425,"featured_media":51845,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[549,548],"tags":[2322],"class_list":["post-51629","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-evangelizacion","category-foco","tag-60-aniversario-palabra-omnes","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51629","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2425"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=51629"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51629\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/51845"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=51629"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=51629"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=51629"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}