{"id":51446,"date":"2025-09-04T06:00:00","date_gmt":"2025-09-04T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=51446"},"modified":"2025-08-07T10:20:21","modified_gmt":"2025-08-07T08:20:21","slug":"lecturas-del-domingo-xxiii-del-tiempo-ordinario-c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/lecturas-del-domingo-xxiii-del-tiempo-ordinario-c\/","title":{"rendered":"La cruz de la perseverancia. Domingo XXIII del tiempo ordinario (C)"},"content":{"rendered":"<p>En el Evangelio de hoy, Jes\u00fas es dif\u00edcil de entender. Empieza hablando de la necesidad de cargar con la cruz. Puede que no nos guste, pero entendemos lo que dice. Tenemos que aceptar cosas duras en la vida para ser sus disc\u00edpulos: una vida suave y f\u00e1cil no nos llevar\u00e1 al Cielo. Nuestro Se\u00f1or dice entonces algunas cosas duras, que cada uno tiene que <em>\u201cposponer\u201d<\/em> a <em>\u201csu padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a s\u00ed mismo\u201d<\/em>, en el sentido de ponerlos radicalmente en segundo lugar respecto a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la segunda parte del Evangelio se vuelve confusa. Despu\u00e9s de decirnos que tenemos que llevar nuestra cruz, Jes\u00fas parece saltar a algo que no tiene nada que ver. Nos cuenta la par\u00e1bola de un hombre que empez\u00f3 a construir una torre y no pudo terminarla, por lo que se burlaron de \u00e9l. Luego habla de un rey que va a la guerra con otro rey y necesita asegurarse de que tiene suficientes hombres para enfrentarse a su oponente. Si se da cuenta de que no los tiene, env\u00eda enviados para pedir la paz. Jes\u00fas termina diciendo que no podemos ser sus disc\u00edpulos si no renunciamos a todas nuestras posesiones. Pero, \u00bfqu\u00e9 tiene que ver no poder acabar una torre o darse cuenta de que uno tiene un ej\u00e9rcito m\u00e1s d\u00e9bil que el enemigo con llevar nuestra cruz?<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 la respuesta est\u00e9 en darnos cuenta de que, a menudo, una de las mayores cruces a las que debemos enfrentarnos es simplemente la necesidad de perseverar en lo que hemos empezado. Podemos emprender actividades o compromisos vitales llenos de entusiasmo, pero cuando las cosas se ponen dif\u00edciles, empezamos a dudar y a pensar en abandonar, y a veces lo hacemos. La gente abandona todo tipo de proyectos por esta raz\u00f3n. O los matrimonios se rompen. O la gente no es fiel a su vocaci\u00f3n. Cuando se acaba el entusiasmo, cuando se apaga la chispa, abandonan. A muchos se les da bien empezar, pero son menos los que tienen lo que hace falta para llevar hasta el final lo que han empezado. San Pablo muestra esta perseverancia heroica en la segunda lectura de hoy, abrazando su encarcelamiento por Cristo e incluso dispuesto a renunciar a uno de los pocos consuelos que ten\u00eda, la presencia de On\u00e9simo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cualquier empresa que se precie pasa por momentos dif\u00edciles y hay que perseverar. Tenemos que seguir construyendo aunque sea dif\u00edcil y no intentar recuperar aquello a lo que una vez renunciamos. Y si realmente no creo que pueda perseverar, quiz\u00e1 no deber\u00eda empezar, hasta que est\u00e9 preparado para hacerlo. Como ese rey que pide la paz. Pero lo que deber\u00eda hacer entonces es tomar las medidas necesarias para formar su ej\u00e9rcito.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces la prudencia exige que no empecemos algo porque nos damos cuenta de que somos demasiado d\u00e9biles para hacerlo. Pero entonces pedimos a Dios la fuerza que nos falta y trabajamos para superar la debilidad o los malos h\u00e1bitos que nos frenan.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el Evangelio de hoy, Jes\u00fas es dif\u00edcil de entender. Empieza hablando de la necesidad de cargar con la cruz. Puede que no nos guste, pero entendemos lo que dice. Tenemos que aceptar cosas duras en la vida para ser sus disc\u00edpulos: una vida suave y f\u00e1cil no nos llevar\u00e1 al Cielo. 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