{"id":50925,"date":"2025-07-15T06:00:00","date_gmt":"2025-07-15T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=50925"},"modified":"2025-08-12T20:31:57","modified_gmt":"2025-08-12T18:31:57","slug":"transmitir-la-fe-a-nuestros-hijos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/transmitir-la-fe-a-nuestros-hijos\/","title":{"rendered":"Transmitir la fe a nuestros hijos: sembrar en lo profundo del coraz\u00f3n\u00a0"},"content":{"rendered":"<p>Es indudable que nos encontramos en un momento cultural y social dif\u00edcil para la transmisi\u00f3n de la fe en general. La cultura actual deja cada vez m\u00e1s de lado la visi\u00f3n antropol\u00f3gica del hombre donde importa la interioridad, y en las relaciones sociales prima lo material (lo que se tiene, lo que se produce) sobre lo inmaterial: qui\u00e9n eres, cu\u00e1les son tus ilusiones y tus proyectos, qu\u00e9 te hace feliz\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>A una sociedad y cultura profundamente materialistas se une la incapacidad de las personas de pensar. La p\u00e9rdida de los valores, el relativismo, la falta de formaci\u00f3n human\u00edstica en general, la evoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica, la aceleraci\u00f3n del ritmo de vida o la polarizaci\u00f3n social son algunas de las causas. <\/p>\n\n\n\n<p>En este complejo contexto, es normal que como sociedad hayamos ido derivando hacia una cultura de la r\u00e1pida respuesta donde no hay casi espacio para la reflexi\u00f3n y el di\u00e1logo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sin embargo en temas tan relevantes como la transmisi\u00f3n de la fe, la educaci\u00f3n en valores o la formaci\u00f3n humana en general, el tiempo, el di\u00e1logo y la reflexi\u00f3n son esenciales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La investigadora y escritora Catherine L\u2019Ecuyer, experta en psicolog\u00eda y educaci\u00f3n, en el libro que la hizo famosa, <a href=\"https:\/\/www.plataformaeditorial.com\/libro\/3219-educar-en-el-asombro?srsltid=AfmBOopCEGnriPeZW66ChVQplJPJTkX21K5BncIEQzamg_zkgvx7vJf7\"><em>Educar en el asombro<\/em>, <\/a>habla de la conveniencia de que los ni\u00f1os entren en contacto con la naturaleza, porque all\u00ed descubren y hacen experiencia del silencio, de los tiempos pausados de crecimiento de las plantas, del lento caminar de las hormigas o de la cuidada polinizaci\u00f3n de las flores en primavera. <\/p>\n\n\n\n<p>Lo que dice L\u2019Ecuyer tiene mucho que ver con el <em>proceso<\/em> de la transmisi\u00f3n de la fe a nuestros hijos: cuando hablamos de Dios a nuestros hijos o rezamos con ellos estamos \u201csembrando\u201d en ellos peque\u00f1as semillas en sus corazones, cosa que requiere, indudablemente, tiempo y cuidado.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante un panorama social no libre de obst\u00e1culos, la fe, que colma el deseo de trascendencia de toda persona, puede ser sembrada en terreno f\u00e9rtil, si sabemos localizar d\u00f3nde y cu\u00e1ndo echar la simiente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los padres, int\u00e9rpretes del mundo para los hijos<\/h2>\n\n\n\n<p>En este abrir para nuestros hijos la puerta al di\u00e1logo con la trascendencia, los padres jugamos con cierta ventaja: nuestros hijos, sobre todo en sus primeros a\u00f1os de vida, est\u00e1n naturalmente abiertos a todo lo que les queramos mostrar y ense\u00f1ar. Ellos nos hacen sus int\u00e9rpretes del mundo. Ya desde la edad de los \u201cpor qu\u00e9\u201d, en torno a los 3 a\u00f1os, nuestros hijos quieren entender lo que les rodea y vienen a nosotros, precisamente, porque somos sus padres. <\/p>\n\n\n\n<p>Se podr\u00eda objetar, no sin raz\u00f3n, que dejamos de ser verdaderos int\u00e9rpretes cuando nuestros hijos llegan a la adolescencia, y sin embargo, tambi\u00e9n en esa fase lo que les digamos tiene importancia unido al ejemplo que les demos. <\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que lo propio de los adolescentes es el disentimiento continuo con nuestra interpretaci\u00f3n del mundo, y es bueno que sea as\u00ed: nuestros hijos adolescentes est\u00e1n empezando a elaborar sus propios pensamientos y por lo tanto es muy l\u00f3gico que no acepten sin m\u00e1s lo que les decimos, sino que reflexionen y elaboren por s\u00ed mismos. <\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, siguiendo el dicho: \u201cdos no discuten si uno no quiere\u201d los padres, en esta fase, somos muy necesarios para que ellos elaboren su concepci\u00f3n de la vida y el mundo; sin nuestra interpretaci\u00f3n del mundo ellos no tendr\u00edan con qui\u00e9n o <em>contra <\/em>qui\u00e9n<em> <\/em>confrontarse.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, cabe que nos preguntemos qu\u00e9 interpretaci\u00f3n queremos darles: c\u00f3mo miremos el mundo y a las personas influir\u00e1 necesariamente en ellos. <\/p>\n\n\n\n<p>Si nuestra mirada es pesimista, tambi\u00e9n ellos tendr\u00e1n una concepci\u00f3n pesimista de lo que les rodea y, peor, a\u00fan, desconfiar\u00e1n de las personas que les rodean; si nuestra mirada es, por el contrario, positiva y esperanzadora, tambi\u00e9n ellos podr\u00e1n ver lo positivo en las dificultades, ver\u00e1n oportunidades de crecimiento en las crisis, ser\u00e1n capaces de ver el Bien en medio de tanto mal.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Fe desde la libertad<\/h2>\n\n\n\n<p>Como ya he dicho, que los padres seamos int\u00e9rpretes del mundo para nuestros hijos no quiere decir que vayan a aceptar nuestra visi\u00f3n as\u00ed como as\u00ed, y aqu\u00ed entramos en otro punto esencial en la transmisi\u00f3n de la fe: la libertad. La transmisi\u00f3n de la fe necesita de libertad. Es in\u00fatil que nos empe\u00f1emos en imponerla: no encontrar\u00e1 terreno f\u00e9rtil donde agarrarse. <\/p>\n\n\n\n<p>Los padres debemos contar con la libertad de nuestros hijos cuando les hablamos de Dios, porque son ellos mismos los que tienen que hacer experiencia de \u00c9l, no podemos experimentar por ellos. S\u00ed podemos transmitirles cu\u00e1nto nos ha ayudado a nosotros la fe en las propias dificultades, en los dolores que hemos tenido, las crisis por las que hemos pasado, y as\u00ed mostrarles c\u00f3mo realmente nada nos ha preparado <em>del todo<\/em> para afrontar las desavenencias de la vida.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En un encuentro sobre la fe al que asist\u00ed, el famoso sacerdote romano Fabio Rosini dec\u00eda: \u201c<em>Muchas veces pensamos que la fe depende de nosotros, de lo que hagamos: \u201cTengo que tener m\u00e1s fe para afrontar este problema\u201d o \u201cTengo que rezar m\u00e1s o hacer este u otro sacrificio\u201d pensando que quiz\u00e1 Dios nos premie con m\u00e1s o menos cantidad de fe seg\u00fan nos hayamos comportado. No, en ese sentido, la fe la da Dios, pero \u00bfC\u00f3mo crece nuestra fe entonces? <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y continuaba:<em> \u201cCuando aprovechamos las ocasiones que \u00c9l permite, para fiarnos de \u00c9l. Dios acrecienta tu fe a partir de tus problemas -y fragilidades- si le dejas, es decir, si aprovechas esas dificultades para apoyarte en \u00c9l. Es Dios quien nos da la fe pero el hombre tiene que estar dispuesto a acogerla.\u201d <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Me pareci\u00f3 una reflexi\u00f3n necesaria: la fe se convierte entonces, no en un conjunto de contenidos y dogmas sino en una experiencia, un dejar hacer a Dios, un apoyarse en \u00c9l cuando las piernas flaquean. <\/p>\n\n\n\n<p>Para ello es necesario abrir espacios de di\u00e1logo, dejarle entrar en nuestra vida, nuestras inquietudes, problemas e ilusiones; es absurdo pensar en apoyarnos en Dios cuando llegan los momentos dif\u00edciles si no establecemos una relaci\u00f3n personal con \u00c9l desde antes.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sembrar en lo profundo del coraz\u00f3n&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Todo lo anterior se corresponde con una dimensi\u00f3n de la transmisi\u00f3n de la fe que podr\u00edamos denominar \u201cactiva\u201d, donde los padres nos las ingeniamos para ir sembrando esa fe en sus j\u00f3venes corazones. <\/p>\n\n\n\n<p>En ocasiones ser\u00e1 la devoci\u00f3n al <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/papa-documento-corazon-de-jesus-septiembre\/\">Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas<\/a>, una visita al cementerio en familia el d\u00eda de Todos los Santos; un ofrecimiento del d\u00eda a la Virgen, las oraciones antes de dormir rezadas con mucha atenci\u00f3n, ense\u00f1arles a rezar el Rosario\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Obviamente cuantas m\u00e1s semillas echemos m\u00e1s posibilidades tenemos de que la fe se agarre a la tierra. Por otro lado, seg\u00fan nuestros hijos van creciendo esa semilla puede ser algo m\u00e1s intelectual: puede ser ense\u00f1arles que hay algo m\u00e1s all\u00e1 de lo material, que hay que hacer siempre el bien y querer y respetar a todos, que Dios les quiere como una madre y un padre, que les cuida, que les protege. <\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro papel, en definitiva, es abrirles una puerta a la fe como experiencia de Dios, que es a la vez instrumento en el que apoyarse y es, adem\u00e1s, fuente de felicidad, porque tampoco podemos olvidar que nuestra relaci\u00f3n con Dios da sentido a nuestra existencia: sentirnos hijos suyos llena la vida de color, fuerza, autoestima, prop\u00f3sito.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa semilla que nosotros podemos sembrar tiene que echar ra\u00edces en el coraz\u00f3n de nuestros hijos, no en los comportamientos. Poner el foco de la transmisi\u00f3n de la fe en los comportamientos externos equivale en cierto modo a decir que la fe es algo s\u00f3lo externo: una serie de cosas que hay que hacer para sentirnos satisfechos y para que Dios \u201cest\u00e9 contento\u201d con nosotros. <\/p>\n\n\n\n<p>En la par\u00e1bola del sembrador se habla de esta siembra superficial: <em>\u201c(&#8230;) una parte de las semillas cay\u00f3 junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cay\u00f3 entre las piedras, donde no hab\u00eda mucha tierra, y pronto brot\u00f3, porque la tierra no era profunda; pero en cuanto sali\u00f3 el sol, se quem\u00f3 y se sec\u00f3, porque no ten\u00eda ra\u00edz.\u201d\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La fe hay que \u201centerrarla\u201d en lo m\u00e1s hondo del coraz\u00f3n de nuestros hijos, ah\u00ed donde se van conformando como personas y donde van, inconscientemente, almacenando recuerdos y experiencias que les van configurando en su ser m\u00e1s \u00edntimo y de donde ir\u00e1n a sacar agua de adolescentes o de adultos cuando sientan la aridez del mundo y sus dificultades. <\/p>\n\n\n\n<p>Como dej\u00f3 escrito el Papa Francisco en su \u00faltima enc\u00edclica, <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/20241024-enciclica-dilexit-nos.html\"><em>Dilexit nos<\/em>,<\/a> hablar al coraz\u00f3n es \u201c<em>apuntar hacia all\u00ed donde cada persona, de toda clase y condici\u00f3n, hace su s\u00edntesis; all\u00ed donde los seres concretos tienen la fuente y la ra\u00edz de todas sus dem\u00e1s potencias, convicciones, pasiones, elecciones<\/em>.\u201d<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Decir sin decir\u00a0<\/h2>\n\n\n\n<p>La segunda dimensi\u00f3n de la transmisi\u00f3n de la fe a los hijos, que llamaremos dimensi\u00f3n \u201cpasiva\u201d, tiene mucho que ver con el ejemplo que damos, porque los hijos miran todo lo que hacemos y son capaces de captar la profundidad de nuestras acciones. <\/p>\n\n\n\n<p>En esta dimensi\u00f3n, los padres diremos sin decir, mostraremos a nuestros hijos c\u00f3mo y con qu\u00e9 intensidad rezamos y vivimos nuestra fe. Esta dimensi\u00f3n es sin duda la m\u00e1s importante porque, \u00bfde qu\u00e9 sirve contarles historias de la vida de Jes\u00fas a nuestros hijos si nosotros no hacemos vida el Evangelio? \u00bfC\u00f3mo aprender\u00e1n a rezar si no nos ven hacerlo? \u00bfC\u00f3mo comprender\u00e1n que nuestra relaci\u00f3n con Dios es nuestra fuerza si no se lo mostramos?\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo que una vez, teniendo yo 21 a\u00f1os, confi\u00e9 a mi padre una situaci\u00f3n que me generaba mucha angustia. \u00c9l, despu\u00e9s de escucharme, no me propuso una soluci\u00f3n al problema, sino que me habl\u00f3 de una situaci\u00f3n complicada suya en el trabajo que le hac\u00eda sufrir y me cont\u00f3 c\u00f3mo rezaba y c\u00f3mo hablaba a Dios de esa dificultad. Sus palabras me llegaron al coraz\u00f3n y todav\u00eda hoy muchas veces las recuerdo y me ayudan a rezar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como esta an\u00e9cdota, podr\u00eda contar muchas otras. Para los padres, llegar al coraz\u00f3n de nuestros hijos no tendr\u00eda que resultar tan dif\u00edcil. Lo que me ayud\u00f3 de lo que mi padre me dijo aqu\u00e9l d\u00eda no fue la situaci\u00f3n que \u00e9l estaba viviendo o saber que mi padre es una persona de fe que rezaba para que se resolviera esa situaci\u00f3n. Lo que me ayud\u00f3 fue que mi padre me abriera su intimidad y me mostrara su fragilidad y c\u00f3mo se estaba apoyando en Dios desde esa fragilidad suya. Lo que mi padre hizo aqu\u00e9l d\u00eda fue dejarme ver un cachito de su relaci\u00f3n con Dios, una relaci\u00f3n que entend\u00ed real, fuerte, profunda, viril.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos pasa que sentimos tanto pudor al hablar con nuestros hijos desde el coraz\u00f3n? Y sin embargo, no hay nada m\u00e1s poderoso que una madre o un padre que habla a sus hijos desde su experiencia m\u00e1s \u00edntima, aunque ello le descubra en toda su desnudez. <\/p>\n\n\n\n<p>Definitivamente peor ser\u00eda que nuestros hijos percibieran que bloqueamos nuestra\u00a0 intimidad -tambi\u00e9n espiritual- detr\u00e1s de un muro y desde el s\u00f3lo nos asomamos para dejar ver lo bueno y lo correcto de nuestras acciones. \u00bfEs acaso eso lo que queremos que nuestros hijos perciban de nosotros: unos padres perfectos que no se equivocan, que tienen todo claro y cuya fe no se tambalea?<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es indudable que nos encontramos en un momento cultural y social dif\u00edcil para la transmisi\u00f3n de la fe en general. 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