{"id":4975,"date":"2020-08-14T10:06:01","date_gmt":"2020-08-14T09:06:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=4975"},"modified":"2022-08-31T10:46:03","modified_gmt":"2022-08-31T09:46:03","slug":"un-paron-para-la-poesia-releer-a-gerardo-diego-en-sus-versos-divinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/un-paron-para-la-poesia-releer-a-gerardo-diego-en-sus-versos-divinos\/","title":{"rendered":"Un par\u00f3n para la poes\u00eda: releer a Gerardo Diego en sus Versos divinos"},"content":{"rendered":"<p>Impulsor de su generaci\u00f3n al publicar la famosa antolog\u00eda <em>Poes\u00eda espa\u00f1ola<\/em> (con dos versiones, la de 1932 y la de 1934), en la que consigui\u00f3 aunar lo m\u00e1s granado de la l\u00edrica espa\u00f1ola de los treinta primeros a\u00f1os del siglo XX, el prestigio intelectual y humano de Gerardo Diego nadie lo ha puesto nunca en duda, hasta el punto de que, con una obra literaria muy abierta a las distintas tendencias que se fueron produciendo a lo largo de su vida, supo no s\u00f3lo aunar tradici\u00f3n y modernidad sino mantener una voz propia, reconocible, que le vali\u00f3, entre otros muchos galardones, el prestigioso Premio Cervantes en 1979 (aunque ese a\u00f1o lo recibiera ex aequo con Jorge Luis Borges). De \u00e9l afirm\u00f3 Ernestina de Champourcin que era un <em>\u201ccat\u00f3lico poeta\u201d<\/em>, aseveraci\u00f3n corroborada tanto por sus trabajos de expl\u00edcito sentir religioso como por el aire trascendente que respira alg\u00fan que otro libro aislado (en concreto, estoy pensando en el titulado <em>Cementerio Civil<\/em>, de 1972), aunque, a decir verdad, su enorme coherencia, hace que toda su creaci\u00f3n literaria, as\u00ed como su persona, desprenda el sello de una fe vivida a lo largo de su existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuatro son sus t\u00edtulos esenciales en la que est\u00e1 especialmente presente el tema religioso: una obra de teatro, <em>El cerezo y la palmera (Retablo esc\u00e9nico en forma de tr\u00edptico)<\/em>, y tres poemarios: <em>Viacrucis<\/em>, \u00c1ngeles de Compostela y <em>Versos divinos<\/em>. De \u00e9l es llamativo que en unos tiempos tan complejos como los que le toc\u00f3 vivir \u2013las vanguardias art\u00edsticas de los a\u00f1os veinte\u2013, consiguiera mantener persistentemente esa aptitud de absorci\u00f3n de aquellos momentos hist\u00f3ricos pero sin perder en ninguna ocasi\u00f3n la m\u00e1s m\u00ednima pizca de la formaci\u00f3n cristiana que hab\u00eda recibido de peque\u00f1o en su hogar. Se explica, pues, en cierto modo: el padre del poeta, tras enviudar de su primer matrimonio, del que tuvo tres hijos, volvi\u00f3 a casarse, aumentando la prole con siete descendientes m\u00e1s, del que Gerardo fue el menor. De esos diez hermanos, dos profesaron en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas (Sandalio y Leonardo) y una (Flora) en la Orden de la Compa\u00f1\u00eda de Mar\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se supone que el ambiente de su casa era lo suficientemente vivo en cuestiones religiosas como para entender que sus progenitores acertaron a inculcar en sus hijos lo que ellos viv\u00edan. De hecho, en el pr\u00f3logo que Elena Diego hace en el a\u00f1o 2000 para la reedici\u00f3n del libro de su padre <em>Mi Santander, mi cuna, mi palabra<\/em>, recoge unas palabras del mism\u00edsimo poeta que as\u00ed lo ratifica: <em>\u201cYo no agradecer\u00e9 nunca bastante a mis padres el ser ellos muy cristianos, muy piadosos y caritativos; en casa siempre hab\u00eda personas, m\u00e1s o menos de la familia, comiendo y aun durmiendo, porque ven\u00edan y no ten\u00edan otro sitio mejor donde ir\u201d<\/em>. Y es esa idiosincrasia, heredada de sus ascendientes, repito, la que enriquecer\u00e1 y centrar\u00e1 su vocaci\u00f3n de poeta, de la que, como he dicho m\u00e1s arriba, se manifiesta en varios libros de tem\u00e1tica religiosa, entre los que, en esta ocasi\u00f3n, quiero destacar&nbsp; sus <em>Versos divinos<\/em> \u2013precisamente dedicados a la memoria de su padre\u2013, tal vez porque son el mejor reclamo para conocer su hondura espiritual: un libro este de enorme calidad literaria y, acaso, de lo m\u00e1s hondo e intenso en poes\u00eda religiosa espa\u00f1ola que se ha escrito en el siglo XX.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La edici\u00f3n que he elegido para nuestro acercamiento a su autor es la de 1971 \u2013accesible a trav\u00e9s de la Fundaci\u00f3n Gerardo Diego\u2013, donde se contienen composiciones de muy diversa factura y en las que, quiz\u00e1s, el elemento de uni\u00f3n lo marquen en concreto los asuntos religiosos. Poemario, por otra parte, que puede servir de iniciaci\u00f3n para asomarse a la obra po\u00e9tica gerardiana ya que la podr\u00eda haber planteado como una compilaci\u00f3n de su quehacer l\u00edrico de sentido meramente cat\u00f3lico. En ese conjunto, el poema m\u00e1s conocido\u2013lo aprend\u00ed de memoria en mi mocedad\u2013, es, quiz\u00e1s, aquel de ambientaci\u00f3n navide\u00f1a que lleva por t\u00edtulo <em>La palmera<\/em>, perteneciente a <em>Navidad<\/em>, una de las nueve secciones del poemario. El texto reza as\u00ed: <em>\u201cSi la palmera pudiera \/ volverse tan ni\u00f1a, ni\u00f1a, \/ como cuando era una ni\u00f1a \/ con cintura de pulsera. \/ Para que el Ni\u00f1o la viera&#8230;\/ Si la palmera tuviera \/ las patas del borriquillo, \/ las alas de Gabrielillo. \/ Para cuando el Ni\u00f1o quiera, \/ correr, volar a su vera&#8230; \/ Si la palmera supiera \/ que sus palmas alg\u00fan d\u00eda&#8230; \/ Si la palmera supiera \/ por qu\u00e9 la Virgen Mar\u00eda \/ la mira&#8230; Si ella tuviera&#8230; \/ Si la palmera pudiera&#8230; \/&#8230; la palmera&#8230;\u201d<\/em>. Ese juego musical, cargado de elementos tiernos y afectivos (el Ni\u00f1o, la Virgen, el borriquillo, Gabrielillo) con la repetici\u00f3n continua de la palabra \u201cpalmera\u201d y el ritmo mel\u00f3dico de los versos con frecuentes terminaciones en -era fueron quiz\u00e1s el gran est\u00edmulo, en mi adolescencia, para que la poes\u00eda del c\u00e1ntabro me empezara a resultar simp\u00e1tica y accesible.<\/p>\n\n\n\n<p>Salvo la composici\u00f3n inicial, <em>Creer<\/em>, de 1934, puerta clave para asimilar el resto de los poemas \u2013sin la fe cat\u00f3lica \u00e9stos ser\u00edan incomprensibles para el lector, parece decirnos Gerardo Diego con este arranque\u2013, los distintos apartados quedan divididos conforme a las fechas en que se fueron publicando. De esta manera, la primera parte la forma el libro \u00edntegro <em>Viacrucis<\/em>, de 1924, a la que le siguen las secciones <em>Navidad<\/em>, <em>Mar\u00eda<\/em>, <em>Sant\u00edsimo Sacramento<\/em>, <em>Santos<\/em>, <em>Varia<\/em>, <em>Biblia<\/em> y <em>Jes\u00fas<\/em>, constituyendo el apartado m\u00e1s amplio el dedicado a la Virgen.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 arrancar leyendo o releyendo los <em>Versos divinos<\/em>? Sencillamente porque constituyen un encuentro sublime con la poes\u00eda moderna de car\u00e1cter religioso, aquella que sin perder su tono cl\u00e1sico deja v\u00eda libre a la serenidad y a la alegr\u00eda que da el encuentro con Dios o con su madre, y manifiesta sobradamente el fervor de un hombre creyente, aut\u00e9ntico, convencido de que su poes\u00eda le result\u00f3 un lugar de oraci\u00f3n y de celebraci\u00f3n de la fe. n<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Impulsor de su generaci\u00f3n al publicar la famosa antolog\u00eda Poes\u00eda espa\u00f1ola (con dos versiones, la de 1932 y la de 1934), en la que consigui\u00f3 aunar lo m\u00e1s granado de la l\u00edrica espa\u00f1ola de los treinta primeros a\u00f1os del siglo XX, el prestigio intelectual y humano de Gerardo Diego nadie lo ha puesto nunca en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":55,"featured_media":6203,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[39],"tags":[],"class_list":["post-4975","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4975","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/55"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4975"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4975\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6203"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4975"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4975"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4975"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}