{"id":4940,"date":"2020-07-07T15:38:43","date_gmt":"2020-07-07T14:38:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=4940"},"modified":"2022-09-14T12:43:03","modified_gmt":"2022-09-14T11:43:03","slug":"sertillanges-y-la-sintesis-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/sertillanges-y-la-sintesis-cristiana\/","title":{"rendered":"Sertillanges y la s\u00edntesis cristiana"},"content":{"rendered":"\n<p>Sertillanges, ilustre dominico, muri\u00f3 con 84 a\u00f1os el 26 de julio de 1948. Ni la fecha, al inicio del verano, ni las circunstancias, ni siquiera el a\u00f1o eran los mejores para morirse. Se enter\u00f3 poca gente. Y apenas se escribieron necrol\u00f3gicas ni recuerdos personales, fuera de los de su compa\u00f1ero de orden que le hac\u00eda de secretario, Marie Dominique Moos, de quien procede casi todo lo que sabemos de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Naci\u00f3 en Clermont-Ferrand (1863), frente a la casa de Pascal (sobre quien escribi\u00f3 un ensayo), en una familia muy practicante. En el bachillerato, fue un alumno al mismo tiempo despierto y distra\u00eddo. Contaba a Moos que le gustaba hacer poes\u00eda durante las clases de matem\u00e1ticas y resolver problemas durante las clases de literatura. Pero ya destac\u00f3 como orador. Ser\u00eda una de sus grandes vocaciones, junto a la vida intelectual, la docencia y la vida religiosa en la que todo confluir\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Vocaci\u00f3n y formaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En 1883 ingres\u00f3 en el noviciado de los dominicos y se fue a Belmonte (Cuenca), donde se hab\u00edan instalado al ser expulsados de Francia en 1880. En 1885, pas\u00f3 a Corbara, en C\u00f3rcega. All\u00ed hizo sus estudios de teolog\u00eda, se orden\u00f3 (1888) y comenz\u00f3 a dar clases (1890-1893). En 1893, fue destinado a Par\u00eds, como primer secretario de la reci\u00e9n fundada <em>Revue Thomiste<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenz\u00f3 entonces a escribir art\u00edculos de manera sistem\u00e1tica (m\u00e1s de 700 en toda su vida). Desde 1900 hasta 1922 se encarg\u00f3 de la c\u00e1tedra de moral filos\u00f3fica del lnstituto Cat\u00f3lico de Par\u00eds. Esto dio origen a numerosos cursos, conferencias y ensayos, y a muchas publicaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Dej\u00f3 una obra inmensa, especializada en el pensamiento de santo Tom\u00e1s de Aquino, pero con muchas ramificaciones. En un famoso comentario franc\u00e9s de la Suma (<em>La Revue des Jeunes<\/em>) se ocup\u00f3 de las cuestiones sobre Dios y sobre la moral. Esto le dar\u00eda la base para varios ensayos: uno, sobre Dios y el pensamiento moderno; otro, sobre la moral de Santo Tom\u00e1s; y un \u00faltimo y voluminoso ensayo sobre el problema del mal. Adem\u00e1s, hay que mencionar, entre otros, sus dos vol\u00famenes sobre el pensamiento de santo Tom\u00e1s de Aquino, otros dos sobre <em>El cristianismo y las filosof\u00edas<\/em>; y por supuesto, <em>La vida intelectual<\/em>, un aut\u00e9ntico cl\u00e1sico.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque no escapa del todo al tono apolog\u00e9tico de la \u00e9poca, ten\u00eda una seria preocupaci\u00f3n por dialogar con el pensamiento, la cultura y la ciencia moderna, y estaba muy bien informado (y ten\u00eda una memoria prodigiosa). Eso le hace original y profundo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>El serm\u00f3n de 1917 y la \u201cpaz francesa\u201d<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Las vidas tienen, a veces, momentos de tremenda intensidad. En 1917 Francia estaba en guerra con Alemania y Austria (1914-1918). La poblaci\u00f3n francesa estaba indignada ante lo que juzgaba una nueva agresi\u00f3n de sus inc\u00f3modos vecinos, y quer\u00eda acabar de una vez para siempre. El 1 de agosto de 1917, el Papa Benedicto XV (1914-1922) hizo p\u00fablica una carta a los gobiernos para que se terminara esa in\u00fatil masacre, llegando a acuerdos. Era una propuesta valiente y sabia, pero en los encendimientos del momento fue mal recibida. Especialmente en Francia, por el gobierno laicista, pero tambi\u00e9n por muchos patriotas cat\u00f3licos.<\/p>\n\n\n\n<p>En esas circunstancias, le pidieron a Sertillanges que hablara. A sus 53 a\u00f1os, era un orador habitual en los foros parisinos. Sertillanges, que antes hab\u00eda defendido al pont\u00edfice, hizo un matizado discurso en la Madelaine de Par\u00eds, donde ven\u00eda a decir al Papa que sus hijos franceses solo pensaban en \u201cla paz francesa\u201d (t\u00edtulo del serm\u00f3n), es decir en la victoria. Y tambi\u00e9n de paso aventuraba que se trataba de un tema pol\u00edtico y, por tanto, opinable. Cay\u00f3 bien al gobierno y fue felicitado (en privado) por varios obispos.<\/p>\n\n\n\n<p>Como es bien sabido, la victoria final (\u201cfrancesa\u201d) sali\u00f3 car\u00edsima para todos y dej\u00f3 a Europa en una situaci\u00f3n desastrosa. A Sertillanges, el discurso (y su mucha val\u00eda) le vali\u00f3 en 1918 ser el primer eclesi\u00e1stico nombrado miembro del Instituto de Francia (Academia de Ciencias Morales). Pero la Santa Sede mostr\u00f3 su pesar a la orden dominica, y, durante el pontificado de P\u00edo XI (1922-1939) fue retirado de la docencia p\u00fablica. Pas\u00f3 un a\u00f1o en Jerusal\u00e9n, otro en Holanda y el resto en el nuevo convento de Le Saulchoir en B\u00e9lgica, donde dio clases por ejemplo a Congar (1930-1932). Llev\u00f3 con obediencia y elegancia su situaci\u00f3n, que se prolongaba, y escribi\u00f3 mucho. En 1939, P\u00edo XII le levant\u00f3 las sanciones y volvi\u00f3 a Par\u00eds, el a\u00f1o que comenzaba la segunda guerra mundial. Despu\u00e9s, sigui\u00f3 ense\u00f1ando en el Instituto cat\u00f3lico, y escribiendo hasta el final.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>El impacto de la verdad cristiana<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>La obra de Sertillanges tiene inter\u00e9s como expositor autorizado del pensamiento de santo Tom\u00e1s. Tambi\u00e9n en las cuestiones fronterizas de la verdad cristiana, como el tema el mal o del alma, en un medio cultural cada vez m\u00e1s materialista. Hizo una notable cr\u00edtica de algunos planteamientos m\u00e9dicos, con gran sentido y apertura de mente, que todav\u00eda es valiosa. Y trat\u00f3 con Bergson, y escribi\u00f3 unos ensayos y unas conversaciones con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, como ten\u00eda una enorme cultura, fue configurando una idea general de la posici\u00f3n hist\u00f3rica del pensamiento cristiano en el conjunto de la filosof\u00eda occidental. Era perfectamente consciente de las aportaciones de la revelaci\u00f3n, y del antes y despu\u00e9s que supone en la historia del pensamiento. Todo esto es lo que se tendr\u00e1 en cuenta en el debate sobre \u201cla filosof\u00eda cristiana\u201d, que tuvo amplio eco en la Francia de los a\u00f1os treinta y despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>El cristianismo y las filosof\u00edas<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p><em>El cristianismo y las filosof\u00edas<\/em> es una obra de madurez y una s\u00edntesis valiosa, en dos vol\u00famenes. En el primero repasa la historia del pensamiento cristiano, con el orden que promete el subt\u00edtulo: el fermento evang\u00e9lico, la elaboraci\u00f3n en los siglos, la s\u00edntesis tomista.<\/p>\n\n\n\n<p>Comienza advirtiendo que el cristianismo no es una filosof\u00eda en el sentido moderno de una s\u00edntesis abstracta, sino una forma de vida, y, en ese sentido, una sabidur\u00eda. Describe sus caracter\u00edsticas y sus novedades, sobre Dios, la creaci\u00f3n, la estructura del ser humano, las caracter\u00edsticas de la persona, y de la vida moral y social. Despu\u00e9s, trata de la \u201crecuperaci\u00f3n del pasado\u201d, que es la absorci\u00f3n de principios jud\u00edos y de filosof\u00eda griega. Recorre la \u201cnueva elaboraci\u00f3n\u201d que hacen los Padres de la Iglesia sobre ese material. Y concluye en \u201cLa s\u00edntesis tomista\u201d, que es una inteligente visi\u00f3n de conjunto, incluyendo al final las inevitables \u201clagunas del sistema\u201d, sobre todo en relaci\u00f3n con los cambios en la concepci\u00f3n del mundo, que exigen desarrollos coherentes.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo tomo es un repaso por la historia posterior de la filosof\u00eda occidental. Sertillanges defiende (al principio del primer volumen) que lo m\u00e1s valioso de la filosof\u00eda moderna se debe a la fecundaci\u00f3n cristiana, que tambi\u00e9n ha recuperado lo mejor de la filosof\u00eda antigua. Pese a esta posici\u00f3n tan clara, trata con benevolencia y discernimiento, primero, la decadencia escol\u00e1stica y la \u201crevoluci\u00f3n cartesiana\u201d, con su posteridad. Estudia el empirismo ingl\u00e9s y franc\u00e9s (Hobbes, Locke, Hume, Condillac), a Kant y a sus sucesores (idealismo alem\u00e1n). Se detiene en la renovaci\u00f3n espiritualista de Francia (Ravaison, Boutroux, Gratry, Blondel, Bergson), uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s interesantes. Y tambi\u00e9n dedica un cap\u00edtulo al \u201cneoespiritualismo alem\u00e1n\u201d, donde repasa, entre otros, a Husserl, Heidegger y Scheler.<\/p>\n\n\n\n<p>Tiene el inter\u00e9s de ser una historia con un sentido de juicio ponderado, constructivo y cristiano, y que, como recomienda en su libro sobre la vida intelectual, m\u00e1s que enfrentarse prefiere sumar lo valioso, sin dejar de presentar las objeciones que le parecen oportunas. Concluye en lo que cree que se necesita para una reviviscencia tomista.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo primero es distinguir bien met\u00f3dicamente la filosof\u00eda de la teolog\u00eda; el pensador cristiano debe probar hasta d\u00f3nde llega el pensamiento con sus propias fuerzas, sin mezclar los campos; solo as\u00ed puede dialogar. Lo segundo es rechazar el logicismo que ha sido la enfermedad de la escol\u00e1stica. Lo tercero, tener una cultura cient\u00edfica y un sentido hist\u00f3rico porque, aunque la verdad es intemporal, tiene expresi\u00f3n y contexto temporal, y tambi\u00e9n una historia de c\u00f3mo se logra, que es muy \u00fatil conocer. <em>\u201cHay una condici\u00f3n, dice al final, para esa fecundidad, [\u2026] y es que el estudio se haga con un esp\u00edritu de interioridad doctrinal y no con un esp\u00edritu meramente documental o anecd\u00f3tico. El historiador puro tiende a vaciar el sistema de todo inter\u00e9s propiamente filos\u00f3fico. El fil\u00f3sofo puro tienen a fijarlo e inmovilizarlo [\u2026]. El fil\u00f3sofo-historiador respeta la vida, se introduce en ella y la fomenta. Invita al sistema a tener nuevas floraciones y frutos\u201d.<\/em> Y espera as\u00ed un renacimiento de la s\u00edntesis cristiana.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>La idea de creaci\u00f3n<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p><em>La idea de creaci\u00f3n y sus reflejos en la filosof\u00eda<\/em> (1945) es un hermoso ensayo y tambi\u00e9n una obra de madurez, s\u00edntesis de s\u00edntesis. Se completa con <em>El universo y el alma<\/em> (1965), publicaci\u00f3n compuesta con varios escritos reunidos por su secretario.<\/p>\n\n\n\n<p>Sertillanges es, quiz\u00e1, menos brillante y sint\u00e9tico que otros (Gilson, Tresmontant) que han tratado de la novedad de la idea cristiana de la creaci\u00f3n y de sus implicaciones en el pensamiento sobre el orden de los seres, y la idea de Dios mismo, separado del mundo, del tiempo y del espacio. Y de las relaciones de dependencia y autonom\u00eda entre el Creador y sus criaturas. Pero contiene an\u00e1lisis m\u00e1s detallados.<\/p>\n\n\n\n<p>El ensayo empieza con un an\u00e1lisis sobre lo que significa un comienzo absoluto de las cosas y del tiempo. Explica c\u00f3mo el origen en el tiempo, que hoy es postulado por la ciencia moderna, no se percibi\u00f3 en la antigua, pero que, estrictamente, sigue siendo indemostrable, al no poderse asegurar un comienzo absoluto (sin nada antes). Trata de la creaci\u00f3n y la providencia. Y de la creaci\u00f3n y la evoluci\u00f3n. Y del milagro en la creaci\u00f3n. Y del mal.<\/p>\n\n\n\n<p>Especialmente, llama la atenci\u00f3n la ponderaci\u00f3n con la que trata el tema de la evoluci\u00f3n, con an\u00e1lisis que siguen siendo v\u00e1lidos, porque ten\u00eda perfecta conciencia de los l\u00edmites en que opera cada saber: la teolog\u00eda, la filosof\u00eda y las ciencias. <em>\u201cCada nacimiento es un hecho biol\u00f3gico y al mismo tiempo un hecho de creaci\u00f3n: no hay raz\u00f3n para que no suceda lo mismo con la especie. La \u00fanica diferencia es que aqu\u00ed en lugar de una repetici\u00f3n, hay una innovaci\u00f3n, una invenci\u00f3n [\u2026]. Y el encuentro de estos dos hechos: una invenci\u00f3n biol\u00f3gica que tiene el car\u00e1cter de una espontaneidad natural y una actividad trascendente a la naturaleza con el nombre de creaci\u00f3n, este encuentro, digo, responde a una ley providencial [\u2026]. La unidad de la creaci\u00f3n no es una palabra vana. Es una simbiosis, y ver esta simbiosis en la duraci\u00f3n, tanto como en la extensi\u00f3n y en la permanencia, es aceptar la evoluci\u00f3n\u201d<\/em> (cap. 8).<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>La vida intelectual<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>El pr\u00f3logo a la cuarta edici\u00f3n francesa de <em>La vida intelectual<\/em> cuenta que Sertillanges escribi\u00f3 este cl\u00e1sico en una estancia de dos meses de verano en el campo (1920). Describe el r\u00e9gimen de vida intelectual que \u00e9l mismo viv\u00eda. Se inspira en los consejos de santo Tom\u00e1s de Aquino, y tambi\u00e9n en los del oratoriano Alphonse Gratry (1805-1872), gran pensador cristiano y autor de unos <em>\u201cconsejos para la conducta del esp\u00edritu\u201d<\/em>, con el t\u00edtulo de <em>Las fuentes<\/em> (<em>Les sources<\/em>), cuyo primer cap\u00edtulo trata <em>\u201csobre el silencio y el trabajo de la ma\u00f1ana\u201d<\/em>. Gratry influy\u00f3 en bastantes temas sobre Sertillanges: las fuentes del conocimiento de Dios, el mal, el alma\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El ensayo de Sertillanges es m\u00e1s largo y completo. Abarca desde la organizaci\u00f3n general de la vida hasta la organizaci\u00f3n de la memoria y de los archivos de notas, con inolvidables consejos. Empieza describiendo la vocaci\u00f3n intelectual y acaba con lo que es un trabajador cristiano y lo que supone el trabajo intelectual en la madurez humana.<\/p>\n\n\n\n<p>El estilo no es solo una exigencia sint\u00e1ctica o gramatical, es una exigencia de esp\u00edritu: la humildad y el amor ante la verdad, la caridad ante los dem\u00e1s, la pureza de intenci\u00f3n, la superaci\u00f3n del ego\u00edsmo, el esfuerzo de s\u00edntesis con ganas de sumar y no de dividir. <em>\u201cBuscar la aprobaci\u00f3n del p\u00fablico es robar al p\u00fablico una fuerza con la que contaba [que no le digan lo que ya sabe] [\u2026]. Busca la aprobaci\u00f3n de Dios. Medita la verdad para ti y para los dem\u00e1s. [\u2026] En nuestro escritorio y en aquella soledad en que Dios habla al coraz\u00f3n, deberemos escuchar como escucha el ni\u00f1o y escribir como el ni\u00f1o habla\u201d<\/em> (cap. VIII). <em>\u201cSer\u00eda de desear que nuestra vida fuese una llama sin humo, sin desperdicio y sin impureza. No es posible, pero lo que entra dentro de los l\u00edmites de lo posible tiene tambi\u00e9n su belleza y sus frutos son bellos y sabrosos\u201d<\/em> (cap. IX).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sertillanges, ilustre dominico, muri\u00f3 con 84 a\u00f1os el 26 de julio de 1948. Ni la fecha, al inicio del verano, ni las circunstancias, ni siquiera el a\u00f1o eran los mejores para morirse. Se enter\u00f3 poca gente. 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