{"id":49045,"date":"2025-07-03T06:00:00","date_gmt":"2025-07-03T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=49045"},"modified":"2025-07-02T20:03:41","modified_gmt":"2025-07-02T18:03:41","slug":"lecturas-del-domingo-xiv-del-tiempo-ordinario-c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/lecturas-del-domingo-xiv-del-tiempo-ordinario-c\/","title":{"rendered":"La morada celestial. Domingo XIV del Tiempo Ordinario (C)"},"content":{"rendered":"<p>La primera lectura de hoy nos habla de Dios consolando a Jerusal\u00e9n e incluye estas hermosas palabras: <em>\u201cYo har\u00e9 derivar hacia ella, como un r\u00edo, la paz\u201d<\/em>. De hecho, la ciudad terrenal de Jerusal\u00e9n nunca ha disfrutado realmente de este consuelo y ha sufrido a lo largo de la historia. En \u00faltima instancia, Dios tiene en mente las consolaciones reservadas a la Jerusal\u00e9n celestial, que se esbozan en los dos \u00faltimos cap\u00edtulos de la Biblia, en el Apocalipsis. Y, sin embargo, la Iglesia act\u00faa ahora en la pr\u00e1ctica como semilla o principio de esta <em>\u201cJerusal\u00e9n de arriba\u201d<\/em> (v\u00e9anse G\u00e1latas 4, 26-31; Hebreos 12, 22). All\u00ed donde se vive verdaderamente la fe cristiana, llega ya algo de este consuelo, de este r\u00edo de paz.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Evangelio, Jes\u00fas dibuja los contornos b\u00e1sicos de la obra de evangelizaci\u00f3n que, a su vez, debe ser siempre transmisi\u00f3n de paz. A trav\u00e9s de ella, el <em>\u201cpecho consolador\u201d<\/em> de la Jerusal\u00e9n celestial se extiende a todos sus hijos. <em>\u201cCuando entr\u00e9is en una casa, decid primero: <\/em>\u2018Paz a esta casa\u2019<em>\u201d<\/em>, dice Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos al enviarlos. La evangelizaci\u00f3n, en cualquiera de sus formas, incluido el testimonio personal de los cristianos a sus amigos, es una obra de sanaci\u00f3n y de anuncio del reino de Cristo, que es una forma de vida totalmente nueva y nos libera de la tiran\u00eda del dominio terrenal. Sin embargo, Jes\u00fas est\u00e1 lejos de ser ingenuo. Comienza advirtiendo a sus disc\u00edpulos de los obst\u00e1culos a los que se enfrentar\u00e1n. <em>\u201cLa mies es abundante y los obreros pocos&#8230; Os env\u00edo como corderos en medio de lobos\u201d<\/em>, y les da instrucciones sobre lo que deben hacer si son rechazados (el gesto simb\u00f3lico de limpiarse el polvo de los pies: cfr. Hechos 13, 51).<\/p>\n\n\n\n<p>Y Nuestro Se\u00f1or tambi\u00e9n deja claro que, si queremos evangelizar, debemos vivir la virtud de la pobreza. Por eso, establece una serie de instrucciones que los disc\u00edpulos deben seguir (<em>\u201cno llev\u00e9is bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no salud\u00e9is a nadie por el camino\u201d<\/em>). Estas instrucciones deben aplicarse a nuestro estado real de vida y no deben tomarse necesariamente al pie de la letra. Pero cuanto m\u00e1s se agolpe en nuestro coraz\u00f3n el deseo de las cosas terrenas, menos inclinados nos sentiremos a dirigir a los dem\u00e1s -o a nosotros mismos- hacia el Cielo (evangelizaci\u00f3n y sobriedad de vida van de la mano). Y el Cielo debe ser la meta. Cuando los disc\u00edpulos regresan alegr\u00e1ndose de que los demonios se les hayan sometido en nombre de Cristo, Jes\u00fas les dice que eso no es lo m\u00e1s importante: <em>\u201cestad alegres\u201d<\/em>, les dice, <em>\u201cporque vuestros nombres est\u00e1n inscritos en el cielo\u201d<\/em>. La evangelizaci\u00f3n consiste en esto: escribir nombres en el cielo, \u201creservar\u201d a la gente su morada celestial (cfr. Juan 14, 2).<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera lectura de hoy nos habla de Dios consolando a Jerusal\u00e9n e incluye estas hermosas palabras: \u201cYo har\u00e9 derivar hacia ella, como un r\u00edo, la paz\u201d. De hecho, la ciudad terrenal de Jerusal\u00e9n nunca ha disfrutado realmente de este consuelo y ha sufrido a lo largo de la historia. 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