{"id":47291,"date":"2025-04-16T06:00:00","date_gmt":"2025-04-16T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=47291"},"modified":"2025-04-15T13:25:06","modified_gmt":"2025-04-15T11:25:06","slug":"corazon-del-hombre-escondido-tierra-santa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/corazon-del-hombre-escondido-tierra-santa\/","title":{"rendered":"El coraz\u00f3n del hombre escondido en Tierra Santa"},"content":{"rendered":"<p>Al comienzo de la <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2025\/documents\/20250413-omelia-palme.html\">Semana Santa<\/a>, no puedo evitar pensar en <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/huellas-de-jesus-en-tierra-santa\/\">Tierra Santa<\/a>, donde he estado muchas veces, la \u00faltima en 2020, poco antes de la pandemia. Y el coraz\u00f3n se me llena de nostalgia por un lugar que, sin duda, considero como \u201celevado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En la tradici\u00f3n jud\u00eda, ir a la Tierra de Israel significa levantarse, tanto espiritual como f\u00edsicamente. Israel y Jerusal\u00e9n han sido durante siglos, incluso para los cristianos, los lugares m\u00e1s altos de la tierra, los m\u00e1s cercanos a Dios, tanto es as\u00ed que todo el que va a vivir o peregrina all\u00ed se dice, en hebreo, \u201c\u2018oleh\u201d, es decir, \u201cel que va hacia lo alto\u201d, e incluso la compa\u00f1\u00eda de bandera israel\u00ed se llama \u201cEl Al\u201d, \u201chacia lo alto\u201d, pues no conduce tanto al cielo, sino a Israel, o sea al lugar m\u00e1s alto de la tierra, en un sentido espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>En cierto sentido, ir de peregrinaci\u00f3n a Tierra Santa no solamente es subir a las cumbres m\u00e1s elevadas del esp\u00edritu, sino tambi\u00e9n hundirse en los abismos de la conciencia, exactamente como descender de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3 y a la depresi\u00f3n del Mar Muerto, el punto m\u00e1s bajo de la superficie de la tierra: un viaje para comprender mejor qui\u00e9nes somos.<\/p>\n\n\n\n<p>Momentos de sublime espiritualidad, de meditaci\u00f3n, de oraci\u00f3n, en los cuales compartir con amigos y compa\u00f1eros de peregrinaci\u00f3n, se alternan con otros de malestar, cansancio, intolerancia, ego\u00edsmo y confusi\u00f3n. Se sube al monte Tabor, m\u00e1s all\u00e1 de las nubes, para disfrutar de la armon\u00eda del cielo, pero luego se vuelve a la cruda realidad cotidiana, una realidad de jud\u00edos, musulmanes y cristianos en constante pelea entre ellos, muros divisorios, pueblos \u00e1rabes surgidos sin ninguna orden y l\u00f3gica, ciudades israel\u00edes hechas de edificios enormes y grises, pobreza y riqueza, miseria y nobleza, hospitalidad y rechazo lado a lado, enfrent\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p>Un momento es como caminar sobre el agua clara, dulce y azul del Mar de Galilea, que, sin embargo, es capaz de agitarse repentinamente, debido a los vientos y tormentas que vienen del Gol\u00e1n; en otro, viajando, se pasa de las verdes orillas de esta gran masa de agua de Galilea para llegar, en un par de horas, a las aguas fangosas, saladas y gris\u00e1ceas del Mar Muerto, el mar de sal rodeado por el desierto: aqu\u00ed, las colinas verdes y floridas en las que Jes\u00fas proclam\u00f3 la Buena Nueva a la multitud dan paso a la aridez y a las rocas sobre las cuales se apoyan los cimientos de monasterios que han surgido de la nada y que se esconden entre grietas y precipicios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La geograf\u00eda de Tierra Santa: tan parecida al alma del ser humano<\/h2>\n\n\n\n<p>Parece natural que Dios escogiera Tierra Santa para revelarse a los hombres. Aqu\u00ed, la geograf\u00eda de los lugares es extraordinariamente similar \u2013 en variabilidad, cambios bruscos, alternancia entre aridez y riqueza de agua, silencio y confusi\u00f3n, amenidad y fealdad \u2013 al alma humana. Muchas veces en la vida uno se siente solo y perdido como en el desierto de N\u00e9guev; muy a menudo, los descensos del Tabor, la monta\u00f1a que es s\u00edmbolo de nuestros momentos de cercan\u00eda con Dios, son traum\u00e1ticos y dolorosos; flotar en las aguas tranquilas de nuestros momentos felices es casi tan frecuente como hundirse en el barro y en el ardor de la sal que mata y nos incapacita para vivir y hacer vivir, precisamente como el Mar Muerto.<\/p>\n\n\n\n<p>Personalmente, despu\u00e9s de hacer muchos viajes a estos lugares, puedo testificar que me siento as\u00ed, dividido entre la alegr\u00eda y la nostalgia: en medio de tantos buenos compa\u00f1eros de camino, me parec\u00eda estar escuchando nuevamente las palabras de Isa\u00edas y ver gentes que no conoc\u00eda correr a m\u00ed por causa de Dios que me honraba; era como presenciar lo m\u00e1s sublime del mundo en una alta monta\u00f1a: la comuni\u00f3n con personas queridas; sent\u00eda, luego, que el r\u00edo Jord\u00e1n lavaba todas mis impurezas, curaba cada herida, sanaba cada llaga.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, de regreso a casa, especialmente en estos tiempos tan dif\u00edciles de guerras, enfermedades, incertidumbre, uno siente que casi todo se le escapa de sus manos y hasta la incomparable belleza de una ciudad tan maravillosa como Roma (y sin embargo invadida por turistas y tan ca\u00f3tica), la ciudad donde yo vivo, parece incapaz de compensar la p\u00e9rdida de esa alta monta\u00f1a, ese refugio seguro, de esas personas con las cuales pude compartir tan buenos momentos en muchos viajes.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez m\u00e1s, experimento la separaci\u00f3n, que es la negaci\u00f3n de Dios y que me impulsa a so\u00f1ar con el para\u00edso no tanto como un lugar exuberante y placentero, sino como la comuni\u00f3n eterna con Dios y con todos mis seres queridos, todos los con que me encontr\u00e9 en mi vida y de los cuales me veo obligado, inevitablemente, para separarme.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfFue todo en vano? \u00a1Para nada!<\/h2>\n\n\n\n<p>En primer lugar, llevo un tesoro precioso conmigo: la comuni\u00f3n espiritual con las mismas personas que me acompa\u00f1aron, quienes hicieron la tierra de Israel a\u00fan m\u00e1s hermosa de lo que realmente es. Con ellas, aunque estoy lejos de Tierra Santa, la peregrinaci\u00f3n contin\u00faa dentro y fuera de m\u00ed. Juntarme con ellas en oraci\u00f3n es como transformar el r\u00edo de mi ciudad, el T\u00edber, en el Jord\u00e1n, San Pedro en el Santo Sepulcro, el sal\u00f3n de mi casa en el Mar de Galilea, ya que todos nosotros somos el nuevo Israel.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces me acuerdo de que ya no hay Tierra Santa, o mejor, de que toda la tierra es santa, que sea Italia, M\u00e9xico, Espa\u00f1a, Chile o dondequiera en el mundo, y que todos somos guardianes e instrumentos del Reino de Dios que ya est\u00e1 presente en nuestra vida, en las cosas que hacemos todos los d\u00edas, en las personas que viven al lado nuestro.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, viendo las fotos de esos lugares de Oriente tan queridos, veo, al mismo tiempo, los rostros de las personas que me acompa\u00f1aban y me repito que ya no podemos vivir apegados a la idea de una tierra y una patria en este mundo: nuestras ra\u00edces est\u00e1n en un lugar diferente, en una realidad diferente, quiz\u00e1s menos visible, pero ciertamente mucho m\u00e1s concreto y resistente a las tormentas, que es nuestra fe.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cada cristiano es un peregrino<\/h2>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, pienso que un peregrino de verdad es, como se le defin\u00eda en la Edad Media, un \u201chomo viator\u201d, es decir un hombre que anda, alguien que continuamente consagra no solamente a s\u00ed mismo y a lugares tradicionales donde se suele ir de peregrinaci\u00f3n, como pueden ser el Camino de Santiago, Roma o Jerusal\u00e9n, sino todos aquellos peque\u00f1os entornos f\u00edsicos y espirituales de la vida ordinaria, donde \u00e9l se convierte, antropol\u00f3gicamente, en instrumento de una teofan\u00eda, de una manifestaci\u00f3n de lo divino, a trav\u00e9s de las oraciones que \u00e9l cumple andando.<\/p>\n\n\n\n<p>En un sentido cristiano, para hacerlo m\u00e1s sencillo, un cristiano es Cristo, pues es un miembro del cuerpo de Cristo, as\u00ed que ya no es \u00e9l quien vive y anda, sino que es Cristo, el mismo Cristo que andaba por los caminos de Galilea, de Judea y de Samar\u00eda y que hoy en d\u00eda sigue andando en las calles de Roma, de Madrid, de Bogot\u00e1, de Nueva York.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Divinidad civilizadora<\/h2>\n\n\n\n<p>De hecho, en la antropolog\u00eda de la Edad Media lo que distingu\u00eda el espacio (\u201ck\u00e1os\u201d) del lugar (\u201ck\u00f3smos\u201d) era una teofan\u00eda: la manifestaci\u00f3n de lo divino y la presencia de lo sagrado, a trav\u00e9s de la cual todo lo que era salvaje, repleto de demonios y supersticiones, inexplorado e incivilizado, inculto, se convert\u00eda en tierra consagrada a Dios, civil, bien ordenada, gobernada, segura, el \u201cno ser\u201d que se convert\u00eda en \u201cser\u201d. Las calles y los santuarios de la Europa medieval, pues, eran arterias de la civilizaci\u00f3n y los peregrinos que caminaban por ellos eran la sangre que flu\u00eda, una se\u00f1al de la divinidad civilizadora.<\/p>\n\n\n\n<p>En el libro \u201cEl hombre vivo\u201d, de G. K. Chesterton, el protagonista es Innocent Smith, un exc\u00e9ntrico personaje que logra cambiar para mejor las situaciones y vidas de las personas que encuentra, a pesar de ser injustamente acusado de diversos delitos, por el simple hecho de ser un hombre feliz que desea transmitir a los dem\u00e1s la alegr\u00eda de su propia condici\u00f3n. A trav\u00e9s de \u00e9l, incluso lo malo parece convertirse en bueno. \u00c9l es ese \u201chombre vivo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hombre vivo y \u00abhomo viator\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p>Si lo pensamos bien, nosotros los cristianos, peregrinos en este mundo, podemos combinar, en nuestra vida, los dos conceptos de hombre vivo y \u201chomo viator\u201d. Cada d\u00eda podemos volver a consagrar las calles, las plazas, los barrios de nuestros pa\u00edses tan afligidos, en estos tiempos de pobreza material y espiritual y de crisis en todo \u00e1mbito de la existencia humana. No hace falta ser tan dignos o sin pecado, perfectos y realizados en nuestras vidas y trabajos. Solo basta nutrirnos a diario de la fuente de la vida para convertirnos en hombres y mujeres vivos y, andando por los caminos de nuestras vidas, en \u201chomines viatores\u201d, portadores de la gracia que recibimos sin merecerla.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, aun no pudiendo salir de nuestras ciudades y de nuestros pa\u00edses para ir a Tierra Santa, podemos caminar sobre el agua, y no solamente sin miedo a hundirnos, sino ayudando a los dem\u00e1s para que no se hundan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Felices Pascuas!<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al comienzo de la Semana Santa, no puedo evitar pensar en Tierra Santa, donde he estado muchas veces, la \u00faltima en 2020, poco antes de la pandemia. Y el coraz\u00f3n se me llena de nostalgia por un lugar que, sin duda, considero como \u201celevado\u201d. 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