{"id":47189,"date":"2025-05-06T06:47:00","date_gmt":"2025-05-06T04:47:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=47189"},"modified":"2025-05-02T11:35:52","modified_gmt":"2025-05-02T09:35:52","slug":"la-iglesia-y-la-ii-republica-espanola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/la-iglesia-y-la-ii-republica-espanola\/","title":{"rendered":"La Iglesia y la II Rep\u00fablica espa\u00f1ola"},"content":{"rendered":"<p>Desde finales del Siglo XIX, como fruto de la penetraci\u00f3n del liberalismo en Espa\u00f1a, se produjo una enorme fractura entre las clases dirigentes del pa\u00eds y el pueblo sencillo. Si entre los primeros exist\u00edan casos de agnosticismo o sencillamente de vidas descre\u00eddas, en los segundos hab\u00eda una fe religiosa casi generalizada. Por otra parte, tambi\u00e9n se observa una distinci\u00f3n entre la pr\u00e1ctica cristiana en la vida de los suburbios de las grandes ciudades y la vida de los pueblos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La descristianizaci\u00f3n de las masas obreras<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os finales del XIX y primeros del Siglo XX se produjo la descristianizaci\u00f3n de las masas obreras en Espa\u00f1a, especialmente con el nacimiento de barrios extremos y con la pobreza en zonas rurales desfavorecidas del pa\u00eds. Aunque fueron muchas las iniciativas de car\u00e1cter social que se pusieron en marcha, especialmente desde la Enc\u00edclica de Le\u00f3n XIII, <em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum.html\">Rerum Novarum<\/a><\/em>, es un hecho constatado la desconexi\u00f3n de grandes masas de obreros del mensaje cristiano.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Un factor clave para entender el odio desatado en el per\u00edodo constitucional de la II Rep\u00fablica Espa\u00f1ola, fue el alto grado de analfabetismo que sufr\u00eda Espa\u00f1a en ese per\u00edodo. Se ha hablado del 40% a final de la Dictadura de Primo de Rivera. S\u00f3lo la incultura explicar\u00eda como pudieron destrozarse obras de arte valios\u00edsimas, templos que ardieron sin la m\u00e1s m\u00ednima consideraci\u00f3n. Y, tambi\u00e9n, explicar\u00eda como pudo ser cre\u00eddo, por gentes del pueblo afirmaciones tan peregrinas como que los curas envenenaban las fuentes o mataban ni\u00f1os con caramelos venenosos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El auge del anticlericalismo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Por otra parte estaban consolidados, desde el comienzo del Siglo XX sectores de intelectuales espa\u00f1oles formados en la increencia, convencidos de su ateismo y&nbsp; agn\u00f3sticos, que movieron h\u00e1bilmente, a trav\u00e9s fundamentalmente de la prensa, a las masas. Indudablemente influy\u00f3 la constante acci\u00f3n del krausismo y de la Instituci\u00f3n Libre de Ense\u00f1anza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un sector de la prensa republicana insistir\u00eda, en aquellos a\u00f1os, en ver a la Iglesia como un poder espiritual que tiranizaba las conciencias, y por tanto urg\u00eda&nbsp; liberarse de ella. A esto habr\u00eda que unir las editoriales que surgieron y las ediciones populares que publicaron, as\u00ed como obras de teatro, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>La influencia de algunos pensadores, ser\u00e1 siempre creciente, y su aversi\u00f3n a la Iglesia ir\u00e1 desde la frialdad hasta la hostilidad. Su reflejo m\u00e1s claro es el anticlericalismo creciente y ese anticlericalismo se hizo pasi\u00f3n en el \u00e1mbito de las masas obreras, y en algunas zonas rurales. Evidentemente, cometieron un error de c\u00e1lculo: ni la Iglesia era la misma del Antiguo R\u00e9gimen, ni la fe cat\u00f3lica estaba tan poco arraigada como pensaban. Como resalta \u00c1lvarez Tard\u00edo: \u201cConviene rechazar, por tanto, esa explicaci\u00f3n tan com\u00fan como elemental, en virtud de la cual, el laicismo agresivo de los republicanos respondi\u00f3 al intolerable antirepublicanismo de los cat\u00f3licos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El objetivo del anticlericalismo no fue discutir la doctrina de la Iglesia, o los contenidos del evangelio, o la verdad de la fe que propon\u00eda la, sino tratar de sacudirse el yugo de conciencia, y las formas sociales conformadas por la Iglesia. Estos nuevos pensadores deseaban una moral laica, y unos principios liberales aut\u00f3nomos<strong>. <\/strong>Es interesante el fen\u00f3meno operado durante el Siglo XIX en Espa\u00f1a: la aparici\u00f3n de los intelectuales, en primer lugar, y en segundo lugar, verles ejercer un magisterio moral, que hasta entonces s\u00f3lo hab\u00eda correspondido a la Iglesia. Debido a la alta tasa de analfabetos, no dejaban de hablar a minor\u00edas. Mientras, el clero, merced a la catequesis, la ense\u00f1anza y las celebraciones lit\u00fargicas se dirig\u00eda a la mayor\u00eda de los espa\u00f1oles a lo largo de su vida.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El art\u00edculo 26 y el estallido de la \u00abcuesti\u00f3n religiosa\u00bb<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Las discusiones en torno al art\u00edculo 26 de la Constituci\u00f3n, en octubre de 1931, hicieron aflorar un c\u00famulo de opiniones contra la acci\u00f3n de la Iglesia, con gran carga de apasionamiento. Como resalta Jackson: \u201cEn cuanto se abrieron las compuertas para la riada, ya nadie pudo reflexionar en calma sobre la necesidad de unas nuevas reflexiones entre la Iglesia y el Estado\u201d. As\u00ed pues, fue como un desborde de un r\u00edo de pasiones, entre las cuales est\u00e1 el propio nombre: \u201cla cuesti\u00f3n religiosa\u201d, lo que hasta entonces, para la mayor\u00eda del pa\u00eds era algo entra\u00f1able, apareci\u00f3 como un problema, y, al parecer, de envergadura, pues se puso m\u00e1s empe\u00f1o en estos debates, que en los serios problemas econ\u00f3micos, estructurales, y educativos.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de todo, la influencia de la Iglesia cat\u00f3lica era muy alta en todo el pa\u00eds. Tanto por tener en sus manos la mayor\u00eda de los centros educativos de nivel, como a trav\u00e9s de los maestros que, en su mayor\u00eda, eran buenos cat\u00f3licos.<\/p>\n\n\n\n<p>Una gran parte de los intelectuales, as\u00ed como de las clases directivas, eran cat\u00f3licos de buena formaci\u00f3n, aunque su pr\u00e1ctica espiritual fuera m\u00e1s o menos ferviente. Desde luego las costumbres sociales eran b\u00e1sicamente cristianas. Se guardaban las formas. Faltaba, indudablemente, la existencia de intelectuales cat\u00f3licos con la preparaci\u00f3n adecuada para presentar el mensaje cristiano de modo ilusionante, con m\u00e1s fuerza y coherencia personal.<\/p>\n\n\n\n<p>Es interesante constatar la buena situaci\u00f3n general del clero durante la II Rep\u00fablica. Fruto de los seminarios y de los grados obtenidos all\u00ed, o en Roma en la Universidad Gregoriana. El clero y los obispos gozaban de salud espiritual: abundaban los sacerdotes piadosos, virtuosos, entregados, ejemplares. De hecho el n\u00famero de m\u00e1rtires y confesores en la Guerra Civil, fue llamativo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El mito de una Iglesia retr\u00f3grada<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Intelectualmente viv\u00edan encerrados en un peque\u00f1o mundo intelectual, pero ni los obispos, ni el clero se hab\u00eda visto afectado por la crisis modernista que alter\u00f3 a Europa, a\u00f1os antes. Por otra parte conviene recordar la situaci\u00f3n de las Facultades de Teolog\u00eda espa\u00f1olas desde 1851, en que dejaron de pertenecer a la Universidad Civil, hab\u00eda ido decayendo en prestigio y nivel cient\u00edfico. En 1932 Pio XI public\u00f3 la \u201c<em>Deus scientiarum Dominus<\/em>\u201d, por la que se impuls\u00f3 la mejora de las Facultades de Teolog\u00eda. De hecho, en 1933 se cerraron la mayor\u00eda de esas Facultades espa\u00f1olas y se dej\u00f3 s\u00f3lo la de Comillas. En 1933 tuvo lugar una visita can\u00f3nica a todos los seminarios de Espa\u00f1a. Respecto al clero era abundante, pero mal distribuido.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco puede olvidarse que la filosof\u00eda imperante en muchos universitarios era la de la fe en el progreso cient\u00edfico, y por tanto en una nueva era de progreso sin Dios, o al menos, donde Dios estuviera entre par\u00e9ntesis. Ortega y Gasset aparec\u00eda como un modelo pr\u00f3ximo para muchos hombres formados alrededor de las ideas de la Instituci\u00f3n Libre de Ense\u00f1anza. Al calor de esas ideas se hab\u00eda consolidando la falsa apreciaci\u00f3n de la Iglesia como enemiga del progreso humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, en muchos pueblos, se conservaba una fe consolidada a trav\u00e9s de siglos, donde la vida giraba alrededor de la pr\u00e1ctica sacramental y de los tiempos lit\u00fargicos, llenando las costumbres, el folclore, los h\u00e1bitos de vida. Exist\u00edan agn\u00f3sticos y descre\u00eddos, pero la mayor\u00eda eran cristianos de coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Cat\u00f3licos en la Rep\u00fablica: entre el compromiso y la decepci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La llegada de la Rep\u00fablica el 14 de abril de 1931, y las r\u00e1pidas elecciones de Cortes Constituyentes, arrojaron unos resultados que presagiaron lo peor para las relaciones Iglesia y Estado, pues resultaron elegidos, en su mayor\u00eda diputados de la izquierda y de los Radicales, que hab\u00edan sobrevivido a la Dictadura de Primo de Rivera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, el 6 de mayo la Gaceta de Madrid publicaba una circular declarando voluntaria la ense\u00f1anza de la religi\u00f3n en la Educaci\u00f3n Primaria. Era la consecuencia de haber suprimido, d\u00edas antes, la confesionalidad del Estado. De hecho, en mayo de 1931, se produjeron la quema de iglesias y obras de arte, como la Inmaculada de Salcillo en Murcia.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, cuando la mayor\u00eda de los diputados de la C\u00e1mara, procedieron a discutir los art\u00edculos de la Constituci\u00f3n, presentaron una batalla frontal contra la Iglesia. La mayor\u00eda de esos diputados, carec\u00edan del nivel intelectual necesario, as\u00ed como de formaci\u00f3n religiosa, a excepci\u00f3n de algunos intelectuales de reconocido prestigio. Pero, a la postre, los debates s\u00f3lo sirvieron para resaltar la ley de la aritm\u00e9tica frente a la raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo parece indicar que la izquierda republicana present\u00f3 la cuesti\u00f3n religiosa independientemente de la situaci\u00f3n real del pa\u00eds y de la opini\u00f3n de los cat\u00f3licos sobre la Rep\u00fablica; lo que les molestaba era la presencia del catolicismo en la vida social y cultural.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al repasar las actuaciones de los protagonistas: dignatarios de la Iglesia, miembros del gobierno, parlamentarios, prensa de esos d\u00edas, etc., queda claramente de manifiesto que aquellas Cortes, no representaban la realidad del pa\u00eds, pero s\u00ed mostraban con toda su crudeza las diferentes posturas contra la Iglesia que exist\u00edan en esa \u00e9poca en Espa\u00f1a. El resultado, como es conocido, fue una Carta Magna, que no pod\u00eda ser instrumento de concordia y pacificaci\u00f3n, pues naci\u00f3 contra la voluntad de la mayor\u00eda de los ciudadanos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez m\u00e1s, en conexi\u00f3n con el siglo XIX, una peque\u00f1a minor\u00eda intent\u00f3 corregir el rumbo de un pa\u00eds pretendiendo, mediante Constituciones, una evoluci\u00f3n. \u201cPuede descatolizarse un pa\u00eds, pero no en virtud de una ley\u201d. En el fondo faltaba una verdadera cultura democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos de los diputados republicanos eran cat\u00f3licos y hab\u00edan tenido parte fundamental en el nacimiento de la Rep\u00fablica, por ejemplo, Niceto Alcal\u00e1 Zamora, quien en su famoso discurso contra las disposiciones antieclesi\u00e1sticas\u00a0 del art\u00edculo 26 de la Constituci\u00f3n, el 10 de octubre de 1931, que le llevaron a su dimisi\u00f3n como Presidente del Gobierno, dec\u00eda: \u201cYo no tengo conflicto de conciencia. Mi alma es hija a la vez de la religi\u00f3n y de la revoluci\u00f3n, y la paz de ella consiste en que cuando se mezclan las dos corrientes las hallo acordes en la expres\u00ed\u00f3n de una misma fuente, de un mismo criterio, que la raz\u00f3n lo eleva a los principios \u00faltimos y la fe los encarna en la ense\u00f1anza del Evangelio. Pero yo, que no tengo problema de conciencia, tengo conciencia (&#8230;). Y \u00bfQu\u00e9 remedio me queda? La guerra civil, jam\u00e1s (&#8230;). En bien de la patria, en bien de la Rep\u00fablica, yo os pido la f\u00f3rmula de la paz\u201d. Encarnar\u00eda lo que \u00e9l llam\u00f3 la tercera Espa\u00f1a. Un gobierno de centro verdaderamente democr\u00e1tico, aconfesional. Su ilusi\u00f3n era que la Rep\u00fablica hubiera contenido la Revoluci\u00f3n Social y anticlerical.<\/p>\n\n\n\n<p>Conviene recordar el famoso y contempor\u00e1neo discurso de Manuel Aza\u00f1a, del d\u00eda 13 de octubre de 1931: \u201cTengo los mismos motivos para decir que Espa\u00f1a ha dejado de ser cat\u00f3lica, que para decir lo contrario de la Espa\u00f1a antigua. Espa\u00f1a era cat\u00f3lica en el siglo XVI, a pesar de que aqu\u00ed hab\u00eda muchos y muy importantes disidentes, algunos de los cuales son gloria y esplendor de la literatura castellana, y Espa\u00f1a ha dejado de ser cat\u00f3lica, a pesar de que existe ahora muchos millones de espa\u00f1oles cat\u00f3licos, creyentes\u201d. La traducci\u00f3n es clara: el Estado ya no es cat\u00f3lico. Una vez aceptada la premisa, que ser\u00eda v\u00e1lida: si el conjunto de los espa\u00f1oles democr\u00e1ticamente deciden que el Estado no sea confesional. Ahora bien, lo que no tendr\u00eda sentido es que se convierta en anticat\u00f3lico, y seguidamente que el Estado\u00a0 persiga a la Iglesia, le prive de libertad, y pretenda someterla a s\u00ed mismo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>No era la primera vez que un grup\u00fasculo en aras a la democracia hab\u00eda pretendido subyugar la conciencia de la mayor\u00eda. Pero, la aceleraci\u00f3n de la historia, produce mucho da\u00f1o.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Efectivamente, la mayor parte de las leyes que se fueron promulgando fueron consecuencia del principio de laicizaci\u00f3n del Estado, pero otras muchas eran un atentado contra la libertad proclamada para todos en la Constituci\u00f3n. Esa falta de verdad, har\u00eda que quedase claro que no se buscaba el bien com\u00fan, sino intereses partidistas, y acab\u00f3 rompiendo la armon\u00eda y la convivencia pac\u00edfica. Desde luego \u201cno se logr\u00f3 una cultura democr\u00e1tica, sino alternativa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La ense\u00f1anza, epicentro de la confrontaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La intenci\u00f3n de la mayor\u00eda parlamentaria en las Cortes Constituyentes era apartar a la Iglesia de la ense\u00f1anza, como muestra el art\u00edculo 16 de la Constituci\u00f3n, pero, en la pr\u00e1ctica era inviable construir tantas escuelas y formar tantos profesores como se necesitar\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente vale la pena recordar las palabras de otro presidente del Gobierno durante la Rep\u00fablica, Lerroux, que se\u00f1alaba lo siguiente: \u201cLa Iglesia no hab\u00eda recibido con hostilidad a la Rep\u00fablica. Su influencia en un pa\u00eds tradicionalmente cat\u00f3lico era evidente. Provocarla a luchar, apenas nacido el nuevo r\u00e9gimen, era impol\u00edtico e injusto, por consiguiente, insensato\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La reacci\u00f3n del episcopado espa\u00f1ol<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Es importante resaltar que la actitud de la Santa Sede ante la llegada de la II Rep\u00fablica el 14 de abril de 1931, fue de cordialidad. Como demuestran las abundantes gestiones del Nuncio y de los Prelados espa\u00f1oles.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, el Arzobispo de Toledo, Cardenal Segura, pas\u00f3 a ser un personaje inc\u00f3modo, por su planteamiento tradicionalista en la l\u00ednea de que la Iglesia deb\u00eda orientar la tarea del estado, y que no ocultaba su apoyo a la monarqu\u00eda. La Rep\u00fablica logr\u00f3 expulsarlo de Espa\u00f1a y la Santa Sede, en un gesto de congraciarse con la Rep\u00fablica, lo apart\u00f3 de la Sede de Toledo el 1.X.1931 y lo sustituy\u00f3 por el cardenal Gom\u00e1. Pero, no conviene olvidar que el Gobierno de la Rep\u00fablica, el 18.V.1931 promovi\u00f3 la expulsi\u00f3n del Obispo de Vitoria, M\u00fagica, planteando el problema del carlismo como fuerza antirrepublicana y su influencia en el pueblo vasco-navarro.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, aprobada la Constituci\u00f3n en un breve espacio de tiempo, en los primeros momentos, la reacci\u00f3n del <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/el-estado-de-la-ciudad-del-vaticano-pasado-y-presente\/\">Vaticano <\/a>y de los obispos espa\u00f1oles fue de una serena espera. La Declaraci\u00f3n Conjunta del episcopado espa\u00f1ol del 20 de diciembre de 1931, sali\u00f3 al paso de la Constituci\u00f3n aprobada el 12 de diciembre recordando que el derecho y la libertad aprobados en la Constituci\u00f3n, eran para todos.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo Niceto Alcal\u00e1 Zamora, present\u00f3 su dimisi\u00f3n como Presidente del Gobierno para no aprobar esos art\u00edculos anticat\u00f3licos, pero present\u00f3 su candidatura a la Presidencia de la Rep\u00fablica, para \u2013con el tiempo- reconducir esos art\u00edculos a la objetiva situaci\u00f3n del pa\u00eds. Y, ah\u00ed permaneci\u00f3, hasta abril de 1939.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde finales del Siglo XIX, como fruto de la penetraci\u00f3n del liberalismo en Espa\u00f1a, se produjo una enorme fractura entre las clases dirigentes del pa\u00eds y el pueblo sencillo. 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