{"id":47062,"date":"2025-04-29T06:00:00","date_gmt":"2025-04-29T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=47062"},"modified":"2025-04-22T13:06:36","modified_gmt":"2025-04-22T11:06:36","slug":"tercer-centenario-del-filosofo-kant-y-los-catolicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/tercer-centenario-del-filosofo-kant-y-los-catolicos\/","title":{"rendered":"Kant y los cat\u00f3licos"},"content":{"rendered":"<p>El famoso fil\u00f3sofo prusiano Emmanuel Kant (1724-1804) ha dejado un testimonio personal de persona honesta y trabajadora. M\u00e1s simp\u00e1tica y social de lo que a veces ha recogido un anecdotario mal escogido. De origen humilde y protestante, y con un empe\u00f1o intelectual y una seriedad moral a los que nunca renunci\u00f3, aunque perdi\u00f3 la fe en la revelaci\u00f3n cristiana y quiz\u00e1 en Dios. Algunos fragmentos de su <em><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Opus_Postumum\">Opus postumum<\/a><\/em> (ed. 1882, 1938) pueden dar esa sensaci\u00f3n, dif\u00edcil de valorar.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La ilustraci\u00f3n de Kant<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Es el ilustrado m\u00e1s representativo y, al mismo tiempo, el menos, porque los dem\u00e1s no son ni tan profundos ni tan serios. Y no fue mas\u00f3n. Y adem\u00e1s, hay muchos ilustrados cat\u00f3licos (Mayans, Feij\u00f3o, Jovellanos\u2026). Pero \u00e9l defini\u00f3 <em>Qu\u00e9 es la ilustraci\u00f3n<\/em> (1784), compendi\u00e1ndolo en el lema <em>\u201catr\u00e9vete a saber\u201d<\/em> (<em>sapere aude<\/em>). Que supon\u00eda hacerse intelectualmente adulto y librarse de tutores y tutelas (y tambi\u00e9n de la censura estatal prusiana y protestante) para pensar por cuenta propia y buscar el saber en todas las fuentes aut\u00e9nticas. Ideal asumible y asumido por los cat\u00f3licos en todo el saber natural. Conscientes, sin embargo, de que necesitamos la revelaci\u00f3n de Dios para conocer lo m\u00e1s profundo del mundo creado y de nosotros mismos, y tambi\u00e9n para salvarnos en Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Kant, como muchos de su \u00e9poca y de la nuestra, no confiaba en los testimonios hist\u00f3ricos cristianos. Y por eso quiso desprender la religi\u00f3n cristiana de sus bases hist\u00f3ricas (Jesucristo) y as\u00ed compuso <em>La religi\u00f3n dentro los l\u00edmites de la raz\u00f3n <\/em>(1792). Reduciendo el cristianismo a una moral sin dogma, y repercutiendo ampliamente en el mundo protestante (Schleiermacher) y cat\u00f3lico (modernismo).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se dice que, as\u00ed como el pensamiento cat\u00f3lico depende de Arist\u00f3teles cristianizado por santo Tom\u00e1s, el pensamiento protestante depende de Kant cristianizado por Schleiermacher (1768-1834). La diferencia est\u00e1 en que a <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/PinturaSantoTomasdeAquinoFranciscoZurbaranWikimediaCommons.jpg\">santo Tom\u00e1s<\/a> le sirve el vocabulario de Arist\u00f3teles para pensar y formular bien la Trinidad y la Encarnaci\u00f3n, mientras que a Schleiermacher, el agnosticismo de Kant le obliga a convertir los misterios cristianos en geniales met\u00e1foras. Solo queda la conciencia humana ante el absoluto y Cristo como realizaci\u00f3n m\u00e1xima (por lo menos de momento) de esa posici\u00f3n. Y el mandamiento del amor al pr\u00f3jimo como aspiraci\u00f3n a la fraternidad universal, que es en lo que el liberalismo protestante que sigue a Schleiermacher resumir\u00e1 <em>La esencia del cristianismo<\/em> (1901, Harnack).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el cat\u00f3lico Guardini le recordar\u00e1 que <em>La esencia del cristianismo<\/em> (ed. 1923, 1928) es una persona y no una idea, Jesucristo. Que ese Jesucristo es <em>El Se\u00f1or<\/em> (1937), Hijo de Dios, con quien nos unimos por el Esp\u00edritu Santo. Y que todo eso se celebra, se vive y se expresa en la liturgia sacramental de la Iglesia (<em>El esp\u00edritu de la liturgia<\/em>, 1918).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>La Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el trasfondo filos\u00f3fico de Kant chocan dos tradiciones: de un lado la racionalista de Spinoza y Leibnitz, pero sobre todo de Christian Wolff (1679-1754), hoy casi desconocido, pero autor de una obra filos\u00f3fica enciclop\u00e9dica con todas las especialidades y la metaf\u00edsica, centrada en Dios, el mundo y el alma. Kant no conoc\u00eda directamente ni la tradici\u00f3n escol\u00e1stica medieval ni la cl\u00e1sica griega (no le\u00eda griego). Por eso, su <em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura (ed. 1781, 1787)<\/em>, sobre todo, es cr\u00edtica al m\u00e9todo racionalista de Wolff y a su metaf\u00edsica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con esto choca el empirismo ingl\u00e9s, especialmente de Hume (1711-1776), con su radical distinci\u00f3n entre la experiencia de los sentidos (emp\u00edrica) y la l\u00f3gica de las nociones, que dan lugar a dos tipos de evidencia (<em>Mater of fact<\/em> \/ <em>Relation of ideas<\/em>). Y su cr\u00edtica a nociones clave como la de <em>\u201csubstancia\u201d<\/em> (noci\u00f3n de sujeto ontol\u00f3gico), que incluye el yo y el alma, y la de <em>\u201ccausalidad\u201d<\/em>. Para Hume, no se puede convertir un haz de experiencias del yo unidas por la memoria en un sujeto (un alma) y tampoco una emp\u00edrica y habitual sucesi\u00f3n en una verdadera <em>\u201ccausalidad racional\u201d<\/em> donde la idea de una cosa obligue l\u00f3gicamente a otra. A esto se a\u00f1ade la f\u00edsica de Newton que descubre comportamientos necesarios en el universo con leyes matem\u00e1ticas. \u00bfPero c\u00f3mo puede darse un comportamiento <em>\u201cnecesario\u201d<\/em> en un mundo emp\u00edrico?<\/p>\n\n\n\n<p>Kant deducir\u00e1 que las formas e ideas que la realidad no puede dar, porque es emp\u00edrica, las tienen y las ponen nuestras facultades: la sensibilidad (que pone el espacio y el tiempo), la inteligencia (que tiene y pone la causalidad y las dem\u00e1s categor\u00edas kantianas) y la raz\u00f3n (pura) que maneja las ideas de alma (yo), mundo y Dios, como forma de unir coherentemente toda la experiencia interna (alma), externa (mundo) y la relaci\u00f3n entre ambas (Dios). Esto quiere decir (y as\u00ed lo dice Kant) que la experiencia externa pone la <em>\u201cmateria\u201d<\/em> del conocimiento, y nuestras facultades le dan <em>\u201cforma\u201d<\/em>. Con lo cual, lo inteligente lo pone nuestro esp\u00edritu y no es posible discernir qu\u00e9 hay m\u00e1s all\u00e1. Esto no lo reconoce Kant, pero el idealismo posterior lo llevar\u00e1 al extremo (Fichte y Hegel).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Reacciones cat\u00f3licas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La <em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura<\/em> suscit\u00f3, inmediatamente, una poderosa reacci\u00f3n en ambientes cat\u00f3licos, especialmente entre los tomistas. Muchas veces inteligente, alguna vez poco elegante. Probablemente, fue el medio que le dedic\u00f3 mayor atenci\u00f3n, consciente de lo que est\u00e1 en juego. Aunque la referencia inmediata de Kant sea la metaf\u00edsica de Wolff (y eso produce algunas distorsiones), toda la metaf\u00edsica cl\u00e1sica (y la teor\u00eda del conocimiento) se ve afectada. Este esfuerzo origin\u00f3 incluso una asignatura del plan de estudios, llamada, seg\u00fan los casos, Epistemolog\u00eda, Cr\u00edtica del conocimiento o Teor\u00eda del conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>La tradici\u00f3n tomista, con todo su arsenal l\u00f3gico escol\u00e1stico, ten\u00eda instrumentos de an\u00e1lisis m\u00e1s finos de los que usaba Kant, aunque tambi\u00e9n los an\u00e1lisis kantianos los desbordaban a veces. Con cierta <em>ignorantia elenchi<\/em>, Kant repropone el problema escol\u00e1stico inmensamente debatido de los universales. Es decir, c\u00f3mo es posible que obtengamos nociones universales a partir de la experiencia concreta de la realidad. Esto exige entender muy bien la abstracci\u00f3n y separaci\u00f3n, y la inducci\u00f3n, operaciones del conocimiento muy estudiadas por la escol\u00e1stica. Tambi\u00e9n, los <em>\u201centes de raz\u00f3n\u201d<\/em> (como el espacio y el tiempo) que tienen fundamento real y mentalmente pueden separarse de la realidad, pero no son cosas ni tampoco formas previas en el conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>El jesuita Benito Stattler public\u00f3 un <em>Anti-Kant<\/em>, en dos vol\u00famenes, ya en 1788. Despu\u00e9s, han sido muchos m\u00e1s. Merece la pena destacar la atenci\u00f3n que le presta Jaime Balmes en su <em>Filosof\u00eda Fundamental <\/em>(1849)<em>,<\/em> y Maurice Blondel en sus <em>Notas sobre Kant<\/em> (en <em>La ilusi\u00f3n idealista<\/em>, 1898), y Roger Vernaux, en su comentario a las tres cr\u00edticas (1982) y otros trabajos (como su vocabulario kantiano). Tambi\u00e9n los escritores cat\u00f3licos de las grandes historias de la filosof\u00eda, que le dedican importantes y serenas cr\u00edticas. Te\u00f3filo Urd\u00e1noz, por ejemplo, dedica 55 p\u00e1ginas de su <em>Historia de la filosof\u00eda<\/em> (IV) a la <em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura<\/em>; y Copleston casi 100 (VI). Desde luego, Kant ha hecho pensar mucho al mundo cat\u00f3lico.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong><em>La Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>As\u00ed como la <em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura<\/em> acaba en un cierto (aunque quiz\u00e1 productivo) trabalenguas y en c\u00edrculo vicioso (porque no hay manera de saber qu\u00e9 podemos conocer), la <em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica (1788)<\/em>es un interesante experimento de lo que la pura raz\u00f3n puede establecer aut\u00f3nomamente en la moral. Claro es que, de entrada, conviene decir que la moral no puede deducirse entera por la raz\u00f3n, porque en parte se extrae de la experiencia (por ejemplo, la moral sexual o econ\u00f3mica) y tambi\u00e9n hay intuiciones que nos hacen percibir que algo pega o no pega, o que hay un deber de humanidad o que vamos a hacer da\u00f1o. Pero Kant suele despreciar lo que parece <em>\u201csentimentalismo\u201d<\/em>, porque se propone ser enteramente racional y aut\u00f3nomo al descubrir las reglas universales del obrar. \u00c9se es su m\u00e9rito y, a la vez, su l\u00edmite.<\/p>\n\n\n\n<p>Como primer imperativo categ\u00f3rico (algo evidente y que se impone por s\u00ed mismo), establecer\u00e1: <em>\u201cObra de tal modo que la m\u00e1xima de tu voluntad pueda valer siempre al mismo tiempo como principio de una legislaci\u00f3n universal\u201d<\/em>. Principio v\u00e1lido e interesante en abstracto, aunque en su ejecuci\u00f3n pr\u00e1ctica en la conciencia exige un alcance y un esfuerzo en muchos casos imposible: c\u00f3mo deducir todo el comportamiento diario a partir de ah\u00ed. Un segundo principio, que aparece en la <em>Fundamentaci\u00f3n de la<\/em> <em>Metaf\u00edsica de las costumbres <\/em>(1785), es: <em>\u201cEl hombre, y en general todo ser racional, existe como fin en s\u00ed mismo, no s\u00f3lo como medio para usos cualesquiera de \u00e9sta o aquella voluntad; debe en todas sus acciones, no s\u00f3lo las dirigidas a s\u00ed mismo, sino las dirigidas a los dem\u00e1s seres racionales, ser considerado siempre al mismo tiempo como fin\u201d<\/em> (A 65).<\/p>\n\n\n\n<p>Ya solo por esta feliz formulaci\u00f3n Kant merecer\u00eda un gran puesto en la historia de la \u00e9tica. Juan Pablo II, cuando pensaba los fundamentos de la moral sexual, se apoy\u00f3 mucho en esta m\u00e1xima para distinguir lo que puede ser un uso sin respeto de otra persona, o, puesto en positivo, para que la vida sexual sea siempre trato digno, justo y hermoso entre personas (<em>Amor y responsabilidad<\/em>, 1960). Y dio origen a lo que el entonces Karol Wojtyla, profesor de moral, llam\u00f3 <em>\u201cnorma personalista\u201d<\/em>. A la consideraci\u00f3n kantiana, a\u00f1ad\u00eda que la verdadera dignidad del ser humano como hijo de Dios exige no s\u00f3lo el respeto sino el mandamiento del amor. Toda persona, por la dignidad personal que tiene, merece ser amada.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay otro aspecto llamativo en el intento kantiano de una moral racional y aut\u00f3noma. Son los <em>\u201ctres postulados de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica\u201d<\/em>. Para Kant principios necesarios para que la moral funcione, pero indemostrables: la existencia de la libertad, la inmortalidad del alma y Dios mismo. Si no hay libertad, no hay moral. Si no hay Dios, no se puede armonizar la felicidad y la virtud, y garantizar el \u00e9xito de la justicia con la debida retribuci\u00f3n. Esto tambi\u00e9n exige la inmortalidad del alma abierta a una perfecci\u00f3n aqu\u00ed imposible. Esto recuerda el comentario de Benedicto XVI a prop\u00f3sito de los fundamentos de la vida pol\u00edtica, que necesitan ser <em>etsi Deus daretur<\/em>, <em>como si Dios existiera<\/em>. Tambi\u00e9n la moral racional solo puede funcionar <em>etsi Deus daretur<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; Por \u00faltimo, es llamativa la referencia que Kant hace en distintos lugares al <em>\u201cmal radical\u201d<\/em>. La evidencia, tan contraria a la racionalidad adulta y aut\u00f3noma, de que el ser humano, con asombrosa frecuencia y con plena lucidez no hace lo que sabe que deber\u00eda hacer o hace lo que sabe que no deber\u00eda hacer: la experiencia de San Pablo en Romanos 7 (<em>\u201cNo hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero\u201d<\/em>). \u00bfC\u00f3mo entenderlo? Y, m\u00e1s todav\u00eda, \u00bfc\u00f3mo resolverlo?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El tomismo trascendental de Marechal (y Rahner)<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El jesuita Joseph Marechal (1878-1944) fue profesor de la casa de los jesuitas en Lovaina (1919-1935), dedic\u00f3 mucha atenci\u00f3n a Kant y lo plasm\u00f3 en los cinco vol\u00famenes de su obra <em>El punto de partida de la metaf\u00edsica <\/em>(1922-1947) editado por Gredos en un volumen, y traducida entre otros por A. Mill\u00e1n Puelles. Especialmente en el IV volumen (ed. francesa), Mar\u00e9chal prest\u00f3 atenci\u00f3n al tema kantiano de las condiciones <em>a priori<\/em> o condiciones de posibilidad del conocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; Karl Rahner (1904-1984), siempre atento a lo \u00faltimo en el panorama intelectual, tom\u00f3 algunas nociones y vocabulario del tomismo trascendental de Mar\u00e9chal. Sobre todo, las <em>\u201ccondiciones de posibilidad\u201d<\/em>. Su teolog\u00eda fundamental se basa en esto, porque piensa que el entendimiento humano est\u00e1 creado con unas condiciones de posibilidad que lo hacen capaz de la revelaci\u00f3n y, en esa medida, son una especie de revelaci\u00f3n <em>\u201catem\u00e1tica\u201d<\/em> ya impl\u00edcita en el propio entendimiento. Y es lo que hace que todos los hombres sean, de alguna manera <em>\u201ccristianos an\u00f3nimos\u201d<\/em>. La cr\u00edtica que se le har\u00e1 es que el mismo entendimiento, tal cual es, ya est\u00e1 capacitado para conocer la revelaci\u00f3n que se le da de una manera adecuada a la forma humana de entender, <em>\u201ccon hechos y palabras\u201d<\/em> (<em>Dei verbum<\/em>). Todos los seres humanos son <em>\u201ccristianos an\u00f3nimos\u201d<\/em>, pero no porque ya lo sean, sino porque est\u00e1n llamados a serlo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, de m\u00faltiples maneras, Kant ha hecho pensar y trabajar mucho a los fil\u00f3sofos y te\u00f3logos cat\u00f3licos, aunque sea dif\u00edcil hacer un balance general de los resultados por la inmensa amplitud y complejidad de los temas. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El famoso fil\u00f3sofo prusiano Emmanuel Kant (1724-1804) ha dejado un testimonio personal de persona honesta y trabajadora. M\u00e1s simp\u00e1tica y social de lo que a veces ha recogido un anecdotario mal escogido. 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