{"id":46350,"date":"2025-03-27T06:00:00","date_gmt":"2025-03-27T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=46350"},"modified":"2025-03-17T12:25:28","modified_gmt":"2025-03-17T10:25:28","slug":"lecturas-del-cuarto-domingo-de-cuaresma-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/lecturas-del-cuarto-domingo-de-cuaresma-2\/","title":{"rendered":"La infinita misericordia de Dios. Cuarto domingo de Cuaresma (C)"},"content":{"rendered":"\n<p>La Iglesia sigue intentando convencernos de la misericordia de Dios, como si nos costara creer en su infinita profundidad. El Evangelio de hoy es el intermedio de tres Evangelios dominicales que nos muestran hasta d\u00f3nde llega esta misericordia. El domingo pasado, como vimos, se describe a Dios como un vi\u00f1ador que no se atreve a cortar la higuera infructuosa. Quiere darle otra oportunidad. El pr\u00f3ximo domingo es el episodio de la mujer sorprendida en adulterio: Jes\u00fas tambi\u00e9n quiere darle otra oportunidad. Y el Evangelio de hoy es el texto m\u00e1s famoso de todos sobre la misericordia divina: la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos decir muchas cosas sobre este texto (la misericordia de Dios es realmente infinita), pero limit\u00e9monos a destacar algunos puntos. El primero es la gravedad del pecado del hijo. No se trata s\u00f3lo de su vida de libertinaje en una tierra lejana. Es el hecho de que pide su herencia por adelantado. Si se tiene en cuenta que normalmente las herencias s\u00f3lo se transmiten a la muerte de alguien, es como si el hijo dijera al padre: <em>\u201cPor lo que a m\u00ed respecta, ya est\u00e1s muerto\u201d<\/em>. Casi le est\u00e1 matando, al menos emocionalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>El siguiente punto a considerar es lo imperfecta que es la contrici\u00f3n del hijo. Regresa porque tiene hambre y los criados de su padre comen bien. <em>\u201cRecapacitando entonces, se dijo: \u2018Cu\u00e1ntos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aqu\u00ed me muero de hambre\u2019\u201d<\/em>. Y, sin embargo, ha entrado en raz\u00f3n y emprende el camino de vuelta a casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es importante: cuando el hijo sali\u00f3 de la pocilga, ya estaba de camino hacia su padre. Todav\u00eda no estaba en sus brazos, pero iba hacia \u00e9l. S\u00f3lo con salir de una situaci\u00f3n de pecado, por imperfectos que sean los motivos, ya se est\u00e1 volviendo hacia Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces vemos la misericordia del padre: <em>\u201cCuando todav\u00eda [el hijo] estaba lejos\u201d <\/em>(probablemente m\u00e1s espiritual que f\u00edsicamente), <em>\u201csu padre lo vio y se le conmovieron las entra\u00f1as; y echando a correr se le ech\u00f3 al cuello y lo cubri\u00f3 de besos\u201d<\/em>. El padre corre hacia el muchacho como si fuera el inferior: no hay sentido de su propia dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El hijo ha preparado su discurso. Confesar\u00eda su pecado, reconocer\u00eda que no era digno de ser llamado hijo del padre y pedir\u00eda ser tratado como un siervo. Pero lo sorprendente es que no llega a decir lo tercero. Que sea simplemente un siervo, por grande que sea su pecado, sencillamente no es una opci\u00f3n para el padre. A continuaci\u00f3n, se devuelve al muchacho toda su dignidad mediante una serie de actos simb\u00f3licos (recibir la t\u00fanica, el anillo y las sandalias) que necesitar\u00edan otra reflexi\u00f3n para explicarlos, as\u00ed como la pregunta: \u00bfqu\u00e9 nos dice que el hijo no se volver\u00e1 a ir?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Iglesia sigue intentando convencernos de la misericordia de Dios, como si nos costara creer en su infinita profundidad. 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