{"id":45771,"date":"2025-04-24T06:00:00","date_gmt":"2025-04-24T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=45771"},"modified":"2025-04-26T15:40:25","modified_gmt":"2025-04-26T13:40:25","slug":"francisco-el-papa-profeta-o-el-profeta-que-llego-a-papa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/francisco-el-papa-profeta-o-el-profeta-que-llego-a-papa\/","title":{"rendered":"Francisco: el Papa profeta (o el profeta que lleg\u00f3 a Papa)"},"content":{"rendered":"<p>Dar una definici\u00f3n de profeta no es f\u00e1cil. Quiz\u00e1 porque, como asegura el dicho popular, \u201cnadie es profeta en su tierra\u201d. O porque el don de profec\u00eda se asocia err\u00f3neamente a la habilidad de predecir el futuro, siendo \u00e9sta una tarea m\u00e1s propia de adivinos o pitonisos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/jesucristo-biblia\/\">Antiguo Testamento<\/a> el profeta es aquel que sabe interpretar, a la luz de Dios, el tiempo presente y que alienta a Israel -un pueblo \u201cduro de cerviz\u201d- para que rectifique su conducta a fin de que vuelva a la alianza. Pensaba que el calificativo se ajusta bien a Jorge Maria Bergoglio por varias razones.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El primero en muchos aspectos&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Francisco no ha sido un Papa convencional, si es que a estas alturas de la historia del papado se puede hablar de convencionalismos. Se ha estrenado en muchos aspectos: un pont\u00edfice venido del \u201cnuevo mundo\u201d, el primero en llamarse como \u201cil poverello di Assisi\u201d, el que ha convivido con su predecesor durante casi diez a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de seguir una l\u00ednea de continuidad doctrinal con respecto a los Papas anteriores a \u00e9l, en un punto (de forma, no de contenido) se ha distanciado. A lo largo de los \u00faltimos decenios, en medio de las tormentas ideol\u00f3gicas de la modernidad y la posmodernidad, los cristianos miraban a Roma y los sucesores de Pedro eran quienes daban seguridad e indicaban el norte. Eso, Francisco -que me perdone- no lo ha hecho.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y no lo ha hecho porque no ha querido. Hab\u00eda una intencionalidad detr\u00e1s. Su estilo nunca fue ofrecer soluciones \u201cde f\u00e1brica\u201d, palabras reconfortantes ni consuelos an\u00edmicos. No ha dado la palmadita en la espalda, sino el toque paternal -el empuj\u00f3n, si se quiere- para seguir caminando sin miedo y con alegr\u00eda por estos caminos que, en apariencia, son cada d\u00eda menos \u201cde Dios\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entendi\u00f3 que los cristianos hoy somos viandantes en un mundo complejo, para el que no hay manuales de instrucciones ni hojas de ruta que valgan. Contamos s\u00f3lo con la fuerza del Evangelio, que se renueva en cada \u00e9poca con vigor insospechado, adapt\u00e1ndose a los lenguajes y mentalidades, como lleva ocurriendo desde que fuera predicado por vez primera hace m\u00e1s de veinte siglos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El don del di\u00e1logo con todos&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Predecir el futuro no es sencillo, pero leer con acierto el presente puede ser todav\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil. La realidad golpea, en ocasiones con fuerza, y no me pidan amplitud de miras cuando el problema est\u00e1 justo delante de las narices. Un problema que puede ser tan apremiante como una grey que no tiene trabajo, techo o pan para dar a sus hijos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan as\u00ed, hay personas que son capaces de acertar con el diagn\u00f3stico y proponer un remedio que para otros no es en absoluto evidente. Por eso su clarividencia no siempre es bien recibida. Los a\u00f1os como superior provincial de los jesuitas en Argentina y como obispo de Buenos Aires fueron un buen entrenamiento para que Jorge Mario Bergoglio se ejercitase en esta visi\u00f3n, y lo hizo sin caer en extremismos de un lado o de otro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Francisco fue bendecido con el don del di\u00e1logo, sab\u00eda escuchar y hacer las preguntas acertadas, pero no nos enga\u00f1\u00f3: \u00e9l no ten\u00eda las respuestas. Hab\u00eda que buscarlas en una conversaci\u00f3n amistosa con nuestros iguales, y no s\u00f3lo con algunos selectos, sino con \u201ctodos\u201d. En ese sentido ha sido un gran pedagogo y un maestro de misericordia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Admiraci\u00f3n y desconcierto<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Los profetas suelen despertar dos sentimientos entre quienes les rodean: admiraci\u00f3n y desconcierto. No son incompatibles y pueden darse a partes iguales. El desconcierto, si las palabras o la conducta no encajan con los propios filtros o esquemas mentales, llevan en ocasiones a una oposici\u00f3n enconada.<\/p>\n\n\n\n<p>He vivido en Roma a lo largo de todo el pontificado de Francisco. Lo acompa\u00f1\u00e9 aquella tarde de lluvia del 13 de marzo de 2013, mientras se asomaba por primera vez a la logia de la bas\u00edlica Vaticana. Ah\u00ed comenzaron las sorpresas y el desconcierto. Un Papa que saludaba inexpresivo, pero que nos puso a todos a rezar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edas m\u00e1s tarde, \u00e9l mismo explicar\u00eda que cuando una situaci\u00f3n lo superaba el semblante se volv\u00eda serio. Aunque pronto enterrar\u00eda esa seriedad tras un gesto sonriente y cercano, sin renunciar a su sentido del humor porte\u00f1o. En una simbiosis \u00fanica, es el Papa que ha predicado a un tiempo sobre la ternura y sobre el infierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Y prosigui\u00f3 el desconcierto: dejar el Palacio Apost\u00f3lico por la Casa Santa Marta, seguir llevando sus zapatos negros y su cruz pectoral, las llamadas telef\u00f3nicas a los viejos y nuevos amigos, o salir a la calle a rematar los recados que el c\u00f3nclave hab\u00eda dejado pendientes.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de ah\u00ed, las sorpresas han sido la t\u00f3nica constante del pontificado: la elecci\u00f3n del nombre Francisco, el llamado a una iglesia pobre y para los pobres, la Misa en Lampedusa, los viajes a los lugares m\u00e1s olvidados del mapa\u2026 si hubiera que escoger un momento ic\u00f3nico de estos a\u00f1os, ser\u00eda sin duda su oraci\u00f3n ante el Sant\u00edsimo Sacramento el 27 marzo de 2020, en una Plaza de San Pedro vac\u00eda, cuando la pandemia de la COVID-19 azotaba con rigor a un mundo sobrecogido.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Fiel a s\u00ed mismo&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El destino del profeta no siempre es sencillo: su impopular predicaci\u00f3n puede acarrear el castigo, el destierro o -peor a\u00fan- el ostracismo. Pero la luz recibida de lo alto es tan fuerte que no tiene m\u00e1s remedio que ser fiel a s\u00ed mismo. Esta fidelidad a s\u00ed mismo ha sido una constante a lo largo de toda la biograf\u00eda de Francisco, ya fuera en Buenos Aires, en C\u00f3rdoba o en Roma. Los sorprendidos \u00e9ramos quienes no le conoc\u00edamos de antes de cruzar el charco. Al otro lado nos respond\u00edan, encogiendo los hombros: \u00a1as\u00ed es Bergoglio!<\/p>\n\n\n\n<p>Hay quien se ha atrevido a corregir a este Papa abiertamente. Siempre he pensado que una persona que cada d\u00eda se levanta al alba para rezar dos horas delante del Sagrario, antes de celebrar la Misa, no puede equivocarse. Quiz\u00e1 actuar precipitadamente o fuera de protocolo, pero no errar.<\/p>\n\n\n\n<p>Jorge Mario Bergoglio ha sido piamont\u00e9s de origen, argentino hasta dolerle y -a su pesar- romano. Ha acompa\u00f1ado a la iglesia como los profetas siguieron al resto de Israel en el exilio. Ha ido por delante, invitando a los cristianos a dejar la cara de vinagre y a abrir las puertas para la acogida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No le ha temblado el pulso al ejecutar la reforma de la curia que hab\u00eda proyectado su predecesor ni al afrontar los casos de abusos, la llaga m\u00e1s dolorosa en el cuerpo de la Iglesia. Tampoco ha dudado en aplicar las medidas correctivas a instituciones j\u00f3venes que, como ha ocurrido tantas veces antes, pronto corr\u00edan el riesgo de desvirtuar el carisma en pos del apego a la carrera y a la norma.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta visi\u00f3n prof\u00e9tica de la que hablaba al principio le ha permitido conservar hasta el final una mente l\u00facida, una mirada abierta y un esp\u00edritu joven. Tras su marcha, la barca de Pedro sigue su traves\u00eda por el mar convulso de la historia. Francisco no nos ha indicado d\u00f3nde est\u00e1 el puerto seguro m\u00e1s cercano, pero nos ha legado como luz la \u201c<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/bulls\/documents\/20240509_spes-non-confundit_bolla-giubileo2025.html\">esperanza que no defrauda<\/a>\u201d.\u00a0<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar una definici\u00f3n de profeta no es f\u00e1cil. Quiz\u00e1 porque, como asegura el dicho popular, \u201cnadie es profeta en su tierra\u201d. O porque el don de profec\u00eda se asocia err\u00f3neamente a la habilidad de predecir el futuro, siendo \u00e9sta una tarea m\u00e1s propia de adivinos o pitonisos. 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