{"id":44689,"date":"2025-01-25T07:09:00","date_gmt":"2025-01-25T05:09:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=44689"},"modified":"2025-02-03T14:02:11","modified_gmt":"2025-02-03T12:02:11","slug":"musica-sacra-puente-divino-y-humano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/musica-sacra-puente-divino-y-humano\/","title":{"rendered":"Cantar\u00e9 al Se\u00f1or: sentido y raz\u00f3n de la m\u00fasica en la liturgia"},"content":{"rendered":"<p>En la Vigilia Pascual celebramos la resurrecci\u00f3n de Cristo y con ella nuestra liberaci\u00f3n del pecado y de la muerte. El pueblo jud\u00edo en su Pascua revive cada a\u00f1o el \u201cmemorial\u201d de la noche del tr\u00e1nsito o paso del Se\u00f1or (<em>p\u00e9saj<\/em>) que los libera de la esclavitud del fara\u00f3n. La liturgia cat\u00f3lica en la llamada \u201cmadre de todas las vigilias\u201d nos hace recorrer a trav\u00e9s de la lectura del Antiguo Testamento las maravillas que Dios ha hecho en favor de su pueblo desde los comienzos de los tiempos: primero la creaci\u00f3n; luego el sacrificio que Dios pide a Abraham de su hijo y, a continuaci\u00f3n, el paso del Pueblo de Israel a trav\u00e9s del Mar Rojo a pie enjuto.<\/p>\n\n\n\n<p>El texto del libro del \u00c9xodo narra como \u201caquel d\u00eda salv\u00f3 el Se\u00f1or a Israel del poder de Egipto, \u2026vio, pues, Israel la mano potente que el Se\u00f1or hab\u00eda desplegado contra los egipcios y temi\u00f3 el pueblo al Se\u00f1or, y crey\u00f3 en el Se\u00f1or y en Mois\u00e9s, su siervo\u201d. Quien atiende a esta proclamaci\u00f3n en la noche santa puede revivir la emoci\u00f3n de esos hechos tal como los vivi\u00f3 el pueblo hebreo: nada menos que contemplamos el mar Rojo abrirse formando dos murallas de agua a ambos lados y percibimos el estr\u00e9pito de los carros egipcios que se acercan cada vez m\u00e1s. La tradici\u00f3n rab\u00ednica explica que en la celebraci\u00f3n de P\u00e9saj \u201cla persona est\u00e1 obligada a verse a s\u00ed misma como si ella saliera de Egipto\u201d (<em>Mishn\u00e1 Pesajim<\/em>, 116b).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Favorecer el sentido de \u201cmemorial\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Para dar continuidad y significado propio a lo que se proclama, la liturgia cat\u00f3lica apunta que en esa celebraci\u00f3n no se concluya la lectura de libro del \u00c9xodo diciendo \u201cPalabra de Dios\u201d; sino que directamente unamos nuestras voces a las del pueblo hebreo con el Salmo. \u201cEntonces Mois\u00e9s y los hijos de Israel entonaron este canto al Se\u00f1or: \u00a1Cantar\u00e9 al Se\u00f1or, gloriosa es su victoria, caballos y carros ha arrojado al mar. Mi fuerza es el Se\u00f1or, El fue mi salvaci\u00f3n. \u00c9l es mi Dios: yo lo alabar\u00e9; el Dios de mis padres: yo lo ensalzar\u00e9\u201d (<em>\u00c9xodo<\/em> 15, 1-2).<\/p>\n\n\n\n<p>Los jud\u00edos contin\u00faan reviviendo cada a\u00f1o ese Paso del Se\u00f1or, la Pascua. Y con ese cantar reclaman el auxilio a Dios porque comprenden que no se trata de un Dios del pasado sino del presente. La tradici\u00f3n cat\u00f3lica considera el sentido de \u201cmemorial\u201d como algo m\u00e1s que el revivir los acontecimientos del pasado a trav\u00e9s de unas lecturas, sino que en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica estos acontecimientos se hacen en cierta forma presentes y actuales (Cfr. <em>Catecismo<\/em>, 1363).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00fasica y el canto contribuyen eficazmente a este sentido de memorial porque tienen la cualidad de expresar ese deseo interior. Esta cualidad comunicativa de la m\u00fasica va m\u00e1s all\u00e1 de la mera presentaci\u00f3n de una idea con m\u00e1s o menos belleza; convoca los sentimientos que acompa\u00f1an aquello que se dice. San Agust\u00edn consideraba que la m\u00fasica ha sido concedida por Dios a los hombres para modular rectamente el recuerdo de cosas grandes. Este es por tanto uno de los principales motivos por los que la Liturgia canta.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La m\u00fasica y su funci\u00f3n en la tradici\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La m\u00fasica y el canto est\u00e1n presentes en la Sagrada Escritura en torno a circunstancias tan diversas como las siegas y vendimias (<em>Esdras<\/em> 9, 2; 16, 10, <em>Jerem\u00edas <\/em>31, 4-5), en las marchas (<em>N\u00fameros<\/em> 10, 35-36, 2 <em>Cr\u00f3nicas <\/em>20, 21), en los reencuentros (<em>Jueces<\/em> 11, 34-35, <em>Lucas <\/em>15, 25), en momentos de j\u00fabilo (<em>\u00c9xodo<\/em> 15). Conocemos como el rey David danzaba delante del Arca de Dios con instrumentos de madera, c\u00edtaras, liras, tambores, sistros y c\u00edmbalos (2 <em>Samuel <\/em>6, 5); y \u00e9l mismo compuso y determin\u00f3 las reglas para enfatizar el canto de amor de Cantares o las 150 alabanzas del Salterio, a trav\u00e9s de himnos, s\u00faplicas, acciones de gracias, imprecaciones, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>El car\u00e1cter propio del canto es potenciar lo que las palabras expresan; abrir un mayor cauce al afecto para mostrar lo que se pretende. El Se\u00f1or en el evangelio pone de manifiesto su sentido cuando explica que aquella generaci\u00f3n <em>\u201cse asemejan a unos ni\u00f1os, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de: \u00b4Hemos tocado la flauta y no hab\u00e9is bailado, hemos entonado lamentaciones y no hab\u00e9is llorado`\u201d\u00bb<\/em> (<em>Lucas <\/em>7, 31). Muchas veces no estamos abiertos a la comunicaci\u00f3n, aunque escuchemos, porque mantenemos cerrados nuestros afectos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los disc\u00edpulos del Se\u00f1or mantuvieron la tradici\u00f3n de cantar los salmos y los poemas del pueblo de Israel; incluso hasta el momento previo a la Pasi\u00f3n tras la \u00daltima cena (<em>Marcos <\/em>14, 26) sabemos que cantaron juntos. Pablo y Silas ten\u00edan tan arraigada esta costumbre, que en la prisi\u00f3n de Filipos los c\u00e1nticos brotaban espont\u00e1neamente de su coraz\u00f3n (<em>Hechos<\/em> 16, 25); adem\u00e1s sabemos que el ap\u00f3stol exhorta a cantar juntos tanto a los colosenses (<em>Colosenses <\/em>3, 16), como a los de Corinto (1 <em>Corintios<\/em> 14, 26), y a los de \u00c9feso (<em>Efesios<\/em> 5, 19). Diversos testimonios insisten en esta particularidad de la vida de los fieles cristianos del siglo II, como atestigua Plinio el Joven en una carta al C\u00e9sar en la que <em>\u201cque sol\u00edan reunirse en d\u00edas determinados antes de la aurora para cantar un himno a Cristo como a Dios\u201d <\/em>(<em>Ep\u00edstola<\/em> 10, 96, 7).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Unir la vida cotidiana con la eternidad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s del canto se enfatiza la expresi\u00f3n de lo que las palabras dicen y se da actualidad a recuerdos y hechos significativos. Los jud\u00edos al cantar el c\u00e1ntico de Mois\u00e9s o el del cautiverio babil\u00f3nico manifiestan ese deseo de liberaci\u00f3n a trav\u00e9s del Dios que les va a salvar. Expresan as\u00ed esa necesidad que reclama a la vez la manifestaci\u00f3n de un c\u00e1ntico definitivo. Este anhelo viene expresado para los cristianos en el canto eterno que san Juan narra en el <em>Apocalipsis<\/em>; aquel que d\u00eda y noche se entona sin pausa ante el trono del Cordero: <em>\u201cSanto, Santo, Santo es el Se\u00f1or Dios, el todopoderoso; el que era y es y ha de venir\u201d<\/em> (<em>Apocalipsis<\/em> 4, 9).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La Constituci\u00f3n del Concilio Vaticano II <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19631204_sacrosanctum-concilium_sp.html\"><em>Sacrosanctum Concilium<\/em> <\/a>(en adelante SC) explica que la Liturgia es el medio por el que se \u201c<em>ejerce<\/em>\u201d la obra de nuestra Redenci\u00f3n, sobre todo en el divino sacrificio de la Eucarist\u00eda (SC 2).&nbsp; As\u00ed pues, la Liturgia tiene ese sentido de paso, puente, puerta a trav\u00e9s de la cual se hace presente en el mundo la acci\u00f3n divina. Manifiesta de alg\u00fan modo ese canto eterno ante el trono del Cordero; la alabanza que la creaci\u00f3n entera hace a su Creador a trav\u00e9s del \u00fanico sacrificio que se ofrece <em>\u201csin mancha desde donde nace el sol hasta el ocaso\u201d<\/em> (Plegaria Eucar\u00edstica III).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes celebran la Liturgia unen de alg\u00fan modo el Cielo con la tierra, la eternidad con la vida cotidiana; porque el cristiano desea que toda acci\u00f3n se realice en uni\u00f3n con la obra de la Redenci\u00f3n. Ese canto de alabanza del <em>Apocalipsis <\/em>es la expresi\u00f3n de la celebraci\u00f3n eterna, que seg\u00fan explica la liturgia contribuye a que manifestemos en nuestra vida el misterio de Cristo (SC 2). Esto supone comprender la Eucarist\u00eda desde un sentido pleno en el que se da una continuidad entre lo que celebramos y vivimos; el gozo de haber cantado la alabanza a Dios se hace presente en toda nuestra jornada.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sentido de la m\u00fasica y el canto<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Las artes en general, y de modo especial la m\u00fasica, han sido un cauce natural para la expresi\u00f3n de los sentimientos \u00edntimos del hombre; incluso en un sencillo canto se manifiesta de modo m\u00e1s directo nuestro estado interior de alegr\u00eda, tristeza, soledad, entusiasmo, serenidad, tranquilidad, etc. A veces en la cultura occidental <em>hacemos uso<\/em> de las artes para que expresen de modo excelso una idea, un concepto o una historia; o nos valemos de su cualidad para ennoblecer o dar realce a un objeto o acci\u00f3n. Ciertamente cumplen con esta misi\u00f3n, pero lo propio de las artes es la capacidad de mostrarnos afectos \u00edntimos: dolor, ternura, pasi\u00f3n, \u2026; todo eso que supone una amplificaci\u00f3n al valor propio de la palabra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El canto presta a la liturgia su mejor servicio cuando ofrece lo que \u00e9sta pretende: expresar con mayor delicadeza la oraci\u00f3n, favorecer la unanimidad de la plegaria, o enriquecer la expresi\u00f3n solemne de la celebraci\u00f3n (Cfr. SC 112).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Expresi\u00f3n del amor<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Tratar sobre liturgia es necesariamente introducirnos en el lenguaje de Dios que es amor. El canto procede del amor y manifiesta el j\u00fabilo del amado; de ah\u00ed su car\u00e1cter inefable porque tantas veces lo que se puede decir exige ese otro modo de decir m\u00e1s excelso. Ratzinger dice en su obra <em>El esp\u00edritu de la Liturgia<\/em> que el canto y la m\u00fasica en la Iglesia son como un \u201c<em>carisma<\/em>\u201d; una nueva lengua que procede del Esp\u00edritu. En el canto tiene lugar la <em>\u201csobria embriaguez<\/em>\u201d de la fe porque se superan todas las posibilidades de la mera racionalidad. Esa es la cualidad propia del arte que trata de expresar la grandeza de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo que una imagen de Cristo hecha por manos de hombres presenta al Verbo de Dios, as\u00ed el canto pretende ser como la voz inefable de la gloria divina. De ah\u00ed que tanto el pintor como el cantor lit\u00fargico \u2014dice Crispino Valenciano\u2014 presta un servicio al modo de \u201c<em>hagi\u00f3grafos<\/em>\u201d que procuran revelar el sentido maravilloso de la presencia divina. Por eso el canto se presenta de manera significativa cuando contribuye a la finalidad de las palabras y de las acciones lit\u00fargicas que son la gloria de Dios y la santificaci\u00f3n de los fieles (Cfr. <em>Catecismo<\/em> 1157). De estas consideraciones se deduce la importancia de procurar realizar adecuadamente este ministerio \u2014como cualquier otro\u2014 al servicio de la liturgia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Favorece la activa participaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La participaci\u00f3n en la vida del Se\u00f1or, en su redenci\u00f3n gloriosa \u2014eso que hacemos en la liturgia\u2014 est\u00e1 condicionada en parte por la disposici\u00f3n de \u00e1nimo. Por eso se ha de favorecer una participaci\u00f3n consciente y activa; poner el alma en consonancia con la voz para colaborar con la gracia divina (<em>SC <\/em>11). La m\u00fasica y el canto acompa\u00f1an las fiestas y celebraciones en numerosas culturas (en victorias, juegos, aniversarios, banquetes, etc.); forman parte de la tradici\u00f3n de la celebraci\u00f3n cristiana. <\/p>\n\n\n\n<p>El car\u00e1cter natural de su expresi\u00f3n es una manifestaci\u00f3n externa que acompa\u00f1a esos momentos especiales, tanto \u00edntimos como solemnes, formales e informales. As\u00ed la liturgia con el canto expresa lo que se cree y se vive; y significa lo que manifiesta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La elevaci\u00f3n a lo sagrado y el sentido de lo solemne<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La liturgia trata de ofrecer esa cualidad excepcional de trascender lo cotidiano por acercamos a lo eterno, a aquello que es inefable e inaudible, pero en lo que Dios nos ha permitido participar. Esta dimensi\u00f3n exige por tanto un esfuerzo a toda expresi\u00f3n: la arquitectura, la pintura, la escultura, los vitrales, vestiduras, vasos sagrados, todo arreglo y por supuesto la m\u00fasica. Se requiere que <em>\u201clo humano est\u00e9 ordenado y subordinado a lo divino, lo visible a lo invisible, la acci\u00f3n a la contemplaci\u00f3n y lo presente a la ciudad futura que buscamos\u201d<\/em> (<em>SC <\/em>2).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El car\u00e1cter de lo solemne para la Iglesia ha tenido en tiempos pasados un sentido de magnificencia, pero hoy no sigue tanto ese itinerario que a veces puede confundir con la ostentaci\u00f3n. Es necesaria para la liturgia una est\u00e9tica divinizadora, un salto trasformador que pase de la din\u00e1mica po\u00e9tica a lo sagrado. La eficacia de esa actuaci\u00f3n aporta a lo que la funci\u00f3n exige (cantar <em>Kyrie eleison <\/em>por ejemplo), esa cualidad innata que lo convierte de alg\u00fan modo en <em>sacramentum \/ mysterion<\/em>. La m\u00fasica lo mismo que cualquier arte sacro, por su misi\u00f3n espec\u00edfica puede contribuir a introducirnos en el misterio de Dios; acercarnos a esa presencia sagrada por la que Dios ordena a Mois\u00e9s: \u201cdesc\u00e1lzate, porque el lugar en que est\u00e1s es terreno sagrado\u201d (<em>\u00c9xodo<\/em>, 3, 5).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Tensi\u00f3n escatol\u00f3gica de la liturgia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La celebraci\u00f3n lit\u00fargica manifiesta necesariamente el car\u00e1cter provisorio de lo que todav\u00eda espera un cumplimiento pleno al final de los tiempos con la venida de Cristo. Es lo que decimos en la aclamaci\u00f3n al Memorial: <em>\u201cAnunciamos tu muerte, proclamamos t\u00fa resurrecci\u00f3n, \u00a1ven Se\u00f1or Jes\u00fas\u00a1\u201d; \u201ccada vez que comemos de este pan y bebemos de este c\u00e1liz, anunciamos tu muerte, Se\u00f1or, hasta que vuelvas\u201d<\/em>. El canto y la m\u00fasica trata de expresar precisamente eso que la Eucarist\u00eda es: anticipaci\u00f3n de la gloria celestial (Cfr. <em>Catecismo <\/em>1402). Este car\u00e1cter nos permite vivir en el mundo, pero percibiendo los destellos de la morada eterna. Se hace manifiesto lo que santo Tom\u00e1s de Aquino dice de la Eucarist\u00eda que es una <em>\u201cprenda de la vida eterna\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Romano Guardini distingu\u00eda entre las im\u00e1genes devocionales y las sobrenaturales o lit\u00fargicas. En s\u00edntesis, explicaba que as\u00ed como las primeras representan nuestros sentimientos, con los que Dios se identifica; las otras, las lit\u00fargicas, muestran m\u00e1s bien el modo de ser de Dios a lo que hemos de aspirar. La m\u00fasica y el canto favorecen ambas tensiones que configuran la vida cristiana.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Adecuaci\u00f3n del canto y la m\u00fasica lit\u00fargica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Es muy conveniente la adecuaci\u00f3n de las facultades de los hombres a lo que se celebra, pero sin rebajar necesariamente la expresi\u00f3n de lo que se celebra. El <em>Catecismo <\/em>apunta que la armon\u00eda de los signos (canto, m\u00fasica, palabras y acciones) es tanto m\u00e1s expresiva y fecunda cuanto m\u00e1s se expresa en la riqueza cultural propia del pueblo de Dios que celebra. El canto y la m\u00fasica ha de participar de esa riqueza cultural y contribuye muy favorablemente a elevar el esp\u00edritu. Evidentemente, la m\u00fasica sagrada lo hace porque forma parte de la celebraci\u00f3n en la que toda la capacidad expresiva del hombre est\u00e1 al servicio de la gran obra de Dios en el memorial de sus misterios.<\/p>\n\n\n\n<p>La larga tradici\u00f3n musical de la Iglesia ha sabido destacar los elementos que responden a esta cualidad que ha de tener la <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/musica-liturgica-musica-liturgia-2\/\">m\u00fasica lit\u00fargica<\/a> (San Pio X en <em>Tra Sollecitudine<\/em> ). Tal vez el problema de nuestro tiempo sea la distancia entre la cultura y la expresi\u00f3n sacra com\u00fan, la escasa formaci\u00f3n o educaci\u00f3n cristiana en lo m\u00e1s excelso de las artes. Esa distancia exige muchas veces a la expresi\u00f3n lit\u00fargica bajar a lo popular o a veces vulgar. Este aspecto que es esencial para la Liturgia ha sufrido un fuerte deterioro en los \u00faltimos tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Francisco ante la din\u00e1mica de divergencia entre diferentes sensibilidades sobre una forma ritual apunta al cuidado de la liturgia, a redescubrir su belleza y a vivir la verdad y la fuerza de la celebraci\u00f3n cristiana (<em>Desiderio desideravit<\/em>, 16). Para ello insiste en la importancia de la formaci\u00f3n lit\u00fargica que es \u201cfuente primaria y necesaria de donde han de beber los fieles el esp\u00edritu verdaderamente cristiano\u201d (<em>SC<\/em> 14).&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Vigilia Pascual celebramos la resurrecci\u00f3n de Cristo y con ella nuestra liberaci\u00f3n del pecado y de la muerte. El pueblo jud\u00edo en su Pascua revive cada a\u00f1o el \u201cmemorial\u201d de la noche del tr\u00e1nsito o paso del Se\u00f1or (p\u00e9saj) que los libera de la esclavitud del fara\u00f3n. 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