{"id":4457,"date":"2019-10-04T10:09:13","date_gmt":"2019-10-04T09:09:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=4457"},"modified":"2025-07-31T13:08:39","modified_gmt":"2025-07-31T11:08:39","slug":"john-henry-newman-1801-1890-un-santo-para-nuestro-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/john-henry-newman-1801-1890-un-santo-para-nuestro-tiempo\/","title":{"rendered":"John Henry Newman  (1801-1890) Un santo para nuestro tiempo"},"content":{"rendered":"\n<p>Como bien saben sus bi\u00f3grafos, y en realidad cualquiera que se haya asomado a la vida o a los escritos del cardenal ingl\u00e9s, el temperamento y el pensamiento de Newman son tan ricos que resulta imposible etiquetarle.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"la-polifacetica-figura-de-john-h-newman\"><strong>La polifac\u00e9tica figura de John H. Newman<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Dicho en positivo, Newman re\u00fane en s\u00ed tal variedad de aspectos y sensibilidades que resulta atractivo para personas de ideas y caracteres muy diversos. Y esto es algo que hoy conviene mucho al mundo y a la Iglesia: modelos de cristiano que huyan de encasillamientos o clasificaciones simplificadoras, capaces de unir personas y de conciliar ideas, que busquen rigurosa y tenazmente la verdad -sin adjetivos ni concesiones- y a la vez amantes del sincero di\u00e1logo c\u00e1lido y reflexivo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed es John Henry Newman. Sin ninguna duda, una figura&nbsp;<em>sui generis<\/em>. No puede calificarse exactamente como fil\u00f3sofo ni como te\u00f3logo. Tampoco fue s\u00f3lo un escritor o un pensador. Ni \u00fanicamente un apologeta o un hombre de acci\u00f3n. Vivi\u00f3 a medio camino entre pastor y ermita\u00f1o. Fue un hombre de este mundo con el alma del otro. Y es que Newman fue todo eso a la vez. Y precisamente por eso, un santo de pies a cabeza, del mundo y para el mundo desde el otro mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, si hay algo que viene a la cabeza cuando se evoca en nombre de John Henry Newman, es la idea de una persona que busca personal y derechamente la verdad; y una persona que se deja comprometer por ella, pues all\u00ed no deja ver la Voluntad de Dios, Verdad absoluta.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"cristianos-coherentes\"><strong>Cristianos coherentes<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Ese amor a la verdad le llev\u00f3, aparte de a la adquisici\u00f3n de una amplia cultura humanista en la Universidad de Oxford, a la lectura detenida de los Padres de la Iglesia, siendo ya cl\u00e9rigo, pero todav\u00eda presb\u00edtero anglicano. Este tesoro de sabidur\u00eda cristiana, absorbida en sus or\u00edgenes, influir\u00eda en toda su vida y predicaci\u00f3n posteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente entonces empieza a percibir su misi\u00f3n de revitalizar el cristianismo anglicano de su tiempo. Y comienza cumpli\u00e9ndola mediante la predicaci\u00f3n. De esa \u00e9poca proceden sus sermones m\u00e1s conocidos: los&nbsp;<em>Sermones parroquiales<\/em>&nbsp;y, elaborados como ensayos para un p\u00fablico m\u00e1s culto, los&nbsp;<em>Sermones universitarios<\/em>. Sermones todos ellos que muy bien pueden leerse en clave cat\u00f3lica, y que muchos consideran la pieza maestra de toda la producci\u00f3n de Newman.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Newman considerar\u00eda este periodo como el germen de lo que m\u00e1s tarde se llamar\u00eda \u201cMovimiento de Oxford\u201d, con el que pretend\u00eda un objetivo doble: mostrar que la Iglesia anglicana era la leg\u00edtima y directa descendiente de la Iglesia apost\u00f3lica, frente a la desviada Iglesia de Roma; y elevar el nivel asc\u00e9tico y espiritual de los fieles anglicanos, ante el peligro de deslizarse hacia el subjetivismo protestante. Sin embargo, esta segunda tarea empez\u00f3 pronto a causarle dificultades, atrayendo sobre \u00e9l la acusaci\u00f3n de \u201canglo-cat\u00f3lico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El Movimiento de Oxford comienza formalmente en julio de 1833, tras un largo y lleno de providenciales peripecias viaje por el Mediterr\u00e1neo. Son a\u00f1os de intensa actividad de predicaci\u00f3n, de estudio y de publicaci\u00f3n. Le preocupa a Newman la verdad, pero tambi\u00e9n la falta de coherencia y compromiso con ella. Le duelen los esc\u00e1ndalos de los cristianos incoherentes, y en sus sermones espolea agudamente la conciencia personal de los feligreses. Nadie quedaba indiferente ante sus persuasivas y vivaces palabras. Al mismo tiempo, comienzan a aparecer entonces los&nbsp;<em>Tracts for the Times<\/em>&nbsp;(una especie de folletos a modo de \u00f3rgano de expresi\u00f3n del Movimiento, escritos por los distintos miembros de este).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"la-verdadera-iglesia\"><strong>La verdadera Iglesia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Newman sinti\u00f3 desde muy joven la presencia de Dios, tanto en su alma como en el trasfondo -como tras un \u201cvelo\u201d, le gustaba decir- del mundo natural y humano que le rodeaba. Para \u00e9l, Dios estaba sin duda en todas partes. Pero sab\u00eda muy bien que Cristo hab\u00eda fundado una Iglesia, y que en ella quiere habitar especialmente y reunir a sus hijos, para acompa\u00f1arlos y para guiarlos. Y hasta entonces cre\u00eda que esa verdadera Iglesia era la Iglesia de Inglaterra, la Iglesia anglicana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en esos a\u00f1os del Movimiento de Oxford Newman se ve asaltado, cada vez m\u00e1s, por la sospecha de que las presuntas desviaciones de la Iglesia romana no son tan esenciales; y de que, sobre todo, la Iglesia cat\u00f3lica est\u00e1 m\u00e1s en continuidad con la Iglesia apost\u00f3lica que la Iglesia de Inglaterra. A pesar de ello, en aquel momento intenta abrir un camino intermedio entre el protestantismo y la doctrina romana, plasmado en su escrito&nbsp;<em>Via Media<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, puede decirse que casi toda la vida de Newman fue una b\u00fasqueda de la iglesia verdadera. Inspirado por la lectura de los Padres, Newman descubre que la genuina iglesia posee un car\u00e1cter din\u00e1mico y evolutivo. Al igual que la revelaci\u00f3n es gradual, tambi\u00e9n lo es el desarrollo de la iglesia. Por eso ya no le extra\u00f1an tanto la diversidad de formas rituales (romana o inglesa) ni la diferente forma de expresar y ense\u00f1ar la doctrina, o el mismo progreso de esta. Tambi\u00e9n va comprendiendo mejor qu\u00e9 significa que la iglesia, como el Cuerpo de Cristo, est\u00e9 encarnada. En cuanto tal necesita una organizaci\u00f3n social, un sistema de doctrina, una instituci\u00f3n. Pero, ante todo, est\u00e1 constituida por el don de la gracia que Dios ofrece a los hombres. La prioridad es su realidad espiritual. La iglesia son las almas que la componen y que la gracia une en un cuerpo eclesial. Adem\u00e1s, como encarnada en la historia, la iglesia evoluciona en sus formas y estas, como sus miembros, son falibles. Y tambi\u00e9n por eso todos los fieles cristianos -los laicos, con su <em>sensus fidelium<\/em>, no menos que los cl\u00e9rigos- son, con su fe y su testimonio de vida, instrumentos de la tradici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se ve, esta idea de la iglesia, que Newman reconoce y acent\u00faa en la Iglesia cat\u00f3lica, fue precursora del Concilio Vaticano II, y sigue siendo muy iluminadora en nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"la-fe-personal\"><strong>La fe personal<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Como un nuevo san Agust\u00edn, Newman se enfrenta al paso de resolver definitivamente sus dudas y, sobre todo, de traducir su convicci\u00f3n intelectual en conversi\u00f3n vital. Con gran detalle describe el propio Newman, en su <em>Apologia por vita sua<\/em>, su proceso de conversi\u00f3n. C\u00f3mo se acent\u00faan sus dudas y su inclinaci\u00f3n hacia la Iglesia cat\u00f3lica, y c\u00f3mo su vida social se hace entonces m\u00e1s dif\u00edcil. Tales dudas le empiezan a atraer numerosas suspicacias y antipat\u00edas, mientras en su esp\u00edritu bullen con toda intensidad los problemas que han hecho famoso a Newman: la obediencia a su propia conciencia en la b\u00fasqueda de la verdad y el modo de adherirse a ella con toda la certeza que sea posible.<\/p>\n\n\n\n<p>La gota que colm\u00f3 el vaso de esa tensi\u00f3n fue la publicaci\u00f3n del <em>Tracto 90<\/em>, que fue oficialmente criticado por la jerarqu\u00eda anglicana y motiv\u00f3 el fin de esas publicaciones. A resultas de ese incidente se retira definitivamente a Littlemore (una peque\u00f1a iglesia que depend\u00eda de <em>Saint Mary<\/em>, de Oxford) con un peque\u00f1o grupo de seguidores. All\u00ed, en 1845, abraza el catolicismo y es recibido en la Iglesia cat\u00f3lica, recibiendo dos a\u00f1os despu\u00e9s la ordenaci\u00f3n sacerdotal e ingresando en el Oratorio de San Felipe Neri, congregaci\u00f3n que difundir\u00eda en Inglaterra.<\/p>\n\n\n\n<p>Aparte de su <em>Apologia<\/em>, Newman nos dej\u00f3 otros dos valiosos escritos que ilustran c\u00f3mo se adhiri\u00f3 a la verdad plena acerca de la fe y de la Iglesia. Se trata de la famosa <em>Carta al Duque de Norfolk<\/em> y del <em>Ensayo para contribuir a una gram\u00e1tica del asentimiento<\/em>. La primera fue escrita en respuesta a acusaciones de doble y opuesta obediencia -a las autoridades civiles inglesas y a la autoridad eclesi\u00e1stica romana-. Constituye una solemne defensa de la conciencia personal (all\u00ed se encuentra su famoso \u201cbrindis por la conciencia\u201d) y una defensa de la legitimidad de ser cat\u00f3lico, obediente al Papa, siendo a la vez un fiel y ejemplar ciudadano ingl\u00e9s. El <em>Ensayo<\/em>, en cambio, es un texto m\u00e1s extenso y acad\u00e9mico donde reflexiona sobre la certeza y los posibles modos que se puede asentir a la verdad; esto es, sobre el marco que permite comprender qu\u00e9 significa propiamente creer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"en-el-mundo-y-para-el-mundo\"><strong>En el mundo y para el mundo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Newman era de car\u00e1cter m\u00e1s bien t\u00edmido y reflexivo; incluso algo introvertido, pero resuelto y audaz cuando era necesario. Si a eso se a\u00f1ade su inquebrantable y prioritario compromiso con la verdad, es f\u00e1cil imaginar que su vida fuera un permanente nadar a contracorriente: contra el generalizado ambiente hostil al catolicismo, contra la corriente liberal-protestante dentro del anglicanismo, contra la incomprensi\u00f3n de sus amigos anglicanos o contra cierto clericalismo cat\u00f3lico. Pero Newman no se arredr\u00f3 ante esas dificultades, y en esto constituye otro ejemplo para nuestros d\u00edas. Cabe ver ese amor al mundo, por el que afan\u00f3 en mejorar, en tres campos: la universidad, los laicos y sus amigos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"la-universidad\"><strong>La universidad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Desde su ingreso en el <em>Trinity College<\/em> de la Universidad de Oxford a la edad de 16 a\u00f1os, hasta su nombramiento como <em>fellow<\/em> honorario por el mismo <em>college<\/em> en 1878, Newman fue un universitario hasta la m\u00e9dula. Siempre recordar\u00eda sus a\u00f1os de Oxford con especial agrado, y en todos sus escritos se refleja el estilo mesurado y riguroso propio de un intelectual, a la vez acad\u00e9mico y amable. Notoria deb\u00eda ser su fama en este sentido para que los obispos irlandeses le pidieran promover la Universidad Cat\u00f3lica de Irlanda (hoy <em>University College Dublin<\/em>), con la idea de ofrecer a los j\u00f3venes irlandeses un centro de estudios superiores de inspiraci\u00f3n cat\u00f3lica, a la altura y como contrapeso al prestigio de las universidades anglicanas del Reino Unido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque a esta tarea dedica solo cuatro a\u00f1os como rector de la naciente universidad, de ese tiempo se conservan una serie de lecciones que public\u00f3 bajo el t\u00edtulo <em>La idea de la universidad<\/em>. Libro que constituye una referencia obligada sobre la misi\u00f3n de la universidad, el papel de la teolog\u00eda en el conjunto de las disciplinas universitarias, y diversas cuestiones sobre el quehacer universitario en general y en algunas \u00e1reas particulares.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"los-laicos\"><strong>Los laicos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Una de esas ideas acerca de la universidad es su respeto y aprecio por la leg\u00edtima autonom\u00eda del saber humano. La formaci\u00f3n civil de Newman le mantuvo alejado del clericalismo o confesionalismo presente, en cambio, en ciertos \u00e1mbitos cat\u00f3licos (y, desde luego, no menos en los anglicanos). Son principalmente los laicos los que han de encarnar y transmitir el esp\u00edritu cristiano en la misma entra\u00f1a del mundo. En el plano personal, Newman exhortaba a los estudiantes irlandeses a cultivar las virtudes humanas de un estudiante responsable, y de un caballero cabal, para sobre ellas cultivar las virtudes cristianas sobrenaturales. Y la intensa dedicaci\u00f3n y esmero en la preparaci\u00f3n misma de sus <em>Sermones parroquiales<\/em> da idea de lo que apreciaba la formaci\u00f3n de los feligreses laicos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque la fecundidad de esta visi\u00f3n solo se manifestar\u00eda a la Iglesia universal m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s, en el Vaticano II, esta postura hizo que Newman se granjeara el respeto intelectual de sus colegas intelectuales y de todo el pueblo, como al final de su vida se har\u00eda m\u00e1s que patente. Newman se sent\u00eda plenamente un ciudadano de la comunidad acad\u00e9mica y de la sociedad brit\u00e1nica, pero -o mejor, precisamente por eso- sent\u00eda igualmente la necesidad de informarlas e iluminarlas con una verdad m\u00e1s alta que la de este mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"los-amigos\"><strong>Los amigos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Las numeros\u00edsimas cartas de Newman a sus amigos, y el tono mismo de sus sermones, revelan un car\u00e1cter enormemente entra\u00f1able y hasta de exquisita sensibilidad. Lo cual le proporcion\u00f3 grandes consuelos y gratos momentos, pero no menos amarguras y sufrimientos. En aquel tiempo no era f\u00e1cil comprender el paso de la Iglesia anglicana a la cat\u00f3lica. La historia y la tradici\u00f3n nacionales pesaban mucho. Una muestra de ello es que solo en 1829 los cat\u00f3licos ingleses recobraron su libertad religiosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Su famoso serm\u00f3n <em>Separarse de los amigos<\/em> (incluido en el volumen 7 de <em>Sermones<\/em> <em>parroquiales<\/em>), el \u00faltimo predicado como anglicano en la iglesia universitaria de vicario de Saint Mary, refleja el verdadero desgarro que sufr\u00eda al seguir su conciencia y ver c\u00f3mo esa decisi\u00f3n abr\u00eda un abismo entre \u00e9l y sus amigos, e incluso con su familia. Con todo, su decisi\u00f3n era firme. En las \u00faltimas palabras de ese serm\u00f3n dec\u00eda: <em>\u201cRezad [por m\u00ed] para que sepa reconocer en todo la voluntad de Dios y para que en todo momento est\u00e9 dispuesto a cumplirla\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, Newman no dej\u00f3 que se extinguiera el amor por sus amigos y por la entera sociedad inglesa. Al contrario, no dej\u00f3 de alimentarlo. De hecho, dedic\u00f3 much\u00edsimas energ\u00edas de su vida ya conversa a intentar recuperar amigos, a explicar su conversi\u00f3n y a defenderse de acusaciones y pol\u00e9micas. Y sorprendentemente lo logr\u00f3. Recuper\u00f3 a todos sus amigos (alguno le cost\u00f3 30 a\u00f1os). Hasta tal punto cambi\u00f3 la opini\u00f3n p\u00fablica, que tras su muerte le despidieron en las calles de Birmingham m\u00e1s de 15.000 personas; y al funeral celebrado en el <em>Brompton Oratory<\/em> de Londres asistieron miles de cat\u00f3licos y anglicanos procedentes de Inglaterra, Gales, Irlanda y Escocia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"el-santo-newman\"><strong>El santo Newman<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Pero se equivocar\u00eda quien viera en Newman \u00fanicamente un intelectual de vida dif\u00edcilmente imitable por cualquiera. Newman era una persona normal, transparente y sencilla. Y si bien muchas obras suyas reflejan una inteligencia poco com\u00fan, otras -tambi\u00e9n cartas y diarios- muestran su cercan\u00eda. Adem\u00e1s, el camino de Newman hacia la verdad no fue un itinerario meramente erudito, sino siempre guiado por Dios, que es la Verdad. Pero adem\u00e1s de la Verdad, Dios es Amor. <\/p>\n\n\n\n<p>La vida de Newman est\u00e1 empapada por la presencia de Dios, en los libros y en la naturaleza, en cada persona y en toda comunidad. Sab\u00eda ver a Dios en todo. Por eso su b\u00fasqueda de la verdad no era sino la b\u00fasqueda de Dios; por eso lo encontraba en lo grande y en lo peque\u00f1o, en lo sublime y lo corriente.<\/p>\n\n\n\n<p>Se comprende que uno de sus principales convencimientos era el de que la b\u00fasqueda y la transmisi\u00f3n de la verdad solo era posible mediante la persona humana en su integridad: en cuerpo y en alma; con cabeza y con coraz\u00f3n; en intimidad y en compa\u00f1\u00eda; con ense\u00f1anza y con buen y c\u00e1lido ejemplo; mediante estudio y en convivencia con los amigos, la familia o la comunidad religiosa. Su apertura del Oratorio de San Felipe Neri en Birmingham, y luego en Londres, es una prueba m\u00e1s de ello.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la predicaci\u00f3n, cierto rigor de su ense\u00f1anza -necesaria entonces, y siempre, para despertar una vida cristiana adormilada y tibia- se equilibra con inspiraciones de una devoci\u00f3n tierna y profunda, y con su aguda penetraci\u00f3n en las escenas de la Escritura.<\/p>\n\n\n\n<p>En fin, Newman supo transmitir su amor a la verdad y a las personas de manera para muchos milagrosa. Al t\u00e9rmino de su vida, Newman se hab\u00eda ganado el afecto y la admiraci\u00f3n de todo el Reino Unido. El d\u00eda de su entierro, el peri\u00f3dico irland\u00e9s <em>The Cork Examiner<\/em> publicaba refiri\u00e9ndose al mencionado cortejo f\u00fanebre: <em>\u201cEl cardenal Newman desciende a la tumba mientras le rinden homenaje personas de todo credo y de toda condici\u00f3n social, porque es reconocido por todos como el hombre justo convertido en santo\u201d<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Le\u00f3n XIII afirm\u00f3 que Newman, m\u00e1s que ning\u00fan otro, hab\u00eda cambiado la actitud de los no cat\u00f3licos respecto a los cat\u00f3licos. Adem\u00e1s, abri\u00f3 una puerta y recorri\u00f3 una senda por la que le siguieron, inspirados en su figura y pensamiento, la oleada de conversos de la primera mitad del siglo XX: Oscar Wilde (en su lecho de muerte), Gilbert Keith Chesterton, Graham Green, Evelyn Waugh, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>El lema que Newman escogi\u00f3 para su escudo cardenalicio reza <em>\u201cCor ad cor loquitur\u201d<\/em> (el coraz\u00f3n habla al coraz\u00f3n). As\u00ed escuch\u00f3 Newman la voz de la verdad, de Dios. As\u00ed predic\u00f3 y convers\u00f3 con pr\u00f3ximos y lejanos. As\u00ed tambi\u00e9n hablar\u00e1 el nuevo santo a tantas personas de nuestros d\u00edas. n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como bien saben sus bi\u00f3grafos, y en realidad cualquiera que se haya asomado a la vida o a los escritos del cardenal ingl\u00e9s, el temperamento y el pensamiento de Newman son tan ricos que resulta imposible etiquetarle.&nbsp; La polifac\u00e9tica figura de John H. 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