{"id":4445,"date":"2019-09-06T12:46:24","date_gmt":"2019-09-06T11:46:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=4445"},"modified":"2022-09-14T13:01:44","modified_gmt":"2022-09-14T12:01:44","slug":"el-misterio-del-templo-de-yves-marie-congar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/el-misterio-del-templo-de-yves-marie-congar\/","title":{"rendered":"El misterio del templo, de Yves Marie Congar"},"content":{"rendered":"<p>Este libro no es de los m\u00e1s conocidos de Congar, y sin embargo le permite estudiar profundamente el lugar de la Iglesia en el mundo, entre la acci\u00f3n creadora y salvadora de Dios y su consumaci\u00f3n en Cristo. Tambi\u00e9n tiene un relevante aspecto ecum\u00e9nico, porque, en esta historia, la Iglesia se muestra como un fermento hacia la unidad en Dios de todos los hombres, y a\u00fan de todo el cosmos. La reflexi\u00f3n de Congar estuvo siempre presidida por una preocupaci\u00f3n ecum\u00e9nica, que tambi\u00e9n se refleja en este libro y es una de las claves de su g\u00e9nesis.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un momento delicado<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><em>El misterio del templo<\/em> fue terminado en Jerusal\u00e9n en un momento dif\u00edcil de su vida (1954). Lo conocemos externamente por la historia eclesi\u00e1stica de esos a\u00f1os e internamente por sus recuerdos recogidos en <em>Diario de un te\u00f3logo. (1946-1956)<\/em> (Trotta). Le toc\u00f3 padecer, de cerca, los malentendidos sobre \u201cla nueva teolog\u00eda\u201d, donde se met\u00eda todo lo que hab\u00eda surgido en Francia en los \u00faltimos treinta a\u00f1os: desde los sacerdotes obreros hasta los estudios patr\u00edsticos, todo aderezado con una comprensible aprensi\u00f3n hacia la influencia comunista en la posguerra mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Su gran libro, pionero en el tema ecum\u00e9nico, <em>Cristianos desunidos<\/em> (1936) hab\u00eda suscitado cr\u00edticas. Y volvieron a surgir al publicar <em>Verdadera y falsas reformas de la Iglesia<\/em> (1956), que, visto decenios despu\u00e9s, es un libro casi prof\u00e9tico. Congar fue siempre un te\u00f3logo que quer\u00eda avanzar, pero ten\u00eda muy claro que se avanza en comuni\u00f3n con la Iglesia. Para evitar males mayores, la Orden de Predicadores lo retir\u00f3 de la docencia en Le Saulchoir y lo mand\u00f3 unos meses a Jerusal\u00e9n, donde firma el libro.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una teolog\u00eda b\u00edblica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Este libro es muy cercano al primero de Jean Dani\u00e9lou, <em>Le signe du Temple ou de la Pr\u00e9sence de Dieu<\/em> (1942). Jean Dani\u00e9lou hab\u00eda obtenido un resultado muy bueno siguiendo un gran tema a trav\u00e9s de las etapas de la Alianza. Una de los grandes \u201cdescubrimientos\u201d de la Teolog\u00eda b\u00edblica desde los a\u00f1os veinte era leer as\u00ed la Biblia, sobre la trama de la historia de la salvaci\u00f3n o historia de la Alianza. Porque la Revelaci\u00f3n sigue realmente un ritmo hist\u00f3rico, con anticipaciones y cumplimientos que van desde la creaci\u00f3n y vocaci\u00f3n de Abrah\u00e1n hasta Jesucristo, pasando por el tiempo de los Patriarcas, de Mois\u00e9s y el \u00c9xodo, de los Profetas, del mismo Cristo, de la Iglesia que funda, y de la Jerusal\u00e9n celestial (y apocal\u00edptica), donde todo se consuma. Siempre se aprende leyendo cada aspecto de la revelaci\u00f3n sobre esa trama de fondo y con esa progresi\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p>A Dani\u00e9lou el ritmo de las etapas de la Revelaci\u00f3n le sirvi\u00f3 para exponer brillantemente la manifestaci\u00f3n de la presencia de Dios desde el cosmos hasta Cristo glorioso. Y luego para mostrar el misterio del mismo Dios, en <em>Dios y&nbsp; nosotros<\/em>, que es un libro genial y uno de los m\u00e1s hermosos de la teolog\u00eda del siglo XX. En cambio, Congar hace una lectura \u201ceclesiol\u00f3gica\u201d, m\u00e1s detenida y profunda; centrada en el efecto interior en el cristiano (inhabitaci\u00f3n), pero, tambi\u00e9n en el misterio de la Iglesia, que est\u00e1 formada por la comuni\u00f3n de todos los que han recibido el mismo Esp\u00edritu. La misma econom\u00eda o dispensaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en la historia de la salvaci\u00f3n llega a cada miembro del Pueblo de Dios y re\u00fane a la Iglesia en el Cuerpo de Cristo, como Templo del Esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, como siempre, se aprecia el intenso trabajo de te\u00f3logo de Congar. Lo le\u00eda todo y anotaba much\u00edsimo. Todos sus escritos, y este tambi\u00e9n son muy sensibles a lo que se ha publicado, con una erudici\u00f3n monumental, pero tambi\u00e9n con un agudo discernimiento, y con una claridad que le caracterizaba. A veces, con tanto material y tantas sugerencias, no consegu\u00eda redondearlo todo. Pero este libro, quiz\u00e1 por seguir una trama tan clara, queda notablemente completo y acabado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El contenido<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Divide la materia en dos partes, entre el Antiguo y Nuevo Testamento, y a\u00f1ade tres ap\u00e9ndices, que comentaremos despu\u00e9s. Recorre, primero, las etapas de los Patriarcas, el \u00c9xodo y Mois\u00e9s, el templo de David y Salom\u00f3n, los Profetas y lo que representa el templo en la \u00faltima historia de Israel. En cuanto al Nuevo Testamento, lo divide entre la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con el templo, y la Iglesia como templo espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>El ritmo est\u00e1 perfectamente anunciado en la Introducci\u00f3n: \u201cHa sido nuestra intenci\u00f3n exponer este grandioso tema del templo, admirablemente comprensivo y sint\u00e9tico, siguiendo las etapas de su revelaci\u00f3n y realizaci\u00f3n, que coinciden asimismo con las etapas de la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n (\u2026), dentro de una trayectoria que abarca toda la Historia \u2013y todo el Cosmos- desde el inicio hasta su t\u00e9rmino, desde lo que era un germen, hasta la plenitud, dominada toda ella por la Persona de Jesucristo\u201d. \u201cComo en todo desarrollo tambi\u00e9n en el que nos ocupa se dan anticipaciones y reiteraciones\u201d (<em>El misterio del <\/em>Templo, Estela, Barcelona 1964, 9 y 11)<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un progreso de interiorizaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Con respecto al estudio de Dani\u00e9lou, ampl\u00eda la idea del templo en Cristo a todo el cuerpo m\u00edstico y se fija en el efecto interior en cada cristiano: \u201cEl designio de Dios est\u00e1 en hacer de la humanidad, creada a su imagen, un templo espiritual y viviente, donde \u00c9l no solo habita, sino que se comunica tambi\u00e9n y en donde recibe el culto de una filial obediencia (\u2026). La historia de las relaciones de Dios con su creaci\u00f3n \u2013y muy especialmente con el hombre- no es otra cosa que la de una realizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s generosa y profunda de su Presencia en la criatura\u201d (9).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEsta historia de la inhabitaci\u00f3n de Dios entre los hombres avanza hacia una meta definida caracterizada por la m\u00e1xima interioridad. Sus etapas coinciden con las mismas etapas de la interiorizaci\u00f3n. En su progreso van de las cosas a las personas, de los encuentros pasajeros a una presencia estable, de la simple presencia de acci\u00f3n al don viviente, a la comunicaci\u00f3n \u00edntima y al gozo apacible de una comuni\u00f3n\u201d; \u201cLa realizaci\u00f3n de la Presencia en tiempos mesi\u00e1nicos, es decir en la etapa iniciada por la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios en quien y por quien se efect\u00faan las promesas, se logra con la Iglesia\u201d (11-12).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un modo de entender la salvaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La conclusi\u00f3n de la segunda parte resume admirablemente lo conseguido: \u201cEn un principio, Dios \u00fanicamente sobreviene de improviso, interviene en la vida de los Patriarcas mediante unos como toques o encuentros pasajeros. Despu\u00e9s, desde que se constituye un pueblo para que sea <em>su pueblo<\/em>, existe para \u00e9ste como siendo peculiarmente <em>su<\/em> Dios (\u2026). Desde los patriarcas y hasta la construcci\u00f3n del Templo, el car\u00e1cter precario y movible de la Presencia significa no solo que no ha sido realizada verdaderamente todav\u00eda, sino que tambi\u00e9n <em>no es<\/em>, como parece ser, local y material (\u2026). Los profetas (\u2026) no cesan de predicar&nbsp; (\u2026) la verdad de la presencia vinculada al reinado efectivo de Dios en el coraz\u00f3n de los hombres. Dios no habita materialmente en un lugar, sino que habita espiritualmente en un pueblo de fieles\u201d (265-266).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa Encarnaci\u00f3n del Verbo de Dios en el seno de la Virgen Mar\u00eda inaugura una etapa absolutamente nueva (\u2026), el culto mosaico desaparece ante el sacrificio perfecto de Cristo (\u2026). No hay ya sino un templo en el que podamos v\u00e1lidamente adorar, rezar y ofrecer y en el que encontramos verdaderamente a Dios: el cuerpo de Cristo. (\u2026) A partir de Jes\u00fas, ha sido dado el Esp\u00edritu Santo verdaderamente; es en los fieles, un agua que brota hasta la vida eterna (Jn 4,14), los constituye en hijos de Dios, capaces de alcanzarle verdaderamente por el conocimiento y el amor. Ya no se trata de una <em>presencia<\/em>, sino de una <em>inhabitaci\u00f3n<\/em>, de Dios en los fieles. Cada uno personalmente y todos en conjunto, en su misma unidad, son el templo de Dios, porque son el cuerpo de Cristo, animado y unido por su Esp\u00edritu\u201d (266-267).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPero en este templo espiritual, tal como existe en la trama de la Historia de del Mundo, lo carnal, continua todav\u00eda, no solo presente, sino dominador y obsesionante. Cuando todo haya sido purificado (\u2026) cuando todo proceda de su Esp\u00edritu, entonces el Cuerpo de Cristo ser\u00e1 establecido para siempre, con su Cabeza, en la casa de <em>Dios<\/em>\u201d (267). Quiz\u00e1 al resaltar tan vivamente lo \u201ccarnal\u201d en la Iglesia, recuerda el mal momento por el que pasaba, que no aparece mencionado en ning\u00fan momento del libro.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una forma de entender la gracia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u201cNos encontramos, precisamente, en la l\u00ednea fronteriza de lo visible y lo invisible, de lo corporal y lo espiritual. A partir de este punto, la historia profunda de la creaci\u00f3n ser\u00e1 la de las comunicaciones por las que Dios realizar\u00e1 en ella una presencia de S\u00ed cada vez m\u00e1s intensa\u201d (268).<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerda la doctrina de Santo Tom\u00e1s de Aquino, y los debates sobre los modos de presencia, por la creaci\u00f3n (ontol\u00f3gica) y por la gracia. \u201cEl segundo, la gracia, en efecto, nos convierte eficazmente hacia Dios, de suerte que podemos asirle y poseerle por el conocimiento y el amor: s\u00ed, asirle y poseerle <em>a \u00c9l<\/em>. No a una semejanza suya, sino a su Substancia. Por ello, puede darse, por este camino, una verdadera divinizaci\u00f3n. Los Padres y los te\u00f3logos cuidan de precisar (\u2026) que no se trata ya de una <em>Presencia<\/em>, sino de <em>Inhabitaci\u00f3n<\/em>\u201d (269).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un modo de entender la Iglesia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Esto le permite una bella y profunda conexi\u00f3n entre Cristo la Eucarist\u00eda y la Iglesia: \u201cEn Cristo, una carne humana deviene templo de Dios (\u2026). El r\u00e9gimen de existencia de la Iglesia, que fluye de esta misma Encarnaci\u00f3n, encuentra aqu\u00ed su ley m\u00e1s profunda. (\u2026) Todo el r\u00e9gimen de la Iglesia es igualmente un r\u00e9gimen de presencia y de acci\u00f3n mediante un cuerpo (\u2026). Seg\u00fan la Escritura, el cuerpo nacido de Mar\u00eda, y que pendi\u00f3 del madero no es el \u00fanico que merece el nombre de cuerpo de Cristo. Este t\u00edtulo pertenece tambi\u00e9n, con toda verdad, al pan ofrecido en la Eucarist\u00eda en memoria suya y a la comunidad de los fieles, a la Iglesia (\u2026). En ellas se realiza un \u00fanico e id\u00e9ntico misterio, el misterio de la Pascua, del Tr\u00e1nsito al Padre. Este misterio, realizado en uno solo, aunque para todos, debe venir a ser el de todos en uno solo. (\u2026) El cuerpo f\u00edsico del Se\u00f1or, tomado como alimento en el sacramento, nos constituye plenamente en sus miembros y conforma su cuerpo comunional. Tal es el encadenamiento din\u00e1mico de las tres formas de un mismo misterio\u201d (271-273).<\/p>\n\n\n\n<p>Realmente es una conexi\u00f3n fecunda y significativa. \u201cLa Eucarist\u00eda, cuerpo sacramental de Cristo, alimenta en nuestras almas la gracia, por la cual somos el templo espiritual de Dios; es el sacramento de la unidad, el signo del amor por el que formamos un solo cuerpo, el cuerpo comunional de Cristo. Es, finalmente, para nuestros mismos cuerpos, una promesa de resurrecci\u00f3n. Es tambi\u00e9n, para el mundo entero, germen de trasformaci\u00f3n gloriosa por el poder de Cristo. Tiene, por tanto, un valor c\u00f3smico\u201d (276-277).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los ap\u00e9ndices<\/strong> <\/h2>\n\n\n\n<p>El libro contiene, adem\u00e1s, tres interesantes ap\u00e9ndices. El primero es un panorama cronol\u00f3gico de la Historia de la salvaci\u00f3n, donde Congar asume con matices, las distintas opiniones sensatas sobre la dataci\u00f3n de los textos. Los otros dos anexos son teol\u00f3gicos. El primero, muy interesante, trata de <em>La Virgen Mar\u00eda y el templo<\/em>, recorriendo las relaciones profundas y paralelos que se encuentran en la Escritura, recogen los Padres y se expresan en la Liturgia. El segundo, trata de la <em>Presencia e Inhabitaci\u00f3n de Dios en la antigua y en la nueva y definitiva disposici\u00f3n<\/em>. Se trata de pensar en la econom\u00eda del Esp\u00edritu Santo: c\u00f3mo ha sido dado en la historia, plenamente en Jesucristo, que lo da a su Cuerpo, la Iglesia. Pero tambi\u00e9n c\u00f3mo act\u00faa antes: con una eficacia real, pero al mismo tiempo con una distinci\u00f3n. Juan el Bautista, \u201cel mayor de los nacidos de mujer\u201d estaba santificado y, sin embargo, pertenece todav\u00eda a la antigua disposici\u00f3n. Hay, sin duda, una anticipaci\u00f3n, que permite a todos los hombres vincularse de alg\u00fan modo con el Esp\u00edritu, pero tambi\u00e9n se produce una novedad, al resucitar Cristo y transmitir a la Iglesia su Esp\u00edritu.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este libro no es de los m\u00e1s conocidos de Congar, y sin embargo le permite estudiar profundamente el lugar de la Iglesia en el mundo, entre la acci\u00f3n creadora y salvadora de Dios y su consumaci\u00f3n en Cristo. 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