{"id":44276,"date":"2025-01-13T06:00:00","date_gmt":"2025-01-13T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=44276"},"modified":"2025-01-07T12:48:04","modified_gmt":"2025-01-07T10:48:04","slug":"simone-weil-poeta-antes-que-filosofa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/simone-weil-poeta-antes-que-filosofa\/","title":{"rendered":"Simone Weil, poeta antes que fil\u00f3sofa"},"content":{"rendered":"<p>En 1968 -veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte-, se dio a conocer un conjunto de poemas de Simone Weil, revelando una faceta poco conocida de la autora para muchos de sus seguidores en prosa. Aunque estos poemas no eran in\u00e9ditos, ya que estaban dispersos en sus cuadernos, la recopilaci\u00f3n que la editorial francesa Gallimard present\u00f3 en su colecci\u00f3n <em>Espoir <\/em>destac\u00f3 esta otra dimensi\u00f3n de su obra. Verlos reunidos en un volumen -seguidos de una pieza teatral inacabada al estilo de las tragedias cl\u00e1sicas-, mostr\u00f3 que Weil cultiv\u00f3 tambi\u00e9n este g\u00e9nero literario. No s\u00f3lo lo ejerci\u00f3, sino que, por el cruce de correspondencia editada en 1982 entre el poeta experimental <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Jo%C3%AB_Bousquet\">Jo\u00eb Bousquet<\/a> y ella, constituy\u00f3 algo preeminente.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la prosa l\u00edrica que caracteriza su producci\u00f3n literaria acab\u00f3 eclipsando su escasa producci\u00f3n po\u00e9tica. Precisamente, en una carta a Bousquet, Weil afirm\u00f3 que prefer\u00eda ser considerada poeta antes que fil\u00f3sofa, un deseo que, pese a sus incursiones en la poes\u00eda, no lleg\u00f3 a materializarse del todo.&nbsp; Este contraste entre sus aspiraciones y su realidad literaria refleja la complejidad de su relaci\u00f3n con la actividad art\u00edstica y la b\u00fasqueda de una identidad creativa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De 1937 -contaba entonces veintiocho a\u00f1os- data la misiva al poeta Paul Val\u00e9ry en la que \u00e9l responde a su extenso poema de juventud <em>Prometeo<\/em>, que ella le env\u00eda para su evaluaci\u00f3n. Val\u00e9ry, tras elogiar la habilidad estructural del texto, lo analiz\u00f3 minuciosamente, se\u00f1alando algunas objeciones. No obstante, concluy\u00f3 su respuesta destacando la firmeza, plenitud y dinamismo del poema: \u201c<em>Muchos de sus versos son realmente afortunados. En fin, y esto es lo esencial, hay en este <\/em>Prometeo <em>una voluntad de composici\u00f3n, a la cual concedo la mayor importancia, vista la rareza de este esmero en la poes\u00eda<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sus poemas&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Los cinco poemas conocidos de juventud -el m\u00e1s antiguo de 1920, esto es, cuando Simone Weil ten\u00eda apenas once a\u00f1os- anticipan inquietudes que, m\u00e1s tarde, ser\u00e1n fundamentales en su obra ensay\u00edstica. Los cinco \u00faltimos, escritos casi al final de su vida (1941 y 1942), reflejan la evoluci\u00f3n de su pensamiento, que ha sido objeto de profundo an\u00e1lisis y la presenta como una mujer con evidentes ra\u00edces m\u00edsticas, cristianas, evangelizadoras, en el sentido m\u00e1s pleno de esas palabras, adem\u00e1s de estar firmemente comprometida con el pacifismo. En conjunto, todos muestran un mundo interior cimentado en una serie de ideas por las cuales se le reconoce plenamente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El concepto de \u201cdesgracia\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Entre esas ideas, la m\u00e1s singular es la de desgracia (<em>malheur<\/em>, como ella la denomina), que se convierte en un componente central tanto en su vida ejemplar como en su discurso filos\u00f3fico, compartiendo protagonismo con el tema del amor. Precisamente en <em>A una joven rica<\/em>, el primer texto de su brev\u00edsima obra l\u00edrica editada, la noci\u00f3n de desgracia se presenta de manera directa.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras comenzar con la descripci\u00f3n del personaje Climena, reflejando el t\u00f3pico del <em>tempus fugit<\/em> y la inevitable decadencia f\u00edsica y social, Weil plantea la desconexi\u00f3n de \u00e9sta con la realidad de los menos afortunados, marcados por la miseria y el sufrimiento: \u201c<em>Para ti las desgracias son f\u00e1bulas. \/ Tranquila y lejos de la suerte de tus hermanas miserables, \/&nbsp; No les otorgas siquiera el favor de una mirada<\/em>\u201d. Y es que, apenas uno se asoma al poema, advierte que no puede ser m\u00e1s que de Simone Weil, quien desde su primera adolescencia mostr\u00f3 una profunda sensibilidad hacia la denuncia de la injusticia y la defensa de los m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n\n\n\n<p>Las contundentes afirmaciones que recorren su vida, como \u201c<em>la desgracia de los otros entr\u00f3 en mi carne<\/em>\u201d, junto con los aforismos sobre el mismo asunto, recogidos en el ensayo <em>La gravedad y la gracia<\/em>, ya se vislumbran no s\u00f3lo en esta composici\u00f3n, sino en algunas secuencias de otros textos l\u00edricos, como en el citado <em>Prometeo<\/em>, que concluye con esa \u201c<em>carne abandonada a la desgracia<\/em>\u201d. En cada ejemplo concreto, la autora francesa plasma su desacuerdo con una realidad que considera inaceptable: \u201c<em>El pan viene a faltar a veces al ciudadano; \/ El pueblo, de luchas pol\u00edticas fatigado, Ya se irrita y tiembla y comienza a rugir. \/ (\u2026) \u00bfQu\u00e9 pueden entonces so\u00f1ar, en medio de tantas miserias, \/ Estos j\u00f3venes triunfantes<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sus \u00faltimos poemas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>De sus \u00faltimos poemas, destaco en particular <em>El mar<\/em>. No obstante, podr\u00eda citar <em>Necesidad<\/em>, sobre el que tambi\u00e9n realiza una serie de reflexiones, o cualquiera de los restantes. En todos los casos, el lector habitual de sus escritos reconoce contenidos espec\u00edficos de la filosof\u00eda de esta autora. En el ejemplo entresacado, el mar es una imagen m\u00f3vil de la belleza, un espejo en el que el esp\u00edritu imprime movimiento y forma: \u201c<em>Mar disperso, de olas encadenadas para siempre, \/ Masa al cielo ofrecida, espejo de obediencia<\/em>\u201d, donde la belleza es, adem\u00e1s, fiel reflejo de la presencia de Dios en el mundo: \u201c<em>Los reflejos de la tarde har\u00e1n resplandecer s\u00fabitamente \/ El ala suspendida entre el cielo y el agua. \/ Las olas oscilantes se fijan en la planicie, \/ Donde cada gota a su vez asciende y desciende, \/ Para permanecer abajo por la ley soberana<\/em>\u201d; un destello que, a la vez, es una puerta hacia lo real, o sea, hacia aquello que est\u00e1 libre de la proyecci\u00f3n -como expresa tambi\u00e9n en <em>La gravedad y la gracia<\/em>\u2014 de \u201c<em>la imaginaci\u00f3n colmadora de vac\u00edos<\/em>\u201d. As\u00ed, vaci\u00e1ndose el alma de las cosas creadas, se abre a la posibilidad de fusionarse con lo real y de ser atravesada por la luz de la gracia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que el texto citado, los dem\u00e1s dan raz\u00f3n tanto de su filosof\u00eda del agua y la eternidad como del paso del tiempo -dos de sus grandes motivaciones filos\u00f3ficas-, representado en los astros, los cuales conducen a la humanidad hacia un futuro desconocido, cuya resistencia humana se expresa en llantos y gritos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Su po\u00e9tica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Con raz\u00f3n anhel\u00f3 ser reconocida ante todo como poeta. De hecho, lo fue plenamente, aunque sus escasos textos po\u00e9ticos no lograron el reconocimiento que hubiera deseado. En conjunto, sus poemas no aportan nada nuevo a sus papeles, cuadernos, correspondencia y escritos de car\u00e1cter hist\u00f3rico o pol\u00edtico. Es m\u00e1s, si s\u00f3lo hubiera compuesto los poemas que se conocen, habr\u00eda ca\u00eddo en el olvido como tantos otros autores. Su verdadera grandeza reside en su prosa, que constituye su poes\u00eda m\u00e1s alta e intensa.<\/p>\n\n\n\n<p>La tensi\u00f3n l\u00edrica a que est\u00e1 sometido cada uno de sus pensamientos, el desarrollo deslumbrador del contenido de sus razonamientos, su enorme expresividad, la riqueza de sus im\u00e1genes y met\u00e1foras e, incluso, el mismo ritmo de sus secuencias pros\u00edsticas son los rasgos que la distinguen y la convierten en una exquisita poeta. Ah\u00ed es donde experimenta lo que ella concibe como Poes\u00eda: \u201c<em>dolor y gozo imposibles (\u2026). Un gozo que, a fuerza de ser puro y sin mezcla, duele. Un dolor que, a fuerza de ser puro y sin mezcla, sosiega<\/em>\u201d. Y eso es su prosa: una experiencia de contrastes irreconciliables; una puerta que le permite un contacto directo con la realidad, constituyendo una manifestaci\u00f3n palpable de la belleza del mundo. O tal cual ella expresa: \u201c<em>El poeta produce lo bello con la atenci\u00f3n fija en lo real. De igual modo que un acto de amor<\/em>\u201d. As\u00ed hay que leerla, como una reveladora de lo bello, escriba lo que escriba. Sus poemas lo proclaman; sus poemas, pero, sobre todo, es su prosa la que lo consigue. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1968 -veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte-, se dio a conocer un conjunto de poemas de Simone Weil, revelando una faceta poco conocida de la autora para muchos de sus seguidores en prosa. 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