{"id":4421,"date":"2019-08-10T08:09:19","date_gmt":"2019-08-10T07:09:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=4421"},"modified":"2022-09-14T12:52:45","modified_gmt":"2022-09-14T11:52:45","slug":"la-teoria-de-los-principios-teologicos-de-joseph-ratzinger","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/la-teoria-de-los-principios-teologicos-de-joseph-ratzinger\/","title":{"rendered":"La Teor\u00eda de los Principios Teol\u00f3gicos, de Joseph Ratzinger"},"content":{"rendered":"\n<p>La primera impresi\u00f3n al acercarse al libro es que se trata de una recopilaci\u00f3n algo heterog\u00e9nea de escritos: conferencias, art\u00edculos de revista y participaci\u00f3n en obras colectivas y homenajes. Y que barre un periodo amplio, entre los a\u00f1os 1968 y 1981. Por eso, el t\u00edtulo podr\u00eda parecer un poco grande: <em>Teor\u00eda de los principios teol\u00f3gicos<\/em>. Aunque viene matizado en el subt\u00edtulo: <em>Materiales para una teolog\u00eda fundamental<\/em>. Para valorarlo bien, es necesario a\u00f1adirle por lo menos tres contextos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los contextos del libro<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En primer lugar, est\u00e1 publicado en una fecha clave: Pascua de 1982. Es decir, ha sido preparado mientras Joseph Ratzinger comenzaba su andadura como Prefecto de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe (desde enero de 1982). Y por tanto, cuando asum\u00eda esa tarea dif\u00edcil de gu\u00eda y juicio con una responsabilidad universal. Y en un tiempo posconciliar muy complicado, donde operaban los fermentos renovadores del Concilio, pero tambi\u00e9n las derivas del posconcilio.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, la teolog\u00eda de Joseph Ratzinger tiene un profundo trasfondo biogr\u00e1fico. Toda persona y escritor es hijo de su \u00e9poca. Es una obviedad. Pero Joseph Ratzinger es un protagonista de la teolog\u00eda del siglo XX, con tres claras fases. Como te\u00f3logo y profesor de teolog\u00eda ha sido un atento receptor e impulsor de los fermentos renovadores; despu\u00e9s, un responsable perito del Concilio Vaticano II, con aportaciones reconocidas; y a continuaci\u00f3n, un l\u00facido testigo de la dial\u00e9ctica entre Reforma y Ruptura, en la interpretaci\u00f3n del Concilio Vaticano II. Es decir ha impulsado las mejoras que parec\u00edan necesarias, ha contribuido a que se plasmaran en los textos conciliares y ha luchado por su desarrollo e interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n, y eso ser\u00eda el tercer contexto, es un hombre profundo. Y esto es f\u00e1cil de comprobar con solo leerle. Aunque la intervenci\u00f3n o el escrito sea ocasional, lo que dice es parte de una reflexi\u00f3n que se dilata en su historia. Es dif\u00edcil encontrar algo que solo sea ocasional y carezca de valor. Lo habitual es lo contrario: que sorprenden las luces que se obtienen al leer cualquier cosa suya.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un testimonio<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Cuando, a mediados de los a\u00f1os noventa, compuse unas amplias notas bibliogr\u00e1ficas de los te\u00f3logos del siglo XX, hice tambi\u00e9n la de Joseph Ratzinger. Entonces, ya era reconocido como uno de los te\u00f3logos m\u00e1s representativos e influyentes. Sin embargo, por comparaci\u00f3n con otros (De Lubac, Dani\u00e9lou,&nbsp; Congar, Von Balthasar, Rahner\u2026) su obra en circulaci\u00f3n parec\u00eda relativamente peque\u00f1a. Se compon\u00eda fundamentalmente del manual de <em>Escatolog\u00eda<\/em>, su ya famosa <em>Introducci\u00f3n al cristianismo<\/em>, y dos libros de recopilaciones de art\u00edculos de Eclesiolog\u00eda (<em>El nuevo Pueblo de Dios<\/em> e&nbsp; <em>Iglesia, ecumenismo y pol\u00edtica<\/em>). Otras obras menores (<em>La fraternidad cristiana<\/em>) y tambi\u00e9n sus tesis hab\u00edan quedado olvidadas.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os tan intensos de servicio en la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, llamaron la atenci\u00f3n sus conferencias y art\u00edculos, con l\u00facidos diagn\u00f3sticos sobre la situaci\u00f3n de la Iglesia, de la teolog\u00eda y de la cultura moderna. En parte tambi\u00e9n ven\u00edan provocados por las cuestiones que abordaba la Congregaci\u00f3n. Esos profundos juicios supon\u00edan una capacidad muy grande de observaci\u00f3n cultural y, tambi\u00e9n, una gran claridad de principios. Como consecuencia, se empezaron a recuperar, ordenar y publicar todas sus intervenciones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Teor\u00eda de los principios<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Con estos contextos, se entiende mejor el valor de este libro en el conjunto de su obra y de la teolog\u00eda del siglo XX. Contiene realmente una oportuna reflexi\u00f3n sobre los principios de la teolog\u00eda, fruto de su experiencia teol\u00f3gica. Por eso, el subt\u00edtulo de <em>\u201cMateriales para una teolog\u00eda Fundamental\u201d<\/em>. Como en Ratzinger no suele haber nada ocasional, el breve pr\u00f3logo de tres p\u00e1ginas que explica la estructura del libro es iluminador.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cCuando, en el oto\u00f1o pasado [1981], acomet\u00ed la tarea de revisar los trabajos que he venido escribiendo durante el \u00faltimo decenio, se hizo patente que todos ellos, por encima de la diversidad de las circunstancias externas y de su tema concreto, se hallaban cohesionados por la trabaz\u00f3n problem\u00e1tica que brota de nuestra situaci\u00f3n, que pueden ordenarse y clasificarse seg\u00fan esta textura y pueden, por tanto, convertirse en materiales para la construcci\u00f3n de una teolog\u00eda fundamental cuya tarea consiste en analizar los principios teol\u00f3gicos\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La estructura del libro<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El libro tiene tres partes y un ep\u00edlogo. La primera se llama <em>Principios formales del cristianismo. La perspectiva cat\u00f3lica<\/em>: re\u00fane materiales sobre la fe cat\u00f3lica, que es vivida en la Iglesia (creemos) y confesada en f\u00f3rmulas de fe (Credo), con valor perenne aunque necesitadas de interpretaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda parte es <em>Principios formales del cristianismo en la perspectiva ecum\u00e9nica<\/em> y se aborda el estado del ecumenismo, especialmente con la Ortodoxia y las comunidades protestantes, la \u201ccuesti\u00f3n nuclear\u201d de los debates (sacramento del orden) y la \u201ccatolicidad como estructura formal del cristianismo\u201d. Es decir, se recupera al final esa dimensi\u00f3n eclesial: mi creer es un \u201ccreemos\u201d, creer con la Iglesia que tambi\u00e9n supone creer lo que cree la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera parte aborda, mucho m\u00e1s brevemente, <em>Los principios formales del cristianismo y el camino de la teolog\u00eda<\/em>. &nbsp;Y se insiste en el papel de la Iglesia en la misma estructura de la fe y, por tanto, del saber teol\u00f3gico. En las tres partes emerge esa dimensi\u00f3n eclesial: la fe es de la Iglesia, y, por tanto, la teolog\u00eda cat\u00f3lica se hace en la Iglesia y con la Iglesia. Es un \u201cprincipio formal\u201d, porque da forma cat\u00f3lica a la teolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En el ep\u00edlogo, con el t\u00edtulo <em>El lugar de la Iglesia y de la Teolog\u00eda en el momento actual<\/em>, se recoge un escrito personal de <em>\u201cbalance posconciliar\u201d<\/em> y una reflexi\u00f3n sobre <em>La aceptaci\u00f3n del Concilio<\/em>, dentro de la dial\u00e9ctica de Iglesia y mundo: es decir dentro de una Iglesia que quiere acercarse al mundo para evangelizarlo, pero no quiere ser transformada por los criterios del mundo: necesita mantener una tensi\u00f3n salvadora.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los \u201cprincipios formales\u201d del cristianismo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Con la lectura del \u00edndice, siguiendo sus sugerencias, ya ha quedado claro que lo que hace cat\u00f3lica y universal a la teolog\u00eda, es la eclesialidad. El recibir la fe de la Iglesia, el pensar la fe de la Iglesia con la Iglesia, porque una teolog\u00eda no contrastada, no refrendada, no recibida no ser\u00eda todav\u00eda cat\u00f3lica. Esa catolicidad falta en gran medida en la teolog\u00eda protestante y en menor medida en la teolog\u00eda ortodoxa, en tanto falta la referencia al Primado como principio de unidad, que ha actuado realmente en la historia. El contexto eclesial de la fe, con la estructura propia de la Iglesia que la vive, act\u00faa como principio transmisor y, en definitiva, es la tradici\u00f3n. Y es inspiraci\u00f3n y regla de la teolog\u00eda. Pero interesa desarrollarlo un poco m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>En el breve pr\u00f3logo, Ratzinger advierte tres grandes cuestiones. La primera es <em>\u201cc\u00f3mo convertir la historia en presente\u201d<\/em> es decir hacer llegar el mensaje cristiano como algo vivo hoy, sin que quede sepultado en el pasado. Y esa es <em>\u201cla pregunta de las relaciones mutuas entre Escritura y Tradici\u00f3n\u201d<\/em>. Porque <em>\u201cdentro de la gran masa de tan m\u00faltiples y variadas posibilidades de interpretaci\u00f3n\u201d<\/em> (tantos expertos y tantos libros), la cuesti\u00f3n es c\u00f3mo extraer una certeza de fe <em>\u201cpor la que se puede vivir y por la que se puede padecer y morir\u201d<\/em>: cu\u00e1l es la referencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda es precisamente la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica, que es <em>\u201cel aspecto personal y sacramental del problema de la tradici\u00f3n, de la interpretaci\u00f3n y de la actualizaci\u00f3n del mensaje que ha sido dado una vez para siempre\u201d<\/em>. Este es un punto de referencia insustituible en el <em>\u201cplano de construcci\u00f3n de lo cristiano\u201d<\/em>. Lo que hace que algo pueda trascender el nivel de la pura opini\u00f3n particular sometida al tiempo. As\u00ed el paso del tiempo no es un movimiento de dispersi\u00f3n, sino que existe un crecimiento en relaci\u00f3n con un n\u00facleo central mantenido vivo a trav\u00e9s de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente estas dos cuestiones conducen a la tercera: <em>\u201cla catolicidad como forma estructural de la fe\u201d<\/em>. Ratzinger se refiere a los cambios en la sensibilidad sobre el valor de lo social como contexto humano: por una parte, necesario para nuestra supervivencia f\u00edsica y mental; y por otra parte, con los peligros de ser despersonalizado o sometido. Critica la tentaci\u00f3n que puede surgir de preferir el n\u00facleo peque\u00f1o de vivencia cristiana de la palabra y el sacramento, como m\u00e1s aut\u00e9ntico para la fe que la estructura extendida de la Iglesia. Pero solo la estructura plena de la Iglesia sirve de referente para la fe y, por tanto, para la teolog\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La estructura \u201cnosotros\u201d de la fe como clave de su contenido<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Es el t\u00edtulo del primer art\u00edculo del libro. Y, como hemos visto, la clave de todo, aunque se necesita cierto desarrollo para recomprender desde all\u00ed lo que es la fe, lo que es la tradici\u00f3n, lo que es el Magisterio, lo que son los credos, lo que es la teolog\u00eda. Y al final, en definitiva, lo que es la Iglesia, punto de partida y punto de llegada. Porque ese \u201cnosotros\u201d en la historia es precisamente la Iglesia, fundada por Cristo y animada por el Esp\u00edritu Santo, que confiesa su fe en Dios creador y salvador. El art\u00edculo desarrolla bellamente c\u00f3mo fue la confesi\u00f3n original, plasmada en el Credo, y c\u00f3mo est\u00e1 basada en la comuni\u00f3n eclesial: <em>\u201cEl yo del credo abarca, pues, el paso del yo privado, al yo eclesial [\u2026]. Si se da verdaderamente este yo del credo, suscitado y posibilitado por el Dios trinitario, entonces ya se han conseguido una respuesta para la pregunta hermen\u00e9utica. [\u2026] La <\/em>memoria Ecclesiae<em>, la memoria de la Iglesia, la Iglesia como memoria es lugar de toda fe\u201d<\/em>. Y, por tanto, la base y referencia de la teolog\u00eda. Pero hay que entender aqu\u00ed la Iglesia con toda la profundidad de su misterio.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cLo que hoy nos falta no son, fundamentalmente, nuevas f\u00f3rmulas. Al contrario, m\u00e1s bien tenemos que hablar de una inflaci\u00f3n de palabras sin suficiente respaldo. Lo que ante todo necesitamos es el restablecimiento del contexto vital de la ejercitaci\u00f3n catecumenal en la fe, como lugar de la com\u00fan experiencia del Esp\u00edritu, que puede convertirse as\u00ed en la base de&nbsp; una reflexi\u00f3n atenta a los contenidos reales\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El sacramento del orden como expresi\u00f3n sacramental del principio de tradici\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Este cap\u00edtulo, central de la segunda parte, hace un recorrido hist\u00f3rico por la forma del sacramento del sacerdocio, al mismo tiempo que se\u00f1ala sus consecuencias teol\u00f3gicas: <em>\u201cEl sacramento del orden es expresi\u00f3n y al mismo tiempo garant\u00eda de hallarse, en comunidad con otros, dentro de la corriente de la tradici\u00f3n que se remonta hasta los or\u00edgenes\u201d<\/em>. En el sacramento del orden, con su estructura y su relaci\u00f3n al Primado, est\u00e1 principalmente planteado <em>\u201cel problema de la potestad doctrinal en la Iglesia, la forma de la tradici\u00f3n en la Iglesia misma\u201d<\/em>. Por eso, hay una <em>\u201cestrecha conexi\u00f3n entre esta pregunta de la teolog\u00eda actual y el problema espec\u00edfico del orden. El orden no es solo un tema material concreto, sino que est\u00e1 indisolublemente vinculado a la problem\u00e1tica fundamental de la forma de lo cristiano en el tiempo\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en la conclusi\u00f3n del siguiente art\u00edculo dice: <em>\u201cLo objetivo de la fe eclesial necesita, por supuesto, para mantenerse vivo, la carne y la sangre de los hombres, la entrega de su pensamiento y de su voluntad. Pero justamente entrega, no renuncia en beneficio del instante pasajero. El sacerdote malogra su misi\u00f3n cuando intenta dejar de ser servidor, dejar de ser enviado que sabe que no es de \u00e9l de lo que se trata, sino de aquello que tambi\u00e9n \u00e9l recibe y que solo puede tener en cuanto recibido. Solo en la medida en que consiente en ser insignificante puede ser verdaderamente importante, porque as\u00ed se convierte en la puerta por la que el Se\u00f1or entra en este mundo. Puerta de entrada de aqu\u00e9l que es el mediador verdadero hacia la profunda inmediatez del amor eterno\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Bastar\u00eda mencionar de nuevo el t\u00edtulo del \u00faltimo cap\u00edtulo de la segunda parte, <em>\u201cla catolicidad como estructura formal del cristianismo\u201d<\/em>, para subrayar el centro del libro. Claro es que aqu\u00ed, hemos llegado a \u00e9l r\u00e1pidamente, sin las delicadas preparaciones y contextos hist\u00f3ricos que lo avaloran y que han sido objeto de la reflexi\u00f3n de Joseph Ratzinger durante a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Como hemos mencionado, en ese proceso de ganar profundidad, consigue reinterpretar los grandes conceptos de la Teolog\u00eda Fundamental: Fe, revelaci\u00f3n, tradici\u00f3n con su relaci\u00f3n con la Escritura y Teolog\u00eda. Y tambi\u00e9n obtiene las claves para discernir que las derivas posconciliares se deben a teolog\u00edas poco eclesiales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera impresi\u00f3n al acercarse al libro es que se trata de una recopilaci\u00f3n algo heterog\u00e9nea de escritos: conferencias, art\u00edculos de revista y participaci\u00f3n en obras colectivas y homenajes. Y que barre un periodo amplio, entre los a\u00f1os 1968 y 1981. 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