{"id":43913,"date":"2024-12-27T06:19:00","date_gmt":"2024-12-27T04:19:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=43913"},"modified":"2024-12-27T13:39:21","modified_gmt":"2024-12-27T11:39:21","slug":"via-pulchritudinis-la-experiencia-de-la-belleza-y-su-sentido-trascendente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/via-pulchritudinis-la-experiencia-de-la-belleza-y-su-sentido-trascendente\/","title":{"rendered":"V\u00eda pulchritudinis: La experiencia de la belleza y su sentido trascendente"},"content":{"rendered":"<p>Las v\u00edas para el conocimiento de la existencia y del ser de Dios son de dos tipos. Por un lado, cosmol\u00f3gicas: las famosas\u00a0<em>cinco v\u00edas<\/em>\u00a0de <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/tomas-de-aquino-comprension-sintetica-realidad\/\">santo Tom\u00e1s de Aquino <\/a>constituyen seguramente la mejor s\u00edntesis del pensamiento filos\u00f3fico y cristiano al respecto. A trav\u00e9s de ellas se llega a descubrir al Dios verdadero como motor inm\u00f3vil, causa incausada, ser necesario, suma perfecci\u00f3n y fin \u00faltimo de todas las criaturas.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, Dios es alcanzado por la raz\u00f3n humana como el\u00a0<em>Logos personal\u00a0<\/em>que est\u00e1 en el origen de la creaci\u00f3n y asegura la armon\u00eda de todo cuanto existe.\u00a0\u201cEl Dios verdaderamente divino es el Dios que se ha manifestado como\u00a0<em>logos<\/em>\u00a0y ha actuado y act\u00faa como\u00a0<em>logos<\/em>\u00a0lleno de amor por nosotros\u201d (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/speeches\/2006\/september\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20060912_university-regensburg.html\">Benedicto XVI,\u00a0<em>Discurso<\/em>\u00a0<em>en la universidad de Ratisbona<\/em><\/a>, 12-9-2006).\u00a0Esta reflexi\u00f3n fundamental sobre el Hacedor del mundo demuestra la fiabilidad del pensamiento, del lenguaje y de la ciencia. Dios constituye la\u00a0<em>sabidur\u00eda infinita<\/em>ordenadora, la mente y el coraz\u00f3n del universo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>V\u00edas antropol\u00f3gicas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Por otra parte, muchos pensadores (como san Buenaventura, Descartes) y m\u00edsticos (como <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/teresa-de-jesus-la-santa-universal\/\">santa Teresa de Jes\u00fas<\/a>, san Juan de la Cruz, <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/foco\/edith-stein-judia-filosofa-carmelita\/\">santa Teresa Benedicta de la Cruz<\/a>) han reflexionado sobre las v\u00edas antropol\u00f3gicas<em>\u00a0<\/em>para el conocimiento de Dios,<em>\u00a0<\/em>en un\u00a0<em>viaje interior<\/em>\u00a0que indaga la intimidad del ser humano, sus\u00a0<em>anhelos m\u00e1s profundos<\/em>\u00a0y su conciencia moral. Aqu\u00ed Dios aparece como el\u00a0<em>sentido \u00faltimo<\/em>\u00a0de la dignidad humana, de la vida, de la justicia, de la libertad, del amor y de la historia. Esta plenitud humana, que encuentra su ra\u00edz y su culminaci\u00f3n en Dios, se manifiesta en las personas virtuosas de excelsa humanidad y, especialmente, en el testimonio -luminoso, atrayente y convincente- de las vidas de los santos.<\/p>\n\n\n\n<p>El enlace entre ambos tipos de v\u00edas puede descubrirse en la comprensi\u00f3n de Dios como suma perfecci\u00f3n y manantial inagotable de las mejores bendiciones: pues\u00a0<em>solo Dios<\/em>\u00a0<em>colma la promesa de vida grabada en los grandes deseos\u00a0<\/em>humanos, con la abundancia de los dones materiales y espirituales que nos concede. Seguramente el exponente m\u00e1s elocuente en este campo de la indagaci\u00f3n interior sea <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/foco\/san-agustin\/\">Agust\u00edn de Hipona<\/a>, que comienza su autobiograf\u00eda intelectual y espiritual con la espl\u00e9ndida declaraci\u00f3n: \u201cnos hiciste Se\u00f1or, para ti y nuestro coraz\u00f3n estar\u00e1 inquieto hasta que descanse en ti\u201d (<em>Confesiones,\u00a0<\/em>Libro I, cap\u00edtulo 1).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La experiencia de la belleza como vocaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El ser humano -a diferencia de los animales y de los robots, que carecen de conocimiento racional, autoconciencia y libre voluntad- es&nbsp;<em>capaz de encontrar muchas formas y expresiones de belleza<\/em>&nbsp;que le atraen en la b\u00fasqueda espiritual de plenitud y de felicidad. Son incontables los ejemplos de experiencias de belleza en la&nbsp;<em>naturaleza<\/em>, en el&nbsp;<em>arte<\/em>&nbsp;y en la&nbsp;<em>vida&nbsp;<\/em>de las personas. En efecto, un paisaje maravilloso, el estudio del mundo mineral, vegetal y animal por parte de las ciencias naturales, una sinfon\u00eda o melod\u00eda musical de perfecci\u00f3n matem\u00e1tica, la obra hermosa de un genio de las artes figurativas, el relato literario o la narraci\u00f3n real de una existencia valiosa por su entrega y generosidad\u2026&nbsp;<em>fascinan<\/em>&nbsp;y llenan de encanto la existencia humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Una manifestaci\u00f3n necesaria de gran sabidur\u00eda consiste en descubrir que, en su misma esencia,<em>&nbsp;la belleza de lo creado remite a su fuente,&nbsp;<\/em>que es la belleza infinita del Creador, hontanar misterioso e inagotable de vida y de bondad. Pues,<em>&nbsp;separada<\/em>&nbsp;de su fuente originaria, la hermosura del mundo y de la existencia humana se convierte en algo pobre, caduco y vano que, al final, resulta&nbsp;<em>nocivo<\/em>&nbsp;y provoca hast\u00edo, porque encierra a la persona en metas bajas y frustra las expectativas del deseo humano ilimitado.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, quien pone su coraz\u00f3n en las cosas creadas con una afectividad desordenada, al margen de su autor divino y de sus leyes santas -que se hallan inscritas en la naturaleza humana y pueden ser descubiertas por la conciencia bien formada- quedar\u00e1 lamentablemente&nbsp;<em>decepcionado<\/em>, porque el anhelo infinito de nuestro&nbsp;<em>coraz\u00f3n inquieto<\/em>&nbsp;no podr\u00e1 ser saciado por meras realidades finitas.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, el que acierta a encontrar en la entra\u00f1a de las maravillas de lo creado y, especialmente, en las incontables expresiones del amor humano, un destello o reflejo y participaci\u00f3n de la hermosura infinita del Se\u00f1or y, adem\u00e1s, en su actuar intencional pone de veras en Dios su coraz\u00f3n, encontrar\u00e1 plenamente&nbsp;<em>cumplida la promesa<\/em>&nbsp;de la esperanza de vida plena contenida como llamada existencial en todo destello de belleza y en todo deseo humano.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Eros como promesa<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Un \u00e1mbito importante de esta experiencia de la belleza se da en la vivencia del enamoramiento entre el var\u00f3n y la mujer (el amor atracci\u00f3n o eros); donde las interpretaciones reductivas y err\u00f3neas, como la rigorista puritana, la utilitaria hedonista o la rom\u00e1ntica emotivista, conducen necesariamente al fracaso destructivo de las personas y de las sociedades.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, la comprensi\u00f3n adecuada del\u00a0<em>amor esponsalicio<\/em>\u00a0-que corresponde a la \u201cexperiencia esencialmente humana\u201d, iluminada por la revelaci\u00f3n de la Palabra divina, como ense\u00f1a la\u00a0<a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/teologia-cuerpo-cumple-40-anos\/\"><em>teolog\u00eda del cuerpo<\/em> <\/a>de Juan Pablo II- permite descubrirlo como vocaci\u00f3n a entretejer una comuni\u00f3n fiel y fecunda: un hogar como \u00e1mbito de acogida y donaci\u00f3n, cuna, escuela y santuario la vida, y ello mediante el compromiso de una entrega total en la alianza conyugal. De este modo, el plan divino inscrito en el cuerpo y en el deseo del coraz\u00f3n del hombre, creado var\u00f3n y mujer a imagen de Dios, alcanza su verdadera\u00a0<em>dimensi\u00f3n de trascendencia<\/em>, en cuanto orientado a reflejar y expandir la belleza del amor eterno para entrar en la comuni\u00f3n familiar de las divinas personas.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Idolatr\u00eda y redenci\u00f3n del coraz\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Existe el grave peligro de dejarse atraer,\u00a0<em>enga\u00f1ar<\/em>\u00a0y atrapar por el atractivo de las cosas que seducen con gran intensidad, aumentado por la propaganda confusa y mendaz de las ideolog\u00edas, hasta convertirlas en falsos \u00eddolos, que resultan par\u00e1sitos que roban y esclavizan las ansias infinitas del coraz\u00f3n. Esta profunda experiencia de\u00a0<em>frustraci\u00f3n<\/em>\u00a0-y la consiguiente\u00a0<em>superaci\u00f3n<\/em>\u00a0de la misma con la ayuda de la gracia del Esp\u00edritu Santo- la expresa acertadamente el mismo san Agust\u00edn como una vivencia propia decisiva: <em>\u201c\u00a1Tarde te am\u00e9, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te am\u00e9! T\u00fa estabas dentro de m\u00ed y yo afuera, y as\u00ed por de fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas que t\u00fa creaste. T\u00fa estabas conmigo, pero yo no estaba contigo. Me reten\u00edan lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existir\u00edan. Me llamaste y clamaste, y quebraste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspir\u00e9, y ahora te anhelo; gust\u00e9 de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseo con ansia la paz que procede de ti\u201d<\/em> (<em>Confesiones,\u00a0<\/em>Libro X, cap\u00edtulo 27).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Acompa\u00f1ar en el camino hacia la belleza eterna<\/h2>\n\n\n\n<p>Por todo ello, se necesitan\u00a0<em>maestros<\/em>, testigos y comunidades educativas que gu\u00eden a las personas en este imprescindible\u00a0<em>camino interior\u00a0<\/em>de transformaci\u00f3n hacia la causa \u00faltima y la fuente inagotable de la hermosura de la vida humana y del amor verdadero. Se requieren tambi\u00e9n expertos en oraci\u00f3n, pues, como afirmaba Juan Pablo II,<em> \u201cel amor hermoso se aprende sobre todo rezando<\/em>\u201d (<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/letters\/1994\/documents\/hf_jp-ii_let_02021994_families.html\"><em>Carta a las familias<\/em>,<\/a> n. 20).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En este itinerario hacia la plenitud so\u00f1ada por Dios para sus hijos, la Iglesia, experta en humanidad, tiene la urgente misi\u00f3n acompa\u00f1ar, instruir, sanar y devolver la esperanza, siguiendo la luz de la belleza que resplandece en Jesucristo. Pues \u201cel Hijo de Dios, al hacerse hombre, ha introducido en la historia de la humanidad toda\u00a0<em>la riqueza evang\u00e9lica de la verdad y del bien<\/em>, y con ella ha manifestado tambi\u00e9n\u00a0<em>una nueva dimensi\u00f3n de la belleza<\/em>\u201d (Juan Pablo II,\u00a0<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/letters\/1999\/documents\/hf_jp-ii_let_23041999_artists.html\"><em>Carta a los artistas<\/em>,<\/a> n. 5).<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, el Se\u00f1or ha dejado huellas y destellos de su belleza infinita en las criaturas y en el coraz\u00f3n humano, como se\u00f1ales o indicaciones claras para que sus hijos encontremos&nbsp;<em>v\u00edas hacia el misterio<\/em><em>de su Coraz\u00f3n,<\/em>&nbsp;el \u00fanico que salva porque colma nuestros grandes anhelos de belleza eterna.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las v\u00edas para el conocimiento de la existencia y del ser de Dios son de dos tipos. 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