{"id":43523,"date":"2024-12-02T17:06:22","date_gmt":"2024-12-02T15:06:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=43523"},"modified":"2024-12-02T18:11:01","modified_gmt":"2024-12-02T16:11:01","slug":"jubileo-2025-esperanza-ancla-no-falla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/jubileo-2025-esperanza-ancla-no-falla\/","title":{"rendered":"A las puertas del Jubileo 2025: la esperanza, ancla que no falla"},"content":{"rendered":"\n<p>A principios de mayo se public\u00f3 la bula papal\u00a0\u00abSpes non confundit\u00bb\u00a0(\u00abLa esperanza no defrauda\u00bb) de convocaci\u00f3n para el jubileo de 2025. Ahora faltan ya pocas semanas para el comienzo del A\u00f1o jubilar.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Con este motivo presentamos aqu\u00ed algunas claves del documento, a la vez que subrayamos su conexi\u00f3n con la enc\u00edclica\u00a0\u00abSpe salvi\u00bb,\u00a0de Benedicto XVI.\u00a0 \u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 \u00abla esperanza no defrauda\u00bb? \u00bfQu\u00e9 quiere decir san Pablo con esas palabras escritas a los cristianos de Roma? \u00bfDe qu\u00e9 esperanza se trata? \u00bfC\u00f3mo vivir nosotros, aqu\u00ed y ahora, de esperanza y testimoniarla ante quienes nos rodean?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El fundamento de nuestra esperanza<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El subt\u00edtulo de la carta del Papa expresa el deseo y el ruego de que\u00a0\u00abla esperanza les colme el coraz\u00f3n\u00bb\u00a0a cuantos la lean. Su t\u00edtulo recoge, en efecto, unas palabras del Ap\u00f3stol en su carta a los\u00a0\u00abRomanos\u00bb\u00a05, 5. El contexto de ese escrito es que, antes de Cristo, toda la humanidad carec\u00eda de esperanza, por estar sometida al pecado. Necesitaba ser reconciliada con Dios. Y esto se realiza no por la Ley antigua (mosaica), sino por la fe como medio de alcanzar la justificaci\u00f3n (vv. 1-4) a partir de la entrega de Cristo. Su resurrecci\u00f3n es fundamento de nuestra esperanza en una vida transformada. Es una esperanza que no defrauda,\u00a0\u00abporque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Esp\u00edritu Santo que se nos ha dado\u00bb\u00a0(\u00abRomanos\u00bb\u00a05, 1. 2-5).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed es como, bajo el signo de la esperanza cristiana, el Ap\u00f3stol infund\u00eda aliento a los convertidos en Roma. Hasta entonces, hab\u00eda evangelizado en el \u00e1rea oriental del Imperio, ahora lo esperaba Roma con todo lo que ella significaba, por eso el gran deseo de llegar desde all\u00ed a todos: un gran desaf\u00edo que deb\u00eda afrontar, en nombre del anuncio del Evangelio, que no conoce barreras ni confines (cfr. n. 2).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esa esperanza constituye el mensaje central del pr\u00f3ximo Jubileo, que seg\u00fan una antigua tradici\u00f3n el Papa convoca cada veinticinco a\u00f1os, como periodo de acci\u00f3n de gracias, renovaci\u00f3n espiritual y reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Se adelanta Francisco al acontecimiento: \u00abPienso en todos los\u00a0peregrinos de esperanza\u00a0[lema del jubileo]\u00a0que llegar\u00e1n a Roma para vivir el A\u00f1o Santo y en cuantos, no pudiendo venir a la ciudad de los ap\u00f3stoles Pedro y Pablo, lo celebrar\u00e1n en las Iglesias particulares\u00bb.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Pide y desea que \u00abpueda ser para todos un momento de encuentro vivo y personal con el Se\u00f1or Jes\u00fas, \u00b4puerta\u2019 de salvaci\u00f3n\u00bb (cfr.\u00a0<em>Juan<\/em>\u00a010, 7.9). Por ello es tambi\u00e9n \u00abnuestra esperanza\u00bb (1\u00a0\u00abTimoteo\u00bb\u00a01, 1). \u00abNuestra\u201d significa aqu\u00ed no solamente de los cristianos, sino que se ofrece a todas las personas de todos los tiempos y lugares. Porque \u00b4todos esperan`\u00bb (n. 1) y muchos est\u00e1n desanimados.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda el texto de Francisco evoca en nosotros a la enc\u00edclica de Benedicto XVI sobre la esperanza cristiana (2007). Ah\u00ed se dice que el hombre tiene muchas esperanzas, m\u00e1s grandes o m\u00e1s peque\u00f1as\u00bb (en relaci\u00f3n con el amor, con la profesi\u00f3n, etc.), pero no bastan para llenar la expectativa que s\u00f3lo puede colmar una \u00abgran esperanza\u00bb, fundamentada en Dios (cfr.\u00a0\u00abSpe salvi\u00bb, n. 30). Al mismo tiempo, nuestro actuar, nuestro sufrir y el horizonte del juicio final pueden ser \u00ablugares del aprendizaje (escuelas) de la esperanza\u00bb (Ib., 32-48). Invita Benedicto a que la modernidad se haga la autocr\u00edtica de una esperanza puesta con frecuencia en el mero progreso. Pero tambi\u00e9n propone una autocr\u00edtica a los cristianos: les plantea \u00abaprender de nuevo en qu\u00e9 consiste realmente su esperanza\u00bb (n. 22), particularmente en la l\u00ednea de evitar cierta perspectiva individualista de la salvaci\u00f3n; pues la \u00abesperanza para m\u00ed\u00bb solo puede ser aut\u00e9ntica si a la vez puede ser \u00abesperanza para todos\u00bb, como nos pide la comuni\u00f3n con Jesucristo (cfr. n. 28).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos viendo c\u00f3mo estas luces reaparecen en el magisterio de Francisco con acentos a veces diversos. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El mensaje cristiano sobre la esperanza<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u00abLa esperanza efectivamente nace del amor y se funda en el amor que brota del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas traspasado en la cruz\u00bb (n. 3). Un amor que llega a darnos a participar su misma vida (cfr. \u00abRomanos\u00bb 5, 10), a partir del bautismo, por medio de la gracia y como acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La esperanza no defrauda porque se funda y se nutre de este amor divino por nosotros. Y no es que san Pablo ignore las dificultades y sufrimientos de esta vida. Para el Ap\u00f3stol, \u00abla tribulaci\u00f3n y el sufrimiento son las condiciones propias de los que anuncian el Evangelio en contextos de incomprensi\u00f3n y de persecuci\u00f3n\u00bb (n. 4; cfr.\u00a0\u00abRomanos\u00bb\u00a05, 34; 2\u00a0\u00abCorintios\u00bb 6,3-10). No como algo simplemente irremediable que hay que soportar; sino que precisamente \u00ablo que sostiene la evangelizaci\u00f3n es la fuerza que brota de la cruz y de la resurrecci\u00f3n de Cristo\u00bb(Ib.).Y todo ello lleva a pedir y desarrollar la virtud de la paciencia (que comporta la contemplaci\u00f3n, la perseverancia y la confianza en Dios, que es tambi\u00e9n paciente con nosotros), tambi\u00e9n fruto del Esp\u00edritu Santo. \u00abLa paciencia (\u2026) es hija de la esperanza y al mismo tiempo la sostiene\u00bb (Ib.).<\/p>\n\n\n\n<p>En algunas ocasiones el Papa Francisco ha citado a Charles P\u00e9guy, cuando en el\u00a0\u00abP\u00f3rtico del Misterio de la segunda virtud\u00bb\u00a0(1911) compara la fe, la esperanza y el amor a\u00a0tres hermanas que van de la mano.\u00a0La esperanza, m\u00e1s peque\u00f1a, va en medio, casi pasa inadvertida \u2013de ella se habla poco\u2013 al lado de sus hermanas tan bellas y resplandecientes. Pero en realidad es ella quien las sostiene y las hace avanzar; y sin ella perder\u00edan su impulso y su fuerza.\u00a0En cualquier caso, la fe, la esperanza y la caridad est\u00e1n una en la otra, \u201cinterpenetradas\u201d, en cuanto participaci\u00f3n de las energ\u00edas \u2013del conocimiento, del amor y de la acci\u00f3n\u2013 del mismo Cristo en los cristianos,<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los jubileos en el camino de la esperanza<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Los jubileos se vienen convocando con regularidad desde 1300, con precedentes de indulgencias durante peregrinaciones ya en el siglo anterior. \u00abLa peregrinaci\u00f3n a pie favorece mucho el redescubrimiento del valor del silencio, del esfuerzo, de lo esencial\u00bb (n. 5). Esos itinerarios de fe permiten sobre todo acercarse \u00abal sacramento de la Reconciliaci\u00f3n, punto de partida insustituible para un verdadero camino de conversi\u00f3n\u00bb (Ibidem).<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, este jubileo se sit\u00faa en continuidad con dos inmediatamente precedentes: el jubileo ordinario de los 2000 a\u00f1os del nacimiento de Jesucristo, a principios del nuevo milenio, y el extraordinario durante el A\u00f1o de la Misericordia en 2015. Asimismo, se entiende como preparaci\u00f3n del siguiente jubileo en 2033, por los dos mil a\u00f1os de la redenci\u00f3n, obrada por la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. Todo ello comenzar\u00e1 con la apertura de la Puerta Santa en la bas\u00edlica de San Pedro en el Vaticano, el 24 de diciembre. Le seguir\u00e1n en pocos d\u00edas ceremonias similares en las otras tres grandes bas\u00edlicas romanas. Celebraciones an\u00e1logas se tendr\u00e1n en las Iglesia particulares. Y se concluir\u00e1 el 28 de diciembre de 2025. El sacramento de la Penitencia ocupa un lugar central en el jubileo, vinculado a la indulgencia que podr\u00e1 obtenerse tambi\u00e9n en las Iglesias particulares.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Signos de la esperanza<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>A todo lo anterior, Francisco a\u00f1ade que podemos no solo alcanzar la esperanza que nos ofrece la gracia de Dios, sino redescubrirla en los \u00absignos de los tiempos\u00bb\u00a0(\u00abGaudium et spes\u00bb, 4), que en sentido teol\u00f3gico nos permiten interpretar, a la luz del mensaje del Evangelio, los anhelos y las esperanzas de nuestros contempor\u00e1neos, para transformarlos en \u00absignos de esperanza\u00bb (cf. n. 7). Entre estos signos deber\u00edan estar, propone Francisco, el deseo de la paz en el mundo, el deseo de transmitir la vida, los gestos correspondientes al mensaje de libertad y cercan\u00eda que aporta el cristianismo (comenzando en el plano social, con referencia a los encarcelados y a los enfermos, las personas con discapacidad, etc.).<\/p>\n\n\n\n<p>Especialmente necesitan\u00a0\u00absignos de la esperanza\u00bb\u00a0aquellos que la representan<em>:\u00a0<\/em>los j\u00f3venes. Muchos son capaces de reaccionar prontamente al servicio de los dem\u00e1s en situaciones de cat\u00e1strofe o inestabilidad; otros est\u00e1n sujetos a circunstancias (sobre todo la falta de trabajo) que favorecen su sometimiento a la melancol\u00eda, las drogas, la violencia; los migrantes<em>,<\/em>\u00a0exiliados, desplazados y refugiados, que van en busca de una vida mejor;\u00a0los m\u00e1s\u00a0d\u00e9biles, porque en raz\u00f3n del servicio que les prestamos seremos juzgados (cf. Mt 25, 35 ss.); los ancianos y los pobres, casi siempre v\u00edctimas y no culpables de los problemas sociales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Dos llamamientos a la esperanza<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En la l\u00ednea de esos signos o gestos de esperanza que se esperan de todos, en formas e intensidades diversas, el Papa invita a replantearse dos temas de ayer y de siempre, no menos urgentes: el destino y el reparto de los bienes de la tierra (\u00abno est\u00e1n destinados a unos pocos privilegiados, sino a todos\u00bb, n. 6); la condonaci\u00f3n de las deudas a los pa\u00edses que nunca podr\u00e1n saldarlas (sin olvidar la \u00ab<em>deuda ecol\u00f3gica<\/em>\u00bb que el Norte tiene con el Sur, relacionada con desequilibrios comerciales, cfr. Ib. 6).<\/p>\n\n\n\n<p>En ning\u00fan momento olvida Francisco el fundamento, en su caso y en el de los cristianos, de estos llamamientos: Jesucristo (que nos ha revelado el misterio de Dios uno y trino como misterio de amor), cuya divinidad celebraremos de nuevo con motivo de los 1700 a\u00f1os del Concilio de Nicea, y cuya pascua -\u00f3jal\u00e1- podamos llegar a celebrar los cristianos en una fecha com\u00fan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El ancla de la esperanza<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el dinamismo de las virtudes teologales, se\u00f1ala el obispo de Roma, \u00abla esperanza es la que, por as\u00ed decirlo, se\u00f1ala la orientaci\u00f3n, indica la direcci\u00f3n y la finalidad de la existencia cristiana\u00bb (n. 18). Por ella aspiramos a la vida eterna, como destino definitivo y conforme a la dignidad humana; pues \u00abtenemos la certeza de que la historia de la humanidad y la de cada uno de nosotros no se dirigen hacia un punto ciego o un abismo oscuro, sino que se orientan al encuentro con el Se\u00f1or de la gloria\u00bb (n. 19).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre el fundamento de la fe en Cristo, muerto y resucitado por nuestra salvaci\u00f3n, los cristianos esperamos y anunciamos la esperanza en una vida nueva, en torno a la plena y definitiva comuni\u00f3n con Dios y su amor. As\u00ed la han testimoniado especialmente los m\u00e1rtires cristianos(el jubileo ser\u00e1 una buena ocasi\u00f3n para una celebraci\u00f3n ecum\u00e9nica). Y el juicio final ser\u00e1 un testimonio del predominio de ese amor, que vence el mal y el dolor del mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para que podamos participar plenamente en la comuni\u00f3n con Dios y con los santos, se nos exhorta a pedir por los difuntos que est\u00e1n en el purgatorio y aplicar por ellos la indulgencia jubilar; a confesar nuestros pecados en el sacramento de la Penitencia para obtener la indulgencia (remoci\u00f3n de los efectos residuales del pecado), tambi\u00e9n para nosotros mismos; a promover la pr\u00e1ctica del perd\u00f3n (que hace posible una vida sin rencor, ira y venganza), pues \u00abel futuro iluminado por el perd\u00f3n hace posible que el pasado se lea con otros ojos, m\u00e1s serenos, aunque est\u00e9n a\u00fan surcados por las l\u00e1grimas\u00bb (n. 23). Todo ello con la ayuda de los \u00abmisioneros de la misericordia\u00bb que Francisco instituy\u00f3 en el A\u00f1o de la misericordia. Y con el \u00abtestimonio m\u00e1s alto\u00bb de Mar\u00eda, la Madre de Dios, madre de la esperanza, estrella del mar:\u00a0\u00ab\u00bfAcaso no estoy yo aqu\u00ed que soy tu madre?\u00bb, le dice la Virgen de Guadalupe a Juan Diego.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Y se\u00f1ala Francisco: \u00abEsta esperanza que nosotros tenemos es como\u00a0un ancla\u00a0del alma,\u00a0s\u00f3lida y firme, que penetra m\u00e1s all\u00e1 del velo, all\u00ed mismo donde Jes\u00fas entr\u00f3 por nosotros, como precursor\u00bb (n. 25, cfr. Hb 6, 18-20).<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de las tempestades de nuestra vida, se\u00f1ala quien sucede a Pedro, \u00abla imagen del ancla es sugestiva para comprender la estabilidad y la seguridad que poseemos si nos encomendamos al Se\u00f1or Jes\u00fas, aun en medio de las aguas agitadas de la vida\u00bb. Y desea que nuestra esperanza, especialmente en el A\u00f1o jubilar, sea \u201ccontagiosa\u201d para cuantos la desean.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A principios de mayo se public\u00f3 la bula papal\u00a0\u00abSpes non confundit\u00bb\u00a0(\u00abLa esperanza no defrauda\u00bb) de convocaci\u00f3n para el jubileo de 2025. Ahora faltan ya pocas semanas para el comienzo del A\u00f1o jubilar.\u00a0 Con este motivo presentamos aqu\u00ed algunas claves del documento, a la vez que subrayamos su conexi\u00f3n con la enc\u00edclica\u00a0\u00abSpe salvi\u00bb,\u00a0de Benedicto XVI.\u00a0 \u00a0 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":43526,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[59,537],"tags":[396],"class_list":["post-43523","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensenanzas-del-papa","category-recursos","tag-papa-francisco","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43523","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43523"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43523\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/43526"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43523"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43523"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43523"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}