{"id":42799,"date":"2024-11-03T06:00:00","date_gmt":"2024-11-03T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.omnesmag.com\/?p=42799"},"modified":"2024-10-30T10:50:59","modified_gmt":"2024-10-30T08:50:59","slug":"que-esta-haciendo-internet-en-nuestras-mentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/que-esta-haciendo-internet-en-nuestras-mentes\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 haciendo internet en nuestras mentes?"},"content":{"rendered":"<p>Nicholas Carr, en su libro de 2010 titulado \u201cSuperficiales, \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 haciendo internet en nuestras mentes?\u201d analiza c\u00f3mo ha afectado a nuestra forma de pensar la llegada de internet. Una de las conclusiones a las que llegaba este autor es que, como indica el sugerente t\u00edtulo del libro, internet nos ha hecho m\u00e1s superficiales.<\/p>\n\n\n\n<p>En su reflexi\u00f3n Nicholas Carr se lamenta de haber perdido su capacidad de concentraci\u00f3n. Su mente era antes como un pico que centraba toda su energ\u00eda en la punta para poder abrirse camino en la tierra. Ahora se ha convertido en una bola de acero que, cuando golpea la tierra, dispersa toda la energ\u00eda en un sinf\u00edn de puntos y es incapaz de abrir una zanja. Tan solo puede abollar el suelo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Internet y la capacidad de atenci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Y es que, por mucho que nos digan y hasta se valore positivamente, las personas no somos multitareas. No podemos atender a varios frentes a la vez. Solo podemos concentrar nuestra capacidad en uno. El resto de las acciones que realicemos en ese momento, las haremos autom\u00e1ticamente. En realidad, cuando decimos que hacemos varias operaciones al mismo tiempo -lo que definimos como multitareas- lo \u00fanico que hacemos es dirigir la atenci\u00f3n de una tarea a otra alternativamente, desperdiciando mucha energ\u00eda en cada cambio. Con el agravante de que, tal como describen numerosos autores, esa forma en que utilizamos nuestra mente, la va configurando haci\u00e9ndola m\u00e1s fr\u00e1gil y dispersa.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso la aparici\u00f3n de internet nos afect\u00f3 a la capacidad de atenci\u00f3n que tenemos. Analizando su propia experiencia Nicholas Carr comentaba que la vida en internet cambi\u00f3 el modo en que su cerebro buscaba la informaci\u00f3n, incluso cuando estaba \u201coffline\u201d, cuando no estaba en internet e intentaba, por ejemplo, simplemente leer un libro. Se dio cuenta de que su capacidad de concentrarse y reflexionar se redujo porque ahora ansiaba una constante corriente de est\u00edmulos.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, todos hemos experimentado c\u00f3mo la lectura de textos en la red nos lleva constantemente a atender llamadas de atenci\u00f3n de noticias vinculadas. Saltamos de una noticia a otra, sin acabarlas. Nos dispersamos. Por eso muchas veces comenzamos leyendo un art\u00edculo, pero acabamos navegando por la red durante mucho tiempo antes de acabar de leer aquello que fue nuestra primera intenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Nicol\u00e1s Carr lo resume en una frase significativa: \u201cEn el pasado fui un buzo en un mar de palabras. Ahora me deslizo por la superficie como un tipo sobre una moto acu\u00e1tica\u201d. Seguro que muchos de nosotros nos vemos reflejados en esta afirmaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La llegada del smarthphone<\/h2>\n\n\n\n<p>Esta situaci\u00f3n no ha hecho m\u00e1s que multiplicarse desde el a\u00f1o en que se public\u00f3 este libro. El a\u00f1o 2010 es el a\u00f1o de la llegada del smartphone a nuestros bolsillos de forma masiva. A partir de ese momento, con los m\u00f3viles de \u00faltima generaci\u00f3n, tuvimos internet constantemente a nuestro alcance. Desde el bolsillo a la mesilla de noche. Desde entonces podemos estar navegando por ese sexto continente, como lo denominaba <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/benedicto-xvi-en-el-vaticano\/\">Benedicto XVI<\/a>, mucho m\u00e1s f\u00e1cilmente que anteriormente, cuando necesit\u00e1bamos de un ordenador para poder conectarnos a la red.<\/p>\n\n\n\n<p>La llegada del smartphone a nuestra vida ha supuesto un cambio revolucionario. Realmente est\u00e1 cambiando nuestra mente, y est\u00e1 teniendo unas consecuencias que apenas podemos vislumbrar. Quiz\u00e1s la m\u00e1s dram\u00e1tica es la repercusi\u00f3n que est\u00e1 teniendo en la salud mental de nuestros j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p>Jonathan Haidt, autor del libro \u201cLa generaci\u00f3n ansiosa\u00bb<em>, <\/em>analiza la repercusi\u00f3n que ha tenido este dispositivo en los j\u00f3venes. Estudiando las estad\u00edsticas comprueba el incremento exponencial de suicidios y de problemas de salud mental en los j\u00f3venes que ha habido en los \u00faltimos a\u00f1os. Se\u00f1ala precisamente el a\u00f1o 2010, el a\u00f1o en que se incorpor\u00f3 masivamente el tel\u00e9fono m\u00f3vil con internet, como el momento en que se dispar\u00f3 esta estad\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>El tel\u00e9fono m\u00f3vil con Internet ha tenido consecuencias importantes para todos nosotros. Ha configurado nuestra mente y nuestra vida. Empezando por el hecho m\u00e1s simple. La inmensa cantidad de horas empleadas, que nos han restado tiempo para la relaci\u00f3n social. Pero adem\u00e1s ha restado tiempo de sue\u00f1o a todos, especialmente a los m\u00e1s j\u00f3venes. La accesibilidad al smarthphone, presente en la mesilla de noche cuando nos acostamos, las series de plataformas, que consumimos compulsivamente, en breves cap\u00edtulos, uno tras otro, alteran el sue\u00f1o seriamente. Esta disminuci\u00f3n del sue\u00f1o es uno de los factores que m\u00e1s ha contribuido al tsunami de enfermedades mentales en adolescentes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No hemos de olvidar que las redes sociales, internet en general, est\u00e1n dise\u00f1adas para ser adictivas. Tienen un proceso conductista perfectamente estudiado para engancharnos y retenernos el m\u00e1ximo tiempo posible. Equipos de psic\u00f3logos, expertos en marketing, dinero a espuertas est\u00e1n al otro lado de la pantalla buscando c\u00f3mo generar esa adicci\u00f3n y que necesitemos estar conectados constantemente. Y eso por una simple raz\u00f3n. Nada hay gratis en Internet. Nosotros mismos, nuestro tiempo, nuestra informaci\u00f3n es el pago que sostiene el negocio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Junto a las numerosas posibilidades que esta red de redes nos ofrece, es cada vez m\u00e1s patente la necesidad de aprender a gestionar su uso, si no queremos naufragar mientras navegamos por sus procelosas aguas virtuales. Es necesario adoptar algunas normas de convivencia entre todos. Necesitamos cultivar una ascesis en su uso, que nos haga en verdad libres y due\u00f1os de la situaci\u00f3n, y no al rev\u00e9s. Tenemos que, en fin, adoptar un estilo de vida en el que cultivemos todas nuestras capacidades y que nos haga crecer como seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es uno de los mayores retos sociales que afrontamos en nuestra \u00e9poca. Creo que merece la pena prestarle atenci\u00f3n. Y no ser\u00e1 f\u00e1cil porque hay un gran negocio montado alrededor de internet, las redes sociales, las plataformas y los m\u00f3viles, que mover\u00e1 sus resortes para frenar cualquier iniciativa que ellos crean que va en contra de su negocio. Ese ha sido el caso de la reciente cancelaci\u00f3n por parte de META (<a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Omnesmag\/?locale=es_ES\">Facebook<\/a>) de las cuentas de la prestigiosa pedagoga Catherine l&#8217;Ecuyer, tan solo por atreverse a plantear una propuesta educativa en la que se racionalice el uso de las tecnolog\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Parafraseando, aqu\u00ed vale aquello de que la tecnolog\u00eda est\u00e1 hecha para el hombre y no el hombre para la tecnolog\u00eda. Es hora de despertar del sue\u00f1o y tomar conciencia de lo que nos jugamos.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nicholas Carr, en su libro de 2010 titulado \u201cSuperficiales, \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 haciendo internet en nuestras mentes?\u201d analiza c\u00f3mo ha afectado a nuestra forma de pensar la llegada de internet. Una de las conclusiones a las que llegaba este autor es que, como indica el sugerente t\u00edtulo del libro, internet nos ha hecho m\u00e1s superficiales. 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