{"id":42244,"date":"2024-10-08T06:00:00","date_gmt":"2024-10-08T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=42244"},"modified":"2024-10-04T10:19:02","modified_gmt":"2024-10-04T08:19:02","slug":"matrimonio-y-prudencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/matrimonio-y-prudencia\/","title":{"rendered":"El matrimonio y la prudencia"},"content":{"rendered":"<p>Seg\u00fan se\u00f1ala el <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/index_sp.html\">Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/a> en su punto n\u00famero 1806, \u201cLa prudencia es la virtud que dispone la raz\u00f3n pr\u00e1ctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo. (&#8230;)\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfA qu\u00e9 nos suena ser prudentes? \u00bfA callar la boca y no hablar demasiado no sea que nos equivoquemos? \u00bfA frenar un impulso? \u00bfA qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>Es prudente quien se ha habituado a hacer las cosas seg\u00fan la realidad. Podr\u00edamos decir que es un sin\u00f3nimo de sensatez, sentido com\u00fan o buen sentido para actuar: primero sopesa, discierne, y luego act\u00faa.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicho lo anterior, resaltamos los tres elementos fundamentales que forman la virtud de la prudencia: los principios, el discernimiento y el imperio de la voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, sin principios verdaderos y buenos es imposible actuar seg\u00fan la realidad. Sin un discernimiento que nos oriente en la situaci\u00f3n concreta que est\u00e1 ante nosotros, los principios se quedan en declaraciones l\u00edricas y vagas de una bondad m\u00e1s deseada que real.<\/p>\n\n\n\n<p>Y con los dos aspectos anteriores, los principios y el discernimiento, pero sin el imperio de la voluntad, todo se queda en un mero deseo infecundo, y desemboca en la desesperanza de no poder alcanzar en concreto el bien para nuestras vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, el papel de la voluntad no es amar a plomo, aunque a veces haya que hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, en efecto, no hay prudencia sin el ejercicio cotidiano de los actos que los principios inspiran y el discernimiento indica.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese ejercicio ser\u00eda diligente, decidido o sin dispersarse ni dudar. Una vez he actuado valorar\u00e9 lo realizado, de modo que el bien alcanzado me inspire para pr\u00f3ximas actuaciones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El porqu\u00e9 de la prudencia en la vida matrimonial<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Aplicada la prudencia que describ\u00edamos a la realidad del matrimonio, y para no abusar del espacio de que disponemos en esta publicaci\u00f3n peri\u00f3dica, nos centraremos en los principios espec\u00edficos del mismo, a saber: la unidad, la indisolubilidad y la fecundidad. As\u00ed, adem\u00e1s, daremos un enfoque estrictamente pr\u00e1ctico a esta disertaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La unidad y la prudencia en el matrimonio<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El principio de la unidad es la base de todos los dem\u00e1s. El amor humano nace y crece s\u00f3lo en la unidad de los c\u00f3nyuges.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuera de esta tan especial uni\u00f3n y amistad de dos personas distintas que se dan la una a la otra de forma rec\u00edproca y complementaria, el amor, espec\u00edficamente el amor en su dimensi\u00f3n sexual, desaparece, porque pierde su esencia de virtud y se hace falso, t\u00f3xico y posesivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para discernir si un matrimonio est\u00e1 viviendo prudentemente la unidad que su realidad exige cabr\u00eda preguntarse: \u00bfconozco bien a mi c\u00f3nyuge? \u00bfS\u00e9 lo que le gusta y lo que le molesta? \u00bfQu\u00e9 gustos o aficiones compartimos? \u00bfEstoy dispuesto a renunciar a algunos de mis gustos individuales por mi c\u00f3nyuge? \u00bfVeo el mundo desde sus ojos y lo comprendo? \u00bfEstoy de su lado? \u00bfBusco lo mejor para los dos? \u00bfCuido a mi c\u00f3nyuge? \u00bfMe importa lo que siente, piensa y hace? \u00bfRespeto su libertad y conf\u00edo en mi c\u00f3nyuge?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La indisolubilidad y la prudencia en el matrimonio<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, en cuanto a la indisolubilidad, la definir\u00edamos como la forma de la unidad y la fidelidad en el tiempo. En efecto, sin creer en una unidad indisoluble no hay forma de mantener el amor conyugal, ni tampoco se le hace justicia a la dignidad de la persona.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando me planteo la prudencia en el marco de la indisolubilidad matrimonial puedo formularme algunas preguntas: \u00bfestoy dispuesto a cumplir mis promesas matrimoniales? \u00bfMedito sobre ellas con frecuencia? \u00bfCuido la exclusividad de mi entrega? \u00bfSoy consciente de las cosas que pueden obstaculizar o imposibilitar la indisolubilidad de mi matrimonio?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La fecundidad y la prudencia en el matrimonio<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Otro principio es la fecundidad. Sobre la apertura a la vida que debe tener la vida sexual activa de la pareja hay mucho ya escrito y con bastante claridad: no hay ni unidad, ni indisolubilidad, ni fidelidad verdaderas, si la vida sexual de la pareja se cierra a la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Important\u00edsimo es entender que la vida sexual es un aspecto esencial de la fecundidad del matrimonio; pero ni es el \u00fanico, ni es el fundamento.<\/p>\n\n\n\n<p>La fecundidad es antes que nada el florecimiento de las personas que se hacen c\u00f3nyuges. El matrimonio es necesariamente fecundo y no s\u00f3lo en la procreaci\u00f3n de los <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/foco\/educacion-hijos\/\">hijos<\/a>, a veces no se tienen, sino en la bondad, la compasi\u00f3n, la ayuda mutua y a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>La fecundidad es un rasgo caracter\u00edstico de todo amor, pues todos los amores, conyugal, paterno, filial, de amistad, etc., est\u00e1n llamados a dar frutos: entrega, generosidad, comprensi\u00f3n, tiempo, detalles.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el fruto de la transmisi\u00f3n de la vida es lo espec\u00edfico y exclusivo del amor conyugal en el \u00e1mbito de la fecundidad, su se\u00f1a de identidad frente a los dem\u00e1s amores, con los que comparte el resto de frutos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin todo lo que implica hacer de la propia vida algo fecundo y noble, la procreaci\u00f3n de los hijos no expresa fecundidad verdadera, sino compulsi\u00f3n y no rara vez, podr\u00edamos decir, abandono y tristeza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Preguntas de discernimiento sobre la fecundidad vivida prudentemente: \u00bfestoy dispuesto a dar la vida por mi familia? \u00bfS\u00e9 que esa entrega implica, m\u00e1s que un acto heroico, hacerlo d\u00eda a d\u00eda? \u00bfCuido mi vida sexual como expresi\u00f3n de amor, ternura y respeto hacia mi c\u00f3nyuge?<\/p>\n\n\n\n<p>La fecundidad no es cuesti\u00f3n de n\u00famero de hijos, eso lo ha de decidir cada matrimonio seg\u00fan sus circunstancias, sino una actitud, y un principio rector.<\/p>\n\n\n\n<p>Como colof\u00f3n, recordar el se\u00f1alado protagonismo de la prudencia en la vida virtuosa de quien as\u00ed se la plantea, pues es \u201cauriga virtutum\u201d, o gu\u00eda de virtudes, seg\u00fan subrayaba santo Tom\u00e1s de Aquino. Y tambi\u00e9n en el \u00e1mbito matrimonial la prudencia se nos antoja como la gu\u00eda o conductora del resto de virtudes que garantizan un matrimonio logrado.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan se\u00f1ala el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica en su punto n\u00famero 1806, \u201cLa prudencia es la virtud que dispone la raz\u00f3n pr\u00e1ctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo. 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