{"id":418,"date":"2016-02-13T11:25:51","date_gmt":"2016-02-13T11:25:51","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=418"},"modified":"2025-03-05T14:24:00","modified_gmt":"2025-03-05T12:24:00","slug":"los-nuevos-cielos-la-nueva-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/los-nuevos-cielos-la-nueva-tierra\/","title":{"rendered":"Los nuevos cielos y la nueva tierra"},"content":{"rendered":"<p>Como cristianos, hablamos mucho de la Resurrecci\u00f3n de Cristo. La consideramos como signo tangible, material e innegable del amor de Dios que salva a los hombres. Hablamos tambi\u00e9n de la resurrecci\u00f3n de los muertos, o resurrecci\u00f3n de la carne, al final de los tiempos. La consideramos como la quintaesencia de la esperanza cristiana, y vemos en ella una afirmaci\u00f3n del valor de la materia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay que preguntarse ulteriormente: \u00bfd\u00f3nde estar\u00e1n los hombres resucitados? \u00bfQu\u00e9 tipo de entorno material tendr\u00e1n? No son \u00e1ngeles, no son esp\u00edritus puros: tendr\u00e1n que pisar en alguna parte, tendr\u00e1n que relacionarse con otras personas, tendr\u00e1n que relacionarse con un \u201cmundo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bf\u201cT\u00e9rmino\u201d o finalidad?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En el siglo VII, <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Juli%C3%A1n_de_Toledo\">Juli\u00e1n de Toledo<\/a> escrib\u00eda: \u201cEl mundo, renovado ya para lo mejor, ser\u00e1 adaptado seg\u00fan los hombres, que a su vez ser\u00e1n renovados tambi\u00e9n en la carne para lo mejor\u201d (Prognosticon 2, 46). Santo Tom\u00e1s dec\u00eda que en la vida futura \u201cla entera creaci\u00f3n corporal ser\u00e1 modificada en un modo apropiado para estar en armon\u00eda con el estado de los que lo habitan\u201d (IV C. Gent., 97). Y el escritor franc\u00e9s Charles P\u00e9guy lo dec\u00eda muy convencido: \u201cEn mi cielo habr\u00e1 cosas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, en realidad, lo que llama la atenci\u00f3n en el Nuevo Testamento son las afirmaciones sobre la futura destrucci\u00f3n del mundo. \u201cHabr\u00e1 entonces una gran tribulaci\u00f3n, como no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habr\u00e1\u201d (Mt 24, 21). Gr\u00e1ficamente los evangelios describen una amplia gama de signos que indican el acercarse del fin: el colapso de la sociedad humana, el triunfo de la idolatr\u00eda y la irreligi\u00f3n, la difusi\u00f3n de la guerra, grandes calamidades c\u00f3smicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, no se trata de una destrucci\u00f3n definitiva, del apagarse del mundo gradual o repentinamente, como pensaban los fil\u00f3sofos Michel Foucault y Jacques Monod. Para la fe cristiana, hay que decir que el mundo tiene un fin, en el sentido de una finalidad, pero no un fin en el sentido del momento en el que dejar\u00e1 de existir.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esta raz\u00f3n, la Escritura habla en diversos modos de \u201clos nuevos cielos y la nueva tierra\u201d: ya en el <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/foco\/la-fiabilidad-nuevo-testamento\/\">Antiguo Testamento<\/a> (Is 65, 17), pero sobre todo en el Nuevo. Particularmente importantes son dos citas, una de san Pablo y la otra de san Pedro. Textos semejantes se encuentran en el libro del Apocalipsis (21, 1-4).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Redenci\u00f3n renovadora<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>A los Romanos, Pablo escribe: \u201cLa espera ansiosa de la creaci\u00f3n anhela la manifestaci\u00f3n de los hijos de Dios. Porque la creaci\u00f3n se ve sujeta a la vanidad, no por su voluntad, sino por quien la someti\u00f3, con la esperanza de que tambi\u00e9n la misma creaci\u00f3n ser\u00e1 liberada de la esclavitud de la corrupci\u00f3n para participar de la libertad gloriosa de los hijos de Dios\u201d (Rom 8, 19-21). As\u00ed como el pecado introdujo la muerte y la destrucci\u00f3n en el mundo, nos dice Pablo, la redenci\u00f3n que Cristo gan\u00f3 y con la que nos hizo hijos de Dios renovar\u00e1 el mundo para siempre, llen\u00e1ndolo de gloria divina.<br>Y en la segunda Carta de san Pedro (3, 10-13) leemos: \u201cComo un ladr\u00f3n llegar\u00e1 el d\u00eda del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces los cielos se deshar\u00e1n con estr\u00e9pito, los elementos se disolver\u00e1n abrasados, y lo mismo la tierra con lo que hay en ella\u201d (v. 10, cfr. v. 12). Por esta raz\u00f3n exhorta a los creyentes que sean vigilantes:&nbsp;\u201cSi todas estas cosas se van a destruir de ese modo, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s deb\u00e9is llevar vosotros una conducta santa y piadosa, mientras aguard\u00e1is y apresur\u00e1is la venida del d\u00eda de Dios!\u201d (vv. 11-12).<br>A pesar de ello, contin\u00faa el texto, \u201cnosotros, seg\u00fan su promesa, esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva, en los que habita la justicia\u201d (v. 13). Y se vuelve a exhortar a los fieles: \u201cPor lo tanto, querid\u00edsimos, a la espera de estos acontecimientos, esmeraos para que \u00e9l os encuentre en paz, inmaculados e intachables\u201d (v. 14).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfQu\u00e9 permanece?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El mensaje de Pedro es espiritual y \u00e9tico, ciertamente, pero se basa en la promesa divina de una renovaci\u00f3n c\u00f3smica. Habr\u00e1 destrucci\u00f3n y renovaci\u00f3n, habr\u00e1 discontinuidad y continuidad entre este mundo y \u201clos nuevos cielos y la nueva tierra\u201d. Pero nos podemos preguntar: de todo lo que los hombres hacen y construyen aqu\u00ed en la tierra, \u00bfqu\u00e9 es lo que quedar\u00e1 para siempre? \u00bfSe trata meramente de la continuidad de las virtudes que los hombres hayan vivido y retendr\u00e1n para siempre en el cielo, en particular la caridad? \u00bfO se encontrar\u00e1 adem\u00e1s en el m\u00e1s all\u00e1 algo de las grandes obras que los hombres hayan plasmado junto con los dem\u00e1s: obras de ciencia, de arte, de arquitectura, de legislaci\u00f3n, de literatura, etc.? La constituci\u00f3n Gaudium et spes del Concilio Vaticano II lo explica as\u00ed: \u201cSe nos advierte que de nada le sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde a s\u00ed mismo. No obstante, la espera de una tierra nueva no debe amortiguar, sino m\u00e1s bien aliviar, la preocupaci\u00f3n de perfeccionar esta tierra, donde crece el cuerpo de la nueva familia humana, el cual puede de alguna manera anticipar un vislumbre del siglo nuevo. Por ello, aunque hay que distinguir cuidadosamente progreso temporal y crecimiento del reino de Cristo, sin embargo, el primero, en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran medida al reino de Dios\u201d (n. 39).<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, los nuevos cielos y la nueva tierra ser\u00e1n obra de Dios. Lo que encontramos en ellos no lo hacemos nosotros. Aun as\u00ed, parece l\u00f3gico que algo de lo que hemos hecho con Dios y para Dios nos acompa\u00f1e de alg\u00fan modo para siempre. Pero solo Dios sabe c\u00f3mo.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como cristianos, hablamos mucho de la Resurrecci\u00f3n de Cristo. 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