{"id":41004,"date":"2024-08-11T06:00:00","date_gmt":"2024-08-11T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=41004"},"modified":"2024-08-09T11:47:48","modified_gmt":"2024-08-09T09:47:48","slug":"yo-hice-sonreir-a-un-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/yo-hice-sonreir-a-un-santo\/","title":{"rendered":"Yo hice sonre\u00edr a un santo"},"content":{"rendered":"<p>Un fr\u00edo d\u00eda de diciembre de 1983 mis padres, los hermanos mayores y yo llegamos nerviosos de madrugada al <em>Portone di bronzo<\/em> en el Vaticano. Nos recibi\u00f3 un serio y elegante guardia suizo, quien nos acompa\u00f1\u00f3 por enormes pasillos hasta una sala donde dejar los abrigos. <\/p>\n\n\n\n<p>Lleg\u00f3 tambi\u00e9n un grupo de circunspectos cardenales quienes colgaron tambi\u00e9n los suyos en un perchero, sin ver que un ni\u00f1o peque\u00f1o andaba por all\u00ed. Me sepultaron en telas, pero consegu\u00ed salir y reunirme con mi familia. \u00cdbamos a Misa con el Papa, a su Misa personal, junto con unos poquitos m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>De nuevo el soldado de la guardia del Romano Pont\u00edfice nos anim\u00f3 a seguirle. Avanzamos en silencio por nuevos pasillos hasta que se detuvo para hacer una reverencia. Nos indic\u00f3 con gestos que all\u00ed era. Nos asomamos y vimos a <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/foco\/rosario-juan-pablo-ii\/\">s<\/a><a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/firmas\/karol-wojtyla-y-edith-stein-cofrades\/\">an Juan Pablo II<\/a> sentado frente al sagrario, rezando. <\/p>\n\n\n\n<p>Nos situamos delante a la derecha, y a m\u00ed me toc\u00f3 sentarme a la izquierda en ese primer banco, el m\u00e1s cercano a un hombre que llevaba todo el peso de la Iglesia. El vicario de Cristo en la tierra rezaba concentrado, ajeno al movimiento y sonidos que hac\u00edamos al entrar el reducido n\u00famero de asistentes a la Misa.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la vida trae sorpresas y ni san Juan Pablo II ni nadie esperaba lo que iba a ocurrir. Aquel ni\u00f1o de ocho a\u00f1os hac\u00eda lo que ten\u00eda que hacer, ser un ni\u00f1o, y llevaba unas canicas en el bolsillo. Superado el fr\u00edo h\u00famedo romano para llegar hasta Ciudad del Vaticano, el susto con los abrigos y los cardenales, el sobrecogimiento del paseo por amenazantes pasillos siguiendo a un formal soldado, la novedad de todo lo que estaba viviendo y con la ilusi\u00f3n de estar all\u00ed con el Papa, \u00bfqu\u00e9 mejor que serenarse y ganar seguridad gracias al conocido tacto de mis canicas en el bolsillo? <\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, las canicas no se hab\u00edan tranquilizado todav\u00eda y, con esa man\u00eda suya de moverse alocadamente, salieron de mi bolsillo y \u00a1a botar y a rodar! Su alegre y cantar\u00edn repicar en el suelo de m\u00e1rmol de la capilla personal del Papa rompi\u00f3 el silencio e interrumpi\u00f3 la conversaci\u00f3n entre Dios y Karol Wojtyla, o quiz\u00e1 no les molest\u00f3, sino que la aliment\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi cabeza las canicas rebotaban a c\u00e1mara lenta y era el \u00fanico sonido que escuch\u00e1bamos todos los que est\u00e1bamos ah\u00ed y retumbaba en el techo. \u00bfQu\u00e9 iba a pasar? San Juan Pablo II levant\u00f3 la cabeza, se gir\u00f3 y sonri\u00f3. Podr\u00eda haber enviado a la guardia suiza que expulsaran a ese ni\u00f1o de su palacio, pero sonri\u00f3. Podr\u00eda haber aparentado que aquel alboroto durante su oraci\u00f3n matutina no le llamaba la atenci\u00f3n, pero sonri\u00f3. <\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda haberme mirado con gesto adusto y severo y haberme dicho <em>\u201c\u00bfno ves que estoy hablando con Dios de todo lo que tenemos que poner en orden en la iglesia y en mundo?\u201d<\/em>, pero sonri\u00f3. Podr\u00eda haber rega\u00f1ado a mis padres, pero sonri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Karol Wojtyla atend\u00eda a la realidad y se dejaba sorprender y afectar por ella; ten\u00eda los pies en el suelo y la cabeza en el cielo; no se daba importancia; permit\u00eda que cada uno fuera \u00e9l mismo y contaba contigo para los planes de Dios; sab\u00eda que jugar es necesario todos los d\u00edas de la vida para afrontar con sentido deportivo y l\u00fadico cada instante; ten\u00eda sentido del humor; andaba con Dios y convert\u00eda lo ordinario en oraci\u00f3n; no perd\u00eda el tiempo con enfados sin sentido; de lo inoportuno sacaba una oportunidad; hac\u00eda familia y hogar all\u00ed donde estaba\u2026 y sonre\u00eda, sonre\u00eda mucho. Todo un tratado de sana psicolog\u00eda y de integraci\u00f3n de psicolog\u00eda y salud mental. <\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a su intervenci\u00f3n, y esa honda espontaneidad que \u00e9l mismo viv\u00eda y que propone en <em><a href=\"https:\/\/www.palabra.es\/amor-responsabilidad-0059.html\">Amor y responsabilidad<\/a><\/em>, yo puedo decir que soy un ni\u00f1o que hizo sonre\u00edr a un santo, en vez de ser un ni\u00f1o que distrajo o que enfad\u00f3 al jefe de Estado del Vaticano.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de Misa nos salud\u00f3 uno a uno y nos regal\u00f3 un rosario. Cuando lleg\u00f3 mi turno, mi madre le dijo: \u201c<em>Se llama como usted\u201d<\/em>. \u00c9l me dio un beso y dijo: \u201c<em>\u00a1Carolo, Carolo!\u201d. <\/em>No lo expres\u00f3 en voz alta, pero de ni\u00f1o a ni\u00f1o yo comprend\u00ed lo que ocurr\u00eda: lo que le apetec\u00eda era jugar conmigo un rato a las canicas, pero no pod\u00eda quedarse. Hab\u00eda quedado para jugar con otros mayores, y me ped\u00eda que jugara yo por \u00e9l. As\u00ed, hasta hoy, \u00a1venga a jugar! <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un fr\u00edo d\u00eda de diciembre de 1983 mis padres, los hermanos mayores y yo llegamos nerviosos de madrugada al Portone di bronzo en el Vaticano. Nos recibi\u00f3 un serio y elegante guardia suizo, quien nos acompa\u00f1\u00f3 por enormes pasillos hasta una sala donde dejar los abrigos. 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