{"id":40549,"date":"2024-08-12T06:00:00","date_gmt":"2024-08-12T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=40549"},"modified":"2024-08-14T13:24:23","modified_gmt":"2024-08-14T11:24:23","slug":"lecturas-solemnidad-asuncion-virgen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/lecturas-solemnidad-asuncion-virgen\/","title":{"rendered":"Mar\u00eda, vestida de gloria. Solemnidad de la Asunci\u00f3n de la Virgen"},"content":{"rendered":"\n<p>\u201cProclama mi alma la grandeza del Se\u00f1or [\u2026] porque ha mirado la humildad de su esclava\u201d.\u00a0<a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/firmas\/la-virgen-maria-una-figura-clave-en-la-historia-de-la-salvacion\/\">Mar\u00eda <\/a>proclama la grandeza de Dios y a s\u00ed misma como su esclava. En su humildad se abre a la acci\u00f3n y al poder de Dios. Esto es la humildad: vaciarnos de nosotros mismos para dejar que el poder de Dios act\u00fae plenamente en nosotros y nos eleve.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda es la que mejor vive las palabras de Cristo: \u201cEl que se humilla ser\u00e1 enaltecido\u201d (Mt 23,12). Esto explica la solemnidad de hoy de la Asunci\u00f3n. Si la soberbia es una muerte en vida, la humildad es una resurrecci\u00f3n y una exaltaci\u00f3n vivas y continuas por parte de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed vemos a Mar\u00eda en la primera lectura como la \u201cgran se\u00f1al&#8230; en el cielo\u201d. Antes, al comienzo de la vida de Cristo en la tierra, la \u201cse\u00f1al\u201d hab\u00eda sido su peque\u00f1ez en el pesebre: \u201cAqu\u00ed ten\u00e9is la se\u00f1al: encontrar\u00e9is un ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y acostado en un pesebre\u201d (Lc 2,12). Ahora est\u00e1, en su humanidad, a la derecha del Padre (Hch 2, 33).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La humilde sierva es ahora la Reina radiante, revestida del esplendor mismo de la creaci\u00f3n transformada y gloriosa: Mar\u00eda es la \u201cmujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza\u201d. No intentemos revestirnos de una falsa gloria, la p\u00e1lida gloria de los tejidos que se marchitan y se desgastan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una preocupaci\u00f3n excesiva por la vestimenta externa, por vanidad orgullosa, es como una \u201cantiasunci\u00f3n\u201d. Aunque es bueno vestirse con elegancia por sentido de la propia dignidad de hijos de Dios y por caridad hacia los dem\u00e1s, s\u00f3lo dejando que Dios nos vista de su gracia podemos esperar participar, al menos en cierta medida, de la gloria celestial de Mar\u00eda: \u201cCuantos hab\u00e9is sido bautizados en Cristo, os hab\u00e9is revestido de Cristo.\u201d (Ga 3, 27). \u201cY, de hecho,&nbsp;en esta situaci\u00f3n suspiramos anhelando ser revestidos de la morada que viene del cielo\u201d (2 Co 5, 2).<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda acept\u00f3 la Palabra de Dios diciendo s\u00ed a la palabra del \u00e1ngel: \u201cMar\u00eda contest\u00f3: \u2018He aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or; h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u2019\u201d (Lc 1, 38). La primera lectura de hoy muestra a Mar\u00eda dando a luz al ni\u00f1o, el Verbo, Jesucristo, como un parto continuo a lo largo de la historia, ya que lo da a luz en nosotros, \u201cel resto de su descendencia\u201d (Ap 12,17).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La Reina gloriosa sigue siendo la madre amorosa en los dolores de parto junto con la creaci\u00f3n y a trav\u00e9s de la Iglesia (v\u00e9ase tambi\u00e9n Rm 8, 22). Cuanto m\u00e1s le permitamos que nos levante en sus brazos, para compartir su Asunci\u00f3n, m\u00e1s aliviaremos sus dolores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cProclama mi alma la grandeza del Se\u00f1or [\u2026] porque ha mirado la humildad de su esclava\u201d.\u00a0Mar\u00eda proclama la grandeza de Dios y a s\u00ed misma como su esclava. En su humildad se abre a la acci\u00f3n y al poder de Dios. Esto es la humildad: vaciarnos de nosotros mismos para dejar que el poder de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1441,"featured_media":41156,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[647,537],"tags":[616,638],"class_list":["post-40549","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lecturas-del-domingo","category-recursos","tag-evangelio","tag-lecturas-del-domingo","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40549","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1441"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40549"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40549\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/41156"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40549"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40549"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40549"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}