{"id":40386,"date":"2024-07-22T06:00:00","date_gmt":"2024-07-22T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=40386"},"modified":"2024-07-24T11:02:11","modified_gmt":"2024-07-24T09:02:11","slug":"decalogo-para-una-iglesia-militante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/decalogo-para-una-iglesia-militante\/","title":{"rendered":"Dec\u00e1logo para una Iglesia militante"},"content":{"rendered":"<p>La nave para zarpar desde Lisboa a las Indias se preparaba y <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/foco\/san-francisco-de-javier\/\">Francisco<\/a>, coraz\u00f3n inquieto, divino impaciente, anhelaba que llegase ese momento. Muchos en la corte portuguesa quer\u00edan que los j\u00f3venes sacerdotes de esta nueva orden fundada por el antiguo soldado guipuzcoano se quedasen en Lisboa. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Hab\u00eda tanto que hacer all\u00ed! Seguro que era mucho m\u00e1s importante renovar el esp\u00edritu religioso en aquella ciudad, que era el centro de ese gran imperio mar\u00edtimo, que estar perdido en una isla en vete a saber qu\u00e9 mar.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Francisco no atend\u00eda a esas razones. Sab\u00eda que ten\u00eda una misi\u00f3n y no quer\u00eda retardar el cumplirla. Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n pone unos versos en boca de Francisco que expresan muy bien su esp\u00edritu:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Soy m\u00e1s amigo del viento,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>se\u00f1ora, que de la brisa&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Y hay que hacer el bien deprisa,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>que el mal no pierde momento!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Es verdad. El mal no pierde ocasi\u00f3n. Los hijos de las tinieblas son m\u00e1s sagaces que los hijos de la luz (cf. Lc 16,1) y hay que hacer el bien deprisa. No es suficiente combatir el mal, ponerse a la defensiva. No nos puede valer el estar esperando a que se nos llame para echar una mano. Es necesario hacer el bien, ponernos en marcha, activar un estilo de vida militante y comprometido.<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy seguro de que san Francisco Javier nos animar\u00eda hoy a vivir as\u00ed y nos dar\u00eda unas cuantas claves para que vivi\u00e9semos como misioneros en el lugar del mundo que Dios nos colocase.<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Sentir con la Iglesia.<\/strong>&nbsp;La primera actitud interior que debemos cultivar es una unidad de corazones con la Iglesia, con el papa, con nuestros obispos. Hemos de significarnos en este amor a la Iglesia, aun en los tiempos m\u00e1s recios. Y hemos de ser impecables en esta actitud. No hay misi\u00f3n sin unidad con los pastores. El propio Francisco iba a la misi\u00f3n como embajador del rey de Portugal, pero tambi\u00e9n como nuncio del papa.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Visi\u00f3n ecum\u00e9nica eclesial<\/strong>, como sentir\u00eda san Francisco Javier desde las costas de Lisboa a punto de embarcarse a la misi\u00f3n. Sin&nbsp;<em>capillismos<\/em>, con amplitud eclesial, con una mirada cat\u00f3lica, universal. No estamos para hacer nuestra obra, sino para servir a la Iglesia. Una Iglesia en la que todos nos necesitamos. Nadie, ning\u00fan carisma lo tiene todo. Todos formamos un \u00fanico cuerpo con carismas que enriquecen al resto.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>En vanguardia<\/strong>, en las periferias, siendo laboratorios del Esp\u00edritu\u2026 Cualquiera que sea la expresi\u00f3n que usemos, sabemos que nuestro lugar est\u00e1 en el frente. Y cada uno sabe cu\u00e1l es el suyo. Se trata m\u00e1s de una actitud que de un lugar. Capaces de o\u00edr el clamor de ayuda de quienes viven cerca de nosotros. Buscando siempre nuevos caminos para el Evangelio.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Discernimiento.<\/strong>&nbsp;M\u00e1s necesario que nunca en un mundo complejo, en constante cambio, que pierde referencias. A Francisco le toc\u00f3 emplearse a fondo y ponerse a la escucha ante las nuevas culturas que le planteaban retos insospechados para la evangelizaci\u00f3n. Nosotros nos ponemos hoy a la escucha del Esp\u00edritu, para seguir los caminos que hay que empezar a abrir en este nuevo mundo.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Disponibilidad.<\/strong>&nbsp;Actitud de entrega, para servir donde haga falta. Comprometidos. Hombres de palabra, que responden de aquello que deben hacer. Hombres en los que se puede confiar. \u00a1Casi nada! Porque sin esa entrega y compromiso incondicional no hay misi\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Pr\u00e1cticos.<\/strong>&nbsp;El militante, el misionero, no se pierde en cavilaciones y discursos, sino que se pone en marcha. No pone pegas, las resuelve. A la vez es consciente de la imperiosa necesidad de formaci\u00f3n que facilite las claves para la acci\u00f3n, que estructure la mente y el coraz\u00f3n.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li><strong>No al esp\u00edritu burgu\u00e9s.<\/strong>&nbsp;El misionero sabe vivir desde una tensi\u00f3n interior sana que le impide acomodarse. No vive desde seguridades, sino desde la confianza en Dios. Cultiva un esp\u00edritu que alimenta una necesaria reciedumbre y fortaleza humana y espiritual. Los cansancios, las fatigas y las persecuciones son parte esencial de la vida de todo misionero.&nbsp;<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Hombres de comuni\u00f3n.<\/strong>&nbsp;En todos los lugares en que se encuentre el misionero ha de crear lazos, tender puentes; dentro de la Iglesia, y en la sociedad. Acerc\u00e1ndonos a aquellos que aparentemente no son de los nuestros, pero que son nuestros hermanos, con los que compartimos destino en la eternidad. No ser\u00e1 f\u00e1cil. No seremos comprendidos muchas veces. La comuni\u00f3n exige un amor martirial.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Creatividad e iniciativa.<\/strong>&nbsp;No somos francotiradores, pero s\u00ed debemos tener capacidad de iniciativa con la que aportar a la misi\u00f3n conjunta. Iniciativa y docilidad, juntas. A tiempos nuevos har\u00e1n falta odres nuevos. San Francisco Javier puso en marcha todo su ingenio para llegar a todos. Desde los pobres pescadores de perlas asediados por los terribles&nbsp;<em>badagas<\/em>, hasta el emperador del Jap\u00f3n. A cada uno supo hablarle al coraz\u00f3n de una forma completamente distinta.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Retaguardia orante.<\/strong>&nbsp;Vivimos de la oraci\u00f3n. De ella nace nuestra acci\u00f3n. Nos apoyamos en la vida contemplativa. Y nosotros mismos sabemos que hemos de cultivar la vida de oraci\u00f3n como la mejor palanca para mover corazones y para que el nuestro est\u00e9 anclado en el Se\u00f1or.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Se acerca el barco que llevar\u00e1 a Francisco hacia las Indias, bordeando \u00c1frica. \u00c9l no lo sabe, pero ese viaje emplear\u00e1 trece meses, incluyendo uno que habr\u00e1 de estar parado por falta de viento. Pero no hay miedo en su mirada, sino una ilusi\u00f3n expectante y un fuerte deseo de partir ya. <\/p>\n\n\n\n<p>Un \u00faltimo recuerdo de su coraz\u00f3n vuela a sus tierras navarras, a la altiva torre del castillo azotada por el viento. Y mientras el barco se aleja y se difumina la costa una sonrisa se dibuja en los labios de Javier, eco de la del Cristo rom\u00e1nico ante el que tantas veces or\u00f3 siendo ni\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros nos quedamos en el puerto, en la vieja Europa, viendo alejarse la embarcaci\u00f3n. Sabemos que nuestra tierra es tambi\u00e9n tierra de misi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Santa Mar\u00eda, valedme! \u2014ora Francisco al inicio del viaje seg\u00fan su embarcaci\u00f3n se aleja del puerto de Lisboa\u2014. \u00a1Madre nuestra!, \u00a1cuida de todos los que hemos sentido esa llamada y nos hemos embarcado en la misi\u00f3n de tu Hijo!; prot\u00e9genos en las aguas procelosas que har\u00e1n peligrar la vida; alc\u00e1nzanos el soplo del Esp\u00edritu para nuestras velas cuando parezca que nos paramos y nos quedamos sin fuerza para seguir; muestra que eres nuestra madre y est\u00e1s siempre cerca de nosotros cuid\u00e1ndonos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por algo somos tuyos, de santa Mar\u00eda. Y estamos al servicio de Jesucristo, rey eterno y se\u00f1or universal.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La nave para zarpar desde Lisboa a las Indias se preparaba y Francisco, coraz\u00f3n inquieto, divino impaciente, anhelaba que llegase ese momento. 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