{"id":40068,"date":"2024-06-17T06:00:00","date_gmt":"2024-06-17T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=40068"},"modified":"2024-06-17T09:32:08","modified_gmt":"2024-06-17T07:32:08","slug":"divorcio-ciencia-religion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/divorcio-ciencia-religion\/","title":{"rendered":"Las ra\u00edces del divorcio entre ciencia moderna y religi\u00f3n cristiana"},"content":{"rendered":"\n<p>La relaci\u00f3n entre ciencia moderna y religi\u00f3n cristiana aparece rodeada de un halo de conflictividad que condiciona todo lo que se diga al respecto. As\u00ed lo ven quienes tienen la convicci\u00f3n de que hay algo fundamentalmente err\u00f3neo en una o en otra: los cientificistas piensan que la ciencia moderna monopoliza la verdad, de manera que por fuerza habr\u00e1n de ser falsas todas las religiones, salvo en todo caso una versi\u00f3n cient\u00edfica de ellas, como la \u201creligi\u00f3n de la Humanidad\u201d que intent\u00f3 instaurar Augusto Comte en el siglo XIX. A su vez, hay cristianos que contraatacan recordando el nulo \u00e9xito de tales intentos: ven en la ciencia a lo sumo un pu\u00f1ado de verdades secundarias, que conviene atar corto para no absolutizarlas, tentaci\u00f3n que siempre estar\u00eda acechando.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Yo he consagrado la mayor parte de mi esfuerzo a examinar la historia de las relaciones entre ciencia moderna y religi\u00f3n cristiana. Debo decir que estoy en desacuerdo con ambas dos posturas. No me baso en una simple corazonada: me he tomado la molestia de coordinar un grupo de especialistas para analizar la actitud pro-, anti- o a-religiosa de una selecci\u00f3n de 160 figuras destacadas en todos los campos del saber positivo desde principios del siglo XVI hasta finales del XX. Nuestras conclusiones son categ\u00f3ricas: durante el XVI, XVII y XVIII, pr\u00e1cticamente <em>todos<\/em> los creadores de la nueva ciencia fueron creyentes. No s\u00f3lo fueron <em>a la vez<\/em> cient\u00edficos <em>y<\/em> cristianos, sino que el trabajo que realizaron descans\u00f3 casi siempre en motivaciones religiosas, de manera que consiguieron convertirse en investigadores de alto nivel <em>porque <\/em>eran cristianos (algo parecido cabe decir en general de los estudiosos de segundo y tercer nivel).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el siglo XIX, \u00e9poca en la que la descristianizaci\u00f3n de los intelectuales europeos (sobre todo de los fil\u00f3sofos) hab\u00eda avanzado muy significativamente, los cient\u00edficos segu\u00edan siendo en su mayor parte hombres de fe: de nuestra selecci\u00f3n, 22 sobre 32. Y los adscritos a la religi\u00f3n no fueron precisamente los menos representativos: entre ellos figuran nada menos que Gauss, Riemann, Pasteur, Fourier, Gibbs, Cuvier, Pinel, Cantor, Cauchy, Dalton, Faraday, Volta, Amp\u00e8re, Kelvin, Maxwell, Mendel, Torres Quevedo y Duhem: lo mejorcito entre los matem\u00e1ticos, astr\u00f3nomos, f\u00edsicos, qu\u00edmicos, bi\u00f3logos, m\u00e9dicos e ingenieros de aquel tiempo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todos sabemos que en el siglo XX el desfondamiento espiritual se ha convertido en un fen\u00f3meno de masas. Sin embargo, la opci\u00f3n religiosa sigue siendo la m\u00e1s frecuentada entre los grandes cient\u00edficos: 16 de los 29 cuya afiliaci\u00f3n no ofrece dudas. Una vez m\u00e1s, los cristianos no suponen en modo alguno un grupo marginal: Planck, Born, Heisenberg, Jordan, Eddington, Lema\u00eetre, Dyson, Dobzhansky, Teilhard de Chardin, Lejeune, Eccles\u2026<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Ilustraci\u00f3n y secularizaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Los datos siempre son interpretables; podemos presentarlos de una manera o de otra y darles todas las vueltas que queramos. No obstante -sofismas y ret\u00f3ricas aparte- es dif\u00edcil evitar las siguientes conclusiones:<\/p>\n\n\n\n<p>1\u00aa. La ciencia moderna naci\u00f3 y creci\u00f3 en la Europa cristiana y no precisamente por obra de minor\u00edas disidentes, sino de la mano de personas firmemente aferradas a esa tradici\u00f3n (Cop\u00e9rnico, K\u00e9pler, Galileo, Descartes, Huygens, Boyle, Bacon, Newton, Leibniz, etc. etc.).<\/p>\n\n\n\n<p>2\u00aa. No hay una \u00fanica \u201cIlustraci\u00f3n\u201d, es decir, un solo movimiento decidido a impulsar el desarrollo de la raz\u00f3n y mejorar la humanidad mediante el libre uso de las facultades intelectuales de acuerdo con un ideal emancipatorio. Bien es cierto que hay una <em>ilustraci\u00f3n antirreligiosa<\/em> (la de Diderot, La Mettrie, d\u2019Holbach o Helvetius) y tambi\u00e9n una <em>ilustraci\u00f3n anticristiana<\/em> (la de Voltaire, d\u2019Alembert, Federico II o Condorcet). Pero junto a ellas existe tambi\u00e9n otra <em>ilustraci\u00f3n cristiana,<\/em> la \u00fanica que llev\u00f3 a su definitiva madurez la ciencia moderna, tanto dentro del \u00e1mbito hispano (Feij\u00f3o, Mutis, Jorge Juan\u2026), como fuera de \u00e9l (Needham, Spallanzani, Maupertuis, Euler, Herschel, Priestley, Boerhaave, Linneo, R\u00e9aumur, Galvani, von Haller, Lambert, Lavoisier\u2026)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>3\u00aa. El proceso de secularizaci\u00f3n que tiene lugar en el mundo occidental a lo largo de la modernidad <em>en modo alguno<\/em> <em>fue causado<\/em> por el auge de la nueva ciencia, sino m\u00e1s bien <em>retardado <\/em>por ella. El colectivo cient\u00edfico, tanto en el \u00e1mbito de los grandes creadores como en el de los modestos obreros del saber, fue siempre (y hoy en d\u00eda lo sigue siendo) <em>m\u00e1s piadoso <\/em>que su entorno social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>4\u00aa. Si queremos encontrar causas <em>hist\u00f3ricas<\/em> y <em>sociol\u00f3gicas<\/em> del proceso moderno de secularizaci\u00f3n (dejando por el momento a un lado las espec\u00edficamente <em>espirituales<\/em>), hay alternativas mucho m\u00e1s cre\u00edbles que atribuirlo al desarrollo de la racionalidad cient\u00edfica. La primera de todas ellas: la divisi\u00f3n de las iglesias cristianas tras la reforma protestante y el esc\u00e1ndalo de las subsiguientes guerras de religi\u00f3n. Paul Hazard y otros muchos han subrayado las <em>crisis de conciencia <\/em>que se produjeron en todos los pa\u00edses donde la p\u00e9rdida de unidad religiosa socav\u00f3 las bases mismas de la convivencia social (muy particularmente, en Francia, Inglaterra y Alemania). Una an\u00e9cdota entre un mill\u00f3n ilustra el fen\u00f3meno: en 1689 Leibniz atravesaba la laguna veneciana. Los barqueros (que no contaban con que aquel alem\u00e1n comprendiera italiano) planearon asesinarlo, ya que, trat\u00e1ndose de un hereje, no ve\u00edan nada malo en ello: m\u00e1s bien una acci\u00f3n tan loable como lucrativa. Leibniz salv\u00f3 la vida sacando del bolsillo un rosario e iniciando su rezo, pr\u00e1ctica que disuadi\u00f3 a aquellos rufianes de sus perversas intenciones: a la saz\u00f3n la historia del buen samaritano no se contemplaba como modelo a seguir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La descristianizaci\u00f3n de fil\u00f3sofos, literatos e intelectuales estuvo \u00edntimamente conectada con la p\u00e9rdida de un suelo religioso com\u00fan. Es tr\u00e1gica la impotencia que mostraron para remediar los innegables males que aquejaban a la Iglesia y evitar la fragmentaci\u00f3n de la Reforma en innumerables confesiones. De nuevo lo ilustro con un ejemplo: el grito desesperado de Erasmo de Rotterdam ante la incapacidad de sus contempor\u00e1neos para hermanarse en torno a los misterios de la fe, en lugar de exacerbar los odios: \u201c<em>Hemos definido demasiadas cosas que hubi\u00e9ramos podido ignorar o pasar por alto sin poner en peligro nuestra salvaci\u00f3n&#8230; Nuestra religi\u00f3n es esencialmente paz y concordia. Pero \u00e9stas no podr\u00e1n existir mientras no nos resignemos a definir la menor cantidad posible de puntos y no dejemos a cada uno su libre juicio en muchas cosas. Ahora se ha aplazado una gran cantidad de cuestiones hasta el concilio ecum\u00e9nico. Ser\u00eda mucho mejor aplazarlas hasta el momento en que el espejo y el enigma sean descubiertos y veamos a Dios cara a cara\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta pat\u00e9tico el fracaso de los te\u00f3logos de la \u00e9poca. Se mostraron inviables o catastr\u00f3ficas las soluciones propuestas por los fil\u00f3sofos puros, tales como definir una religi\u00f3n meramente natural, apaciguar los \u00e1nimos a base de pura y simple \u201cmanga ancha\u201d o buscar valores alternativos seculares para cimentar la vida individual y colectiva. En comparaci\u00f3n, los adelantados de la nueva ciencia tuvieron una actitud mucho m\u00e1s constructiva y eficaz: se aferraron a los art\u00edculos capitales de la fe sin pretender desvirtuarlos ni convertirlos en arma arrojadiza contra el pr\u00f3jimo. Juzgaron \u2014con pleno acierto\u2014 que la tarea de descifrar los enigmas del universo fomentaba la piedad, remediaba las miserias materiales de la existencia y, no en \u00faltimo lugar, un\u00eda las almas en lugar de sembrar la discordia.<\/p>\n\n\n\n<p>Es llamativo el ecumenismo que desde primera hora mostraron estos personajes: un ecumenismo de buena ley, que no se basaba en el rechazo de los dogmas objeto de controversia, sino en el empe\u00f1o de agregar nuevas verdades en el terreno de los pre\u00e1mbulos de la fe, las cuales alimentaban la admiraci\u00f3n hacia el poder y sabidur\u00eda de Dios, al tiempo que aumentaban el respeto hacia el hombre, la criatura m\u00e1s excelsa del universo. Hay ejemplos verdaderamente conmovedores en este sentido: el can\u00f3nigo Cop\u00e9rnico permaneci\u00f3 fiel a la Iglesia cat\u00f3lica en medio de las turbulencias; s\u00f3lo se decidi\u00f3 a publicar su gran obra astron\u00f3mica por la insistencia de su obispo, la dedic\u00f3 al Papa reinante (quien supo apreciar el detalle), se vali\u00f3 para ponerla a punto de los servicios de R\u00e9tico, un joven astr\u00f3nomo reformado, y encontr\u00f3 editor en la luterana Nuremberg. No hubo mayor problema para que las autoridades teol\u00f3gicas locales autorizaran la impresi\u00f3n del libro que un cat\u00f3lico polaco ofrendaba al pont\u00edfice romano. Es llamativo que el tambi\u00e9n cat\u00f3lico Descartes viviera y compusiera su gran obra cient\u00edfica en la protestante Holanda, o que el luterano Kepler estuviera siempre al servicio de monarcas cat\u00f3licos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Bajo mecenazgo cat\u00f3lico<\/h2>\n\n\n\n<p>No fueron casos aislados: las primeras academias de ciencias europeas sirvieron de refugio para minor\u00edas religiosas perseguidas. Y por cierto no hab\u00eda detr\u00e1s una actitud indiferente hacia la religi\u00f3n: Descartes mantuvo cordial\u00edsima correspondencia con Isabel de Bohemia, princesa que hab\u00eda dado lugar a la terrible Guerra de los 30 a\u00f1os. Cuando aqu\u00e9lla os\u00f3 atacar de soslayo las convicciones del matem\u00e1tico y fil\u00f3sofo franc\u00e9s (mencionando un caso de conversi\u00f3n al catolicismo supuestamente por inter\u00e9s), \u00e9ste reaccion\u00f3 con tanta firmeza como tacto: <em>\u201cNo puedo negaros que me sorprendi\u00f3 saber que vuestra Alteza se haya incomodado [\u2026] por algo que la mayor\u00eda de las gentes hallar\u00e1n bueno [\u2026]. Porque todos aqu\u00e9llos de la religi\u00f3n a que yo pertenezco (que son, sin duda, la mayor\u00eda en Europa) est\u00e1n obligados a aprobarlo, incluso aun cuando vieran circunstancias y motivos aparentemente reprobables; porque nosotros creemos que Dios se vale de diversos medios para atraer a las almas a s\u00ed, y que aqu\u00e9l que entr\u00f3 en el claustro con mala intenci\u00f3n, despu\u00e9s ha llevado una vida en extremo santa. En cuanto a los que son de otra creencia, [deben considerar] que no ser\u00edan de la religi\u00f3n que son si ellos, o sus padres, o sus antepasados, no hubieran abandonado la romana, [de manera que no] podr\u00e1n llamar inconstantes a los que abandonan la de ellos\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El ya mentado Leibniz no s\u00f3lo fue bien recibido cuando visit\u00f3 el Vaticano, sino que se le ofreci\u00f3 la direcci\u00f3n de su biblioteca si retornaba a la fe ancestral. Leibniz desech\u00f3 la oferta, porque no le parec\u00eda bien cambiar de religi\u00f3n por una ventaja mundana, pero, sobre todo, porque estaba trabajando intensamente (primero con el obispo Rojas Sp\u00ednola y luego con Bossuet) para lograr la reunificaci\u00f3n de luteranos y cat\u00f3licos en un concilio ecum\u00e9nico, el cual no lleg\u00f3 a celebrarse a pesar de contar con el apoyo papal, debido a que contrariaba los intereses del rey de Francia, Luis XIV.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este \u00faltimo ejemplo nos lleva al punto crucial: los conflictos que se produjeron entre instituciones eclesi\u00e1sticas y estudiosos de la naturaleza, como los casos de Galileo y la inquisici\u00f3n romana, o el de Miguel Servet y Calvino.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El \u201ccaso\u201d Galileo&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p>Toneladas de tinta han vertido para glosarlos (sobre todo el primero de ellos) y para sentar la tesis de una pugna inevitable entre la instancia religiosa y la cient\u00edfica. Es imposible discutirlo ahora a fondo, pero conviene hacer algunas puntualizaciones en las que concuerdan la pr\u00e1ctica totalidad de los estudiosos <em>serios.<\/em> En primer lugar, fueron eventos muy puntales, tanto en la Iglesia cat\u00f3lica como en las restantes confesiones cristianas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La historiograf\u00eda de orientaci\u00f3n positivista\/cientificista del siglo XIX (as\u00ed como las secuelas que ha tenido hasta hoy en todos los que escribieron obedeciendo consignas o mediatizados por la ideolog\u00eda) tom\u00f3 el contencioso de Galileo como bandera para evidenciar una supuesta guerra (desde luego, no \u201csanta\u201d) entre ciencia y religi\u00f3n. Es la m\u00e1s abusiva forma de efectuar una inducci\u00f3n que yo conozca: se salta directamente del uno al infinito. Para que hubiera tal guerra, deber\u00eda poder alargarse la lista de cient\u00edficos de renombre (incluso simplemente de solvencia) oprimidos <em>por las tesis cient\u00edficas que defendieron. <\/em>Simplemente a t\u00edtulo de contextualizaci\u00f3n conviene recordar que a lo largo de ese mismo siglo XVII la n\u00f3mina de cient\u00edficos famosos, <em>solamente dentro de la orden jesu\u00edtica, <\/em>incluye entre otros los siguientes nombres: St\u00e9fano degli Angeli, Jacques de Billy, Michal Boym, Jos\u00e9 Casani, Paolo Casati, Louis Bertrand Castel, Albert Curtz, Honor\u00e9 Fabri, Francesco Maria Grimaldi, Bartolomeu de Gusm\u00e3o, Georg Joseph Kamel, Eusebio Kino, Athanasius Kircher, Adam Kochanski, Antoine de Laloub\u00e8re, Francesco Lana de Terzi, Th\u00e9odore Moretus, Ignace-Gaston Pardies, Jean Picard, Franz Reinzer, Giovanni Saccheri, Alfonso Antonio de Sarasa, Georg Sch\u00f6nberger, Jean Richaud, Gaspar Schott, Valentin Stansel o Andr\u00e9 Tacquet.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, est\u00e1 el hecho incontrovertible de que tanto Galileo como Servet eran, al mismo tiempo que <em>hombres de ciencia, hombres de fe,<\/em> tan apegados (o m\u00e1s) a sus propias convicciones religiosas como los que les condenaron. En tercer lugar, investigaciones m\u00e1s recientes y acreditadas, como las de Shea y Artigas, han establecido fuera de toda duda que estas \u201cpersecuciones\u201d tan concretas y limitadas obedecieron a consideraciones t\u00e1cticas relacionadas con el ejercicio del poder y la estrategia pol\u00edtica, cuando no pura y simplemente a enconos personales. Los miembros de la Iglesia, incluso en las m\u00e1s altas esferas, nunca han estado libres de vicios y pecados, y m\u00e1s en una \u00e9poca como aqu\u00e9lla, en la que los principales jerarcas ostentaban un poder y riqueza del que por fortuna (mejor ser\u00eda decir: <em>providencialmente<\/em>) fueron despojados con el correr del tiempo. No obstante, conviene decir que durante el despegue de la modernidad pecaron con mucha m\u00e1s frecuencia y gravedad contra las exigencias de la religi\u00f3n a la que se deb\u00edan, que contra los intereses de la cultura, el arte o la ciencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En resumidas cuentas, sostener a partir del proceso a Galileo (por muy lamentable que fuera) una presunta hostilidad de la Iglesia a la nueva ciencia ser\u00eda m\u00e1s o menos como pretender que los Estados Unidos se oponen a la f\u00edsica, dado que sus dirigentes montaron una especie de juicio al padre de la bomba at\u00f3mica, Oppenheimer, para cuestionar su patriotismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Queda en pie la tesis de que la ciencia moderna, naci\u00f3 y prosper\u00f3 con el aliento e inspiraci\u00f3n de individuos que en una proporci\u00f3n abrumadora eran fervientes cristianos. \u00bfFue una casualidad? No lo creo. A fines de la Antig\u00fcedad los sabios paganos de Alejandr\u00eda podr\u00edan muy bien haber iniciado la senda que mil a\u00f1os despu\u00e9s fue recorrida por los cristianos de Occidente. Pero no lo hicieron. \u00bfPor qu\u00e9? Cabe alegar varias razones convergentes:<\/p>\n\n\n\n<p>1. Al desprecio ol\u00edmpico del trabajo manual del que hac\u00edan gala griegos y romanos, se opuso el principio \u201cel que no trabaje, que no coma\u201d, formulado por Pablo de Tarso, ap\u00f3stol de la nueva fe mientras fabricaba con sus propias manos tiendas de campa\u00f1a. El cristianismo apadrin\u00f3 desde sus mismos inicios todas las ocupaciones honestas. Desde el esclavo o el labrador hasta el rey, todos pod\u00edan encajar dentro de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Los paganos no concibieron nunca un <em>plus ultra <\/em>del universo: sus mismas deidades eran c\u00f3smicas. Una condici\u00f3n de posibilidad imprescindible para que surgiera la ciencia era la <em>desmitificaci\u00f3n del universo,<\/em> esto es, el sometimiento de la naturaleza a una legalidad superior. Aunque tardaran quince siglos en completar la tarea, fueron los cristianos los primeros en lograrlo y sacar las oportunas consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Frente a las concepciones c\u00edclicas del tiempo, dominantes en las primeras civilizaciones europeas y en las culturas ex\u00f3ticas, la ciencia moderna precisaba partir de una concepci\u00f3n lineal. Tambi\u00e9n fueron los cristianos quienes la aportaron.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>4. La noci\u00f3n de <em>ley natural<\/em> es imprescindible para el despliegue de la nueva ciencia. La idea de un Dios trascendente, creador y legislador fue la matriz de la que surgi\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>5. Ya los pitag\u00f3ricos hab\u00edan concebido el mundo en funci\u00f3n de formas y estructuras matem\u00e1ticas. No obstante, la mayor parte de las ecuaciones matem\u00e1ticas resultan demasiado complejas para que la mente humana sea capaz de resolverlas. Indudablemente Dios podr\u00eda haber creado un universo mucho m\u00e1s complicado que \u00e9ste, pero entonces desbordar\u00eda nuestra capacidad de comprensi\u00f3n. Tambi\u00e9n otro m\u00e1s perfecto desde el punto de vista mec\u00e1nico, pero entonces ser\u00eda inhabitable. No es la menor aportaci\u00f3n de la religi\u00f3n haber suscitado en los investigadores la convicci\u00f3n de que el mundo es relativamente sencillo de entender, a pesar de que posee la complejidad suficiente para albergar seres tan sofisticados como nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la historia que he contado fuera ver\u00eddica, \u00bfpor qu\u00e9 son minor\u00eda hoy en d\u00eda los cient\u00edficos cristianos? El motivo es bastante sencillo: el nacimiento de la nueva ciencia requiri\u00f3 un temple intelectual y an\u00edmico que solamente el cristianismo supo aportar. Una vez puesta en marcha y comprobadas sus enormes virtualidades, ya no result\u00f3 tan necesario estar imbuido del esp\u00edritu fundacional. Fuera de los grandes creadores, los hombres de ciencia no son de una pasta especial: hijos de su tiempo, en general comparten los valores y creencias dominantes. Tan solo son algo m\u00e1s esforzados, m\u00e1s realistas, menos c\u00ednicos y desencantados que la media de sus contempor\u00e1neos: esa es la herencia que queda de las ra\u00edces cristianas de la ciencia, herencia que sin embargo podr\u00eda acabar de perderse si la presente civilizaci\u00f3n persiste en el nihilismo que genera su alejamiento de Dios. No menos triste es que muchos cristianos se hayan despegado de la ciencia como si fuera algo extra\u00f1o u hostil a ellos. S\u00f3lo lo explica la ignorancia de c\u00f3mo naci\u00f3 esta magna empresa y cu\u00e1l sigue siendo su vocaci\u00f3n profunda. \u00bfC\u00f3mo superar ese extra\u00f1amiento? Sacudi\u00e9ndose la indolencia y asumiendo de una vez por todas las exigencias que se derivan de comprometerse con Cristo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La relaci\u00f3n entre ciencia moderna y religi\u00f3n cristiana aparece rodeada de un halo de conflictividad que condiciona todo lo que se diga al respecto. 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