{"id":39909,"date":"2024-06-08T06:00:00","date_gmt":"2024-06-08T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=39909"},"modified":"2024-06-06T13:52:10","modified_gmt":"2024-06-06T11:52:10","slug":"el-cristianismo-una-catedral-viva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/el-cristianismo-una-catedral-viva\/","title":{"rendered":"El cristianismo, una \u201ccatedral viva\u201d"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfEn qu\u00e9 se parece un ser vivo a una catedral? La tradici\u00f3n cristiana ha comparado la vida cristiana a un organismo vivo y tambi\u00e9n a una catedral. En los dos casos se logra una armon\u00eda, sin desaparecer la tensi\u00f3n entre los distintos elementos que constituyen ambas realidades. <\/p>\n\n\n\n<p>Por eso cabr\u00eda decir: la vida cristiana, apoyada en las virtudes, es como una \u201ccatedral viva\u201d: un edificio espiritual que cada cristiano contribuye, con toda su vida, a edificar en s\u00ed mismo y en los dem\u00e1s; y que se alza lleno de belleza, para gloria de Dios y una vida m\u00e1s plena de los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>El mi\u00e9rcoles 22 de mayo concluy\u00f3 la catequesis del Papa sobre los <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/papa-invita-cultivar-virtudes\/\">vicios y las virtudes<\/a>, comenzada el 27 de diciembre del a\u00f1o pasado. En total han sido veinti\u00fan mi\u00e9rcoles casi sin interrupci\u00f3n. Francisco desarroll\u00f3 sus ense\u00f1anzas en dos grandes partes. <\/p>\n\n\n\n<p>Por seguir con nuestra met\u00e1fora, en la primera parte advierte de posibles deformaciones o defectos de esa \u201ccatedral viva\u201d (los vicios); en la segunda parte presenta la belleza y armon\u00eda de algunos elementos principales (las virtudes).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El combate contra los vicios capitales<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Los dos primeros mi\u00e9rcoles los dedic\u00f3 a introducir el tema destacando dos aspectos claves en la vida cristiana. En primer lugar, guardar el coraz\u00f3n (cfr. Audiencia general 27-VII-2023).<\/p>\n\n\n\n<p>El libro del G\u00e9nesis (cap. 3) presenta la figura de la serpiente, seductora y dial\u00e9ctica, con su tentaci\u00f3n acerca del \u00e1rbol de la ciencia del bien y del mal. Se trataba de una medida de prudencia que Dios hab\u00eda utilizado con el hombre y la mujer, para preservarlos de la presunci\u00f3n de omnipotencia: una amenaza peligrosa y siempre actual. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero entraron en di\u00e1logo con el diablo, cosa que nunca hay que hacer. <strong>\u201c<\/strong><em>El diablo es un seductor. Nunca dialogar con \u00e9l, porque es m\u00e1s inteligente que todos nosotros y nos lo har\u00e1 pagar. Cuando llegue la tentaci\u00f3n, nunca dialogues. Cierra la puerta, cierra la ventana, cierra tu coraz\u00f3n<\/em><strong>\u201d. <\/strong>Ser custodios del coraz\u00f3n, se\u00f1ala el Papa, es una gracia, una sabidur\u00eda y un tesoro que hay que pedir.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, el combate espiritual (cfr. Audiencia general 3-I-2024). \u201c<em>La vida cristiana<\/em> \u2013enuncia Francisco\u2013 <em>exige un continuo combate<\/em>\u201d, para conservar la fe y enriquecer sus frutos en nosotros. Ya antes del bautismo los catec\u00famenos reciben una unci\u00f3n que los ayuda y fortalece para esa lucha:&nbsp;\u201c<em>Un cristiano debe luchar: su existencia, como la de todos los dem\u00e1s, tendr\u00e1 tambi\u00e9n que bajar a la arena, porque la vida es una sucesi\u00f3n de pruebas y tentaciones<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero las tentaciones no son algo malo de por s\u00ed. El mismo Jes\u00fas se puso en fila con los pecadores para ser bautizado por Juan en el Jord\u00e1n. Y quiso ser tentado en el desierto para darnos ejemplo y asegurarnos que est\u00e1 siempre a nuestro lado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Por eso<\/em> \u2013se\u00f1ala el sucesor de Pedro\u2013 <em>es importante reflexionar sobre los vicios y las virtudes\u201d<\/em>. Esto \u201c<em>nos ayuda a superar la cultura nihilista en la que los contornos entre el bien y el mal permanecen borrosos y, al mismo tiempo, nos recuerda que el ser humano, a diferencia de cualquier otra criatura, siempre puede trascenderse a s\u00ed mismo, abri\u00e9ndose a Dios y caminando hacia la santidad<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Concretamente,&nbsp;\u201c<em>el combate espiritual nos conduce a mirar desde cerca aquellos vicios que nos encadenan y a caminar, con la gracia de Dios, hacia aquellas virtudes que pueden florecer en nosotros, llevando la primavera del Esp\u00edritu a nuestra vida<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En estrecha relaci\u00f3n con lo que la catequesis cristiana llama pecados capitales, el obispo de Roma se detuvo en algunos vicios (cfr. Audiencias generales, del 10 de enero al 6 de marzo); la gula, que debe ser vencida con la sobriedad; la lujuria, que devasta las relaciones entre las personas y socava el aut\u00e9ntico sentido de la sexualidad y el amor; la avaricia, que se opone a la generosidad especialmente con los m\u00e1s necesitados; la ira<em>,<\/em> que destruye las relaciones humanas hasta perder la lucidez, mientras que el Padrenuestro nos invita a perdonar como somos perdonados; la tristeza del alma que se cierra en s\u00ed misma, sin recordar que un cristiano encuentra siempre la alegr\u00eda en la resurrecci\u00f3n de Cristo; la pereza, sobre todo en forma de acedia (que incluye la falta de fervor en la relaci\u00f3n con Dios); la envidia y la vanagloria, que se curan con el amor a Dios y al pr\u00f3jimo; y, finalmente, la soberbia, a la que se opone la humildad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El actuar virtuoso<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Tras la catequesis sobre los vicios vino la catequesis sobre las virtudes<em>, <\/em>comenzando por una consideraci\u00f3n general sobreel actuar virtuoso(Audiencia general<em>,<\/em> 13-III-2024). \u201c<em>El ser humano<\/em> \u2013explicaba el Papa\u2013 <em>est\u00e1 hecho para el bien, que le realiza verdaderamente, y tambi\u00e9n puede practicar este arte, haciendo que ciertas disposiciones se hagan permanentes en \u00e9l<\/em>\u201d. Estas son las virtudes. El t\u00e9rmino latino <em>Virtus<\/em> subraya la fortaleza que supone toda virtud. El griego <em>areta<\/em> se\u00f1ala algo que resalta y suscita admiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las virtudes han permitido a los santos ser plenamente ellos mismos, realizar la vocaci\u00f3n propia del ser humano. \u201c<em>En un mundo deformado, debemos recordar la forma en la que hemos sido plasmados, la imagen de Dios que est\u00e1 impresa para siempre en nosotros<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La virtud requiere una lenta maduraci\u00f3n, porque es una \u201c<em>disposici\u00f3n habitual y firme a hacer el bien<\/em>\u201d (<em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 1803), fruto del ejercicio de la verdadera libertad en cada acto humano. Para adquirir la virtud, lo primero que necesitamos es la gracia de Dios; tambi\u00e9n, la sabidur\u00eda que es un don del Esp\u00edritu Santo, que implica apertura mental, aprender de los errores, buena voluntad (capacidad de elegir el bien, mediante el ejercicio asc\u00e9tico y rehuyendo los excesos). <\/p>\n\n\n\n<p>Un excelente libro sobre las virtudes es el de Guardini, publicado en espa\u00f1ol como <em>Una \u00e9tica para nuestro tiempo,<\/em> en un mismo volumen con otra obra suya, <em>La esencia del cristianismo<\/em>, Madrid 2006, pp. 207 ss.<\/p>\n\n\n\n<p>Explicaba el sucesor de Pedro: \u201c<em>Retomando los autores cl\u00e1sicos a la luz de la revelaci\u00f3n cristiana, los te\u00f3logos imaginaron el septenario de las virtudes \u2013las tres teologales y las cuatro cardinales\u2013 como una suerte de organismo viviente en el que cada virtud ocupa un espacio arm\u00f3nico. Hay virtudes esenciales y virtudes accesorias, como pilares, columnas y capiteles. Quiz\u00e1 nada como la arquitectura de una catedral medieval puede dar la idea de la armon\u00eda que existe en el ser humano y de su continua tensi\u00f3n hacia el bien<\/em>\u201d (Audiencia general, 20-III-2024).<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa analiza las virtudes tal como se presentan podr\u00edamos decir fenomenol\u00f3gicamente o se describen seg\u00fan la sabidur\u00eda humana; profundiza en ellas con la luz del Evangelio, con referencia al Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica; y, sin olvidar los obst\u00e1culos que hoy podemos encontrar en el camino hacia esas virtudes, se\u00f1ala los medios para lograrlas o acrecentarlas.<\/p>\n\n\n\n<p>Francisco expuso las virtudes cardinales seg\u00fan el orden tradicional: la prudencia (cuya exposici\u00f3n complement\u00f3 con la paciencia), la justicia, la fortaleza y la templanza. Esto tuvo lugar en las audiencias generales desde el 20 de marzo al 17 de abril.<\/p>\n\n\n\n<p>Es prudente \u2013se\u00f1al\u00f3\u2013 quien sabe \u201c<em>custodiar la memoria del pasado<\/em>\u201d y la vez sabe prever, pensando en el futuro, para obtener los medios que necesita el fin que se propone. En el Evangelio hay muchos ejemplos de prudencia (cfr. Mt 7, 24-27; Mt 25, 1-3). <\/p>\n\n\n\n<p>Y el Se\u00f1or anima combinar la sencillez y la astucia cuando dice:\u201c<em>Yo os env\u00edo como ovejas entre lobos; sed entonces prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas<\/em>\u201d (Mt\u00a010,16). E interpreta el Papa: \u201c<em>Es como si dijera que Dios no s\u00f3lo quiere que seamos santos, sino que quiere que seamos\u00a0\u2018santos inteligentes\u2019, porque sin prudencia \u00a1equivocarse de camino es cuesti\u00f3n de un momento!<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La justicia, sostuvo, debe caracterizar nuestra vida cotidiana e informar nuestro lenguaje con sencillez, sinceridad y agradecimiento. Lleva a venerar y respetar las leyes, a buscar el bien para todos y, por tanto, a vigilar el propio comportamiento, para pedir perd\u00f3n o sacrificar un bien personal si es necesario. Busca el orden y aborrece el favoritismo. Ama la responsabilidad y es ejemplar.<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto a la fortaleza<em>, <\/em>observ\u00f3: \u201c<em>En nuestro c\u00f3modo Occidente, que ha \u2018aguado\u2019 un poco todo, que ha convertido el camino de la perfecci\u00f3n en un simple desarrollo org\u00e1nico, que no necesita luchar porque todo le parece igual, sentimos a veces una sana nostalgia de los profetas. (\u2026) Necesitamos que alguien nos levante del \u2018blando lugar\u2019 en el que nos hemos acomodado y nos haga repetir con decisi\u00f3n nuestro \u2018no\u2019 al mal y a todo lo que conduce a la indiferencia.<\/em><em>(&#8230;); \u2018s\u00ed\u2019 al camino que nos hace progresar, y para ello debemos luchar<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Explic\u00f3 la virtud cardinal de latemplanza como dominio de s\u00ed mismo, que lleva a la madurez personal y social.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La vida de la gracia seg\u00fan el Esp\u00edritu&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Ense\u00f1a Francisco que las virtudes cardinales no han sido sustituidas por el cristianismo, pero s\u00ed han quedado enfocadas, purificadas e integradas en la fe cristiana en lo que llamamos \u201c<em>la vida de la gracia seg\u00fan el Esp\u00edritu<\/em>\u201d (cfr. Audiencia general, 24-IV-2024).<\/p>\n\n\n\n<p>Para ello con el bautismo se nos infunde las semillas de tres virtudes que llamamos teologales, porque se reciben y se viven en relaci\u00f3n con Dios (vida de la gracia): la fe, la esperanza y la caridad (cfr. <em>Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 1813).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>El riesgo de las virtudes cardinales <\/em>\u2013se\u00f1al\u00f3 el Papa\u2013<em> es generar hombres y mujeres heroicos en el hacer el bien, pero que act\u00faan solos, aislados<\/em>\u201d. \u201c<em>En cambio<\/em> \u2013replic\u00f3\u2013, <em>el gran don de las virtudes teologales es la existencia&nbsp;\u2018vivida en el Esp\u00edritu Santo\u2019<\/em>. <em>El cristiano nunca est\u00e1 solo. Hace el bien no por un esfuerzo tit\u00e1nico de compromiso personal, sino porque, como humilde disc\u00edpulo, camina detr\u00e1s del Maestro Jes\u00fas. \u00c9l va delante en el camino. El cristiano posee las virtudes teologales, que son el gran ant\u00eddoto contra la autosuficiencia<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente para evitar esto, son de gran ayuda las virtudes teologales: porque todos somos pecadores y nos equivocamos muchas veces; porque \u201c<em>la inteligencia no siempre es l\u00facida, la voluntad no siempre es firme, las pasiones no siempre se gobiernan, la valent\u00eda no siempre vence el miedo<\/em>\u201d. \u201c<em>Pero si abrimos nuestro coraz\u00f3n al Esp\u00edritu Santo, el Maestro interior, \u00c9l reaviva en nosotros las virtudes teologales. As\u00ed, cuando perdemos la confianza, Dios aumenta nuestra fe; cuando nos desalentamos, despierta en nosotros la esperanza; y cuando nuestro coraz\u00f3n se enfr\u00eda, \u00c9l lo enciende con el fuego de su amor<\/em>\u201d. La fe \u2013dir\u00e1 el mi\u00e9rcoles siguiente\u2013 nos permite ver incluso en la oscuridad; la caridad nos da un coraz\u00f3n que ama incluso cuando no es amado; la esperanza nos hace intr\u00e9pidos contra toda esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Francisco expuso las virtudes teologales en las audiencias generales del 1 al 15 de mayo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1al\u00f3 que un gran enemigo de la fe es el miedo (cfr. Mc 4, 35-41) que se vence confiando en nuestro Padre del cielo. La esperanza es la respuesta al sentido de la vida, y se apoya tambi\u00e9n en la fuerza de la resurrecci\u00f3n de Cristo, que capacita para tener un coraz\u00f3n joven como el de Sime\u00f3n y Ana. La caridad, a diferencia del amor que est\u00e1 en boca de muchos <em>influencers,<\/em> tiene que ver con el verdadero amor a Dios y al pr\u00f3jimo: \u201c<em>No el amor que sube, sino el que baja; no el que quita, sino el que da; no el que aparece, sino el que est\u00e1 oculto<\/em>\u201d.\u201c<em>El amor es la \u2018puerta estrecha\u2019 por la que debemos pasar para entrar en el Reino de Dios. Porque al atardecer de la vida no seremos juzgados por el amor gen\u00e9rico, sino juzgados precisamente por la caridad, por el amor que hemos dado concretamente<\/em>\u201d (cfr. Mt 25,40).<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente,el Papa dedic\u00f3 una audiencia a lahumildad (cfr. Audiencia general, 22-V-2024). \u201c<em>La humildad conduce todo a la justa dimensi\u00f3n: somos criaturas maravillosas, pero limitadas, con m\u00e9ritos y defectos<\/em>\u201d (cfr. Gen 3, 19). A los cristianos, la ciencia nos ayuda a asombrarnos ante el misterio que nos rodea y nos habita, sin soberbia ni arrogancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Modelo de humildad, concluy\u00f3, es sobre todo Mar\u00eda, como manifiesta en su canto <em><a href=\"https:\/\/www.vaticannews.va\/es\/oraciones\/magnificat.html\">Magnificat<\/a>.<\/em> <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfEn qu\u00e9 se parece un ser vivo a una catedral? La tradici\u00f3n cristiana ha comparado la vida cristiana a un organismo vivo y tambi\u00e9n a una catedral. En los dos casos se logra una armon\u00eda, sin desaparecer la tensi\u00f3n entre los distintos elementos que constituyen ambas realidades. 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