{"id":38559,"date":"2024-04-08T13:37:41","date_gmt":"2024-04-08T11:37:41","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=38559"},"modified":"2024-04-08T13:50:49","modified_gmt":"2024-04-08T11:50:49","slug":"texto-castellano-dignitas-infinita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/texto-castellano-dignitas-infinita\/","title":{"rendered":"Texto en espa\u00f1ol de la Declaraci\u00f3n \u00abDignitas infinita\u00bb sobre la dignidad humana"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ofrecemos a continuaci\u00f3n, la traducci\u00f3n espa\u00f1ola del texto de la Declaraci\u00f3n <em>Dignitas infinita<\/em> sobre la dignidad humana&nbsp;presentado esta ma\u00f1ana en la Oficina de prensa de la Santa Sede. <\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Presentaci\u00f3n&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el Congreso del 15 de marzo del 2019, la entonces Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe decidi\u00f3 iniciar \u00abla redacci\u00f3n de un texto subrayando lo imprescindible del concepto de dignidad de la persona humana en el seno de la antropolog\u00eda cristiana e ilustrando el alcance y las implicaciones beneficiosas a nivel social, pol\u00edtico y econ\u00f3mico, teniendo en cuenta los \u00faltimos desarrollos del tema en el \u00e1mbito acad\u00e9mico y sus comprensiones ambivalentes en el contexto actual\u00bb. Un primer proyecto a este respecto, elaborado con la ayuda de algunos expertos durante el a\u00f1o 2019, fue considerado insatisfactorio, en una Consulta restringida de la Congregaci\u00f3n, el 8 de octubre del mismo a\u00f1o.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Secci\u00f3n Doctrinal elabor\u00f3 ex novo otro borrador del texto, bas\u00e1ndose en las aportaciones de diversos expertos. Ese borrador fue presentado y debatido en una Consulta restringida el 4 de octubre de 2021. En enero de 2022, el nuevo borrador se present\u00f3 a la Sesi\u00f3n Plenaria de la Congregaci\u00f3n, durante la cual los miembros acortaron y simplificaron el texto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 6 de febrero de 2023, el nuevo texto corregido fue evaluado en una Consulta restringida que propuso algunas modificaciones posteriores. La nueva versi\u00f3n se someti\u00f3 a la valoraci\u00f3n de las Sesi\u00f3n Ordinaria del Dicasterio (Feria IV) el 3 de mayo de 2023. Los miembros acordaron que el documento, con algunas modificaciones, pod\u00eda ser publicado. El Santo Padre aprob\u00f3 los Deliberata de esta Feria IV en el curso de la Audiencia concedida a mi el 13 de noviembre de 2023. En esa ocasi\u00f3n me pidi\u00f3, adem\u00e1s, resaltar en el texto algunas tem\u00e1ticas estrechamente relacionadas con el tema de la dignidad, como por ejemplo el drama de la pobreza, la situaci\u00f3n de los emigrantes, las violencias contra las mujeres, la trata de personas, la guerra y otros. Para honrar lo mejor posible esta indicaci\u00f3n del Santo Padre, la Secci\u00f3n Doctrinal del Dicasterio dedic\u00f3 un Congreso a profundizar en la carta enc\u00edclica Fratelli tutti, que ofrece un an\u00e1lisis original y un estudio en profundidad del tema de la dignidad humana \u201cm\u00e1s all\u00e1 de toda circunstancia\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una carta fechada el 2 de febrero de 2024, con vistas a la Feria IV del 28 de febrero siguiente, se envi\u00f3 a los miembros del Dicasterio un nuevo borrador del texto, considerablemente modificado, con la siguiente aclaraci\u00f3n: \u00abEsta nueva redacci\u00f3n se hizo necesaria para responder a una petici\u00f3n espec\u00edfica del Santo Padre. El Santo Padre hab\u00eda pedido expl\u00edcitamente que se prestara mayor atenci\u00f3n a las graves violaciones de la dignidad humana que se producen actualmente en nuestro tiempo, en la senda de la enc\u00edclica Fratelli tutti. As\u00ed pues, la Secci\u00f3n Doctrinal tom\u00f3 medidas para reducir la parte inicial [&#8230;] y elaborar con m\u00e1s detalle lo que el Santo Padre hab\u00eda indicado\u00bb. La Sesi\u00f3n Ordinaria del Dicasterio, aprob\u00f3 finalmente el texto de la actual Declaraci\u00f3n el 28 de febrero de 2024. Durante la Audiencia concedida a m\u00ed, junto con el Secretario de la Secci\u00f3n Doctrinal, Mons. Armando Matteo, el 25 de marzo de 2024, el Santo Padre aprob\u00f3 esta Declaraci\u00f3n y orden\u00f3 su publicaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La elaboraci\u00f3n del texto, que dur\u00f3 cinco a\u00f1os, nos permite comprender que estamos ante un documento que, debido a la seriedad y centralidad de la cuesti\u00f3n de la dignidad en el pensamiento cristiano, necesit\u00f3 un considerable proceso de maduraci\u00f3n para llegar a la redacci\u00f3n final que hoy publicamos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las tres primeras partes, la Declaraci\u00f3n recuerda los principios fundamentales y los supuestos te\u00f3ricos para ofrecer importantes aclaraciones que puedan evitar las frecuentes confusiones que se producen en el uso del t\u00e9rmino \u201cdignidad\u201d. En la cuarta parte, presenta algunas situaciones problem\u00e1ticas actuales en las que no se reconoce adecuadamente la inmensa e inalienable dignidad que corresponde a todo ser humano. La denuncia de estas graves y actuales violaciones de la dignidad humana es un gesto necesario, porque la Iglesia est\u00e1 profundamente convencida de que no se puede separar la fe de la defensa de la dignidad humana, la evangelizaci\u00f3n de la promoci\u00f3n de una vida digna y la espiritualidad del compromiso por la dignidad de todos los seres humanos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta dignidad de todos los seres humanos puede, de hecho, entenderse como \u201cinfinita\u201d (dignitas infinita), como afirm\u00f3 San Juan Pablo II en un encuentro con personas que sufr\u00edan ciertas limitaciones o discapacidades, para mostrar c\u00f3mo la dignidad de todos los seres humanos va m\u00e1s all\u00e1 de todas las apariencias externas o caracter\u00edsticas de la vida concreta de las personas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Papa Francisco, en la enc\u00edclica Fratelli tutti, ha querido subrayar con particular insistencia que esta&nbsp;dignidad existe \u201cm\u00e1s all\u00e1 de toda circunstancia\u201d, invitando a todos a defenderla en cada contexto cultural, en cada momento de la existencia de una persona, independientemente de cualquier deficiencia f\u00edsica, psicol\u00f3gica, social o incluso moral. En este sentido, la Declaraci\u00f3n se esfuerza por mostrar que estamos ante una verdad universal, que todos estamos llamados a reconocer, como condici\u00f3n fundamental para que nuestras sociedades sean verdaderamente justas, pac\u00edficas, sanas y, en definitiva, aut\u00e9nticamente humanas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La lista de temas elegidos por la Declaraci\u00f3n no es, ciertamente, exhaustiva. Sin embargo, los temas tratados son, precisamente, los que permiten expresar diversos aspectos de la dignidad humana que pueden estar oscurecidos en la conciencia de muchas personas hoy en d\u00eda. Algunos ser\u00e1n f\u00e1cilmente compartidos por distintos sectores de nuestras sociedades, otros no tanto. Sin embargo, todos nos parecen necesarios porque, en su conjunto, ayudan a reconocer la armon\u00eda y la riqueza del pensamiento sobre la dignidad que brota del Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta Declaraci\u00f3n no pretende agotar un tema tan rico y decisivo, pero pretende aportar algunos elementos de reflexi\u00f3n que nos ayudar\u00e1n a tenerlo presente en el complejo momento hist\u00f3rico que vivimos para que, en medio de tantas preocupaciones y angustias, no perdamos el rumbo y nos expongamos a sufrimientos m\u00e1s lacerantes y profundos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">V\u00edctor Manuel Card. Fern\u00e1ndez&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Prefecto<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Introducci\u00f3n&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1. (Dignitas infinita) Una dignidad infinita, que se fundamenta inalienablemente en su propio ser, le corresponde a cada persona humana, m\u00e1s all\u00e1 de toda circunstancia y en cualquier estado o situaci\u00f3n en que se encuentre. Este principio, plenamente reconocible incluso por la sola raz\u00f3n, fundamenta la primac\u00eda de la persona humana y la protecci\u00f3n de sus derechos. La Iglesia, a la luz de la Revelaci\u00f3n, reafirma y confirma absolutamente esta dignidad ontol\u00f3gica de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios y redimida en Cristo Jes\u00fas. De esta verdad extrae las razones de su compromiso con los que son m\u00e1s d\u00e9biles y menos capacitados, insistiendo siempre \u00absobre el primado de la persona humana y la defensa de su dignidad m\u00e1s all\u00e1 de toda circunstancia\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2. Esta dignidad ontol\u00f3gica y el valor \u00fanico y eminente de cada mujer y cada hombre que existen en este mundo fueron recogidos con autoridad en la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos (10 de diciembre de 1948) por la Asamblea General de las Naciones Unidas.&nbsp;Al conmemorar el 75 aniversario de este Documento, la Iglesia ve la oportunidad de proclamar una vez m\u00e1s su convicci\u00f3n de que, creado por Dios y redimido por Cristo, todo ser humano debe ser reconocido y tratado con respeto y amor,precisamente por su dignidad inalienable. El mencionado aniversario ofrece tambi\u00e9n a la Iglesia la oportunidad de aclarar algunos malentendidos que surgen a menudo en torno a la dignidad humana y de abordar algunas cuestiones concretas, graves y urgentes, relacionadas con ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3. Desde el principio de su misi\u00f3n, la Iglesia, impulsada por el Evangelio, se ha esforzado por afirmar la libertad y promover los derechos de todos los seres humanos. En los \u00faltimos tiempos, gracias a la voz de los Pont\u00edfices, ha tratado de formular m\u00e1s expl\u00edcitamente este compromiso a trav\u00e9s de la renovada llamada al reconocimiento de la dignidad fundamental debida a la persona humana. San Pablo VI dec\u00eda \u00abninguna antropolog\u00eda iguala a la antropolog\u00eda de la Iglesia sobre la persona humana, incluso considerada individualmente, en cuanto a su originalidad, dignidad, intangibilidad y riqueza de sus derechos fundamentales, sacralidad, educabilidad, aspiraci\u00f3n a un desarrollo completo e inmortalidad\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4. San Juan Pablo II, en el 1979, afirm\u00f3 durante la Tercera Conferencia Episcopal Latinoamericana en Puebla: \u00abla dignidad humana es un valor evang\u00e9lico que no puede ser despreciado sin grande ofensa al Creador. Esta dignidad es conculcada, a nivel individual, cuando no son debidamente tenidos en cuenta valores como la libertad, el derecho a profesar la religi\u00f3n, la integridad f\u00edsica y ps\u00edquica, el derecho a los bienes esenciales, a la vida. Es conculcada, a nivel social y pol\u00edtico, cuando el hombre no puede ejercer su derecho de participaci\u00f3n o es sujeto a injustas e ileg\u00edtimas coacciones, o sometido a torturas f\u00edsicas o ps\u00edquicas, etc. [\u2026] Si la Iglesia se hace presente en la defensa o en la promoci\u00f3n de la dignidad del hombre, lo hace en la l\u00ednea de su misi\u00f3n, que aun siendo de car\u00e1cter religioso y no social o pol\u00edtico, no puede menos de considerar al hombre en la integridad de su ser\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">5. En el 2010, delante de la Pontificia Academia para la Vida, Benedicto XVI afirm\u00f3 que la dignidad de la persona es \u00abun principio fundamental que la fe en Jesucristo crucificado y resucitado ha defendido desde siempre, sobre todo cuando no se respeta en relaci\u00f3n a los sujetos m\u00e1s sencillos e indefensos\u00bb. En otra ocasi\u00f3n, habl\u00e1ndoles a los economistas, dijo que \u00abla econom\u00eda y las finanzas no existen s\u00f3lo para s\u00ed mismas; son s\u00f3lo un instrumento, un medio. Su finalidad es \u00fanicamente la persona humana y su realizaci\u00f3n plena en la dignidad. Este es el \u00fanico capital que conviene salvar\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">6. Desde los inicios de su pontificado, el Papa Francisco ha invitado a la Iglesia a \u00abconfesar a un Padre que ama infinitamente a cada ser humano\u00bb y a \u00abdescubrir que \u201ccon ello le confiere una dignidad infinita\u201d\u00bb, subrayando con fuerza que esta dignidad inmensa representa un dato originario a reconocer con lealtad y a acoger con gratitud. Es precisamente en ese reconocimiento y aceptaci\u00f3n donde puede fundarse una nueva convivencia entre los seres humanos, que decline la sociabilidad en un horizonte de aut\u00e9ntica fraternidad: s\u00f3lo \u00abreconociendo la dignidad de cada persona humana, podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad\u00bb. Seg\u00fan el Papa Francisco \u00abese manantial de dignidad humana y de fraternidad est\u00e1 en el Evangelio de Jesucristo\u00bb, pero tambi\u00e9n es una convicci\u00f3n a la que la raz\u00f3n humana puede llegar mediante la reflexi\u00f3n y el di\u00e1logo, ya que \u00abhay que respetar en toda situaci\u00f3n la dignidad ajena, es porque nosotros no inventamos o suponemos la dignidad de los dem\u00e1s, sino porque hay efectivamente en ellos un valor que supera las cosas materiales y las circunstancias, y que exige que se les trate de otra manera. Que todo ser humano posee una dignidad inalienable es una verdad que responde a la naturaleza humana m\u00e1s all\u00e1 de cualquier cambio cultural\u00bb. En realidad, concluye el Papa Francisco, \u00abel ser humano tiene la misma dignidad inviolable en cualquier \u00e9poca de la historia y nadie puede sentirse autorizado por las circunstancias a negar esta convicci\u00f3n o a no obrar en consecuencia\u00bb. En este horizonte, su enc\u00edclica Fratelli tutti constituye ya una especie de Carta Magna de las tareas actuales para salvaguardar y promover la dignidad humana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una aclaraci\u00f3n fundamental&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">7. Aunque en la actualidad existe un consenso bastante general sobre la importancia e incluso el alcance normativo de la dignidad y el valor \u00fanico y trascendente de todo ser humano, la expresi\u00f3n \u201cdignidad humana\u201d a menudo corre el riesgo de prestarse a muchos significados y, por tanto, a posibles malentendidos y \u00abcontradicciones que nos llevan a preguntarnos si verdaderamente la igual dignidad de todos los seres humanos [\u2026], [sea] reconocida, respetada, protegida y promovida en todas las circunstancias\u00bb. Todo esto nos lleva a reconocer la posibilidad de una cu\u00e1druple distinci\u00f3n del concepto de dignidad: dignidad ontol\u00f3gica, dignidad moral, dignidad social y finalmente dignidad existencial. El sentido m\u00e1s importante permanece, como se ha argumentado hasta ahora, el vinculado a la dignidad ontol\u00f3gica que corresponde a la persona como tal por el mero hecho de existir y haber sido querida, creada y amada por Dios. Esta dignidad no puede ser nunca eliminada y permanece v\u00e1lida m\u00e1s all\u00e1 de toda circunstancia en la que pueden encontrarse los individuos. Cuando se habla de la dignidad moral se refiere, como se acaba de considerar, al ejercicio de la libertad por parte de la criatura humana. Esta \u00faltima, aunque dotada de conciencia, permanece siempre abierta a la posibilidad de actuar contra ella. Al hacerlo, el ser humano se comporta de un modo que \u201cno es digno\u201d de su naturaleza de criatura amada por Dios y llamada a amar a los otros. Pero esta posibilidad existe. Y no s\u00f3lo eso. La historia nos atestigua que el ejercicio de la libertad contra la ley del amor revelada por el Evangelio puede alcanzar cotas incalculables de mal infligido a los otros. Cuando esto sucede, nos encontramos ante personas que parecen haber perdido todo rastro de humanidad, todo rastro de dignidad. A este respecto, la distinci\u00f3n introducida aqu\u00ed nos ayuda a discernir con precisi\u00f3n entre el aspecto de la dignidad moral, que de hecho puede \u201cperderse\u201d, y el aspecto de la dignidad ontol\u00f3gica que nunca puede ser anulada. Y es precisamente en raz\u00f3n de esta&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Perspectivas b\u00edblicas&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">11.&nbsp;La Revelaci\u00f3n b\u00edblica ense\u00f1a que todos los seres humanos poseen una dignidad intr\u00ednseca porque han sido creados a imagen y semejanza de Dios: \u00abDijo Dios: \u201cHagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza\u201d&nbsp;[\u2026]&nbsp;Y cre\u00f3 Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo cre\u00f3, var\u00f3n y mujer los cre\u00f3\u00bb (<em>Gen&nbsp;<\/em>1, 2627). La humanidad tiene una cualidad espec\u00edfica que la hace no reducible a la pura materialidad. La \u201cimagen\u201d no define el alma o las capacidades intelectuales, sino la dignidad del var\u00f3n y de la mujer. Ambos, en su mutua relaci\u00f3n de igualdad y amor rec\u00edproco, cumplen la funci\u00f3n de representar a Dios en el mundo y est\u00e1n llamados a cuidar y nutrir el mundo. Ser creados a imagen de Dios significa, por tanto, que poseemos un valor sagrado en nuestro interior que trasciende toda distinci\u00f3n sexual, social, pol\u00edtica, cultural y religiosa. Nuestra dignidad nos es conferida, no es pretendida ni merecida. Todo ser humano es amado y querido por Dios por s\u00ed mismo y, por tanto, es inviolable en su dignidad. En el&nbsp;<em>\u00c9xodo<\/em>, coraz\u00f3n del Antiguo Testamento, Dios se muestra como el que escucha el clamor de los pobres, ve la miseria de su pueblo, cuida de los \u00faltimos y de los oprimidos (cf.&nbsp;<em>Ex&nbsp;<\/em>3, 7; 22, 20-26). La misma ense\u00f1anza vuelve a aparecer en el C\u00f3digo Deuteron\u00f3mico (cf.&nbsp;<em>Dt&nbsp;<\/em>12-26): aqu\u00ed la ense\u00f1anza sobre los derechos se transforma en un \u201cmanifiesto\u201d de la dignidad humana, en particular a favor de la triple categor\u00eda del hu\u00e9rfano, de la viuda y del extranjero (cf.&nbsp;<em>Dt&nbsp;<\/em>24, 17). Los antiguos preceptos del&nbsp;<em>\u00c9xodo&nbsp;<\/em>son recordados y actualizados por la predicaci\u00f3n de los profetas, que representan la conciencia cr\u00edtica de Israel. Los profetas Am\u00f3s, Oseas, Isa\u00edas, Miqueas y Jerem\u00edas dedican cap\u00edtulos enteros a denunciar la injusticia. Am\u00f3s reprende amargamente la opresi\u00f3n de los pobres, la falta de reconocimiento de toda dignidad humana fundamental para los miserables (cf.&nbsp;<em>Am&nbsp;<\/em>2, 6-7; 4, 1; 5, 11-12). Isa\u00edas pronuncia una maldici\u00f3n contra quienes pisotean los derechos de los pobres, neg\u00e1ndoles toda justicia: \u00abay de los que establecen decretos inicuos, y publican prescripciones vejatorias, para oprimir a los pobres en el juicio y privar de su derecho a los humildes de mi pueblo\u00bb (<em>Is&nbsp;<\/em>10, 1-2). Esta ense\u00f1anza prof\u00e9tica se recoge en la literatura sapiencial. El&nbsp;<em>Sir\u00e1cida&nbsp;<\/em>equipara la opresi\u00f3n de los pobres con el asesinato: \u00abmata a su pr\u00f3jimo quien le roba el sustento, |quien no paga el sueldo al jornalero derrama sangre\u00bb (<em>Si&nbsp;<\/em>34, 22). En los&nbsp;<em>Salmos<\/em>, la relaci\u00f3n religiosa con Dios pasa por la defensa de los d\u00e9biles y necesitados: \u00abproteged al desvalido y al hu\u00e9rfano, haced justicia al humilde y al necesitado, defended al pobre y al indigente, sac\u00e1ndolos de las manos del culpable\u00bb (<em>Sal&nbsp;<\/em>82, 3-4).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">12. Jes\u00fas naci\u00f3 y creci\u00f3 en condiciones humildes y revel\u00f3 la dignidad de los necesitados y los trabajadores.&nbsp;A lo largo de su ministerio, Jes\u00fas afirm\u00f3 el valor y la dignidad de todos los que son portadores de la imagen de Dios, independientemente de su condici\u00f3n social y circunstancias externas. Jes\u00fas rompi\u00f3 las barreras culturales y de culto, devolviendo la dignidad a los \u201cdescartados\u201d o a los considerados al margen de la sociedad: los recaudadores de impuestos (cf.&nbsp;<em>Mt&nbsp;<\/em>9, 10-11), las mujeres (cf.&nbsp;<em>Jn&nbsp;<\/em>4, 1-42), los ni\u00f1os (cf.&nbsp;<em>Mc&nbsp;<\/em>10, 14-15), los leprosos (cf.&nbsp;<em>Mt&nbsp;<\/em>8, 2-3), los enfermos (cf.&nbsp;<em>Mc&nbsp;<\/em>1, 29-34), los extranjeros (cf.&nbsp;<em>Mt&nbsp;<\/em>25, 35), las viudas (cf.&nbsp;<em>Lc&nbsp;<\/em>7, 11-15). \u00c9l sana, alimenta, defiende, libera, salva. Se le describe como un pastor sol\u00edcito por la \u00fanica oveja perdida (cf.&nbsp;<em>Mt&nbsp;<\/em>18, 12-14). \u00c9l mismo se identifica con sus hermanos m\u00e1s peque\u00f1os: \u00abcada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, conmigo lo hicisteis\u00bb (<em>Mt&nbsp;<\/em>25, 40). En el lenguaje b\u00edblico, los \u201cpeque\u00f1os\u201d no son s\u00f3lo los ni\u00f1os por edad, sino los desvalidos, los m\u00e1s insignificantes, los marginados, los oprimidos, los descartados, los pobres, los marginados, los ignorantes, los enfermos, los degradados por los grupos dominantes. El Cristo glorioso juzgar\u00e1 en funci\u00f3n del amor al pr\u00f3jimo, que consiste en haber asistido al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado, con los que \u00e9l mismo se identifica (cf.&nbsp;<em>Mt&nbsp;<\/em>25, 34-36). Para Jes\u00fas, el bien hecho a todo ser humano, independientemente de los lazos de sangre o de religi\u00f3n, es el \u00fanico criterio de juicio. El ap\u00f3stol Pablo afirma que todo cristiano debe comportarse seg\u00fan las exigencias de la dignidad y el respeto de los derechos de todos los seres humanos (cf.&nbsp;<em>Rm&nbsp;<\/em>13,8-10), seg\u00fan el mandamiento nuevo de la caridad (cf.&nbsp;<em>1 Co&nbsp;<\/em>13, 1-13).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">13. El desarrollo del pensamiento cristiano estimul\u00f3 y acompa\u00f1\u00f3 posteriormente el progreso de la reflexi\u00f3n humana sobre el tema de la dignidad. La antropolog\u00eda cristiana cl\u00e1sica, basada en la gran tradici\u00f3n de los Padres de la Iglesia, puso de relieve la doctrina del ser humano creado a imagen y semejanza de Dios y su papel singular en la creaci\u00f3n. El pensamiento cristiano medieval, escrutando cr\u00edticamente el legado del pensamiento filos\u00f3fico antiguo, lleg\u00f3 a una s\u00edntesis de la noci\u00f3n de persona, reconociendo el fundamento metaf\u00edsico de su dignidad, como atestiguan las siguientes palabras de santo Tom\u00e1s de Aquino: \u00abpersona significa lo que en toda naturaleza es perfect\u00edsimo, lo que subsiste en la naturaleza racional\u00bb. Esta dignidad ontol\u00f3gica, en su manifestaci\u00f3n privilegiada a trav\u00e9s de la libre acci\u00f3n humana, fue subrayada m\u00e1s tarde sobre todo por el humanismo cristiano del Renacimiento. Incluso en la visi\u00f3n de pensadores modernos, como Descartes y Kant, que cuestionaron algunos de los fundamentos de la antropolog\u00eda cristiana tradicional, se perciben con fuerza los ecos de la Revelaci\u00f3n. A partir de algunas reflexiones filos\u00f3ficas m\u00e1s recientes sobre el estatuto de la subjetividad te\u00f3rica y pr\u00e1ctica, la reflexi\u00f3n cristiana ha llegado despu\u00e9s a acentuar a\u00fan m\u00e1s la profundidad del concepto de dignidad, alcanzando en el siglo XX una perspectiva original, como por ejemplo la del personalismo. Esta perspectiva no s\u00f3lo retoma la cuesti\u00f3n de la subjetividad, sino que la profundiza en la direcci\u00f3n de la intersubjetividad y de las relaciones que unen a las personas humanas entre s\u00ed. La propuesta antropol\u00f3gica cristiana y contempor\u00e1nea tambi\u00e9n se ha enriquecido con el pensamiento procedente de esta \u00faltima visi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los tiempos defensa de los d\u00e9biles y necesitados: \u00abproteged al desvalido y al hu\u00e9rfano, haced justicia al humilde y al necesitado, defended al pobre y al indigente, sac\u00e1ndolos de las manos del culpable\u00bb (Sal 82, 3-4).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los tiempos actuales&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">14. En nuestros d\u00edas, el t\u00e9rmino \u201cdignidad\u201d viene utilizado principalmente para destacar el car\u00e1cter singular de la persona humana, inconmensurable con respecto a los dem\u00e1s seres del universo. Dentro de este horizonte, se entiende la forma en que se utiliza el t\u00e9rmino dignidad en la Declaraci\u00f3n de las Naciones Unidas de 1948, donde se habla de \u00abla dignidad intr\u00ednseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana\u00bb. S\u00f3lo este car\u00e1cter inalienable de la dignidad humana permite hablar de los derechos del hombre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">15. Para aclarar a\u00fan m\u00e1s el concepto de dignidad, es importante se\u00f1alar que la dignidad no es concedida a la persona por otros seres humanos, sobre la base de determinados dones y cualidades, de modo que podr\u00eda ser eventualmente retirada. Si la dignidad le fuese concedida a la persona por otros seres humanos, entonces se dar\u00eda de manera condicional y alienable, y el significado mismo de la dignidad (por muy digno de gran respeto que sea) quedar\u00eda expuesto al riesgo de ser abolido. En realidad, la dignidad es intr\u00ednseca a la persona, no conferida a posteriori, previa a todo reconocimiento y no puede perderse. Por consiguiente, todos los seres humanos poseen la misma e intr\u00ednseca dignidad, independientemente del hecho sean o no capaces de expresarla adecuadamente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">16. Por ello, el Concilio Vaticano II habla de la \u00abexcelsa dignidad de la persona humana, de su superioridad sobre las cosas y de sus derechos y deberes universales e inviolables\u00bb. Como recuerda el incipit de la Declaraci\u00f3n conciliar Dignitatis Humanae, \u00ablos hombres de nuestro tiempo se hacen cada vez m\u00e1s conscientes de la dignidad de la persona humana, y aumenta el n\u00famero de aquellos que exigen que los hombres en su actuaci\u00f3n gocen y usen del propio criterio y libertad responsables, guiados por la conciencia del deber y no movidos por la coacci\u00f3n\u00bb. Esta libertad de pensamiento y de conciencia, tanto individual como comunitaria, est\u00e1 basada sobre el reconocimiento de la dignidad humana \u00abtal como se la conoce por la palabra revelada de Dios y por la misma raz\u00f3n natural\u00bb. El mismo magisterio eclesial ha madurado, cada vez con m\u00e1s plenitud, el significado de esta dignidad, junto con las exigencias e implicaciones relacionadas con ella, llegando a la comprensi\u00f3n de que la dignidad de todo ser humano es tal m\u00e1s all\u00e1 de toda circunstancia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">2. La Iglesia anuncia, promueve y se hace garante de la dignidad humana&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">17. La Iglesia proclama la igual dignidad de todos los seres humanos, independientemente de su condici\u00f3n de vida o de su calidad. Este anuncio se apoya sobre una triple convicci\u00f3n que, a la luz de la fe cristiana, confiere un valor inconmensurable a la dignidad humana y refuerza sus exigencias intr\u00ednsecas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una imagen de Dios indeleble&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">18. Antes que nada, seg\u00fan la Revelaci\u00f3n, la dignidad del ser humano proviene del amor de su Creador, que ha impreso en \u00e9l los rasgos indelebles de su imagen (cf. Gn 1, 26), llam\u00e1ndolo a conocerlo, a amarlo y a vivir en una relaci\u00f3n de alianza con Dios mismo y de fraternidad, justicia y paz con todos los dem\u00e1s hombres y mujeres. En esta visi\u00f3n, la dignidad se refiere no s\u00f3lo al alma, sino a la persona como unidad inseparable, y por tanto tambi\u00e9n inherente a su cuerpo, que a su manera participa del ser imagen de Dios de la persona humana y est\u00e1 llamado tambi\u00e9n a compartir la gloria del alma en la bienaventuranza divina.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cristo eleva la dignidad del hombre&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">19. Una segunda convicci\u00f3n procede del hecho que la dignidad de la persona humana se revel\u00f3 en su plenitud cuando el Padre envi\u00f3 su Hijo que asumi\u00f3 plenamente la existencia humana: \u00abel Hijo de Dios, en el misterio de la Encarnaci\u00f3n, confirm\u00f3 la dignidad del cuerpo y del alma que constituyen el ser humano\u00bb. As\u00ed, al unirse en cierto modo a cada ser humano por su encarnaci\u00f3n, Jesucristo confirm\u00f3 que todo ser humano posee una dignidad inestimable, por el mero hecho de pertenecer a la misma comunidad humana, y que esta dignidad no puede perderse jam\u00e1s. Proclamando que el Reino de Dios pertenece a los pobres, a los humildes, a quienes son despreciados, a los que sufren en el cuerpo y en el esp\u00edritu; curando todo tipo de enfermedades y dolencias, incluso las m\u00e1s deshumanizadoras como la lepra; afirmando que lo que se hace a estas personas se le hace a \u00e9l, porque \u00e9l est\u00e1 presente en esas personas, Jes\u00fas aport\u00f3 la gran novedad del reconocimiento de la dignidad de toda persona, y tambi\u00e9n, y sobre todo, de aquellas personas que eran calificadas de \u201cindignas\u201d. Este nuevo principio de la historia humana, por el que el ser humano es m\u00e1s \u201cdigno\u201d de respeto y amor cuanto m\u00e1s d\u00e9bil, miserable y sufriente, hasta el punto de perder la propia \u201cfigura\u201d humana, ha cambiado la faz del mundo, dando lugar a instituciones que se ocupan de personas en condiciones inhumanas: los neonatos abandonados, los hu\u00e9rfanos, los ancianos en soledad, los enfermos mentales, personas con enfermedades incurables o graves malformaciones y aquellos que viven en la calle.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una vocaci\u00f3n a la plenitud de la dignidad&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">20. La tercera convicci\u00f3n se refiere al destino \u00faltimo del ser humano: tras la creaci\u00f3n y la encarnaci\u00f3n, la resurrecci\u00f3n de Cristo nos revela un ulterior aspecto de la dignidad humana. En efecto, \u00abla raz\u00f3n m\u00e1s alta de la dignidad humana consiste en la vocaci\u00f3n del hombre a la uni\u00f3n con Dios\u00bb, destinada a durar por siempre. De este modo, \u00abla dignidad [de la vida humana] no s\u00f3lo est\u00e1 ligada a sus or\u00edgenes, a su procedencia divina, sino tambi\u00e9n a su fin, a su destino de comuni\u00f3n con Dios en su conocimiento y amor. A la luz de esta verdad san Ireneo precisa y completa su exaltaci\u00f3n del hombre: \u201cel hombre que vive\u201d es \u201cgloria de Dios\u201d pero \u201cla vida del hombre consiste en la visi\u00f3n de Dios\u201d\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">21. Por consiguiente, la Iglesia cree y afirma que todos los seres humanos, creados a imagen y semejanza de Dios y recreados en el Hijo hecho hombre, crucificado y resucitado, est\u00e1n llamados a crecer bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo para reflejar la gloria del Padre, en aquella misma imagen, participando de la vida eterna (cf. Jn 10, 15-16.17, 22-24; 2 Cor 3, 18; Ef 1, 3-14). En efecto, \u00abla Revelaci\u00f3n [\u2026] manifiesta la dignidad de la persona humana en toda su amplitud\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un compromiso con la propia libertad&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">22. Aunque cada ser humano posee una dignidad inalienable e intr\u00ednseca desde el principio de su existencia como don irrevocable, depende de su decisi\u00f3n libre y responsable expresarla y manifestarla en plenitud o empa\u00f1arla. Algunos Padres de la Iglesia \u2013 como san Ireneo o san Juan Damasceno \u2013 establecieron una distinci\u00f3n entre la imagen y la semejanza de las que habla el G\u00e9nesis, permitiendo as\u00ed una visi\u00f3n din\u00e1mica de la propia dignidad humana: la imagen de Dios se conf\u00eda a la libertad del ser humano para que, bajo la gu\u00eda y la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, crezca su semejanza con Dios y cada persona alcance su m\u00e1xima dignidad. Cada persona est\u00e1 llamada a manifestar en el plano existencial y moral el horizonte ontol\u00f3gico de su dignidad, en la medida en que con su propia libertad se orienta hacia el verdadero bien, como respuesta al amor de Dios. As\u00ed, en la medida en que ha sido creada a imagen de Dios, por una parte, la persona humana nunca pierde su dignidad y nunca deja de estar llamada a abrazar libremente el bien; por otra parte, en la medida en que la persona humana responde al bien, su dignidad puede manifestarse, crecer y madurar libre, din\u00e1mica y progresivamente. Esto significa que tambi\u00e9n el ser humano debe esforzarse por vivir a la altura de su dignidad. Se comprende entonces en qu\u00e9 sentido el pecado puede herir y ensombrecer la dignidad humana, como acto contrario a ella, pero, al mismo tiempo, que nunca puede borrar el hecho que el ser humano ha sido creado a imagen de Dios. La fe, por tanto, contribuye decisivamente a ayudar a la raz\u00f3n en su percepci\u00f3n de la dignidad humana, y a acoger, consolidar y clarificar sus rasgos esenciales, como ha se\u00f1alado Benedicto XVI: \u00absin la ayuda correctora de la religi\u00f3n, la raz\u00f3n puede ser tambi\u00e9n presa de distorsiones, como cuando es manipulada por las ideolog\u00edas o se aplica de forma parcial en detrimento de la consideraci\u00f3n plena de la dignidad de la persona humana. Despu\u00e9s de todo, dicho abuso de la raz\u00f3n fue lo que provoc\u00f3 la trata de esclavos en primer lugar y otros muchos males sociales, en particular la difusi\u00f3n de las ideolog\u00edas totalitarias del siglo XX\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">3. La dignidad, fundamento de los derechos y de los deberes humanos&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">23. Como ya record\u00f3 el Papa Francisco, \u00aben la cultura moderna, la referencia m\u00e1s cercana al principio de la dignidad inalienable de la persona es la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos del Hombre, que san Juan Pablo II defini\u00f3 \u201cpiedra miliar puesta en el largo y dif\u00edcil camino del g\u00e9nero humano\u201d, y como \u201cuna de las m\u00e1s altas expresiones de la conciencia humana\u201d\u00bb. Para resistir a los intentos de alterar o eliminar el significado profundo de esa Declaraci\u00f3n, vale la pena recordar algunos principios esenciales que deben siempre respetarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El respeto incondicionado de la dignidad humana&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">24. En primer lugar, aunque cada vez hay m\u00e1s conciencia de la cuesti\u00f3n de la dignidad humana, sigue habiendo hoy muchos malentendidos sobre el concepto de dignidad, que distorsionan su significado. Algunos proponen que es mejor utilizar la expresi\u00f3n \u201cdignidad personal\u201d (y derechos \u201cde la persona\u201d) en lugar de \u201cdignidad humana\u201d (y derechos \u201cdel hombre\u201d), porque entienden por persona s\u00f3lo \u201cun ser capaz de razonar\u201d. En consecuencia, sostienen que la dignidad y los derechos se infieren de la capacidad de conocimiento y libertad, de las que no todos los seres humanos est\u00e1n dotados. As\u00ed pues, el ni\u00f1o no nacido no tendr\u00eda dignidad personal, ni el anciano incapacitado, ni los discapacitados mentales. La Iglesia, por el contrario, insiste en el hecho de que la dignidad de toda persona humana, precisamente porque es intr\u00ednseca, permanece \u201cm\u00e1s all\u00e1 de toda circunstancia\u201d, y su reconocimiento no puede depender, en modo alguno, del juicio sobre la capacidad de una persona para comprender y actuar libremente. De lo contrario, la dignidad no ser\u00eda como tal inherente a la persona, independiente de sus condicionamientos y, por tanto, merecedora de un respeto incondicional. S\u00f3lo mediante el reconocimiento de la dignidad intr\u00ednseca del ser humano, que nunca puede perderse, desde la concepci\u00f3n hasta la muerte natural, puede garantizarse a esta cualidad un fundamento inviolable y seguro. Sin referencia ontol\u00f3gica alguna, el reconocimiento de la dignidad humana oscilar\u00eda a merced de valoraciones diversas y arbitrarias. La \u00fanica condici\u00f3n, por tanto, para que pueda hablarse de dignidad por s\u00ed misma inherente a la persona es que \u00e9sta pertenezca a la especie humana, por lo que \u00ablos derechos de la persona son los derechos humanos\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una referencia objetiva para la libertad humana&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">25. En segundo lugar, a veces tambi\u00e9n se abusa del concepto de dignidad humana para justificar una multiplicaci\u00f3n arbitraria de nuevos derechos, muchos de los cuales suelen ser contrarios a los definidos originalmente y no pocas veces se ponen en contradicci\u00f3n con el derecho fundamental a la vida, como si hubiera que garantizar la capacidad de expresar y realizar cada preferencia individual o deseo subjetivo. La dignidad se identifica entonces con una libertad aislada e individualista, que pretende imponer como \u201cderechos\u201d, garantizados y financiados por la comunidad, ciertos deseos y preferencias que son subjetivas. Pero la dignidad humana no puede basarse en est\u00e1ndares meramente individuales ni identificarse \u00fanicamente con el bienestar psicof\u00edsico del individuo. Al contrario, la defensa de la dignidad del ser humano se fundamenta en las exigencias constitutivas de la naturaleza humana, que no dependen ni de la arbitrariedad individual ni del reconocimiento social. Los deberes que se derivan del reconocimiento de la dignidad del otro y los correspondientes derechos que de ello se derivan tienen, por tanto, un contenido concreto y objetivo, basado en la naturaleza humana com\u00fan Sin esa referencia objetiva, el concepto de dignidad queda sometido de hecho a las m\u00e1s diversas arbitrariedades, as\u00ed como a los intereses de poder.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La estructura relacional de la persona humana&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">26. La dignidad de la persona humana, a la luz del car\u00e1cter relacional de la persona, ayuda tambi\u00e9n a superar la perspectiva reductiva de una libertad autorreferencial e individualista, que pretende crear los propios valores prescindiendo de las normas objetivas del bien y de la relaci\u00f3n con los dem\u00e1s seres vivos. Cada vez m\u00e1s, de hecho, se corre el riesgo de restringir la dignidad humana a la capacidad de decidir discrecionalmente sobre uno mismo y sobre su propio destino, independientemente del de los dem\u00e1s, sin tener en cuenta la pertenencia a la comunidad humana. En esta concepci\u00f3n tan err\u00f3nea de la libertad, los deberes y los derechos no pueden reconocerse mutuamente para que cuidemos unos de otros. En realidad, como recuerda san Juan Pablo II, la libertad es puesta \u00abal servicio de la persona y de su realizaci\u00f3n mediante el don de s\u00ed misma y la acogida del otro. Sin embargo, cuando la libertad es absolutizada en clave individualista, se vac\u00eda de su contenido original y se contradice en su misma vocaci\u00f3n y dignidad\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">27. As\u00ed pues, la dignidad del ser humano incluye tambi\u00e9n la capacidad, inherente a la propia naturaleza humana, de asumir obligaciones hacia los otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">28. La diferencia entre el ser humano y el resto de los otros seres vivos, que resalta gracias al concepto de dignidad, no debe hacernos olvidar la bondad de los dem\u00e1s seres creados, que existen no s\u00f3lo en funci\u00f3n del ser humano, sino tambi\u00e9n con un valor propio y, por tanto, como dones que le han sido confiados para que custodiados y cultivados. As\u00ed, mientras se reserva al ser humano el concepto de dignidad, se debe afirmar al mismo tiempo la bondad creatural del resto del cosmos. Como subrayaba el Papa Francisco: \u00abPrecisamente por su dignidad \u00fanica y por estar dotado de inteligencia, el ser humano est\u00e1 llamado a respetar lo creado con sus leyes internas [\u2026]: \u201cToda criatura posee su bondad y su perfecci\u00f3n propias [\u2026] Las distintas criaturas, queridas en su ser propio, reflejan, cada una a su manera, un rayo de la sabidur\u00eda y de la bondad infinitas de Dios. Por esto, el hombre debe respetar la bondad propia de cada criatura para evitar un uso desordenado de las cosas\u201d\u00bb. Todav\u00eda m\u00e1s, \u00abhoy nos vemos obligados a reconocer que s\u00f3lo es posible sostener un \u201cantropocentrismo situado\u201d. Es decir, reconocer que la vida humana es incomprensible e insostenible sin las dem\u00e1s criaturas\u00bb. Desde esta perspectiva, \u00abno es irrelevante para nosotros que desaparezcan tantas especies, que la crisis clim\u00e1tica ponga en riesgo la vida de tantos seres\u00bb. Pertenece, de hecho, a la dignidad del hombre el cuidado del ambiente, teniendo en cuenta en particular aquella ecolog\u00eda humana que preserva su misma existencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La liberaci\u00f3n del ser humano de condicionamientos morales y sociales&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">29. Estos requisitos previos b\u00e1sicos, por muy necesarios que sean, no bastan para garantizar el crecimiento de una persona en coherencia con su dignidad. Aun cuando \u00abDios ha creado al hombre racional confiri\u00e9ndole la dignidad de una persona dotada de la iniciativa y del dominio de sus actos\u00bb en vista del bien, el libre albedr\u00edo con frecuencia prefiere el mal al bien. Por eso la libertad humana necesita a su vez ser liberada. En la carta a los G\u00e1latas, \u00abpara la libertad nos ha liberado Cristo\u00bb (Gal 5, 1), san Pablo recuerda la tarea propia de cada cristiano, sobre cuyos hombros descansa una responsabilidad de liberaci\u00f3n que se extiende al mundo entero (cf. Rm 8,19ss). Se trata de una liberaci\u00f3n que, desde el coraz\u00f3n de cada persona est\u00e1 llamada a difundirse y a manifestar su fuerza humanizadora en todas las relaciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">30. La libertad es un don maravilloso de Dios. Incluso cuando nos atrae con su gracia, Dios lo hace de tal manera que nuestra libertad nunca se ve violentada. Por eso, ser\u00eda un grave error pensar que, lejos de Dios y de su ayuda, podemos ser m\u00e1s libres y, en consecuencia, sentirnos m\u00e1s dignos. Desvinculada de su Creador, nuestra libertad s\u00f3lo puede debilitarse y oscurecerse. Lo mismo ocurre si la libertad se imagina como independiente de cualquier referencia que no sea ella misma y se percibe como una amenaza cualquier relaci\u00f3n con una verdad precedente. Como consecuencia, tambi\u00e9n fracasar\u00e1 el respeto por la libertad y la dignidad de los dem\u00e1s. As\u00ed lo explic\u00f3 el Papa Benedicto XVI: \u00abuna voluntad que se cree radicalmente incapaz de buscar la verdad y el bien no tiene razones objetivas y motivos para obrar, sino aquellos que provienen de sus intereses moment\u00e1neos y pasajeros; no tiene una \u201cidentidad\u201d que custodiar y construir a trav\u00e9s de las opciones verdaderamente libres y conscientes. No puede, pues, reclamar el respeto por parte de otras \u201cvoluntades\u201d, que tambi\u00e9n est\u00e1n desconectadas de su ser m\u00e1s profundo, y que pueden hacer prevalecer otras \u201crazones\u201d o incluso ninguna \u201craz\u00f3n\u201d. La ilusi\u00f3n de encontrar en el relativismo moral la clave para una pac\u00edfica convivencia, es en realidad el origen de la divisi\u00f3n y negaci\u00f3n de la dignidad de los seres humanos\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">31. Adem\u00e1s, no ser\u00eda realista afirmar una libertad abstracta, libre de cualquier condicionamiento, contexto o l\u00edmite. Por el contrario, \u00abel recto ejercicio de la libertad personal exige unas determinadas condiciones de orden econ\u00f3mico, social, jur\u00eddico, pol\u00edtico y cultural\u00bb, que a menudo no se cumplen. En este sentido, podemos decir que unos son m\u00e1s \u201clibres\u201d que otros. El Papa Francisco se ha detenido especialmente en este punto: \u00abalgunos nacen en familias de buena posici\u00f3n econ\u00f3mica, reciben buena educaci\u00f3n, crecen bien alimentados, o poseen naturalmente capacidades destacadas. Ellos seguramente no necesitar\u00e1n un Estado activo y s\u00f3lo reclamar\u00e1n libertad. Pero evidentemente no cabe la misma regla para una persona con discapacidad, para alguien que naci\u00f3 en un hogar extremadamente pobre, para alguien que creci\u00f3 con una educaci\u00f3n de baja calidad y con escasas posibilidades de curar adecuadamente sus enfermedades. Si la sociedad se rige primariamente por los criterios de la libertad de mercado y de la eficiencia, no hay lugar para ellos, y la fraternidad ser\u00e1 una expresi\u00f3n rom\u00e1ntica m\u00e1s\u00bb. Por lo tanto, es indispensable comprender que \u00abla liberaci\u00f3n de las injusticias promueve la libertad y la dignidad humana\u00bb en todos los niveles y relaciones de las acciones humanas. Para que sea posible una aut\u00e9ntica libertad \u00abtenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos\u00bb. An\u00e1logamente, la libertad se ve frecuentemente oscurecida por numerosos condicionamientos psicol\u00f3gicos, hist\u00f3ricos, sociales, educativos y culturales. La libertad real e hist\u00f3rica siempre necesita ser \u201cliberada\u201d. Y se deber\u00e1, tambi\u00e9n, reafirmar el derecho fundamental a la libertad religiosa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">32. Al mismo tiempo, es evidente que la historia de la humanidad muestra un progreso en la comprensi\u00f3n de la dignidad y la libertad de las personas, no sin sombras y peligros de involuci\u00f3n. Testigo de ello es la creciente aspiraci\u00f3n \u2013 tambi\u00e9n por influencia cristiana, que sigue siendo fermento incluso en una sociedad cada vez m\u00e1s secularizada \u2013 a erradicar el racismo, la esclavitud y la marginaci\u00f3n de mujeres, ni\u00f1os, enfermos y personas con discapacidad. Pero este arduo camino dista mucho de haber terminado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">4. Algunas violaciones graves de la dignidad humana&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">33. A la luz de las reflexiones hechas hasta ahora sobre la centralidad de la dignidad humana, esta \u00faltima secci\u00f3n de la Declaraci\u00f3n aborda algunas violaciones concretas y graves de la misma. Lo hace con el esp\u00edritu propio del magisterio de la Iglesia, que ha encontrado su expresi\u00f3n plena en el magisterio de los \u00faltimos Pont\u00edfices, como ya se ha recordado. Por ejemplo el Papa Francisco, por una parte, no se cansa de pedir el respeto de la dignidad humana: \u00abtodo ser humano tiene derecho a vivir con dignidad y a desarrollarse integralmente, y ese derecho b\u00e1sico no puede ser negado por ning\u00fan pa\u00eds. Lo tiene aunque sea poco eficiente, aunque haya nacido o crecido con limitaciones. Porque eso no menoscaba su inmensa dignidad como persona humana, que no se fundamenta en las circunstancias sino en el valor de su ser. Cuando este principio elemental no queda a salvo, no hay futuro ni para la fraternidad ni para la sobrevivencia de la humanidad\u00bb. Por otra parte, no deja nunca de se\u00f1alar a todos las violaciones concretas de la dignidad humana en nuestro tiempo, llamando a todos y cada uno a una sacudida de responsabilidad y de compromiso activo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">34. Queriendo se\u00f1alar algunas de las muchas violaciones de la dignidad humana en nuestro mundo contempor\u00e1neo, podemos recordar lo que el Concilio Vaticano II ense\u00f1\u00f3 a este respecto. Hay que reconocer que se opone a la dignidad humana \u00abcuanto atenta contra la vida \u2013 homicidios de cualquier clase, genocidios, aborto, eutanasia y el mismo suicidio deliberado\u00bb. Atenta adem\u00e1s contra nuestra dignidad \u00abcuanto viola la integridad de la persona humana, como, por ejemplo, las mutilaciones, las torturas morales o f\u00edsicas, los conatos sistem\u00e1ticos para dominar la mente ajena\u00bb. Y finalmente \u00abcuanto ofende a la dignidad humana, como son las condiciones infrahumanas de vida, las detenciones arbitrarias, las deportaciones, la esclavitud, la prostituci\u00f3n, la trata de blancas y de j\u00f3venes; o las condiciones laborales degradantes, que reducen al operario al rango de mero instrumento de lucro, sin respeto a la libertad y a la responsabilidad de la persona humana\u00bb. Ser\u00e1 necesario tambi\u00e9n mencionar aqu\u00ed el tema de la pena de muerte: tambi\u00e9n esta \u00faltima viola la dignidad inalienable de toda persona humana m\u00e1s all\u00e1 de cualquier circunstancia. Por el contrario, hay que reconocer que \u00abel firme rechazo de la pena de muerte muestra hasta qu\u00e9 punto es posible reconocer la inalienable dignidad de todo ser humano y aceptar que tenga un lugar en este universo. Ya que, si no se lo niego a<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">36. Uno de los fen\u00f3menos que m\u00e1s contribuye a negar la dignidad de tantos seres humanos es la pobreza extrema, ligada a la desigual distribuci\u00f3n de la riqueza. Como ya fue subrayado por san Juan Pablo II, \u00abuna de las mayores injusticias del mundo contempor\u00e1neo consiste precisamente en esto: en que son relativamente pocos los que poseen mucho, y muchos los que no poseen casi nada. Es la injusticia de la mala distribuci\u00f3n de los bienes y servicios destinados originariamente a todos.\u00bb. Adem\u00e1s, ser\u00eda ilusorio hacer una distinci\u00f3n superficial entre \u201cPa\u00edses ricos\u201d y \u201cPa\u00edses pobres\u201d. Benedicto XVI ya reconoci\u00f3, de hecho, que \u00abla riqueza mundial crece en t\u00e9rminos absolutos, pero aumentan tambi\u00e9n las desigualdades. En los pa\u00edses ricos, nuevas categor\u00edas sociales se empobrecen y nacen nuevas pobrezas. En las zonas m\u00e1s pobres, algunos grupos gozan de un tipo de superdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora. Se sigue produciendo \u201cel esc\u00e1ndalo de las disparidades hirientes\u201d\u00bb, donde la dignidad de los pobres es doblemente negada, tanto por la falta de recursos disponibles para satisfacer sus necesidades b\u00e1sicas, como por la indiferencia con que son tratados por quienes viven junto a ellos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">37. Por tanto, con el Papa Francisco hay que concluir que \u00abaument\u00f3 la riqueza, pero con inequidad, y as\u00ed lo que ocurre es que \u201cnacen nuevas pobrezas\u201d. Cuando dicen que el mundo moderno redujo la pobreza, lo hacen midi\u00e9ndola con criterios de otras \u00e9pocas no comparables con la realidad actual\u00bb. Como resultado, la pobreza se extiende \u00abde m\u00faltiples maneras, como en la obsesi\u00f3n por reducir los costos laborales, que no advierte las graves consecuencias que esto ocasiona, porque el desempleo que se produce tiene como efecto directo expandir las fronteras de la pobreza\u00bb. Entre estos \u00abdestructores efectos del Imperio del dinero\u00bb, se debe reconocer che \u00abno existe peor pobreza que aquella que priva del trabajo y de la dignidad del trabajo\u00bb. Si algunos nacen en un pa\u00eds o en una familia donde tienen menos oportunidades de desarrollo, hay que reconocer que eso est\u00e1 re\u00f1ido con su dignidad, que es exactamente la misma que la de quienes nacen en una familia o en un pa\u00eds ricos. Todos somos responsables, aunque en diversos grados, de esta flagrante desigualdad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La guerra&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">38. Otra tragedia que niega la dignidad humana es la que provoca la guerra, hoy como en todos los tiempos: \u00abguerras, atentados, persecuciones por motivos raciales o religiosos, y tantas afrentas contra la dignidad humana [\u2026] van \u201cmultiplic\u00e1ndose dolorosamente en muchas regiones del mundo, hasta asumir las formas de la que podr\u00eda llamar una \u2018tercera guerra mundial en etapas\u2019\u201d\u00bb. Con su estela de destrucci\u00f3n y dolor, la guerra atenta contra la dignidad humana a corto y largo plazo: \u00abincluso reafirmando el derecho inalienable a la leg\u00edtima defensa, as\u00ed como la responsabilidad de proteger aquellos cuya existencia est\u00e1 amenazada, debemos admitir que la guerra siempre es una \u201cderrota de la humanidad\u201d. Ninguna guerra vale las l\u00e1grimas de una madre que ha visto a su hijo mutilado o muerto; ninguna guerra vale la p\u00e9rdida de la vida, aunque sea de una sola persona humana, ser sagrado, creado a imagen y semejanza del Creador; ninguna guerra vale el envenenamiento de nuestra Casa Com\u00fan; y ninguna guerra vale la desesperaci\u00f3n de los que est\u00e1n obligados a dejar su patria y son privados, de un momento a otro, de su casa y de todos los v\u00ednculos familiares, de amistad, sociales y culturales que se han construido, a veces a trav\u00e9s de generaciones\u00bb. Todas las guerras, por el mero hecho de contradecir la dignidad humana, son \u00abconflictos que no resolver\u00e1n los problemas, sino que los aumentar\u00e1n\u00bb. Esto es a\u00fan m\u00e1s grave en nuestra \u00e9poca, en la que se ha convertido en normal que, fuera del campo de batalla, mueran tantos civiles inocentes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">39. En consecuencia, a\u00fan hoy la Iglesia no puede dejar de hacer suyas las palabras de los Pont\u00edfices, repitiendo con san Pablo VI: \u00ab\u00a1Nunca jam\u00e1s guerra! \u00a1Nunca jam\u00e1s guerra!\u00bb, y pidiendo, junto a san Juan Pablo II, \u00aba todos en nombre de Dios y en nombre del hombre: \u00a1no mat\u00e9is! \u00a1No prepar\u00e9is a los hombres destrucciones y exterminio! \u00a1Pensad en vuestros hermanos que sufren hambre y miseria! \u00a1Respetad la dignidad y la libertad de cada uno!\u00bb. Precisamente en nuestro tiempo, \u00e9ste es el gritode la Iglesia y de toda la humanidad. Por \u00faltimo, el Papa Francisco subraya que \u00abno podemos pensar en la guerra como soluci\u00f3n, debido a que los riesgos probablemente siempre ser\u00e1n superiores a la hipot\u00e9tica utilidad que se le atribuya. Ante esta realidad, hoy es muy dif\u00edcil sostener los criterios racionales madurados en otros siglos para hablar de una posible \u201cguerra justa\u201d. \u00a1Nunca m\u00e1s la guerra!\u00bb. Como la humanidad vuelve a caer a menudo en los mismos errores del pasado, \u00abpara construir la paz es necesario salir de la l\u00f3gica de la legitimidad de la guerra\u00bb. La \u00edntima relaci\u00f3n que existe entre fe y dignidad humana hace contradictorio que se fundamente la guerra sobre convicciones religiosas: \u00abquien invoca el nombre de Dios para justificar el terrorismo, la violencia y la guerra, no sigue el camino de Dios: la guerra en nombre de la religi\u00f3n es una guerra contra la religi\u00f3n misma\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El trabajo de los emigrantes&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">40. Los emigrantes est\u00e1n entre las primeras victimas de las m\u00faltiples formas de pobreza. No es solo que su dignidad viene negada en sus pa\u00edses, sino que su misma vida es puesta en riesgo porque no tienen los medios para crear una familia, para trabajar o para alimentarse. Una vez llegados a los pa\u00edses que deber\u00edan poder recibirlos, \u00abno son considerados suficientemente dignos para participar en la vida social como cualquier otro, y se olvida que tienen la misma dignidad intr\u00ednseca de cualquier persona. [\u2026] Nunca se dir\u00e1 que no son humanos pero, en la pr\u00e1ctica, con las decisiones y el modo de tratarlos, se expresa que se los considera menos valiosos, menos importantes, menos humanos\u00bb. Por tanto, es siempre urgente recordar que \u00abtodo emigrante es una persona humana que, en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables que han de ser respetados por todos y en cualquier situaci\u00f3n\u00bb. Su acogida es una forma importante y significativa de defender \u00abla inalienable dignidad de cada persona humana m\u00e1s all\u00e1 de su origen, color o religi\u00f3n\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La trata de personas&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">41. La trata de personas tambi\u00e9n debe considerarse una grave violaci\u00f3n de la dignidad humana. Esto no constituye una novedad, pero su desarrollo adquiere dimensiones tr\u00e1gicas que est\u00e1n a la vista de todos, por lo que el Papa Francisco lo ha denunciado en t\u00e9rminos particularmente en\u00e9rgicos: \u00abreafirmo que la \u201ctrata de personas\u201d es una actividad innoble, una verg\u00fcenza para nuestras sociedades que se consideran civilizadas. \u00a1Explotadores y clientes a todos los niveles deber\u00edan hacer un serio examen de conciencia ante s\u00ed mismos y ante Dios! La Iglesia renueva hoy su fuerte llamamiento para que se defienda siempre la dignidad y la centralidad de toda persona, en el respeto de los derechos fundamentales, como destaca su doctrina social, y pide que los derechos se extiendan realmente all\u00ed donde no se los reconoce a millones de hombres y mujeres en todos los continentes. En un mundo en el que se habla mucho de derechos, \u00a1cu\u00e1ntas veces se ultraja de hecho la dignidad humana! En un mundo donde se habla tanto de derechos, parece que el dinero es el \u00fanico que los tiene. Queridos hermanos y hermanas, vivimos en un mundo donde manda el dinero. Vivimos en un mundo, en una cultura donde reina el fetichismo del dinero\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">42. Por estos motivos, la Iglesia y la humanidad no deben abandonar la lucha contra fen\u00f3menos como el \u00abcomercio de \u00f3rganos y tejidos humanos, explotaci\u00f3n sexual de ni\u00f1os y ni\u00f1as, trabajo esclavo, incluyendo la prostituci\u00f3n, tr\u00e1fico de drogas y de armas, terrorismo y crimen internacional organizado. Es tal la magnitud de estas situaciones y el grado de vidas inocentes que va cobrando, que hemos de evitar toda tentaci\u00f3n de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias. Debemos cuidar que nuestras instituciones sean realmente efectivas en la lucha contra todos estos flagelos\u00bb. Ante formas tan diversas y brutales de negaci\u00f3n de la dignidad humana, es necesario ser cada vez m\u00e1s conscientes de que \u00abla trata de personas es un crimen contra la humanidad\u00bb. Niega en sustancia la dignidad humana al menos de dos formas: \u00abdesfigura&nbsp;&nbsp;la humanidad de la v\u00edctima, ofendiendo su libertad y su dignidad. Pero, al mismo tiempo, deshumaniza a quienes la llevan a cabo\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los abusos sexuales&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">43. La profunda dignidad inherente al ser humano en su totalidad de mente y cuerpo nos permite comprender tambi\u00e9n por qu\u00e9 todo abuso sexual deja profundas cicatrices en el coraz\u00f3n de quienes lo sufren: \u00e9stos est\u00e1n, de hecho, heridos en su dignidad humana. Se trata de \u00absufrimientos que pueden llegar a durar toda la vida y a los que ning\u00fan arrepentimiento puede poner remedio. Este fen\u00f3meno est\u00e1 muy difundido en la sociedad, afecta tambi\u00e9n a la Iglesia y representa un serio obst\u00e1culo para su misi\u00f3n\u00bb. De ah\u00ed su inquebrantable compromiso de poner fin a cualquier tipo de abuso, empezando desde dentro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las violencias contra las mujeres&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">44. Las violencias contra las mujeres es un esc\u00e1ndalo global, cada vez m\u00e1s reconocido. Aunque de palabra se reconoce la igual dignidad de la mujer, en algunos pa\u00edses las desigualdades entre mujeres y varones son muy graves e incluso en los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados y democr\u00e1ticos la realidad social concreta atestigua que a menudo no se reconoce a la mujer la misma dignidad que al var\u00f3n. El Papa Francisco subraya este hecho cuando afirma que \u00abla organizaci\u00f3n de las sociedades en todo el mundo todav\u00eda est\u00e1 lejos de reflejar con claridad que las mujeres tienen exactamente la misma dignidad e id\u00e9nticos derechos que los varones. Se afirma algo con las palabras, pero las decisiones y la realidad gritan otro mensaje. Es un hecho que \u201cdoblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusi\u00f3n, maltrato y violencia, porque frecuentemente se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos\u201d\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">45. Ya san Juan Pablo II reconoc\u00eda que \u00aba\u00fan queda mucho por hacer para que el ser mujer y madre no comporte una discriminaci\u00f3n. Es urgente alcanzar en todas partes la efectiva igualdad de los derechos de la persona y por tanto igualdad de salario respecto a igualdad de trabajo, tutela de la trabajadora-madre, justas promociones en la carrera, igualdad de los esposos en el derecho de familia, reconocimiento de todo lo que va unido a los derechos y deberes del ciudadano en un r\u00e9gimen democr\u00e1tico\u00bb. Las desigualdades en estos aspectos son distintas formas de violencia. Tambi\u00e9n record\u00f3 que \u00abes hora de condenar con determinaci\u00f3n, empleando los medios legislativos apropiados de defensa, las formas de violencia sexual que con frecuencia tienen por objeto a las mujeres. En nombre del respeto de la persona no podemos adem\u00e1s no denunciar la difundida cultura hedon\u00edstica y comercial que promueve la explotaci\u00f3n sistem\u00e1tica de la sexualidad, induciendo a chicas incluso de muy joven edad a caer en los ambientes de la corrupci\u00f3n y hacer un uso mercenario de su cuerpo\u00bb. Entre las formas de violencia ejercidas contera las mujeres, \u00bfc\u00f3mo no mencionar la coacci\u00f3n al aborto, que afecta tanto a la madre como al hijo, tan a menudo para satisfacer el ego\u00edsmo de los varones? \u00bfY c\u00f3mo no mencionar tambi\u00e9n la pr\u00e1ctica de la poligamia que \u2013 como recuerda el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica \u2013 es contraria a la igual dignidad de mujeres y varones y tambi\u00e9n es contraria a \u00abal amor conyugal que es \u00fanico y exclusivo\u00bb?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">46. Es este horizonte de violencia contra las mujeres, no se condenar\u00e1 nunca de forma suficiente el fen\u00f3meno del feminicidio. En este frente, el compromiso de toda la comunidad internacional debe ser s\u00f3lido y concreto, como ha reiterado el Papa Francisco: \u00abel amor a Mar\u00eda nos tiene que ayudar a generar actitudes de reconocimiento y gratitud frente a la mujer, frente a nuestras madres y abuelas que son un basti\u00f3n en la vida de nuestras ciudades. Casi siempre silenciosas llevan la vida adelante. Es el silencio y la fuerza de la esperanza. Gracias por su testimonio [\u2026] pero mirando a las madres y a las abuelas, quiero invitarlos a luchar contra una plaga que afecta a nuestro continente americano: los numerosos casos de feminicidio. Y detr\u00e1s de tantas paredes. Los invito a luchar contra esta fuente de sufrimiento pidiendo que se promueva una legislaci\u00f3n y una cultura de repudio a toda forma de violencia\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El aborto&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">47. La Iglesia no cesa de recordar que \u00abla dignidad de todo ser humano tiene un car\u00e1cter intr\u00ednseco y vale desde el momento de su concepci\u00f3n hasta su muerte natural. Precisamente la afirmaci\u00f3n de tal dignidad es el presupuesto irrenunciable para la tutela de una existencia personal y social, y tambi\u00e9n la condici\u00f3n necesaria para que la fraternidad y la amistad social puedan realizarse en todos los pueblos de la tierra\u00bb. Sobre la base de este valor intangible de la vida humana, el magisterio eclesial se ha siempre pronunciado contra el aborto. Al respecto escribe san Juan Pablo II: \u00abentre todos los delitos que el hombre puede cometer contra la vida, el aborto procurado presenta caracter\u00edsticas que lo hacen particularmente grave e ignominioso [\u2026] Hoy, sin embargo, la percepci\u00f3n de su gravedad se ha ido debilitando progresivamente en la conciencia de muchos. La aceptaci\u00f3n del aborto en la mentalidad, en las costumbres y en la misma ley es se\u00f1al evidente de una peligros\u00edsima crisis del sentido moral, que es cada vez m\u00e1s incapaz de distinguir entre el bien y el mal, incluso cuando est\u00e1 en juego el derecho fundamental a la vida. Ante una situaci\u00f3n tan grave, se requiere m\u00e1s que nunca el valor de mirar de frente a la verdad y de llamar a las cosas por su nombre, sin ceder a compromisos de conveniencia o a la tentaci\u00f3n de autoenga\u00f1o. A este prop\u00f3sito resuena categ\u00f3rico el reproche del Profeta: \u201c\u00a1Ay, los que llaman al mal bien, y al bien mal!; que dan oscuridad por luz, y luz por oscuridad\u201d (Is 5, 20). Precisamente en el caso del aborto se percibe la difusi\u00f3n de una terminolog\u00eda ambigua, como la de \u201cinterrupci\u00f3n del embarazo\u201d, que tiende a ocultar su verdadera naturaleza y a atenuar su gravedad en la opini\u00f3n p\u00fablica. Quiz\u00e1s este mismo fen\u00f3meno ling\u00fc\u00edstico sea s\u00edntoma de un malestar de las conciencias. Pero ninguna palabra puede cambiar la realidad de las cosas: el aborto procurado es la eliminaci\u00f3n deliberada y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase inicial de su existencia, que va de la concepci\u00f3n al nacimiento\u00bb. Los ni\u00f1os que van a nacer \u00abson los m\u00e1s indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quit\u00e1ndoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo\u00bb. Se deber\u00e1, por tanto, afirmar con total fuerza y claridad, tambi\u00e9n en nuestro tiempo, que \u00abesta defensa de la vida por nacer est\u00e1 \u00edntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano. Supone la convicci\u00f3n de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situaci\u00f3n y en cada etapa de su desarrollo. Es un fin en s\u00ed mismo y nunca un medio para resolver otras dificultades. Si esta convicci\u00f3n cae, no quedan fundamentos s\u00f3lidos y permanentes para defender los derechos humanos, que siempre estar\u00edan sometidos a conveniencias circunstanciales de los poderosos de turno. La sola raz\u00f3n es suficiente para reconocer el valor inviolable de cualquier vida humana, pero si adem\u00e1s la miramos desde la fe, \u201ctoda violaci\u00f3n de la dignidad personal del ser humano grita venganza delante de Dios y se configura como ofensa al Creador del hombre\u201d\u00bb. Merece mencionarse aqu\u00ed el compromiso generoso y valiente de santa Teresa de Calcuta en defensa de todo concebido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La maternidad subrogada&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">48. La Iglesia, tambi\u00e9n, se posiciona en contra de la pr\u00e1ctica de la maternidad subrogada, mediante la cual el ni\u00f1o, inmensamente digno, se convierte en un mero objeto. A este respecto, las palabras del Papa Francisco son de una claridad \u00fanica: \u00abel camino hacia la paz exige el respeto de la vida, de toda vida humana, empezando por la del ni\u00f1o no nacido en el seno materno, que no puede ser suprimida ni convertirse en un producto comercial. En este sentido, considero deplorable la pr\u00e1ctica de la llamada maternidad subrogada, que ofende gravemente la dignidad de la mujer y del ni\u00f1o; y se basa en la explotaci\u00f3n de la situaci\u00f3n de necesidad material de la madre. Un hijo es siempre un don y nunca el objeto de un contrato. Por ello, hago un llamamiento para que la Comunidad internacional se comprometa a prohibir universalmente esta pr\u00e1ctica\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">49. La pr\u00e1ctica de la maternidad subrogada viola, ante todo, la dignidad del ni\u00f1o. En efecto, todo ni\u00f1o, desde el momento de su concepci\u00f3n, de su nacimiento, y luego al crecer como joven, convirti\u00e9ndose en adulto, posee una dignidad intangible que se expresa claramente, aunque de manera singular y diferenciada, en cada etapa de su vida. Por tanto, el ni\u00f1o tiene derecho, en virtud de su dignidad inalienable, a tener un origen plenamente humano y no inducido artificialmente, y a recibir el don de una vida que manifieste, al mismo tiempo, la dignidad de quien la da y de quien la recibe. El reconocimiento de la dignidad de la persona humana implica tambi\u00e9n el reconocimiento de la dignidad de la uni\u00f3n conyugal y de la procreaci\u00f3n humana en todas sus dimensiones. En este sentido, el deseo leg\u00edtimo de tener un hijo no puede convertirse en un \u201cderecho al hijo\u201d que no respete la dignidad del propio hijo como destinatario del don gratuito de la vida.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">50. La pr\u00e1ctica de la maternidad subrogada viola, al mismo tiempo, la dignidad de la propia mujer que o se ve obligada a ello o decide libremente someterse. Con esta pr\u00e1ctica, la mujer se desvincula del hijo que crece en ella y se convierte en un mero medio al servicio del beneficio o del deseo arbitrario de otros. Esto se contrapone, totalmente, con la dignidad fundamental de todo ser humano y su derecho a ser reconocido siempre por s\u00ed mismo y nunca como instrumento para otra cosa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La eutanasia y el suicidio asistido&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">51. Hay un caso particular de violaci\u00f3n de la dignidad humana, m\u00e1s silencioso pero que est\u00e1 ganando mucho terreno. Tiene la peculiaridad de utilizar un concepto err\u00f3neo de la dignidad humana para volverla contra la vida misma. Esta confusi\u00f3n, muy com\u00fan hoy en d\u00eda, sale a la luz cuando se habla de eutanasia. Por ejemplo, las leyes que reconocen la posibilidad de la eutanasia o el suicidio asistido se denominan a veces \u201cleyes de muerte digna\u201d (\u201cdeath with dignity acts\u201d). Est\u00e1 muy extendida la idea de que la eutanasia o el suicidio asistido son compatibles con el respeto a la dignidad de la persona humana. Frente a este hecho, hay que reafirmar con fuerza que el sufrimiento no hace perder al enfermo esa dignidad que le es intr\u00ednseca e inalienablemente propia, sino que puede convertirse en una oportunidad para reforzar los lazos de pertenencia mutua y tomar mayor conciencia de lo preciosa que es cada persona para el conjunto de la humanidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">52. Ciertamente, la dignidad del enfermo, en condiciones cr\u00edticas o terminales, exige que todos realicen los esfuerzos adecuados y necesarios para aliviar su sufrimiento mediante unos cuidados paliativos apropiados y evitando cualquier encarnizamiento terap\u00e9utico o intervenci\u00f3n desproporcionada. Estos cuidados responden al \u00abconstante deber de comprender las necesidades del enfermo: necesidad de asistencia, de alivio del dolor, necesidades emotivas, afectivas y espirituales\u00bb. Pero tal esfuerzo es totalmente distinto, diferente, incluso contrario a la decisi\u00f3n de eliminar la propia vida o la de los dem\u00e1s bajo el peso del sufrimiento. La vida humana, incluso en su condici\u00f3n dolorosa, es portadora de una dignidad que debe respetarse siempre, que no puede perderse y cuyo respeto permanece incondicional. En efecto, no hay condiciones en ausencia de las cuales la vida humana deje de ser digna y pueda, por tanto, suprimirse: \u00abla vida tiene la misma dignidad y el mismo valor para todos y cada uno: el respeto de la vida del otro es el mismo que se debe a la propia existencia\u00bb. Ayudar al suicida a quitarse la vida es, por tanto, una ofensa objetiva contra la dignidad de la persona que lo pide, aunque con ello se cumpliese su deseo: \u00abdebemos acompa\u00f1ar a la muerte, pero no provocar la muerte o ayudar cualquier forma de suicidio. Recuerdo que se debe privilegiar siempre el derecho al cuidado y al cuidado para todos, para que los m\u00e1s d\u00e9biles, en particular los ancianos y los enfermos, nunca sean descartados. La vida es un derecho, no la muerte, que debe ser acogida, no suministrada. Y este principio \u00e9tico concierne a todos, no solo a los cristianos o a los creyentes\u00bb. Como ya se ha dicho, la dignidad de cada persona, por d\u00e9bil o sufriente que sea, implica a la dignidad de todos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El descarte de las personas con discapacidad&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">53. Un criterio para verificar la atenci\u00f3n real a la dignidad de cada individuo es, obviamente, la atenci\u00f3n prestada a los m\u00e1s desfavorecidos. Nuestro tiempo, por desgracia, no se distingue mucho por esa atenci\u00f3n: en verdad, se est\u00e1 imponiendo una cultura del descarte. Para contrarrestar esta tendencia, merece especial atenci\u00f3n y solicitud la condici\u00f3n de quienes se encuentran en situaci\u00f3n de d\u00e9ficit f\u00edsico o ps\u00edquico. Esta condici\u00f3n de especial vulnerabilidad, tan relevante en los relatos evang\u00e9licos, cuestiona universalmente lo que significa ser una persona humana, precisamente desde un estado de deficiencia o discapacidad. La cuesti\u00f3n de la imperfecci\u00f3n humana tiene tambi\u00e9n claras implicaciones desde el punto de vista sociocultural, ya que, en algunas culturas, las personas con discapacidad sufren a veces marginaci\u00f3n, cuando no opresi\u00f3n, al ser tratadas como aut\u00e9nticos \u201cdescartados\u201d. En realidad, todo ser humano, sea cual sea su condici\u00f3n de vulnerabilidad, recibe su dignidad por el hecho mismo de ser querido y amado por Dios. Por estas razones, debe fomentarse en la medida de lo posible la inclusi\u00f3n y la participaci\u00f3n activa en la vida social y eclesial de todos aquellos que, de alguna manera, est\u00e1n marcados por la fragilidad o la discapacidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">54. En una perspectiva m\u00e1s amplia, se deber\u00e1 recordar que la \u00abcaridad, coraz\u00f3n del esp\u00edritu de la pol\u00edtica, es siempre un amor preferencial por los \u00faltimos, que est\u00e1 detr\u00e1s de todas las acciones que se realicen a su favor los pobres [\u2026] \u201cpreocuparse de la fragilidad, de la fragilidad de los pueblos y de las personas. Cuidar la fragilidad quiere decir fuerza y ternura, lucha y fecundidad, en medio de un modelo funcionalista y privatista que conduce inexorablemente a la \u2018cultura del descarte\u2019. [\u2026] Significa hacerse cargo del presente en su situaci\u00f3n m\u00e1s marginal y angustiante, y ser capaz de dotarlo de dignidad\u201d. As\u00ed ciertamente se genera una actividad intensa, porque \u201chay que hacer lo que sea para salvaguardar la condici\u00f3n y dignidad de la persona humana\u201d\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La teor\u00eda de g\u00e9nero&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">55. La Iglesia desea, ante todo, \u00abreiterar que toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, procurando evitar \u00abtodo signo de discriminaci\u00f3n injusta\u00bb, y particularmente cualquier forma de agresi\u00f3n y violencia\u00bb. Por ello, hay que denunciar como contrario a la dignidad humana que en algunos lugares se encarcele, torture e incluso prive del bien de la vida, a no pocas personas, \u00fanicamente por su orientaci\u00f3n sexual.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">56. Al mismo tiempo, la Iglesia destaca los decisivos elementos cr\u00edticos presentes en la teor\u00eda de g\u00e9nero. A este respecto, el Papa Francisco record\u00f3: \u00abel camino hacia la paz exige el respeto de los derechos humanos, seg\u00fan la sencilla pero clara formulaci\u00f3n contenida en la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos, cuyo 75 aniversario hemos celebrado recientemente. Se trata de principios racionalmente evidentes y com\u00fanmente aceptados. Desgraciadamente, los intentos que se han producido en las \u00faltimas d\u00e9cadas de introducir nuevos derechos, no del todo compatibles respecto a los definidos originalmente y no siempre aceptables, han dado lugar a colonizaciones ideol\u00f3gicas, entre las que ocupa un lugar central la teor\u00eda de g\u00e9nero, que es extremadamente peligrosa porque borra las diferencias en su pretensi\u00f3n de igualar a todos\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">57. Con respecto a la teor\u00eda de g\u00e9nero, sobre cuya consistencia cient\u00edfica se debate mucho en la comunidad de expertos, la Iglesia recuerda que la vida humana, en todos sus componentes, f\u00edsicos y espirituales, es un don de Dios, que debe ser acogido con gratitud y puesto al servicio del bien. Querer disponer de s\u00ed mismo, como prescribe la teor\u00eda de g\u00e9nero, sin tener en cuenta esta verdad fundamental de la vida humana como don, no significa otra cosa que ceder a la vieja tentaci\u00f3n de que el ser humano se convierta en Dios y entre en competencia con el verdadero Dios del amor que nos revela el Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">58. Un segundo aspecto sobre la teor\u00eda de g\u00e9nero es que pretende negar la mayor diferencia posible entre los seres vivos: la diferencia sexual. Esta diferencia constitutiva no s\u00f3lo es la mayor imaginable, sino tambi\u00e9n la m\u00e1s bella y la m\u00e1s poderosa: logra, en la pareja var\u00f3n-mujer, la reciprocidad m\u00e1s admirable y es, por tanto, la fuente de ese milagro que nunca deja de asombrarnos que es la llegada de nuevos seres humanos al mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">59. En este sentido, el respeto del propio cuerpo y de aquel de los otros es esencial ante la proliferaci\u00f3n y reivindicaci\u00f3n de nuevos derechos que avanza la teor\u00eda de g\u00e9nero. Esta ideolog\u00eda \u00abpresenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vac\u00eda el fundamento antropol\u00f3gico de la familia\u00bb. Por tanto, resulta inaceptable que \u00abalgunas ideolog\u00edas de este tipo, que pretenden responder a ciertas aspiraciones a veces comprensibles, procuren imponerse como un pensamiento \u00fanico que determine incluso la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os. No hay que ignorar que \u201cel sexo biol\u00f3gico (sex) y el papel sociocultural del sexo (gender), se pueden distinguir pero no separar\u201d\u00bb. Por lo tanto, debe rechazarse todo intento de ocultar la referencia a la evidente diferencia sexual entre hombres y mujeres: \u00abno podemos separar lo que es masculino y femenino de la obra creada por Dios, que es anterior a todas nuestras decisiones y experiencias, donde hay elementos biol\u00f3gicos que es imposible ignorar\u00bb. S\u00f3lo cuando cada persona humana puede reconocer y aceptar esta diferencia en reciprocidad es capaz de descubrirse plenamente a s\u00ed misma, su dignidad y su identidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El cambio de sexo&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">60. La dignidad del cuerpo no puede considerarse inferior a la de la persona como tal. El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica nos invita expresamente a reconocer que \u00abel cuerpo del hombre participa de la dignidad de la \u201cimagen de Dios\u201d\u00bb. Tal verdad merece ser recordada especialmente cuando se trata del cambio de sexo. En efecto, el ser humano est\u00e1 inseparablemente compuesto de cuerpo y alma, y el cuerpo es el lugar vivo donde se despliega y manifiesta la interioridad del alma, incluso a trav\u00e9s de la red de relaciones humanas. Constituyendo el ser de la persona, alma y cuerpo participan as\u00ed de esa dignidad que caracteriza a todo ser humano. En este sentido, hay que recordar que el cuerpo humano participa de la dignidad de la persona, ya que est\u00e1 dotado de significados personales, especialmente en su condici\u00f3n sexual. Es en el cuerpo, de hecho, donde cada persona se reconoce generada por los dem\u00e1s, y es a trav\u00e9s de su cuerpo que el var\u00f3n y la mujer pueden establecer una relaci\u00f3n de amor capaz de generar a otras personas. Sobre la necesidad de respetar el orden natural de la persona humana, el Papa Francisco ense\u00f1a que \u00ablo creado nos precede y debe ser recibido como don. Al mismo tiempo, somos llamados a custodiar nuestra humanidad, y eso significa ante todo aceptarla y respetarla como ha sido creada\u00bb. De ah\u00ed que toda operaci\u00f3n de cambio de sexo, por regla general, corra el riesgo de atentar contra la dignidad \u00fanica que la persona ha recibido desde el momento de la concepci\u00f3n. Esto no significa que se excluya la posibilidad que una persona afectada por anomal\u00edas genitales, que ya son evidentes al nacer o que se desarrollan posteriormente, pueda optar por recibir asistencia m\u00e9dica con el objetivo de resolver esas anomal\u00edas. En este caso, la operaci\u00f3n no constituir\u00eda un cambio de sexo en el sentido que aqu\u00ed se entiende.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La violencia digital&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">61. El avance de las tecnolog\u00edas digitales, aunque ofrece muchas posibilidades para promover la dignidad humana, tiende cada vez m\u00e1s a crear un mundo en el que crecen la explotaci\u00f3n, la exclusi\u00f3n y la violencia, que pueden llegar a atentar contra la dignidad de la persona humana. Basta pensar en lo f\u00e1cil que es, a trav\u00e9s de estos medios, poner en peligro la buena reputaci\u00f3n de cualquier persona con noticias falsas y calumnias. Sobre este punto el Papa Francisco subraya que \u00abno es sano confundir la comunicaci\u00f3n con el mero contacto virtual. De hecho, el ambiente digital tambi\u00e9n es un territorio de soledad, manipulaci\u00f3n, explotaci\u00f3n y violencia, hasta llegar al caso extremo del dark web. Los medios de comunicaci\u00f3n digitales pueden exponer al riesgo de dependencia, de aislamiento y de progresiva p\u00e9rdida de contacto con la realidad concreta, obstaculizando el desarrollo de relaciones interpersonales aut\u00e9nticas. Nuevas formas de violencia se difunden mediante los social media, por ejemplo el ciberacoso; la web tambi\u00e9n es un canal de difusi\u00f3n de la pornograf\u00eda y de explotaci\u00f3n de las personas para fines sexuales o mediante el juego de azar\u201d\u00bb. Y as\u00ed es como, all\u00ed donde crecen las posibilidades de conexi\u00f3n, ocurre parad\u00f3jicamente que todo el mundo se encuentra en realidad cada vez m\u00e1s aislado y empobrecido de relaciones interpersonales: \u00aben la comunicaci\u00f3n digital se quiere mostrar todo y cada individuo se convierte en objeto de miradas que hurgan, desnudan y divulgan, frecuentemente de manera an\u00f3nima. El respeto al otro se hace pedazos y, de esa manera, al mismo tiempo que lo desplazo, lo ignoro y lo mantengo lejos, sin pudor alguno puedo invadir su vida hasta el extremo\u00bb. Estas tendencias representan el lado oscuro del progreso digital.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">62. Desde esta perspectiva, si la tecnolog\u00eda ha de estar al servicio de la dignidad humana y no perjudicarla, y si ha de promover la paz en lugar de la violencia, la comunidad humana debe ser proactiva a la hora de abordar estas tendencias respetando la dignidad humana y promover el bien: \u00aben este mundo globalizado \u201clos medios de comunicaci\u00f3n pueden ayudar a que nos sintamos m\u00e1s cercanos los unos de los otros, a que percibamos un renovado sentido de unidad de la familia humana que nos impulse a la solidaridad y al compromiso serio por una vida m\u00e1s digna para todos. [\u2026] Pueden ayudarnos en esta tarea, especialmente hoy, cuando las redes de la comunicaci\u00f3n humana han alcanzado niveles de desarrollo inauditos. En particular, internet puede ofrecer mayores posibilidades de encuentro y de solidaridad entre todos; y esto es algo bueno, es un don de Dios\u201d. Pero es necesario verificar constantemente que las actuales formas de comunicaci\u00f3n nos orienten efectivamente al encuentro generoso, a la b\u00fasqueda sincera de la verdad \u00edntegra, al servicio, a la cercan\u00eda con los \u00faltimos, a la tarea de construir el bien com\u00fan\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n&nbsp;<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">63. En el 75 aniversario de la promulgaci\u00f3n de la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos (1948), el Papa Francisco reiter\u00f3 que ese documento \u00abes como una v\u00eda maestra, sobre la que se han dado muchos pasos adelante, pero faltan todav\u00eda tantos, y a veces, desafortunadamente, se vuelve atr\u00e1s. \u00a1El compromiso con los derechos humanos nunca se acaba! A este respecto, estoy cerca de todos aquellos que, sin proclamas, en la vida concreta de cada d\u00eda luchan y pagan en persona por defender los derechos de los que no cuentan\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">64. Es en este esp\u00edritu, con esta Declaraci\u00f3n, en el que la Iglesia exhorta ardientemente a que el respeto de la dignidad de la persona humana, m\u00e1s all\u00e1 de toda circunstancia, se sit\u00fae en el centro del compromiso por el bien com\u00fan y de todo ordenamiento jur\u00eddico. En efecto, el respeto de la dignidad de todos y de cada uno, es la base indispensable para la existencia misma de toda sociedad que pretenda fundarse en el derecho justo y no en la fuerza del poder. Es sobre la base del reconocimiento de la dignidad humana como se sostienen los derechos humanos fundamentales, que preceden y sustentan toda convivencia civilizada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">65. Cada persona individual y, al mismo tiempo, cada comunidad humana tiene, por tanto, la tarea de la realizaci\u00f3n concreta y efectiva de la dignidad humana, mientras que corresponde a los Estados no s\u00f3lo protegerla, sino tambi\u00e9n garantizar las condiciones necesarias para que florezca en la promoci\u00f3n integral de la persona humana: \u00aben la actividad pol\u00edtica hay que recordar que \u201cm\u00e1s all\u00e1 de toda apariencia, cada uno es inmensamente sagrado y merece nuestro cari\u00f1o y nuestra entrega\u201d\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">66. Tambi\u00e9n hoy, ante tantas violaciones de la dignidad humana, que amenazan gravemente el futuro de la humanidad, la Iglesia no cesa de alentar la promoci\u00f3n de la dignidad de toda persona humana, cualesquiera que sean sus cualidades f\u00edsicas, ps\u00edquicas, culturales, sociales y religiosas. Lo hace con esperanza, segura de la fuerza que brota de Cristo resucitado, que ha llevado ya a su plenitud definitiva la dignidad integral de todo var\u00f3n y de toda mujer. Esta certeza se convierte en un llamamiento en las palabras del Papa Francisco a cada uno de nosotros: \u00aba cada persona de este mundo le pido que no olvide esa dignidad suya que nadie tiene derecho a quitarle\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Sumo Pont\u00edfice Francisco, en la Audiencia concedida al suscrito Prefecto junto al Secretario para la Secci\u00f3n Doctrinal del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el d\u00eda de 25 marzo de 2024, ha aprobado la presente Declaraci\u00f3n, decidida en la Sesi\u00f3n Ordinaria de este Dicasterio con fecha 28 de febrero de 2024, y ha ordenado su publicaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dado en Roma, en la sede del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el 2 de abril de 2024, 19\u00b0 aniversario de la muerte de san Juan Pablo II.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">V\u00edctor Manuel Card. Fern\u00e1ndez&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ofrecemos a continuaci\u00f3n, la traducci\u00f3n espa\u00f1ola del texto de la Declaraci\u00f3n Dignitas infinita sobre la dignidad humana&nbsp;presentado esta ma\u00f1ana en la Oficina de prensa de la Santa Sede. Presentaci\u00f3n&nbsp; En el Congreso del 15 de marzo del 2019, la entonces Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe decidi\u00f3 iniciar \u00abla redacci\u00f3n de un texto subrayando [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":23,"featured_media":38561,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[537],"tags":[],"class_list":["post-38559","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-recursos","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38559","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/23"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=38559"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38559\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/38561"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=38559"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=38559"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=38559"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}