{"id":3849,"date":"2018-08-10T18:16:08","date_gmt":"2018-08-10T17:16:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=3849"},"modified":"2018-08-10T18:16:08","modified_gmt":"2018-08-10T17:16:08","slug":"la-pena-de-muerte-y-la-dignidad-de-la-persona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/la-pena-de-muerte-y-la-dignidad-de-la-persona\/","title":{"rendered":"La pena de muerte y la dignidad de la persona"},"content":{"rendered":"<p>\u00abLa Iglesia ense\u00f1a, a la luz del Evangelio, que \u201cla pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona\u201d\u00bb. Esta afirmaci\u00f3n puede leerse en la nueva redacci\u00f3n del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica (n. 2267), hecha p\u00fablica en estos d\u00edas.<\/p>\n<p>Dentro de un texto m\u00e1s amplio, esta nueva redacci\u00f3n viene acompa\u00f1ada tambi\u00e9n en estos d\u00edas por una Carta de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe y por un art\u00edculo de Mons. Rino Fisichella en el <em>Osservatore Romano<\/em>.<\/p>\n<p>Se trata de un fruto del desarrollo doctrinal que ha tenido lugar en las \u00faltimas d\u00e9cadas referente a la conciencia de la <em>dignidad fundamental de la persona humana<\/em>, por ser creada a imagen de Dios; y en consecuencia, una profundizaci\u00f3n sobre el respeto que se debe a toda vida humana.<\/p>\n<p>Concretamente, san Juan Pablo II sostuvo en 1999 que, en esta renovada perspectiva, la pena de muerte equivale a negar la dignidad humana y priva de la posibilidad de redenci\u00f3n o enmienda; por eso es una pena \u00abcruel e innecesaria\u00bb. En esta l\u00ednea se pronuncia ahora el Magisterio.<\/p>\n<p>Durante mucho tiempo la pena de muerte se admiti\u00f3 sobre la base de la tutela o de la leg\u00edtima defensa de la sociedad. En su primera edici\u00f3n de 1992, el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica contemplaba la pena de muerte en el marco de las \u00abpenas proporcionadas\u00bb a la extrema gravedad de ciertos delitos. A la vez, limitaba el recurso a la pena de muerte a los casos en que no basten los medios incruentos para defender las vidas humanas contra el agresor, \u00abporque ellos corresponden mejor a las condiciones concretas del bien com\u00fan y son m\u00e1s conformes con la dignidad de la persona humana\u00bb.<\/p>\n<p>En su edici\u00f3n t\u00edpica u oficial de 1997, el Catecismo avanzaba en este argumento poniendo la condici\u00f3n de que fuera \u00abel \u00fanico camino posible\u00bb. A\u00f1ad\u00eda que hoy d\u00eda el Estado tiene m\u00e1s posibilidades para perseguir eficazmente el crimen, sin necesidad de privar al criminal de la posibilidad de redimirse; por lo que los casos en que sea necesario aplicar la pena de muerte, si se dan, esto ocurre rara vez.<\/p>\n<p>Ahora asistimos a un paso m\u00e1s en el desarrollo doctrinal sobre esta cuesti\u00f3n, hasta declarar que hoy la Iglesia considera que la pena de muerte es <em>contraria<\/em> a la dignidad humana y, por tanto, <em>inadmisible<\/em>.<\/p>\n<p>La Carta de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe se\u00f1ala los tres importantes argumentos en los que se apoya la nueva redacci\u00f3n del Catecismo en ese punto: 1) la dignidad humana fundamental, precisamente por vincularse a la imagen de Dios que el hombre posee en su ser, \u00abno se pierde ni siquiera despu\u00e9s de haber cometido cr\u00edmenes muy graves\u00bb; 2) las sanciones penales \u00abdeben estar orientadas ante todo a la rehabilitaci\u00f3n y reinserci\u00f3n social del criminal\u00bb; 3) \u00abse han llevado a cabo sistemas de detenci\u00f3n m\u00e1s eficaces, que garantizan la necesaria defensa de los ciudadanos\u00bb.<\/p>\n<p>Concluye ahora el Catecismo: respecto a la pena de muerte: \u00abla Iglesia (\u2026) se compromete con determinaci\u00f3n a su abolici\u00f3n en todo el mundo\u00bb.<\/p>\n<p>Caben algunas reflexiones sobre tres aspectos.<\/p>\n<ol>\n<li>En primer lugar, es de notar que se trata de la <em>dignidad fundamental<\/em> del hombre, que no depende de la opini\u00f3n ni de la decisi\u00f3n de algunos o de muchos, y que nunca se pierde, aun en el caso de un gran criminal. De ah\u00ed que toda persona tiene valor <em>en s\u00ed misma<\/em> (no puede ser tratada como un simple medio u \u201cobjeto\u201d) y merece respeto <em>por s\u00ed misma<\/em> (no porque lo diga una ley), desde el primer instante de su concepci\u00f3n hasta su muerte natural.<\/li>\n<\/ol>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 se fundamenta ese \u00abvalor absoluto\u00bb de la persona? Desde antiguo se distingue a la persona por su esp\u00edritu, por su \u00abalma espiritual\u00bb, entre los dem\u00e1s seres del universo. Tambi\u00e9n por su especial relaci\u00f3n con la divinidad. La Biblia confirma que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Y el cristianismo concreta que toda persona est\u00e1 llamada a recibir una participaci\u00f3n de la filiaci\u00f3n divina en Cristo. Quienes no reconocen la existencia de un Ser Supremo tienen m\u00e1s dificultades en fundamentar la dignidad humana. Y la experiencia hist\u00f3rica muestra que no es buena experiencia dejar que algunos o muchos decidan si alguien tiene o no dignidad humana.<\/p>\n<p>Otra cosa es la <em>dignidad moral,<\/em> que alguien puede perder, o en la que puede disminuir, si hace algo indigno de una persona. En el plano de la dignidad fundamental, no hay personas indignas. En el plano moral, hay personas que se hacen indignas al pisotear la dignidad de los dem\u00e1s. La dignidad moral crece cada vez que una persona act\u00faa bien: dando lo mejor de s\u00ed misma, amando, convirtiendo su vida en un don para los dem\u00e1s.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>En segundo lugar, a algunos les puede parecer excesivo el adjetivo <em>inadmisible<\/em>, que emplea el Papa Francisco y que recoge la nueva redacci\u00f3n del Catecismo. La referencia est\u00e1 tomada de su discurso con motivo del XXV aniversario del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica. El contexto de ese discurso se podr\u00eda explicar as\u00ed: <em>hoy<\/em> hemos llegado a una renovada reflexi\u00f3n <em>a la luz del Evangelio<\/em>, no solo a la luz de la \u00e9tica natural en la que se basa el argumento de la leg\u00edtima defensa. El Evangelio ayuda a comprender mejor el orden de la Creaci\u00f3n que el Hijo de Dios ha asumido, purificado y llevado a plenitud, contemplando las actitudes de Jes\u00fas ante las personas: su misericordia y su paciencia con los pecadores, a quienes siempre les da la posibilidad de la conversi\u00f3n. Y as\u00ed, tras este proceso de discernimiento tambi\u00e9n doctrinal, hoy la Iglesia ense\u00f1a que la pena de muerte es inadmisible <em>porque<\/em> ha llegado a la conclusi\u00f3n de que es contraria a la dignidad fundamental de cada persona, que nunca se pierde aunque se cometa un gran crimen.<\/li>\n<\/ol>\n<p>La carta de la Congregaci\u00f3n de la fe observa que sigue en pie el deber de la autoridad p\u00fablica de defender la vida de los ciudadanos (cf. los puntos anteriores del Catecismo nn. 2265 y 2266), teniendo adem\u00e1s en cuenta las actuales circunstancias (la nueva comprensi\u00f3n de las sanciones penales y la mejora en la eficacia de la defensa) como se\u00f1ala la actualizada redacci\u00f3n del n. 2267.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, la nueva redacci\u00f3n se presenta como un \u00abimpulso para un compromiso firme\u00bb que conduzca a poner los medios, incluido el di\u00e1logo con las autoridades pol\u00edticas, para que se reconozca \u00abla dignidad de cada vida humana\u00bb y se acabe eliminando la instituci\u00f3n jur\u00eddica de la pena de muerte all\u00e1 donde todav\u00eda est\u00e9 en vigor.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>Por \u00faltimo, cabe apuntar, como lo hace Mons. Rino Fisichella \u2013presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelizaci\u00f3n\u2013 en su art\u00edculo publicado en el <em>Osservatore Romano<\/em> (2-VIII-2018), que estamos ante \u00abun paso decisivo en la promoci\u00f3n de la dignidad de cada persona\u00bb. Se trata, a su juicio, de un verdadero progreso \u2013desarrollo arm\u00f3nico en la continuidad\u2013 en la comprensi\u00f3n de la doctrina sobre el tema, \u00abque ha madurado hasta hacer comprender la insostenibilidad de la pena de muerte en nuestros d\u00edas\u00bb.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Evocando el discurso de apertura de san Juan XXIII en el Concilio Vaticano II, el arzobispo Fisichella escribe que el dep\u00f3sito de la fe debe expresarse de modo que pueda comprenderse en los distintos tiempos y lugares. Y la Iglesia debe anunciar la fe de modo que lleve a todos los creyentes a la responsabilidad por la transformaci\u00f3n del mundo en la direcci\u00f3n del aut\u00e9ntico bien.<\/p>\n<p>As\u00ed es, en efecto. Al se\u00f1alar el papel del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, la bula que lo promulga en 1992 apuntaba que \u00abdebe tener en cuenta las aclaraciones de la doctrina que en el curso de los tiempos el Esp\u00edritu Santo ha sugerido a la Iglesia\u00bb. Y a\u00f1ad\u00eda: \u00abEs necesario adem\u00e1s que ayude a iluminar con la luz de la fe las situaciones nuevas y los problemas que en el pasado a\u00fan no hab\u00edan surgido\u00bb (Const. ap.\u00a0<em>Fidei depositum<\/em>, 3).<\/p>\n<p>En la misma l\u00ednea se manifestaba el Papa Francisco en el discurso citado por el punto del Catecismo cuya nueva redacci\u00f3n nos ocupa: \u00abNo es suficiente, pues, encontrar un lenguaje nuevo para decir la fe de siempre; es necesario y urgente que, ante los nuevos desaf\u00edos y perspectivas que se abren para la humanidad, la Iglesia pueda expresar las novedades del Evangelio de Cristo que, aunque est\u00e9n en la Palabra de Dios, a\u00fan no han salido a la luz\u00bb (Francisco,\u00a0<em>Discurso en el XXV Aniversario del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/em>, 11-X-2017:\u00a0<em>L\u2019Osservatore Romano<\/em>, 13-X-2017).<\/p>\n<p>No es, en suma, cuesti\u00f3n de meras palabras, sino de fidelidad \u2013la aut\u00e9ntica fidelidad es una fidelidad din\u00e1mica\u2013 al mensaje del Evangelio. Una fidelidad que sobre la base de la raz\u00f3n y por tanto de la \u00e9tica, desea transmitir y anunciar la doctrina cristiana a partir de la contemplaci\u00f3n de la Persona, de la vida y de las ense\u00f1anzas de Jesucristo.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLa Iglesia ense\u00f1a, a la luz del Evangelio, que \u201cla pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona\u201d\u00bb. 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