{"id":35576,"date":"2023-11-30T06:00:00","date_gmt":"2023-11-30T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=35576"},"modified":"2023-11-28T14:05:15","modified_gmt":"2023-11-28T12:05:15","slug":"venida-cristo-prefacio-adviento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/venida-cristo-prefacio-adviento\/","title":{"rendered":"Esperando la venida de Cristo: el Prefacio I de Adviento"},"content":{"rendered":"<p>El tiempo de Adviento se caracteriza por una tensi\u00f3n entre dos polos: por una parte, es la espera de la segunda venida de Cristo; por otra, es la preparaci\u00f3n para la solemnidad de la Navidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El sentido se comprende f\u00e1cilmente. Puesto que esperamos la <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/argumentos\/teologia-siglo-xx\/la-renovacion-de-la-escatologia\/\">segunda venida<\/a> de Cristo, cuando el tiempo tal como lo conocemos llegar\u00e1 a su fin y toda la creaci\u00f3n alcanzar\u00e1 su plenitud, es precisamente por esto por lo que nos preparamos para la Navidad: porque es una celebraci\u00f3n del gran misterio de nuestra salvaci\u00f3n, que comienza con la Encarnaci\u00f3n del Verbo en el seno de la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Este doble sentimiento que caracteriza el tiempo de Adviento est\u00e1 presente tambi\u00e9n en la divisi\u00f3n que lo caracteriza: la primera parte \u2013toda ella dominada por referencias escatol\u00f3gicas\u2013 abarca desde el primer domingo hasta el 16 de diciembre; y luego, del 17 al 24 de diciembre, la llamada Novena de Navidad nos devuelve al tiempo y al lugar de la primera venida.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente en esta tensi\u00f3n nos inserta el primero de los dos textos del prefacio de Adviento, que ya desde su t\u00edtulo (<em>\u201cDe duobus adventibus Christi\u201d<\/em>) indica como tema de la acci\u00f3n de gracias a Dios la doble venida de Cristo, y se desarrolla todo ello en paralelismos (primera venida&#8230;vendr\u00e1 de nuevo &#8211; humildad de la naturaleza humana&#8230; esplendor de la gloria &#8211; antigua promesa&#8230; reino prometido, etc.) que ponen de relieve el \u201cya y todav\u00eda no\u201d de nuestra salvaci\u00f3n. Esto sit\u00faa a la comunidad cristiana en una perspectiva hist\u00f3rico-din\u00e1mica: vive ya de Cristo, presente en medio de los suyos, pero no pierde de vista la tensi\u00f3n escatol\u00f3gica hacia la manifestaci\u00f3n plena y definitiva.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Qui, primo adv\u00e9ntu in humilit\u00e1te carnis ass\u00fampt\u00e6,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>dispositi\u00f3nis ant\u00edqu\u00e6 munus impl\u00e9vit,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>nob\u00edsque sal\u00fatis perp\u00e9tu\u00e6 tr\u00e1mitem reser\u00e1vit:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>ut, cum sec\u00fando v\u00e9nerit in su\u00e6 gl\u00f3ria maiest\u00e1tis,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>manif\u00e9sto demum m\u00fanere capi\u00e1mus,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>quod vigil\u00e1ntes nunc aud\u00e9mus exspect\u00e1re prom\u00edssum.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Quien al venir por vez primera<br>en la humildad de nuestra carne,<br>realiz\u00f3 el plan de redenci\u00f3n trazado desde antiguo y nos abri\u00f3 el camino de la salvaci\u00f3n;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>para que cuando venga de nuevo<br>en la majestad de su gloria,<br>revelando as\u00ed la plenitud de su obra,<br>podamos recibir los bienes prometidos<br>que ahora, en vigilante espera,<br>confiamos alcanzar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Compendio de la historia de la salvaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El texto original en lat\u00edn procede de la reelaboraci\u00f3n de dos prefacios que datan probablemente del siglo V y que se encuentran en el Sacramentario Veron\u00e9s. Nos presenta una especie de compendio de la historia de la salvaci\u00f3n, que en Cristo encuentra su cumplimiento: desde antiguo, Dios nos ha concedido el don de una buena voluntad para con nosotros, que se manifiesta en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A esto se refiere la expresi\u00f3n \u201cmunus dispositionis antiquae\u201d, que expresa el don y la tarea (\u201cmunus\u201d) inherentes a la \u201coikonom\u00eda\u201d de la alianza entre Dios y el g\u00e9nero humano. Este don alcanz\u00f3 su cenit en Cristo (\u201cimplevit\u201d \u2013 realizado, llevado a plenitud), que quiso manifestarse en la humildad de la carne (cfr. Flp 2,7-8) y estableci\u00f3 la alianza nueva y eterna en su propia sangre. El sacrificio de Cristo nos ha abierto las puertas de la salvaci\u00f3n eterna (\u201ctramitem salutis perpetuae\u201d); por eso, en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica elevamos a Dios el coraz\u00f3n lleno de gratitud, contemplando el misterio de la espera de la venida del Se\u00f1or Jes\u00fas en el esplendor de la gloria (cfr. Mt 24, 30; Lc 21, 27; Hch 1, 10-11).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando venga, nos unir\u00e1 a s\u00ed a nosotros, sus miembros, para que entremos y tomemos posesi\u00f3n del reino prometido. Esta certeza que nos viene por la fe no es un mero deseo, sino que se basa en lo que sucedi\u00f3 en el primer advenimiento de Cristo: la Encarnaci\u00f3n es el gran misterio que abre de par en par las puertas del Cielo y lleva a cumplimiento las promesas hechas por Dios a lo largo de la historia. Precisamente, la certeza de que Dios cumple sus promesas y la constataci\u00f3n de que act\u00faa y salva en la historia son el fundamento de la esperanza que alimentamos en nuestro coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La esperanza no es la vaga sensaci\u00f3n de que todo ir\u00e1 bien, sino la espera confiada del cumplimiento de los planes de Dios. Dios act\u00faa siempre, y cumple las promesas que hace; por eso podemos esperar, y podemos alimentar<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tiempo de Adviento se caracteriza por una tensi\u00f3n entre dos polos: por una parte, es la espera de la segunda venida de Cristo; por otra, es la preparaci\u00f3n para la solemnidad de la Navidad. El sentido se comprende f\u00e1cilmente. 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