{"id":3471,"date":"2018-06-17T07:10:14","date_gmt":"2018-06-17T06:10:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=3471"},"modified":"2025-05-21T13:56:38","modified_gmt":"2025-05-21T11:56:38","slug":"compromiso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/compromiso\/","title":{"rendered":"Comprometidos"},"content":{"rendered":"<p><strong>La palabra \u201ccompromiso\u201d significa, por un lado, vinculaci\u00f3n o atadura, e invita a la fidelidad. Pero tambi\u00e9n existen las \u201csituaciones comprometidas\u201d, que invitan a la prudencia. Nuestros tiempos requieren mucha lealtad, que fortalece el compromiso \u201cbueno\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Manuel Blanco \u2014P\u00e1rroco de Santa Mar\u00eda de Portor. Delegado de Medios de Comunicaci\u00f3n de la Archidi\u00f3cesis de Santiago de Compostela.<\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00e9rmino \u201ccomprometidos\u201d hace referencia, principalmente, a dos acepciones que podr\u00edan figurar en la misma moneda a modo de sus dos caras. Por una parte, el denostado \u201ccompromiso\u201d consiste en esa idea casi \u201cespantosa\u201d, porque asusta, de atarse o vincularse a algo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de los cristianos, por puro amor. Cuando un sacerdote se compromete, pone en juego sus potencias (tras un sano razonamiento, implica al m\u00e1ximo su voluntad de amar con dedicaci\u00f3n exclusiva). Comienza un camino de servicio y fidelidad a Dios y a su causa de salvaci\u00f3n. Las obligaciones se contraen; la palabra y la honra se ponen en juego; se busca cumplir; etc. Un \u201cm<em>e da la gana<\/em>\u201d sano. El p\u00e1rroco de un pueblo defin\u00eda su compromiso como un ofrecimiento de toda su vida. A Dios en primer lugar. Y desde ah\u00ed, tambi\u00e9n, como una identificaci\u00f3n con Cristo en vivir para los dem\u00e1s. \u201c<em>Esto hace que deba rezar much\u00edsimo al Se\u00f1or<\/em>\u201d (dec\u00eda), \u201c<em>para mantenerme al lado de las necesidades de mayores, peque\u00f1os, j\u00f3venes, matrimonios, etc<\/em>.\u201d. Las madres y abuelas, profesionales del compromiso, razonan de la siguiente manera cuando han inaugurado la edad provecta: \u201cno quiero molestar\u201d; \u201cos estoy dando mucho trabajo\u201d. Quienes tienen la dicha de atenderlas saben que resulta un placer cuidarlas, aunque suponga esfuerzo. Jes\u00fas tampoco quiere molestar, pero sabe que crecemos con esas responsabilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCompromiso\u201d adopta otro significado: inmiscuirse en algo malo, dif\u00edcil, peligroso, delicado. Las \u201csituaciones comprometidas\u201d son como las flores de una planta carn\u00edvora: en un instante se transforman en fauces devoradoras. Por ejemplo: \u00bfdebe un sacerdote, como un feligr\u00e9s m\u00e1s, trabajar en la confecci\u00f3n del Bel\u00e9n hasta las 3:00 a.m., o irse a dormir?<\/p>\n\n\n\n<p>La prudencia siempre ha recomendado a los matrimonios cuidar muy bien su amor. Durante una preparaci\u00f3n para este sacramento, contaban un caso paradigm\u00e1tico: hombre casado recoge en coche a mujer casada para ir sus puestos de trabajo. Problema de pareja en casa de la mujer; desahogo durante el trayecto. Comprensi\u00f3n por parte de \u00e9l, maj\u00edsimo. Matrimonios rotos en ambos casos. Ha nacido una nueva relaci\u00f3n de pareja en ese recorrido\u2026 Un p\u00e1rroco est\u00e1 expuesto a situaciones donde su coraz\u00f3n tambi\u00e9n puede tambalearse como el de cualquier pareja. Las crisis tambi\u00e9n llaman a su puerta y los pecados capitales anidan en \u00e9l igual que en los dem\u00e1s. <em>\u201cHoy tengo libre, Don Fulano, voy sola a su casa y me&nbsp;invita a un caf\u00e9<\/em>\u201d: tal vez no, pero el p\u00e1ter podr\u00eda verse comprometido.<\/p>\n\n\n\n<p>Un breve relato de buen compromiso: Durante un viaje a Roma, unos compa\u00f1eros sacerdotes junto a varios laicos sal\u00edan en taxi hacia el aeropuerto. Regresaban a su pa\u00eds. Uno de los seglares olvid\u00f3 algo en el alojamiento y decidi\u00f3 regresar; los dem\u00e1s, decidieron no esperar, pues se aproximaba la hora del vuelo. Los sacerdotes aguardaron y aquella persona no sab\u00eda c\u00f3mo agradecerlo. No perdieron el avi\u00f3n; se hab\u00edan comprometido; y bromeaban victoriosos: \u201c<em>nosotros no nos fuimos<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos comienzos del siglo XXI requieren mucha lealtad, preciosa palabra para denominar al compromiso bueno. Por l\u00f3gica, los capos del narcotr\u00e1fico gallego, como cualquier otra mafia, habr\u00e1n valorado la adhesi\u00f3n inquebrantable de sus colaboradores; pero ah\u00ed no reside la verdadera lealtad. Tampoco les debemos lealtad a nuestras pasiones y miserias, que nos piden tributos cada vez m\u00e1s altos, si les rendimos ese homenaje miserable de abandonarnos en sus brazos hechiceros.<br>Nuestra condici\u00f3n de leales para con la Iglesia no da miedo. Ella libera. Claro que recibe encantada la entrega que queramos confiarle. Como recibi\u00f3 la del Hijo de Dios. La diferencia estriba en que la Iglesia invierte esa entrega en fondos liberadores. Baja a las mazmorras y desengancha los grilletes del ego\u00edsmo; los pone uno a continuaci\u00f3n de otro para que el ser humano pueda ir subiendo, en familia, hacia el cielo de los libres. As\u00ed inaugura una nueva cadena, la de la solidaridad, en la que unos sostenemos a los otros y en donde somos tambi\u00e9n sostenidos por las verdaderas amistades.<\/p>\n\n\n\n<p>El aut\u00e9ntico compromiso no agobia: protege. Rescata al mundo de los \u201c<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Ego_(desambiguaci%C3%B3n)\">egos<\/a>\u201d que se han subido al trono o a la c\u00e1tedra. Encuentra a los \u201csin voz\u201d y a los descartados para tratarlos como hermanos. Cuando dice \u201cs\u00ed\u201d o dice \u201cno\u201d, ofrece puerto seguro donde cimentar valores y verdad.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La palabra \u201ccompromiso\u201d significa, por un lado, vinculaci\u00f3n o atadura, e invita a la fidelidad. Pero tambi\u00e9n existen las \u201csituaciones comprometidas\u201d, que invitan a la prudencia. 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