{"id":34699,"date":"2023-10-28T06:00:00","date_gmt":"2023-10-28T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=34699"},"modified":"2023-10-23T13:50:44","modified_gmt":"2023-10-23T11:50:44","slug":"rosario-juan-pablo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/rosario-juan-pablo-ii\/","title":{"rendered":"El Rosario a la luz de san Juan Pablo II"},"content":{"rendered":"\n<p>Numerosos Papas, incluido el actual, han fomentado el rezo del rosario. Entre ellos, el Papa Juan Pablo II escribi\u00f3 una carta apost\u00f3lica sobre esta oraci\u00f3n, con el t\u00edtulo \u201c<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/2002\/documents\/hf_jp-ii_apl_20021016_rosarium-virginis-mariae.html\">Rosarium Virginis Mariae<\/a>\u201d. En ella, el Papa indicaba: \u201c<em>(\u2026) No he dejado pasar ocasi\u00f3n de exhortar a rezar con frecuencia el Rosario. Esta oraci\u00f3n ha tenido un puesto importante en mi vida espiritual desde mis a\u00f1os j\u00f3venes. (&#8230;) El Rosario me ha acompa\u00f1ado en los momentos de alegr\u00eda y en los de tribulaci\u00f3n. A \u00e9l he confiado tantas preocupaciones y en \u00e9l siempre he encontrado consuelo. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hace veinticuatro a\u00f1os, el 29 de octubre de 1978, dos semanas despu\u00e9s de la elecci\u00f3n a la Sede de Pedro, como abriendo mi alma, me expres\u00e9 as\u00ed: \u2018El Rosario es mi oraci\u00f3n predilecta. \u00a1Plegaria maravillosa! Maravillosa en su sencillez y en su profundidad. [&#8230;] Se puede decir que el Rosario es, en cierto modo, un comentario-oraci\u00f3n sobre el cap\u00edtulo final de la Constituci\u00f3n <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a> del Vaticano II, cap\u00edtulo que trata de la presencia admirable de la Madre de Dios en el misterio de Cristo y de la Iglesia. (&#8230;) Cu\u00e1ntas gracias he recibido de la Sant\u00edsima Virgen a trav\u00e9s del Rosario en estos a\u00f1os\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El Papa recordaba, adem\u00e1s, que la propia Virgen ha pedido en muchas ocasiones que se rece el rosario a lo largo de la historia: \u201cSon conocidas las distintas circunstancias en las que la Madre de Cristo, entre el siglo XIX y XX, ha hecho de alg\u00fan modo notar su presencia y su voz para exhortar al Pueblo de Dios a recurrir a esta forma de oraci\u00f3n contemplativa. Deseo en particular recordar, por la incisiva influencia que conservan en el vida de los cristianos y por el acreditado reconocimiento recibido de la Iglesia, las apariciones de Lourdes y F\u00e1tima, cuyos Santuarios son meta de numerosos peregrinos, en busca de consuelo y de esperanza\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La estructura del rosario<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El Papa analizaba en esta carta la estructura del rosario. Entre otras cosas, explicaba que la primera parte del Ave Mar\u00eda, oraci\u00f3n central del Rosario, tomada \u201cde las palabras dirigidas a Mar\u00eda por el \u00e1ngel Gabriel y por santa Isabel, es contemplaci\u00f3n adorante del misterio que se realiza en la Virgen de Nazaret. Expresan, por as\u00ed decir, la admiraci\u00f3n del cielo y de la tierra y, en cierto sentido, dejan entrever la complacencia de Dios mismo al ver su obra maestra \u2013la encarnaci\u00f3n del Hijo en el seno virginal de Mar\u00eda\u2013, an\u00e1logamente a la mirada de aprobaci\u00f3n del G\u00e9nesis\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n, explicaba san Juan Pablo II, \u201cel centro del Ave Mar\u00eda, casi como engarce entre la primera y la segunda parte, es el nombre de Jes\u00fas. A veces, en el rezo apresurado, no se percibe este aspecto central y tampoco la relaci\u00f3n con el misterio de Cristo que se est\u00e1 contemplando. Pero es precisamente el relieve que se da al nombre de Jes\u00fas y a su misterio lo que caracteriza una recitaci\u00f3n consciente y fructuosa del Rosario\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el Papa se\u00f1alaba que \u201cde la especial relaci\u00f3n con Cristo, que hace de Mar\u00eda la Madre de Dios, la Thetokos, deriva, adem\u00e1s, la fuerza de la s\u00faplica con la que nos dirigimos a Ella en la segunda parte de la oraci\u00f3n, confiando a su materna intercesi\u00f3n nuestra vida y la hora de nuestra muerte\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de los 10 Ave Mar\u00edas, se reza el \u201cGloria\u201d: \u201cLa doxolog\u00eda trinitaria es la meta de la contemplaci\u00f3n cristiana. En efecto, Cristo es el camino que nos conduce al Padre en el Esp\u00edritu\u201d, dec\u00eda el Papa.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El rosario como objeto<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El Papa analizaba en esta carta tambi\u00e9n el rosario como objeto: \u201cLo primero que debe tenerse presente es que \u2018el rosario est\u00e1 centrado en el Crucifijo\u2019, que abre y cierra el proceso mismo de la oraci\u00f3n. En Cristo se centra la vida y la oraci\u00f3n de los creyentes. Todo parte de \u00c9l, todo tiende hacia \u00c9l, todo, a trav\u00e9s de \u00c9l, en el Esp\u00edritu Santo, llega al Padre.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto medio para contar, que marca el avanzar de la oraci\u00f3n, el rosario evoca el camino incesante de la contemplaci\u00f3n y de la perfecci\u00f3n cristiana. El Beato Bartolom\u00e9 Longo lo consideraba tambi\u00e9n como una &#8216;cadena&#8217; que nos une a Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u201c<strong>Si dices \u2018Mar\u00eda\u2019, ella dice \u2018Dios\u2019\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Por otra parte, el Papa expres\u00f3 en numerosas ocasiones su admiraci\u00f3n por los escritos de san Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort (1673-1716), gran devoto de la Virgen, que escribi\u00f3 el \u201c<a href=\"https:\/\/www.montfort.org\/content\/uploads\/pdf\/PDF_ES_26_1.pdf\">Tratado de la Verdadera Devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen<\/a>\u201d.<\/p>\n\n\n\n\n\n<p>Juan Pablo II defini\u00f3 este escrito en <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/letters\/2004\/documents\/hf_jp-ii_let_20040113_famiglie-monfortane.html\">una carta a la familia montforniana<\/a> de 2003 como \u201cun cl\u00e1sico de la espiritualidad mariana\u201d. En esta carta, el Papa explicaba: \u201cA m\u00ed personalmente, en los a\u00f1os de mi juventud, me ayud\u00f3 mucho la lectura de este libro, en el que \u2018encontr\u00e9 la respuesta a mis dudas\u2019, debidas al temor de que el culto a Mar\u00eda, \u2018si se hace excesivo, acaba por comprometer la supremac\u00eda del culto debido a Cristo\u2019. Bajo la gu\u00eda sabia de san Luis Mar\u00eda comprend\u00ed que, si se vive el misterio de Mar\u00eda en Cristo, ese peligro no existe. En efecto, el pensamiento mariol\u00f3gico de este santo \u2018est\u00e1 basado en el misterio trinitario y en la verdad de la encarnaci\u00f3n del Verbo de Dios\u2019\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, el lema papal de san Juan Pablo II, \u201cTotus tuus\u201d (\u201ctodo tuyo\u201d), est\u00e1 extra\u00eddo del \u00abTratado de la Verdadera Devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen\u00bb. \u201cEstas dos palabras expresan la pertenencia total a Jes\u00fas por medio de Mar\u00eda\u201d, explicaba el Papa. \u201cLa doctrina de este santo ha ejercido un profundo influjo en la devoci\u00f3n mariana de muchos fieles y tambi\u00e9n en mi vida. Se trata de una&nbsp;<em>doctrina vivida<\/em>, de notable profundidad asc\u00e9tica y m\u00edstica, expresada con un estilo vivo y ardiente, que utiliza a menudo im\u00e1genes y s\u00edmbolos\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>Un texto de san Luis Mar\u00eda, citado por el Papa en la carta, ejemplifica muy bien este concepto de pertenencia a Jes\u00fas por medio de Mar\u00eda: \u201c<em>Porque no pensar\u00e9is jam\u00e1s en Mar\u00eda sin que Mar\u00eda, por vosotros, piense en Dios; no alabar\u00e9is ni honrar\u00e9is jam\u00e1s a Mar\u00eda sin que Mar\u00eda alabe y honre a Dios. Mar\u00eda es toda relativa a Dios, y me atrevo a llamarla \u2018la relaci\u00f3n de Dios\u2019, pues solo existe con respecto a \u00e9l, o el &#8216;eco de Dios&#8217;, ya que no dice ni repite otra cosa m\u00e1s que Dios. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Si dices Mar\u00eda, ella dice Dios. Santa Isabel alab\u00f3 a Mar\u00eda y la llam\u00f3 bienaventurada por haber cre\u00eddo, y Mar\u00eda, el eco fiel de Dios, exclam\u00f3: \u2018Mi alma glorifica al Se\u00f1or\u2019. Lo que en esta ocasi\u00f3n hizo Mar\u00eda, lo hace todos los d\u00edas; cuando la alabamos, la amamos, la honramos o nos damos a ella, alabamos a Dios, amamos a Dios, honramos a Dios, nos damos a Dios por Mar\u00eda y en Mar\u00eda\u00bb (apartado 225 del \u201cTratado de la Verdadera Devoci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen\u201d).<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u201c<strong>Ah\u00ed tienes a tu madre\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Otro aspecto fundamental de la devoci\u00f3n a la Virgen es que, desde las palabras que le dirigi\u00f3 Jes\u00fas en la Cruz (\u201cMujer, ah\u00ed tienes a tu hijo\u201d, \u201cHijo, ah\u00ed tienes a tu madre\u201d), Mar\u00eda es Madre de la Iglesia, y de cada miembro de la Iglesia. A este respecto, Juan Pablo II se\u00f1ala que el Concilio Vaticano II \u201c<em>contempla a Mar\u00eda como \u2018Madre de los miembros de Cristo\u2019, y as\u00ed Pablo VI la proclam\u00f3 \u2018Madre de la Iglesia\u2019. La doctrina del Cuerpo m\u00edstico, que expresa del modo m\u00e1s fuerte la uni\u00f3n de Cristo con la Iglesia, es tambi\u00e9n el fundamento b\u00edblico de esta afirmaci\u00f3n. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2018La cabeza y los miembros nacen de una misma madre\u2019 (\u00abTratado de la verdadera devoci\u00f3n\u00bb, 32), nos recuerda san Luis Mar\u00eda. En este sentido, decimos que, por obra del Esp\u00edritu Santo, los miembros est\u00e1n unidos y son configurados con Cristo Cabeza, Hijo del Padre y de Mar\u00eda, de modo que \u2018todo hijo verdadero de la Iglesia debe tener a Dios por Padre y a Mar\u00eda por Madre\u2019 (El Secreto de Mar\u00eda, 11)\u00bb<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se\u00f1alaba el Papa que <em>\u201cEl Esp\u00edritu Santo invita a Mar\u00eda a \u2018reproducirse\u2019 en sus elegidos, extendiendo en ellos las ra\u00edces de su \u2018fe invencible\u2019, pero tambi\u00e9n de su \u2018firme esperanza\u2019 (\u00abTratado de la verdadera devoci\u00f3n\u00bb, 34). Lo record\u00f3 el Concilio Vaticano II: \u2018La Madre de Jes\u00fas, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegar\u00e1 a su plenitud en el siglo futuro. Tambi\u00e9n en este mundo, hasta que llegue el d\u00eda del Se\u00f1or, brilla ante el pueblo de Dios en marcha como se\u00f1al de esperanza cierta y de consuelo\u2019 (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a>, 68). <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>San Luis Mar\u00eda contempla esta dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica especialmente cuando habla de los \u2018santos de los \u00faltimos tiempos\u2019, formados por la sant\u00edsima Virgen para dar a la Iglesia la victoria de Cristo sobre las fuerzas del mal (Tratado de la verdadera devoci\u00f3n, 49-59). No se trata, en absoluto, de una forma de &#8216;milenarismo&#8217;, sino del sentido profundo de la \u00edndole escatol\u00f3gica de la Iglesia, vinculada a la unicidad y universalidad salv\u00edfica de Jesucristo. La Iglesia espera la venida gloriosa de Jes\u00fas al final de los tiempos. Como Mar\u00eda y con Mar\u00eda, los santos est\u00e1n en la Iglesia y para la Iglesia, a fin de hacer resplandecer su santidad y extender hasta los confines del mundo y hasta el final de los tiempos la obra de Cristo, \u00fanico Salvador\u2019\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Mirar con Mar\u00eda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Juan Pablo II tambi\u00e9n subray\u00f3 que el Rosario es un modo de oraci\u00f3n contemplativa, e indicaba que Mar\u00eda es el modelo de la contemplaci\u00f3n: <em>\u201cEl rostro del Hijo le pertenece de un modo especial. Ha sido en su vientre donde se ha formado, tomando tambi\u00e9n de Ella una semejanza humana que evoca una intimidad espiritual ciertamente m\u00e1s grande a\u00fan. Nadie se ha dedicado con la asiduidad de Mar\u00eda a la contemplaci\u00f3n del rostro de Cristo. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Los ojos de su coraz\u00f3n se concentran de alg\u00fan modo en \u00c9l ya en la Anunciaci\u00f3n, cuando lo concibe por obra del Esp\u00edritu Santo; en los meses sucesivos empieza a sentir su presencia y a imaginar sus rasgos. Cuando por fin lo da a luz en Bel\u00e9n, sus ojos se vuelven tambi\u00e9n tiernamente sobre el rostro del Hijo, cuando lo \u2018envolvi\u00f3 en pa\u00f1ales y le acost\u00f3 en un pesebre\u2019 (Lc 2, 7). Desde entonces su mirada, siempre llena de adoraci\u00f3n y asombro, no se apartar\u00e1 jam\u00e1s de \u00c9l\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El Papa tambi\u00e9n se\u00f1alaba: \u201cRecorrer con Mar\u00eda las escenas del Rosario es como ir a la &#8216;escuela&#8217; de Mar\u00eda para leer a Cristo, para penetrar sus secretos, para entender su mensaje\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La batalla de Lepanto<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, Juan Pablo II record\u00f3 en esta carta apost\u00f3lica impl\u00edcitamente la relaci\u00f3n del rosario con la victoria de la batalla de Lepanto: \u201cLa Iglesia ha visto siempre en esta oraci\u00f3n una particular eficacia, confiando las causas m\u00e1s dif\u00edciles a su recitaci\u00f3n comunitaria y a su pr\u00e1ctica constante. En momentos en los que la cristiandad misma estaba amenazada, se atribuy\u00f3 a la fuerza de esta oraci\u00f3n la liberaci\u00f3n del peligro y la Virgen del Rosario fue considerada como propiciadora de la salvaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El Beato Bartolom\u00e9 Longo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Por otra parte, el Papa puso como ejemplo de ap\u00f3stol del rosario, adem\u00e1s de a san Luis Mar\u00eda Grignion de Montfort y al Padre P\u00edo, al Beato Batolom\u00e9 Longo, quien, ateo, anticristiano e inmerso en corrientes espiritistas, se convirti\u00f3 de adulto y tuvo la intuici\u00f3n de que ten\u00eda que propagar el rezo del rosario en reparaci\u00f3n por su pasado. \u201cSu camino de santidad se apoya sobre una inspiraci\u00f3n sentida en lo m\u00e1s hondo de su coraz\u00f3n: \u2018\u00a1Quien propaga el Rosario se salva!\u2019. Bas\u00e1ndose en ello, se sinti\u00f3 llamado a construir en Pompeya un templo dedicado a la Virgen del Santo Rosario\u201d, indica el Papa en <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/2002\/documents\/hf_jp-ii_apl_20021016_rosarium-virginis-mariae.html\">Rosarium Virginis Mariae<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl Rosario es a la vez meditaci\u00f3n y s\u00faplica. La plegaria insistente a la Madre de Dios se apoya en la confianza de que su materna intercesi\u00f3n lo puede todo ante el coraz\u00f3n del Hijo. Ella es \u2018omnipotente por gracia\u2019, como, con audaz expresi\u00f3n que debe entenderse bien, dijo en su \u2018S\u00faplica a la Virgen\u2019 el Beato Bartolom\u00e9 Longo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El rosario en el tercer milenio<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>San Juan Pablo II recomendaba encarecidamente el rezo del rosario. Dec\u00eda el santo en la mencionada carta apost\u00f3lica que el rosario \u201ces fruto de una experiencia secular. La experiencia de innumerables Santos aboga en su favor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y afirm\u00f3: \u201cEl Rosario de la Virgen Mar\u00eda, difundido gradualmente en el segundo milenio bajo el soplo del Esp\u00edritu de Dios, es una oraci\u00f3n apreciada por numerosos Santos y fomentada por el Magisterio. En su sencillez y profundidad, sigue siendo tambi\u00e9n en este tercer Milenio apenas iniciado una oraci\u00f3n de gran significado, destinada a producir frutos de santidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Conclu\u00eda el Papa la carta diciendo: <em>\u201cTomad con confianza entre las manos el rosario\u201d, a\u00f1adiendo: \u201c\u00a1Que este llamamiento m\u00edo no sea en balde! Al inicio del vig\u00e9simo quinto a\u00f1o de Pontificado, pongo esta Carta apost\u00f3lica en las manos de la Virgen Mar\u00eda, postr\u00e1ndome espiritualmente ante su imagen en su espl\u00e9ndido Santuario edificado por el Beato Bartolom\u00e9 Longo, ap\u00f3stol del Rosario. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hago m\u00edas con gusto las palabras conmovedoras con las que \u00e9l termina la c\u00e9lebre S\u00faplica a la Reina del Santo Rosario: \u2018Oh Rosario bendito de Mar\u00eda, dulce cadena que nos une con Dios, v\u00ednculo de amor que nos une a los \u00c1ngeles, torre de salvaci\u00f3n contra los asaltos del infierno, puerto seguro en el com\u00fan naufragio, no te dejaremos jam\u00e1s. T\u00fa ser\u00e1s nuestro consuelo en la hora de la agon\u00eda. Para ti el \u00faltimo beso de la vida que se apaga. Y el \u00faltimo susurro de nuestros labios ser\u00e1 tu suave nombre, oh Reina del Rosario de Pompeya, oh Madre nuestra querida, oh Refugio de los pecadores, oh Soberana consoladora de los tristes. Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra y en el cielo\u2019\u201d.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Numerosos Papas, incluido el actual, han fomentado el rezo del rosario. Entre ellos, el Papa Juan Pablo II escribi\u00f3 una carta apost\u00f3lica sobre esta oraci\u00f3n, con el t\u00edtulo \u201cRosarium Virginis Mariae\u201d. En ella, el Papa indicaba: \u201c(\u2026) No he dejado pasar ocasi\u00f3n de exhortar a rezar con frecuencia el Rosario. 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