{"id":344,"date":"2016-02-09T16:51:21","date_gmt":"2016-02-09T15:51:21","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=344"},"modified":"2025-03-03T12:35:09","modified_gmt":"2025-03-03T10:35:09","slug":"algunas-tareas-actuales-para-la-teologia-moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/algunas-tareas-actuales-para-la-teologia-moral\/","title":{"rendered":"Algunas tareas actuales para la teolog\u00eda moral"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 papel corresponde hoy \u2013en la Iglesia y en el mundo\u2013 a la teolog\u00eda moral? No voy a hacer en estas p\u00e1ginas un cuadro completo para responder a esta pregunta. Quisiera fijarme solamente en algunas cuestiones m\u00e1s fundamentales, ateni\u00e9ndome a las preocupaciones manifestadas por el Papa Francisco. \u00bfCu\u00e1les son las tareas m\u00e1s urgentes?<\/p>\n\n\n\n<p>Para dar respuesta a esta pregunta, quiz\u00e1 haya que plantearse primero en qu\u00e9 estado se halla nuestro mundo. Sin necesidad de repasar los diferentes diagn\u00f3sticos que se han propuesto, se puede afirmar que est\u00e1 muy extendida una actitud de indiferencia o desinter\u00e9s hacia la verdad. Tras la pretensi\u00f3n de verdad se ha querido ver una lucha por el poder (<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Michel_Foucault\">Foucault<\/a>), y se ha sustituido la b\u00fasqueda del bien, de la verdad y de la belleza por el actuar espont\u00e1neo. Algunos autores han descrito nuestra sociedad como una sociedad l\u00edquida (Bauman); otros prefieren llamarla sociedad del rendimiento (Byung-Chul Han). Todos estos diagn\u00f3sticos se\u00f1alan el final de la sociedad disciplinaria, basada en la existencia de una autoridad. Ahora, en cambio, el obrar tiene la prioridad, y no hay otro bien ni otro mal que los que cada uno \u2013o la mayor\u00eda\u2013 decide. Se cumple as\u00ed la m\u00e1xima de Nietzsche, para quien la salvaci\u00f3n no se encuentra en el conocimiento, sino en la creaci\u00f3n. Creaci\u00f3n de un lenguaje y, a partir de \u00e9l, de una moral: t\u00e9rminos como \u201cinterrupci\u00f3n del embarazo\u201d, \u201cmuerte digna\u201d o \u201crelaciones de pareja\u201d configuran los contornos de la nueva moral, en la que es la voluntad del hombre la que decide qu\u00e9 le conviene y qu\u00e9 no.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante este panorama, cuando han desaparecido las bases mismas de un discurso racional sobre lo bueno, \u00bfqu\u00e9 puede hacer la teolog\u00eda moral? \u00bfQu\u00e9 cabe esperar?<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, urge recordar que Dios existe y es un Dios activo y comprometido con el mundo. Hay una afirmaci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/la-esencia-del-cristianismo-de-romano-guardini\/\">Romano Guardini<\/a>, escrita hace setenta a\u00f1os en El ocaso de la \u00e9poca moderna y que hoy parece cumplirse: \u201cEl mundo meramente profano no existe; ahora bien, cuando una voluntad obstinada consigue elaborar algo hasta cierto punto semejante a este tipo de mundo, esa construcci\u00f3n no funciona\u201d; \u00bfqu\u00e9 sucede entonces?: \u201cSin el elemento religioso, la vida se convierte en algo parecido a un motor sin lubrificante: se calienta. A cada instante se quema algo\u201d (III.5). La sociedad \u201cquemada\u201d (The Burnout Society) es precisamente el t\u00edtulo de uno de los libros de pensamiento m\u00e1s vendidos en el \u00faltimo a\u00f1o. En s\u00edntesis, una sociedad contraria a la verdad del hombre y de su libertad no es satisfactoria. Como tampoco puede serlo una situaci\u00f3n de ceguera para el ser humano. Lo ha recordado recientemente el Papa Francisco: \u201cNo hay sistemas que anulen por completo la apertura al bien, a la verdad y a la belleza, ni la capacidad de reacci\u00f3n que Dios sigue alentando desde lo profundo de los corazones humanos. A cada persona de este mundo le pido que no olvide esa dignidad suya que nadie tiene derecho a quitarle\u201d (Laudato si\u2019, 205). Una de las tareas que se abre para la teolog\u00eda moral consiste, pues, en recordar a cada persona su dignidad. Ahora bien, eso le exige encontrar de nuevo su lugar en la vida de la Iglesia \u2013y en la de los fieles.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La misi\u00f3n de la teolog\u00eda moral<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En la mente de muchos, sigue presente la idea de la moral como una instancia autorizada \u2013a menudo percibida como autoritaria\u2013 que se\u00f1ala lo que est\u00e1 permitido y lo que no lo est\u00e1, lo que es pecado y lo que no lo es. Esta concepci\u00f3n tiende a contraponer autoridad y libertad, o ley y libertad, y a colocar la moral en el primer miembro de estos binomios. Su tarea consistir\u00eda s\u00f3lo en se\u00f1alar los l\u00edmites (negativos) del actuar humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, \u00bfes eso una concepci\u00f3n adecuada de la teolog\u00eda moral? Tal vez pod\u00eda \u2013y deb\u00eda\u2013 lanzarse una cr\u00edtica de este estilo a ciertas morales que hab\u00edan ca\u00eddo en el extremo de una casu\u00edstica minuciosa y dispersa, y no ofrec\u00edan una visi\u00f3n org\u00e1nica y positiva del actuar humano. Sin embargo, me parece del todo injusto hacer ahora esa misma cr\u00edtica, despu\u00e9s de la renovaci\u00f3n que ha tenido lugar. En las \u00faltimas d\u00e9cadas han visto la luz numerosos tratados que presentan el mensaje moral de Cristo como una propuesta eminentemente positiva y org\u00e1nica. Los intentos han sido variados, como variados han sido los enfoques en que se ha comprendido la vida cristiana: como una vida filial, como el seguimiento de Cristo, como un caminar a la luz del Amor, como una respuesta a la llamada a ser santos, etc. En todos estos casos, la moral no se presenta ya como una lista de prohibiciones, sino como una invitaci\u00f3n: una propuesta de vida que mira a la felicidad humana, en la tierra y en el Cielo.<br>As\u00ed entendida, tarea de la teolog\u00eda moral es recordar a las mujeres y a los hombres de hoy que Dios tiene un proyecto para cada uno. Que Dios nos ha amado y nos ha llamado singularmente \u2013desde antes de crear el mundo (cfr. Ef 1, 4)\u2013 a ser felices viviendo en plenitud nuestra propia condici\u00f3n humana redimida por Cristo. Una presentaci\u00f3n de este tipo se encuentra con desaf\u00edos, entre los que se\u00f1alo algunos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Redescubrir la belleza de Cristo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El Papa Francisco se ha hecho eco de una vieja acusaci\u00f3n al recordar a los cristianos que no pueden tener habitualmente \u201ccara de funeral\u201d, que no ser\u00eda correcto vivir un cristianismo \u201cde Cuaresma sin Pascua\u201d (Evangelii Gaudium, 6, 10). Es la vieja tentaci\u00f3n del hijo mayor de la par\u00e1bola, que consiste en vivir una fe triste, apagada, y que mira en el fondo con envidia el comportamiento inmoral de quienes llevan una vida lejos de Dios \u2013o, al menos, lejos de la Iglesia. Una fe que ve en Dios a un patr\u00f3n para el que hay que trabajar como siervo, esperando al final una justa recompensa. Una fe que ve en la voluntad de Dios una limitaci\u00f3n de la propia libertad (cfr. Lc 15, 25 ss.).<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a esta tentaci\u00f3n, se alza una de las verdades m\u00e1s ciertas del Cristianismo: que no somos siervos, sino hijos, \u201cy, si hijos, tambi\u00e9n herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo\u201d (Rom 8,17). El Papa recuerda constantemente que \u201ccon Jesucristo siempre nace y renace la alegr\u00eda\u201d (Evangelii Gaudium, 1), pues en \u00c9l reconocemos a un Dios que nos ama incondicionadamente, que no se cansa de perdonarnos y acogernos en su abrazo paterno, y que \u201cse siente responsable, es decir, desea nuestro bien y quiere vernos felices, colmados de alegr\u00eda y serenos\u201d (Misericordiae vultus, 9).<br>Corresponde a la teolog\u00eda moral presentar de modo org\u00e1nico esa invitaci\u00f3n de Dios, que alcanza todos los aspectos de la vida humana. San Juan Pablo II amaba recordar aquella ense\u00f1anza del Concilio: \u201cEl misterio del hombre s\u00f3lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado\u201d, hasta tal punto que Cristo \u201crevela plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocaci\u00f3n\u201d (Gaudium et spes, 22). Jesucristo es la Luz del mundo, que ilumina los problemas y las inquietudes de los hombres. Su misterio es para nosotros a la vez llamada y respuesta, y, de ese modo, es el Camino hacia el Padre. Un camino tan exigente como atractivo. En \u00e9l descubre el hombre el esplendor de la verdad sobre s\u00ed mismo y sobre aquello que m\u00e1s le importa: la vida y la muerte, el matrimonio y la amistad, el trabajo y el sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Despertar las conciencias<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Con todo lo que viene dicho, queda a\u00fan por plantear una cuesti\u00f3n fundamental: \u00bfc\u00f3mo despertar el sentido de Dios en un mundo que parece indiferente ante el sufrimiento ajeno?<br>El testimonio de los cristianos es, sin duda, una parte importante de la respuesta: \u201cEn esto conocer\u00e1n todos que sois disc\u00edpulos m\u00edos: si os am\u00e1is unos a otros\u201d (Jn 13, 35). Junto a eso es necesario despertar la presencia ignorada de Dios que se halla en el coraz\u00f3n de cada mujer y de cada hombre. Hay un deseo de Dios \u2013que hay que ayudar a reconocer\u2013 en la b\u00fasqueda de felicidad, de plenitud, de un amor duradero, tal como recordaba la enc\u00edclica Spe salvi.<\/p>\n\n\n\n<p>Y hay tambi\u00e9n una presencia real de Dios en la conciencia moral. Es conocido lo que escribi\u00f3 el beato <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/foco\/sacerdotes-santos-san-john-henry-newman\/\">John Henry Newman<\/a> en su Carta al Duque de Norfolk: \u201cLa conciencia es la mensajera del que, tanto en el mundo de la naturaleza como en el de la gracia, a trav\u00e9s de un velo nos habla, nos instruye y nos gobierna. La conciencia es el primero de los vicarios de Cristo\u201d (n. 5). La conciencia es la luz, la chispa que Dios ha puesto en el hombre para alcanzar la felicidad por el camino de la verdad y del bien. En un mundo centrado en el individuo, pero al mismo tiempo sediento de felicidad y con una cierta nostalgia del absoluto, la v\u00eda de la conciencia es otra de las que la teolog\u00eda moral est\u00e1 llamada a explorar.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Francisco lo ha hecho recientemente a partir de la conciencia ecol\u00f3gica. El problema del medio ambiente es moralmente relevante para el mundo contempor\u00e1neo, est\u00e1 en la mente de todos, y en \u00e9l s\u00ed se reconoce un espacio a la verdad y el bien. A partir de la preocupaci\u00f3n por el ambiente, y la inaplazable necesidad de un cuidado real de la Creaci\u00f3n, el Papa se\u00f1ala un complemento fundamental a la ecolog\u00eda ambiental: la ecolog\u00eda humana. Esta implica \u201calgo muy hondo: la necesaria relaci\u00f3n de la vida del ser humano con la ley moral escrita en su propia naturaleza, necesaria para poder crear un ambiente m\u00e1s digno. Dec\u00eda Benedicto XVI que existe una \u2018ecolog\u00eda del hombre\u2019, porque \u2018tambi\u00e9n el hombre posee una naturaleza que \u00e9l debe respetar y que no puede manipular a su antojo\u2019\u201d (Laudato si\u2019, 155).<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, la conciencia es precisamente la instancia donde se manifiesta a cada uno esa verdad sobre s\u00ed mismo y sobre el mundo, sobre lo que es bueno hacer y sobre c\u00f3mo comportarse en relaci\u00f3n con el ambiente y con los dem\u00e1s. \u201cEn lo profundo de su conciencia, el hombre descubre una ley que \u00e9l no se da a s\u00ed mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los o\u00eddos de su coraz\u00f3n\u201d (Gaudium et spes, 16).<\/p>\n\n\n\n<p>El grito de la conciencia puede ser capaz de despertar a un mundo dormido e indiferente, con tal de que no se la quiera neutralizar concibi\u00e9ndola como el reducto de la subjetividad, lo que en realidad no es, porque la conciencia tambi\u00e9n remuerde. En efecto, \u201cla dignidad de la conciencia deriva siempre de la verdad: en el caso de la conciencia recta, se trata de la verdad objetiva, acogida por el hombre; en el de la conciencia err\u00f3nea, se trata de lo que el hombre, equivoc\u00e1ndose, considera subjetivamente verdadero\u201d (Veritatis splendor, 63).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El camino de la Misericordia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Llegados a este punto, es posible volver a lo que ve\u00edamos antes. En efecto, la respuesta real a ese grito de la conciencia es Jesucristo. El mal que un hombre ha cometido puede ser grande, el mal en el mundo puede hacerse insoportable: el siglo XX ha sido testigo de ello. Sin embargo, los cristianos sabemos que esa no es la \u00faltima palabra. Dios ha hablado. Como escribi\u00f3 san Juan Pablo II en su \u00faltimo libro: \u201cEl l\u00edmite impuesto al mal, cuyo causante y v\u00edctima resulta ser el hombre, es en definitiva la Divina Misericordia\u201d (Memoria e identidad, 73).<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Francisco nos lo recuerda ahora con particular urgencia, anim\u00e1ndonos a redescubrir el amor incondicional de Dios por el hombre para ponerlo en primer plano en la misi\u00f3n de la Iglesia. La misericordia es la principal manifestaci\u00f3n de la omnipotencia de Dios, y debe ser tambi\u00e9n el primer mensaje de la Esposa de Cristo, hasta tal punto que, seg\u00fan escribe en la bula de convocaci\u00f3n del Jubileo extraordinario de la Misericordia: \u201cLa credibilidad de la Iglesia pasa a trav\u00e9s del camino del amor misericordioso y compasivo\u201d (n. 10).<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, \u00bfen qu\u00e9 consiste la misericordia? \u00bfC\u00f3mo se vive? \u00bfCu\u00e1l es su relaci\u00f3n con la verdad y la justicia? Se trata de cuestiones inaplazables, pues presentan consecuencias pr\u00e1cticas en la pastoral ordinaria de la Iglesia. Conviene notar en todo caso que, aunque los hombres podamos plantearnos conflictos entre Misericordia y Verdad, entre Misericordia y Justicia, no podemos olvidar que en Dios se identifican. Ser\u00eda un error caer en el banal antropomorfismo que asume contradicciones que no pueden existir en Dios. Con todo, la cuesti\u00f3n sigue abierta: en la vida de la Iglesia, \u00bfqu\u00e9 significa concretamente recorrer ese \u201ccamino del amor misericordioso y compasivo\u201d? A esta pregunta, como a las anteriores, debe dar una respuesta la teolog\u00eda moral.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente, parte de la misma se encuentra ya en la llamada a rechazar la indiferencia, y en las actitudes de com-pasi\u00f3n, de apertura y acogida que tantas veces ha se\u00f1alado \u2013de palabra y con infinidad de gestos\u2013 el Papa Francisco. Sin embargo, quien acoge al pecador arrepentido no se encuentra en la meta, sino en el inicio del camino. El modelo divino, tal como se revela en la historia de la salvaci\u00f3n, es otro. Basta pensar en la historia del \u00c9xodo, que la Iglesia relee cada a\u00f1o durante la Cuaresma: la acogida y el perd\u00f3n contin\u00faan despu\u00e9s en un camino de acompa\u00f1amiento. Una y mil veces el Se\u00f1or perdona a su pueblo, acoge sus deseos de renovaci\u00f3n y le recuerda cu\u00e1l es su vocaci\u00f3n m\u00e1s profunda y cu\u00e1l es el camino que le lleva a vivir como hijo suyo querido. Es la historia del Dios fiel, compasivo y misericordioso. Precisamente uno de los nombres de la misericordia en el Antiguo Testamento, hesed, tiene mucho que ver con la fidelidad divina.<\/p>\n\n\n\n<p>La misma idea se encuentra en el Nuevo Testamento. Jes\u00fas acoge a pecadores y enfermos, perdona sus pecados, cuida sus dolencias, y deja despu\u00e9s que, como Bartimeo, le sigan por el camino (cfr. Mc 10, 52). \u201cAnda, y en adelante no peques m\u00e1s\u201d, dice a la ad\u00faltera despu\u00e9s de perdonarla (Jn 8, 11). As\u00ed pues, misericordia es acoger, y misericordia es tambi\u00e9n acompa\u00f1ar, esto es, dar cada vez m\u00e1s espacio a la luz de Cristo en las almas, ayudar a las almas a \u201ccaminar en la verdad\u201d (cfr. 2 y 3Jn). Podr\u00eda decirse que el perd\u00f3n es la puerta de entrada a la vida renovada que Cristo ofrece a cada uno; el inicio, tantas veces repetido en la existencia de una persona, de la vida seg\u00fan el Esp\u00edritu que Cristo entreg\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Del sentimiento, a la actitud virtuosa<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Para entender que no hay contradicci\u00f3n entre misericordia y verdad, habr\u00eda que distinguir la misericordia como mero sentimiento de la misericordia como actitud virtuosa de caridad. En mi experiencia pastoral siempre me ha sucedido que, ante quien me manifestaba su estado de sufrimiento interior, surg\u00eda en m\u00ed un espont\u00e1neo sentimiento de compasi\u00f3n y un intenso deseo de decir o hacer algo que aliviase el dolor ajeno. Pero cuando se quiere pasar de ese sentimiento inicial a la acci\u00f3n que ayuda y trata de resolver el problema, se hace necesario aplicar la inteligencia, y entonces hay que preguntarse: \u00bfcu\u00e1les son las causas de esa triste situaci\u00f3n?, \u00bfcu\u00e1les podr\u00edan ser los remedios? Mi experiencia de 40 a\u00f1os de sacerdote es que nunca he conseguido arreglar nada apoy\u00e1ndome sobre datos falsos u ocultando la realidad. Es como si ante una persona que se presenta con una herida profunda y de muy mal aspecto le dij\u00e9ramos: \u201cNo te preocupes, no es nada, no es necesario proceder a una desinfecci\u00f3n dolorosa, se curar\u00e1 sola\u201d. Esa ligereza bonachona se suele pagar muy caro.<\/p>\n\n\n\n<p>La desinfecci\u00f3n es a veces molesta. Por eso en ocasiones tambi\u00e9n el mensaje de Cristo es costoso. Significa tomar decisiones dif\u00edciles, y sobrellevar situaciones dolorosas. No hay que olvidar que la vida de Jes\u00fas pasa por el \u00e1rbol de la Cruz, que, como se\u00f1alaron los Padres, es la contrapartida del \u00e1rbol que fue testigo del primer pecado. As\u00ed, la misericordia, que tiene en el sacrificio de Cristo su m\u00e1s alta manifestaci\u00f3n, es tambi\u00e9n una puerta abierta a la humildad. Exige aprender a dejarse amar por Dios, y reconocer que la propia existencia no es solamente una tarea que llevar a cabo, sino sobre todo un don que hay que recibir.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez sea esta precisamente la parte m\u00e1s dif\u00edcil para el mundo actual, tan marcado por el engreimiento superficial y la autosuficiencia infantil. Es algo que el Papa Francisco parece tener muy presente: \u201cNo es f\u00e1cil desarrollar esta sana humildad y una feliz sobriedad si nos volvemos aut\u00f3nomos, si excluimos de nuestra vida a Dios y nuestro yo ocupa su lugar, si creemos que es nuestra propia subjetividad la que determina lo que est\u00e1 bien o lo que est\u00e1 mal\u201d (Laudato si\u2019, 224). Encontrar la misericordia es tambi\u00e9n dejarse encontrar por ella; dejarse sorprender y conducir por el mismo que nos dice: \u201cVen y s\u00edgueme\u201d. Eso requiere una actitud de humildad y apertura, que significa no querer ya determinar lo que est\u00e1 bien y lo que est\u00e1 mal, sino justamente dejar que sean el Bien, la Verdad y la Belleza los que determinen nuestra actuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto exige a la teolog\u00eda moral un esfuerzo de proponer siempre de modo renovado el camino del perd\u00f3n y del seguimiento, de modo que, en la conciencia y en la vida de los cristianos, la luz de Cristo brille cada vez m\u00e1s intensamente. As\u00ed, lo que comenz\u00f3 como un encuentro \u2013tal vez inesperado\u2013 con el abrazo del Padre, culminar\u00e1 en la vida del hijo al que mueve solamente el amor.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 papel corresponde hoy \u2013en la Iglesia y en el mundo\u2013 a la teolog\u00eda moral? No voy a hacer en estas p\u00e1ginas un cuadro completo para responder a esta pregunta. 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