{"id":3381,"date":"2018-05-09T08:38:27","date_gmt":"2018-05-09T07:38:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=3381"},"modified":"2021-01-31T17:13:08","modified_gmt":"2021-01-31T17:13:08","slug":"osip-mandelstam-poeta-condenado-stalin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/osip-mandelstam-poeta-condenado-stalin\/","title":{"rendered":"Osip Mandelstam, poeta genial condenado por Stalin"},"content":{"rendered":"<p>La primera vez que o\u00ed hablar de Osip Mandelstam fue a un conocido pol\u00edtico espa\u00f1ol que lo hab\u00eda le\u00eddo en sus a\u00f1os en la c\u00e1rcel. Son muchas las obras literarias que han nacido en cautiverio: basta pensar en Cervantes en Argel, Solzhenitsyn en el Gulag siberiano o en tantos otros como san Juan de la Cruz o Nelson Mandela.<\/p>\n<p>El gran poeta Osip Mandelstam, nacido en Varsovia en 1891 en una familia judeo-polaca y educado en San Petersburgo, Par\u00eds y Heidelberg, ser\u00eda arrestado en mayo de 1934 y condenado al destierro por escribir un breve Epigrama contra Stalin de solo diecis\u00e9is versos. Al parecer, en ruso es un poema hermos\u00edsimo y en \u00e9l Mandelstam menciona los gruesos dedos de Stalin, grasientos como gusanos, y sus bigotes de cucaracha. \u201c<em>Su ejemplo me conmueve y me hace reflexionar sobre la verdad y el valor de la palabra en una sociedad donde imperan los charlatanes y la informaci\u00f3n se ha convertido en un espect\u00e1culo. Yo tampoco estoy libre de ese ma<\/em>l\u201d, escrib\u00eda el periodista Pedro G. Cuartango hace unos pocos meses. Su esposa Nadiezhda recordaba lo que dec\u00eda Mandelstam de Rusia: \u201c<em>Este es el \u00fanico pa\u00eds que respeta la poes\u00eda: matan por ella. En ning\u00fan otro lugar ocurre eso<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Osip Mandelstam muri\u00f3 en un campo de tr\u00e1nsito cerca de Vladivostok en mayo de 1938. Debemos a su esposa Nadiezhda la conservaci\u00f3n de muchos de sus textos y el estremecedor libro Contra toda esperanza, en el que cuenta las tr\u00e1gicas experiencias que vivi\u00f3 con su marido durante los a\u00f1os del terror. Solo quiero traer a colaci\u00f3n aqu\u00ed dos pasajes de ese libro.<\/p>\n<p>El primero \u2013referido a 1934\u2013 es este: \u201c<em>Diecisiete a\u00f1os de concienzuda educaci\u00f3n [comunista] no hab\u00edan servido para nada. La gente que reun\u00eda dinero para nosotros y aquellos que lo daban infring\u00edan todo el c\u00f3digo establecido en el pa\u00eds de relaciones con los represaliados por el poder. En los per\u00edodos de violencia y terror la gente se esconde en su cascar\u00f3n y oculta sus sentimientos, pero esos sentimientos son indestructibles y no hay educaci\u00f3n que acabe con ellos. Incluso si consiguen desarraigarlos en una generaci\u00f3n \u2013y en nuestro pa\u00eds eso se ha conseguido en gran medida\u2013, vuelven a resurgir en la siguiente. Nos hemos convencido de ello m\u00e1s de una vez. La noci\u00f3n del bien es, probablemente, inherente al ser humano y los infractores de las leyes humanitarias deber\u00e1n, tarde o temprano, darse cuenta de ello por s\u00ed mismos o por sus hijos<\/em>\u201d (p. 55). Han pasado ochenta a\u00f1os y ha ca\u00eddo el imperio sovi\u00e9tico: el comunismo no ha logrado eliminar el alma humana y su natural anhelo de bondad y solidaridad, aunque haya machacado penosamente muchos esp\u00edritus.<\/p>\n<p>El segundo texto de Nadiezhda \u2013que expresa bien la funci\u00f3n del poeta\u2013 dice as\u00ed: \u201c<em>A principios del Segundo cuaderno, Mandelstam escribi\u00f3 su poema La sirena.<\/em> \u2018\u00bfPor qu\u00e9 La sirena?\u2019, <em>le pregunt\u00e9.<\/em> \u2018Tal vez sea yo\u2019,<em> me respondi\u00f3. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda ese hombre perseguido, viviendo en total aislamiento, en el vac\u00edo y la oscuridad sentirse<\/em> \u2018la sirena de las ciudades sovi\u00e9ticas\u2019?<em> Desde su total inexistencia, Mandelstam hac\u00eda saber que \u00e9l era la voz que se expande por las ciudades sovi\u00e9ticas. Sent\u00eda, probablemente, que la raz\u00f3n estaba de su parte; sin ese sentimiento no se puede ser poeta. La lucha por la dignidad social del poeta, por su derecho a la voz y a su postura en la vida es, quiz\u00e1, la tendencia fundamental que determin\u00f3 su vida y su obra\u201d<\/em> (p. 249). Muchas ma\u00f1anas, si tengo la ventana ligeramente abierta, oigo la sirena de una f\u00e1brica lejana que anuncia a la una la pausa del mediod\u00eda o el cambio de turno. Siempre pienso en Osip Mandelstam y en la funci\u00f3n del poeta \u2013\u00a1o del fil\u00f3sofo!\u2013 en nuestra sociedad consumista: <em>\u201cLa poes\u00eda<\/em>\u201d \u2013escribi\u00f3 Mandelstam\u2013 \u201c<em>es el arado que desentierra el tiempo, poniendo al descubierto sus estratos m\u00e1s profundos, su tierra negra<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>La gran poeta rusa Anna Ajm\u00e1tova (1889-1966), amiga de Osip y Nadia, escribe en el pr\u00f3logo a los Cuadernos de Voronehz (1935-37): \u201c<em>Mandelstam no tiene maestro. Sobre eso vale la pena pensar. No conozco en la poes\u00eda universal un hecho semejante<\/em>\u201d. En aquellos cuadernos \u2013escritos en el destierro en la frontera entre Ucrania y Rusia\u2013 va Mandelstam destilando sus poemas a partir de su penosa experiencia diaria. Se trata de una \u201c<em>poes\u00eda antib\u00e9lica, defensa del arte frente al poder, de la dignidad del hombre y del valor de la vida frente a la opresi\u00f3n y el terror. En ese sentido, es una obra tr\u00e1gica, pero no nihilista, pues deja un poso de grandeza y de esperanza<\/em>\u201d, ha escrito el tambi\u00e9n poeta Luis Ramoneda.<\/p>\n<p>La poes\u00eda de Mandelstam no es de f\u00e1cil lectura, pero como muestra de su obra he seleccionado un poema del segundo cuaderno fechado el 15-16 de enero de 1937. Su t\u00edtulo inicial era La mendiga y se refer\u00eda a su mujer, que le acompa\u00f1aba en el destierro en el que se encuentran en una situaci\u00f3n de miseria absoluta, pero puede referirse tambi\u00e9n a la propia poes\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todav\u00eda no est\u00e1s muerto. Todav\u00eda no est\u00e1s solo.<br \/>\nCon tu amiga la mendiga<br \/>\ngozas de la grandeza de las llanuras,<br \/>\nde la niebla, del fr\u00edo y de la nevada.<br \/>\nVive tranquilo y consolado<br \/>\nen la pobreza opulenta, en la miseria poderosa.<br \/>\nSon benditos los d\u00edas y las noches<br \/>\ny es inocente la fatiga dulce y sonora.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Infeliz aquel que, como su sombra,<br \/>\nteme el ladrido y maldice al viento.<br \/>\nY miserable aquel que, medio muerto,<br \/>\npide limosna a su propia sombra.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Al cumplirse el <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/centenario-la-revolucion-rusa-lenin\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">centenario de la revoluci\u00f3n rusa <\/a>vale la pena recordar a Osip Mandelstam, un poeta de frontera, que muri\u00f3 en Siberia a los 47 a\u00f1os, v\u00edctima de la enfermedad y las privaciones. Sus poes\u00edas \u2013en expresi\u00f3n de su traductor al espa\u00f1ol Jes\u00fas Garc\u00eda Gabald\u00f3n\u2013 constituyen \u201c<em>una de las m\u00e1s poderosas y complejas creaciones del Esp\u00edritu del siglo XX<\/em>\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El centenario de la revoluci\u00f3n rusa es una buena ocasi\u00f3n para leer a quienes como Osip Mandelstam lucharon contra el imperio del terror con todos los medios a su alcance: en su caso, la poes\u00eda.<\/p>","protected":false},"author":25,"featured_media":6717,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[39],"tags":[14],"class_list":["post-3381","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","tag-literatura","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3381","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/25"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3381"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3381\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6717"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3381"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3381"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3381"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}