{"id":327,"date":"2016-02-09T15:59:25","date_gmt":"2016-02-09T14:59:25","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=327"},"modified":"2025-02-26T14:10:59","modified_gmt":"2025-02-26T12:10:59","slug":"joseph-ratzinger-en-el-informe-sobre-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/joseph-ratzinger-en-el-informe-sobre-la-fe\/","title":{"rendered":"Cuando todo se mueve. Joseph Ratzinger en el \u201cInforme sobre la fe\u201d"},"content":{"rendered":"<p>El Concilio Vaticano II supuso una renovaci\u00f3n profunda para la Iglesia, pero tambi\u00e9n desat\u00f3 una crisis inesperada. <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/etiqueta\/teologia-de-joseph-ratzinger\/\">Joseph Ratzinger<\/a>, en <em>Informe sobre la fe<\/em>, analiz\u00f3 c\u00f3mo el entusiasmo inicial dio paso a confusi\u00f3n y tensiones. Este art\u00edculo examina con serenidad ese proceso, sus luces y sombras, y la necesidad de un discernimiento fiel a la verdadera intenci\u00f3n conciliar.<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario todav\u00eda tiempo para que la mirada se serene y tambi\u00e9n para que aflore a la superficie el material representativo. Adem\u00e1s, es necesaria cierta distancia hist\u00f3rica para adquirir objetividad y no convertir la historia en un juicio. Solo se trata de aprender.<\/p>\n\n\n\n<p>La complicaci\u00f3n se debe a que pasaron dos cosas a la vez y con dimensiones universales. Fueron a\u00f1os de aut\u00e9ntica renovaci\u00f3n y, al mismo tiempo, de aut\u00e9ntica crisis. De renovaci\u00f3n profunda y de crisis profunda tambi\u00e9n. Los fermentos del Concilio deber\u00edan haber suscitado una ola de autenticidad, de fidelidad al esp\u00edritu y de evangelizaci\u00f3n. Y la suscitaron. Pero tambi\u00e9n suscitaron, sorprendentemente, una ola de confusi\u00f3n, de crisis de identidad y de cr\u00edtica literalmente despiadada. Parece mentira que las dos cosas pudieran darse a la vez; y sin embargo, es exactamente lo que pas\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La deriva<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Por eso, hacen falta dos met\u00e1foras para describir el proceso, una feliz y otra infeliz. Para la parte feliz, sirve cualquier met\u00e1fora de renovaci\u00f3n. Para la infeliz, es m\u00e1s dif\u00edcil encontrar una imagen adecuada.<\/p>\n\n\n\n<p>Por recoger el famoso t\u00edtulo de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Hans_Urs_von_Balthasar\">von Balthasar<\/a>, la Iglesia hizo un esfuerzo aut\u00e9ntico para derribar sus bastiones. Cambi\u00f3 completamente su actitud apolog\u00e9tica, se abri\u00f3 m\u00e1s al mundo para evangelizarlo, y entonces sucedi\u00f3 algo inesperado. Result\u00f3 que los bastiones eran como diques. Y, al abrir brechas, entr\u00f3 mucha m\u00e1s agua de la que se esperaba y todo empez\u00f3 a moverse. La imagen del flotar parece adecuada, porque las cosas no se movieron con orden y direcci\u00f3n, sino que, sencillamente, se pusieron a la deriva con las enormes inercias propias de una instituci\u00f3n tan gigantesca como la Iglesia cat\u00f3lica. Y en esa misma medida se volvieron ingobernables.<\/p>\n\n\n\n<p>Con cierta ingenuidad se pens\u00f3 que bastaba la buena voluntad y unas inspiraciones de fondo para que las cosas llegaran naturalmente al puerto previsto. Por eso, al principio y desde altas instancias se meti\u00f3 cierta prisa. Tambi\u00e9n se alent\u00f3 la creatividad y espontaneidad. Y, muy pronto, las autoridades intermedias se inhibieron o se vieron desbordadas por la iniciativa de los sectores m\u00e1s j\u00f3venes o m\u00e1s sensibilizados.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los aspectos de la vida de la Iglesia, reclamados por la puesta al d\u00eda posconciliar, se empezaron a mover: lo mismo la catequesis que la ense\u00f1anza de la teolog\u00eda, las celebraciones lit\u00fargicas, la disciplina del clero, de los seminarios y de las \u00f3rdenes y congregaciones religiosas. Primero se movieron lentamente, como soltando amarras y desprendi\u00e9ndose alegremente de viejas trabas. Pronto los procesos se aceleraron&nbsp; y desbordaron los cauces previstos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"698\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/feb16-teol1-698x1024.jpg\" alt=\"feb16-teol1\" class=\"wp-image-328\" style=\"width:272px;height:399px\" srcset=\"https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/feb16-teol1-698x1024.jpg 698w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/feb16-teol1-600x880.jpg 600w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/feb16-teol1-477x700.jpg 477w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/feb16-teol1-205x300.jpg 205w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/feb16-teol1-768x1126.jpg 768w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/feb16-teol1.jpg 1000w\" sizes=\"(max-width: 698px) 100vw, 698px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una grave cuesti\u00f3n pastoral<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El clima vivido en el seno del Concilio, que fue de comuni\u00f3n eclesial, no logr\u00f3 expandirse serenamente por la Iglesia. Y el mensaje del Concilio tampoco se expandi\u00f3 con los acentos y subrayados que los Padres conciliares hab\u00edan se\u00f1alado. Aquella enorme asamblea conciliar, con sus inevitables ritmos lentos en la discusi\u00f3n y toma de decisiones, qued\u00f3 r\u00e1pidamente sobrepasada por la iniciativa de minor\u00edas, generalmente j\u00f3venes, que se empe\u00f1aron en aplicar inmediatamente los supuestos deseos del Concilio seg\u00fan la idea que se hab\u00edan&nbsp; hecho de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo se hab\u00edan hecho esa idea? Esa pregunta es la clave de la cuesti\u00f3n. Sin duda, influyeron mucho los medios de comunicaci\u00f3n, que informaron en directo sobre el Concilio y transmitieron una imagen y unas prioridades de acuerdo con su propio modo de entender las cosas y sus propias expectativas. Tambi\u00e9n influyeron algunos expertos que lograron aparecer como los aut\u00e9nticos depositarios del esp\u00edritu del Concilio, a veces, independientemente y por encima de la letra de los documentos y del esp\u00edritu de los que lo hicieron realmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Parad\u00f3jicamente el Concilio, que quer\u00eda ser pastoral, tuvo este enorme e inesperado problema pastoral. El mensaje no se transmiti\u00f3 por los cauces propios del gobierno de la Iglesia, m\u00e1s bien lentos, sino por los r\u00e1pidos cauces de la comunicaci\u00f3n general y de las revistas eclesi\u00e1sticas. Y, de esa manera, lleg\u00f3 completamente transformado, incluso antes de que se aprobaran los documentos y, por supuesto, mucho antes de que se generaran las normativas oficiales para aplicarlos. Lo que se supon\u00eda que quer\u00eda el Concilio se empez\u00f3 aplicar inmediatamente y se quiso realizar inmediatamente la utop\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Informe sobre la fe<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Los efectos de la deriva son conocidos y no es necesario insistir: pronto se produjeron numerosas crisis personales en sacerdotes y religiosos. Se secularizaron o se cerraron universidades, colegios y hospitales cat\u00f3licos. En los movimientos apost\u00f3licos se origin\u00f3 una especie de desbandada. Y la pr\u00e1ctica religiosa descendi\u00f3 notablemente en todos los pa\u00edses de Europa, empezando por Holanda.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1985, en una famosa entrevista con el periodista italiano Vittorio Messori, titulada <i>Informe sobre la fe<\/i>, el entonces cardenal Joseph Ratzinger dec\u00eda: <i>\u201cResulta incontestable que los \u00faltimos veinte a\u00f1os han sido decisivamente desfavorables para la Iglesia cat\u00f3lica. Los resultados que han seguido al Concilio parecen oponerse cruelmente a las esperanzas de todos, comenzando por las del Papa Juan XXIII y, despu\u00e9s, las de Pablo VI. Los cristianos son de nuevo minor\u00eda, m\u00e1s que en ninguna otra \u00e9poca desde finales de&nbsp; la antig\u00fcedad\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>Las grandes esperanzas y horizontes abiertos por el Concilio Vaticano II dieron paso a una insatisfacci\u00f3n aguda y a una cr\u00edtica amarga, tanto de los sectores que esperaban mucho m\u00e1s como de los que se quejaban de los cambios; y esto provoc\u00f3 mucha desuni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sigue el cardenal Ratzinger: <i>\u201cLos Papas y los Padres conciliares esperaban una nueva unidad cat\u00f3lica y ha sobrevenido una divisi\u00f3n tal que \u2013en palabras de Pablo VI\u2013 se ha pasado de la autocr\u00edtica a la autodestrucci\u00f3n. Se esperaba un nuevo entusiasmo, y se ha terminado con demasiada frecuencia en el hast\u00edo y en el desaliento. Esper\u00e1bamos un salto hacia delante, y nos hemos encontrado ante un proceso progresivo de decadencia que se ha desarrollado en buena medida bajo el signo de un presunto \u2018esp\u00edritu del Concilio\u2019, provocando de este modo su descr\u00e9dito\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquella entrevista, realizada durante su breve descanso veraniego en el seminario de Bressanone, el cardenal Ratzinger, entonces prefecto de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, hizo uno de los discernimientos m\u00e1s agudos sobre la crisis, que todav\u00eda se lee con provecho. En su d\u00eda caus\u00f3 cierta incomodidad, pero quedar\u00e1 como un libro representativo de una \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Necesidad de discernir<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfD\u00f3nde estaba el mal? \u00bfPor qu\u00e9 no se hab\u00edan producido los frutos esperados? Es dif\u00edcil valorarlo. Y tambi\u00e9n es dif\u00edcil saber si la crisis se hubiera producido de todas formas, con los enormes cambios sociol\u00f3gicos del desarrollo econ\u00f3mico y, especialmente, con la irrupci\u00f3n de la televisi\u00f3n en todos los hogares, aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n cultural y de costumbres, reto ante el que la evangelizaci\u00f3n de la Iglesia no estaba y en gran parte no est\u00e1 todav\u00eda preparada.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 hubiera sido preferible un <i>tempus<\/i> m\u00e1s lento y una aplicaci\u00f3n m\u00e1s gradual. Las instituciones que se impusieron calma atravesaron mejor el temporal, lo mismo que las di\u00f3cesis y los pa\u00edses donde, por diversos motivos, la aplicaci\u00f3n se ralentiz\u00f3. Especialmente los pa\u00edses del Este, que no estaban para experimentos, y muchos pa\u00edses&nbsp; de \u00c1frica y Latinoam\u00e9rica, donde los imperativos pastorales de cada d\u00eda y la escasez de clero exig\u00edan mucho realismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero hay que ser claros. Como dec\u00eda el cardenal Ratzinger: <i>\u201cEn sus expresiones oficiales, en sus documentos aut\u00e9nticos, el Vaticano II no puede considerarse responsable de una evoluci\u00f3n que \u2013muy al contrario\u2013 contradice radicalmente tanto la letra como el esp\u00edritu de los padres conciliares\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El examen de conciencia de <em>Tertio millennio adveniente<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Juan Pablo II quiso hacer un primer balance al cumplirse los veinte a\u00f1os de la clausura del Concilio y reuni\u00f3 un S\u00ednodo extraordinario (1985). Y, al acercarse el fin del milenio, quiso destacar la importancia que ten\u00eda para la Iglesia el Concilio Vaticano II y, al mismo tiempo, lo que quedaba pendiente. La Carta apost\u00f3lica <i>Tertio millennio adveniente<\/i> hac\u00eda un resumen de las aportaciones del Concilio.<\/p>\n\n\n\n<p><i>\u201cEn la Asamblea conciliar, la Iglesia, queriendo ser plenamente fiel a su Maestro, se plante\u00f3 su propia identidad, descubriendo la profundidad de su misterio de Cuerpo y Esposa de Cristo. Poni\u00e9ndose en d\u00f3cil escucha de la Palabra de Dios, confirm\u00f3 la vocaci\u00f3n universal a la santidad; dispuso la reforma de la liturgia, \u2018fuente y culmen\u2019 de su vida; impuls\u00f3 la renovaci\u00f3n de muchos aspectos de su existencia tanto a nivel universal como al de las Iglesias locales; se empe\u00f1\u00f3 en la promoci\u00f3n de las distintas vocaciones cristianas: la de los laicos y la de los religiosos, el ministerio de los di\u00e1conos, el de los sacerdotes y el de los Obispos; redescubri\u00f3, en particular, la colegialidad episcopal, expresi\u00f3n privilegiada del servicio pastoral desempe\u00f1ado por los Obispos en comuni\u00f3n con el Sucesor de Pedro. Sobre la base de esta profunda renovaci\u00f3n se abri\u00f3 a los cristianos de otras Confesiones, a los seguidores de otras religiones, a todos los hombres de nuestro tiempo. En ning\u00fan otro concilio se habl\u00f3 con tanta claridad de la unidad de los cristianos, del di\u00e1logo con las religiones no cristianas, del significado espec\u00edfico de la Antigua Alianza y de Israel, de la dignidad de la conciencia personal, del principio de libertad religiosa, de las diversas tradiciones culturales dentro de las que la Iglesia lleva a&nbsp; cabo su mandato misionero, de los medios de comunicaci\u00f3n social\u201d<\/i> (<i>Tertio millennio adveniente<\/i>, n. 19).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Cuatro preguntas para discernir<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Entre los temas que le parec\u00edan merecer un examen, se\u00f1alaba: <i>\u201cEl examen de conciencia debe mirar tambi\u00e9n la <\/i>recepci\u00f3n del concilio<i>, este gran don del Esp\u00edritu a la Iglesia al final del segundo milenio\u201d<\/i> (n. 36). Y&nbsp; hac\u00eda cuatro preguntas m\u00e1s concretas, que recorren las grandes enc\u00edclicas conciliares y se\u00f1alan los puntos m\u00e1s significativos, seg\u00fan la mente del Papa Juan Pablo II.<\/p>\n\n\n\n<p><i>-\u201c\u00bfEn qu\u00e9 medida la Palabra de Dios ha llegado a ser plenamente el alma de la teolog\u00eda y la inspiradora de toda la existencia cristiana, como ped\u00eda la <\/i>Dei Verbum<i>?\u201d;<\/i><\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;<i>\u201c\u00bfSe vive la liturgia como \u2018fuente y culmen\u2019 de la vida eclesial, seg\u00fan las ense\u00f1anzas de la <\/i>Sacrosanctum Concilium<i>?\u201d<\/i>;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;<i>\u201c\u00bfSe consolida, en la Iglesia universal y en las Iglesias particulares, la eclesiolog\u00eda de comuni\u00f3n de la <\/i>Lumen gentium<i>, dando espacio a los carismas, los ministerios, las varias formas de participaci\u00f3n del Pueblo de Dios, aunque sin admitir un democraticismo y un sociologismo que no reflejan la visi\u00f3n cat\u00f3lica de la Iglesia y el aut\u00e9ntico esp\u00edritu del Vaticano II?\u201d<\/i>;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;<i>\u201cUn interrogante fundamental debe tambi\u00e9n plantearse sobre el estilo de las relaciones entre la Iglesia y el mundo. Las directrices conciliares \u2013presentes en la <\/i>Gaudium et spes<i> y en otros documentos\u2013 de un di\u00e1logo abierto, respetuoso y cordial, acompa\u00f1ado sin embargo por un atento discernimiento y por el valiente testimonio de la verdad, siguen siendo v\u00e1lidas y nos llaman a un compromiso ulterior\u201d<\/i> (n. 36).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Con la letra y el esp\u00edritu del Concilio<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Por su parte, en <i>Informe sobre la <\/i>fe, el cardenal Ratzinger aconsejaba: <i>\u201cLa lectura de la <\/i>letra<i> de los documentos nos har\u00e1 descubrir de nuevo su verdadero <\/i>esp\u00edritu<i>. Si se descubren en esta su verdad, estos grandes documentos nos permitir\u00e1n comprender lo que ha sucedido y reaccionar con nuevo vigor. Lo repito: el cat\u00f3lico que con lucidez y, por lo tanto, con sufrimiento, ve los problemas producidos en su Iglesia por las deformaciones del Vaticano II, debe encontrar en este mismo Vaticano II la posibilidad de un nuevo comienzo. El Concilio es <\/i>suyo<i>; no de aquellos que \u2013no por casualidad<\/i>\u2013<i> ya no saben qu\u00e9 hacer con el Vaticano II\u201d<\/i>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los tiempos de crisis aguda felizmente han pasado y se han convertido en tiempos de Nueva Evangelizaci\u00f3n, deseada por el Concilio, propuesta en esos t\u00e9rminos por san Juan Pablo II, alentada por Benedicto XVI y encauzada hoy por el Papa Francisco. Mucho se debe a la acci\u00f3n del Papa Juan Pablo II; y tambi\u00e9n al discernimiento que hizo su sucesor, Benedicto XVI. Entretanto, <i>Informe sobre la fe<\/i> forma parte de la historia.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Concilio Vaticano II supuso una renovaci\u00f3n profunda para la Iglesia, pero tambi\u00e9n desat\u00f3 una crisis inesperada. Joseph Ratzinger, en Informe sobre la fe, analiz\u00f3 c\u00f3mo el entusiasmo inicial dio paso a confusi\u00f3n y tensiones. 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