{"id":32449,"date":"2023-07-15T05:00:00","date_gmt":"2023-07-15T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=32449"},"modified":"2023-07-11T09:43:05","modified_gmt":"2023-07-11T08:43:05","slug":"en-tiempo-de-melones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/en-tiempo-de-melones\/","title":{"rendered":"En tiempo de melones\u2026"},"content":{"rendered":"<p>Que un hijo termine su formaci\u00f3n acad\u00e9mica es uno de los momentos m\u00e1s felices en la vida de un padre, pero la reciente graduaci\u00f3n de uno de mis reto\u00f1os estuvo a punto de convertirse en el peor d\u00eda de mi vida por culpa de uno de los oradores.<\/p>\n\n\n\n<p>El ambiente previo era el de tantas veces: padres y abuelos orgullosos compiten por los puestos m\u00e1s cercanos al escenario, j\u00f3venes luciendo sus mejores galas se hacen selfis mientras se lanzan piropos, a la vez que el bedel y el alumno \u201centerao\u201d terminan de probar el micro y el proyector.<\/p>\n\n\n\n<p>El acto discurri\u00f3, tambi\u00e9n, como siempre, con los archisabidos discursos de agradecimiento, los ayes por c\u00f3mo hemos crecido, los chistes internos ante los que los ajenos solo podemos esbozar una sonrisa est\u00fapida y la ronda de aplausos que suben y bajan tras cada nominaci\u00f3n e investidura de becas.<\/p>\n\n\n\n<p>Unas dos horas y media despu\u00e9s, cuando la mayor\u00eda ya no nos sent\u00edamos el trasero y los prost\u00e1ticos no hab\u00edan podido evitar manifestar p\u00fablicamente su dolencia, comenz\u00f3 el discurso del responsable de la cosa acad\u00e9mica. Al acercarse al micr\u00f3fono, sus ojos brillaban m\u00e1s que los de Michael Scott en <em>The Office<\/em> en dichas circunstancias. Era su momento y lo sab\u00eda. El rollo que estaba dispuesto a soltarnos en honor y gloria propias iba a ser de dimensiones b\u00edblicas. Decid\u00ed aprovechar para cerrar los ojos y descansar, pues la prisa por no llegar tarde al acto hab\u00eda impedido llevar a cabo mi tradicional cabezada vespertina. Pero las palabras del ponente no paraban de golpearme: t\u00f3picos, dicci\u00f3n irritante salpicada de muletillas, chistes sin gracia, alusiones a temas extempor\u00e1neos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00e9 el reloj y el segundero parec\u00eda haberse detenido. El hormigueo de la pierna derecha hab\u00eda pasado ya a nivel amputado. El miembro fantasma mandaba, no obstante, se\u00f1ales, pues la rodilla se clavaba con aquel pico de la moldura del asiento delantero. Mir\u00e9 a derecha e izquierda, buscando una posible salida de emergencia, pero la larga fila de invitados a uno y otro lado hac\u00eda imposible escapar sin convertirse en el centro de atenci\u00f3n del auditorio. La falta de aire acondicionado me provoc\u00f3 una sensaci\u00f3n de asfixia y un inc\u00f3modo exceso de sudoraci\u00f3n. Mi coraz\u00f3n empez\u00f3 a acelerarse hasta niveles cr\u00edticos. El discurso, que escuchaba ya distorsionado y con eco, continuaba hilando frases inanes: \u201chemos vivido una pandemia\u201d, \u201cel futuro es vuestro\u201d\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00a1Bastaaaaaa\u00bb \u2013grit\u00e9 mientras me pon\u00eda de pie en la butaca a duras penas (les recuerdo que a estas alturas era m\u00e9dicamente cojo)\u2013. \u00ab\u00a1Por Dios, no puedo m\u00e1s! \u00a1Acabe ya, por favor!\u00bb \u2013exclam\u00e9 ante la mirada at\u00f3nita de mi mujer y mi suegra\u2013. Todo el p\u00fablico se volvi\u00f3 hacia m\u00ed, gustoso, dejando a un lado el m\u00f3vil que llevaban un rato consultando, pues por fin pasaba algo interesante en la \u00faltima media hora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00a1No hay derecho! \u2013continu\u00e9\u2013. Hemos venido aqu\u00ed a celebrar una fiesta, a pasar un rato alegr\u00e1ndonos con nuestras familias por los logros conseguidos por nuestros hijos. Pero usted ha aprovechado que somos un p\u00fablico cautivo, que por educaci\u00f3n y por respeto a nuestros hijos aguantamos lo que haga falta, para largarnos un rollo insoportable. Que sepa que es indigno que una persona como usted, que representa a una instituci\u00f3n educativa, tenga tan poca educaci\u00f3n como para no haber preparado m\u00ednimamente unas palabras que digan algo. \u00a1Acabe ya, por Dios!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda terminado de sollozar esta \u00faltima frase cuando el apoyo de la pierna tonta fall\u00f3 y ca\u00ed desde la parte alta del sal\u00f3n de actos en la que estaba sentado a la platea. El susto de la ca\u00edda me despert\u00f3 de un golpe coincidiendo con el aplauso que el p\u00fablico, ajeno a mi enso\u00f1aci\u00f3n, brindaba al orador que acababa de terminar su discurso.<\/p>\n\n\n\n<p>Aprovech\u00e9 para ponerme en pie e irrigar, esta vez de verdad, mis extremidades inferiores a la vez que aplaud\u00eda, con l\u00e1grimas en los ojos, el fin de aquel inolvidable discurso. La octogenaria que estaba sentada a mi lado, acompasando sus palmas con codazos a mi barriga, me solt\u00f3 un ir\u00f3nico \u201cen tiempo de melones, cortos los sermones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esta era, en definitiva, la frase en la que yo quer\u00eda inspirar hoy mi art\u00edculo en torno a las homil\u00edas, pero se me ha acabado el espacio. As\u00ed que no tengo m\u00e1s que decir. Solo que si este verano, en Misa, durante la predicaci\u00f3n, ven a un se\u00f1or ponerse de pie sobre el banco y gritar \u201c\u00a1Bastaaaaaa!\u201d, no me hagan caso. Es solo un sue\u00f1o.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Que un hijo termine su formaci\u00f3n acad\u00e9mica es uno de los momentos m\u00e1s felices en la vida de un padre, pero la reciente graduaci\u00f3n de uno de mis reto\u00f1os estuvo a punto de convertirse en el peor d\u00eda de mi vida por culpa de uno de los oradores. El ambiente previo era el de tantas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":40,"featured_media":32451,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[47],"tags":[],"class_list":["post-32449","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-firmas","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32449","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/40"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=32449"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/32449\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32451"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=32449"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=32449"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=32449"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}