{"id":32255,"date":"2023-07-28T06:00:00","date_gmt":"2023-07-28T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=32255"},"modified":"2023-07-04T11:31:56","modified_gmt":"2023-07-04T10:31:56","slug":"cs-lewis-un-cautivo-de-la-alegria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/cs-lewis-un-cautivo-de-la-alegria\/","title":{"rendered":"C.S. Lewis, un cautivo de la alegr\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<p>Todav\u00eda no aparece en las historias de la teolog\u00eda del siglo XX. Pero no se puede defender con san Anselmo que la teolog\u00eda es la fe que busca la inteligencia de lo que se cree, y negar el t\u00edtulo de te\u00f3logo a <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/cs-lewis-el-amor\/\">C.S. Lewis<\/a>, uno de los autores que han hecho pensar sobre la fe a millones de personas en el siglo XX, incluidos notables fil\u00f3sofos, te\u00f3logos y los \u00faltimos Papas.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>C.S. Lewis es una figura cristiana de rango universal. No se trata de ninguna exageraci\u00f3n. Lo confirman las ventas todav\u00eda millonarias de sus libros, la amplitud creciente de la bibliograf\u00eda, tambi\u00e9n acad\u00e9mica, y su constante presencia en los testimonios publicados de cientos de conversos, especialmente en el mundo anglosaj\u00f3n. Contraste que resulta m\u00e1s llamativo si se compara con la ca\u00edda en picado en los \u00faltimos 50 a\u00f1os de todas las estad\u00edsticas eclesi\u00e1sticas en Occidente: de pr\u00e1ctica religiosa, de n\u00famero de vocaciones y, c\u00f3mo no, de ventas de libros de teolog\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La fe que busca entender<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Se puede querer ver o no, pero estamos ante un fen\u00f3meno teol\u00f3gico. Si queremos seguir repitiendo honestamente la frase de san Anselmo <em>fides quaerens intellectum<\/em>, hay que poner a Lewis en un lugar privilegiado de la teolog\u00eda del siglo XX. Adem\u00e1s, la frase de san Anselmo le afecta muy directamente, porque a \u00e9l le preocupaba entender y hacer entender la fe, y hacerla significativa a los hombres y mujeres del siglo XX.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es frecuente que, en \u00e1mbitos acad\u00e9micos, se despeje esta literatura con la etiqueta de \u201capolog\u00e9tica\u201d o con la de \u201cdivulgaci\u00f3n\u201d, por contraste con otras publicaciones m\u00e1s eruditas, generalmente dedicadas a investigaciones hist\u00f3ricas particulares. Pero se da la paradoja de que, en realidad, es m\u00e1s aut\u00e9nticamente teol\u00f3gica y responde mucho m\u00e1s exactamente a la expresi\u00f3n de san Anselmo.<\/p>\n\n\n\n<p>San Gregorio de Nisa es un gran te\u00f3logo del siglo IV, que merece ser estudiado. Pero para estudiar la Trinidad o la Encarnaci\u00f3n en san Gregorio de Nisa en la pr\u00e1ctica no hace falta tener fe. Basta resumir inteligentemente una cantidad ya notable de bibliograf\u00eda secundaria, como hace competentemente la mayor\u00eda de los estudiosos. En cambio, para hacer plausible la doctrina de la Trinidad o de la Encarnaci\u00f3n en pleno siglo XX y despu\u00e9s de dos guerras mundiales, y en medio de un aluvi\u00f3n de filosof\u00edas, s\u00ed que hace falta fe. Y pensarla muy bien.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un te\u00f3logo laico<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>C.S. Lewis era un acad\u00e9mico y sab\u00eda que lo que escrib\u00eda, aunque no tuviera formas acad\u00e9micas, y estaba expuesto al juicio nada ben\u00e9volo de sus colegas. Se lo tomaba muy en serio. C.S. Lewis era una persona con una capacidad cr\u00edtica muy grande, que no aceptaba f\u00e1cilmente cualquier idea ni cualquier gusto. Al menos al principio, se sent\u00eda un tanto inc\u00f3modo al entrar en terrenos donde pod\u00edan concurrir especialistas con m\u00e1s autoridad y se disculpa con frecuencia. Tampoco revela sus fuentes, aunque sabemos de algunas, porque se esforzaba en documentarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la fuerza de su pensamiento no est\u00e1 en la acumulaci\u00f3n exhaustiva de documentaci\u00f3n en cada tema, sino en su empe\u00f1o por plantearlo y resolverlo de la manera m\u00e1s inteligente e impactante posible. Hay una b\u00fasqueda cr\u00edtica de eficacia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Aprender a traducir para aprender a pensar<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Divulgar es decir de manera simple lo que otros han dicho con m\u00e1s profundidad y extensi\u00f3n. Supone rebaja y p\u00e9rdida. Pero eso no es lo que hace Lewis. Lo suyo es ganancia de pensamiento. Porque traduce a una manera de decir relevante y significativa las doctrinas que otros conservan por repetici\u00f3n, pero descoloridas, deshilachadas e incomprensibles, a medida que se han apartado de las fuentes donde nacieron. Fueron pensadas para iluminar, pero se han convertido en rutinarias construcciones de palabras que se repiten sin pensarlas a fondo.<\/p>\n\n\n\n<p>En unas charlas sobre <em>Apolog\u00e9tica cristiana<\/em> (19445), recogidas en <em>Lo eterno sin disimulo<\/em>, dice: <em>\u201cNuestra tarea consiste en exponer lo eterno (lo mismo ayer, hoy y ma\u00f1ana) en el lenguaje de nuestra \u00e9poca\u201d<\/em>; y tambi\u00e9n: <em>\u201cTenemos que aprender y dominar el lenguaje de nuestra audiencia\u201d<\/em>. Se\u00f1ala gran cantidad de palabras cristianas cuyo sentido es incomprensible o est\u00e1 profundamente alterado y termina: <em>\u201cComo conclusi\u00f3n debo decir que tienen ustedes que traducir cada trozo de su teolog\u00eda a la lengua vulgar. [\u2026] Sirve asimismo de gran ayuda para su propio pensamiento. He llegado a la convicci\u00f3n de que si ustedes no pueden traducir sus ideas al lenguaje inculto es que son confusas. La capacidad de traducirlas es la prueba de que han entendido realmente el significado que uno mismo les da. Traducir un pasaje de alguna obra teol\u00f3gica al lenguaje vulgar deber\u00eda ser un ejercicio obligatorio en el examen antes de ordenarse\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Cautivado por la alegr\u00eda (1955)<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El itinerario de conversi\u00f3n de Lewis, narrado por \u00e9l en <em>Cautivado por la alegr\u00eda<\/em> (<em>Suprised by Joy<\/em>), ilustra dos grandes puntos, que podr\u00edan considerarse claves de la teolog\u00eda del siglo XX, aunque parecen deberse m\u00e1s a su intuici\u00f3n personal que a sus lecturas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La primera es el gran tema de la \u201calegr\u00eda\u201d, que atraviesa el libro de parte a parte. Unas tempranas experiencias de trascendencia, con un componente est\u00e9tico, despiertan en su esp\u00edritu la impresi\u00f3n de lo maravilloso, ef\u00edmeramente presentido, y le dejan una nostalgia (<em>Sehnsucht<\/em>) que va a convertirse en el motor de una b\u00fasqueda de autenticidad y verdad. Mientras, por encima, un creciente racionalismo y escepticismo, unido a un ate\u00edsmo consolidado, le hacen experimentar el mundo como algo absurdo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta experiencia se puede analizar desde la perspectiva que ahora preside el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica: toda persona lleva en el fondo de s\u00ed misma una llamada a Dios, porque estamos hechos para \u00c9l. La idea est\u00e1 expl\u00edcita en las <em>Confesiones<\/em> de san Agust\u00edn (<em>\u201cnos hiciste, Se\u00f1or para ti\u2026\u201d<\/em>), pero en el siglo XX la teolog\u00eda toma una conciencia muy fuerte de que es la clave de la apolog\u00e9tica cristiana (Blondel) y de la entera presentaci\u00f3n del cristianismo, y el punto donde se encuentran lo natural y lo sobrenatural (De Lubac) y un gran tema de la antropolog\u00eda cristiana (<em><a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/em>).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>El otro descubrimiento fascinante para \u00e9l, que tiene formaci\u00f3n y sensibilidad literaria, es que el misterio de Cristo es el \u201cmito verdadero\u201d. Descubrimiento que debe a una conversaci\u00f3n con sus colegas Tolkien y Dyson, y que desencadena su conversi\u00f3n. La figura de Jesucristo, perfectamente situada en la historia real, y sus hechos, tambi\u00e9n resultan ser formas simb\u00f3licas y expresivas que afectan a toda la realidad. La resurrecci\u00f3n de Cristo es una primicia absoluta de toda resurrecci\u00f3n y el s\u00edmbolo m\u00e1s eminente de la eficacia cristiana que hace resucitar del pecado a una vida nueva. El tema del \u201cmito verdadero\u201d permite entrever la centralidad de la revelaci\u00f3n cristiana, pero tambi\u00e9n los reflejos y aspiraciones que aparecen en otras religiones.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La abolici\u00f3n del hombre (1943)<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Naci\u00f3 como r\u00e9plica ante un \u201clibro blanco\u201d, un proyecto sobre la educaci\u00f3n en el que todos los valores se reduc\u00edan, en el fondo, a sentimientos subjetivos. El libro de Lewis se convirti\u00f3 en una eficaz defensa del estatuto natural de las cosas y, en particular, de lo que llamamos \u201cley natural\u201d, que viene ilustrado en este libro con la idea de \u201ctao\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El libro manifiesta una cierta sensibilidad fenomenol\u00f3gica al relacionar la captaci\u00f3n de los valores con las actitudes que no son fingidas o improvisadas, sino \u201crespuestas adecuadas\u201d, muy en la l\u00ednea de von Hildebrand. As\u00ed sucede con la admiraci\u00f3n ante la belleza, o la obligaci\u00f3n ante el bien debido o el arrepentimiento ante el mal hecho. No son sentimientos arbitrariamente creados por el sujeto, sino la respuesta adecuada a lo captado. Pero, como de costumbre, Lewis apenas revela fuentes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para mi gusto, este libro tiene la virtud de mostrar con gran eficacia lo que enormes libros dedicados a la idea de ley natural no han conseguido ni antes ni despu\u00e9s. Porque, en el fondo, hay algo de parad\u00f3jico en que para fundamentar la existencia de algo tan pr\u00f3ximo a la conciencia y una experiencia tan universal como se supone que es la ley natural haya que escribir libros tan dif\u00edciles y gruesos. Lewis lo consigue mejor con mucho menos aparato.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El problema del dolor (1940)<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Es, en realidad, el libro que le dio a conocer como apologista cristiano, nada m\u00e1s terminar la segunda guerra mundial. Procedente de charlas radiof\u00f3nicas, es una teodicea en toda regla, en un momento tr\u00e1gico, con toda la resaca de los dolores y las desgracias encima. Momento inoportuno para hacer florituras intelectuales, pero muy oportuno para entrar a fondo. Pero hace falta mucho valor e ideas muy claras para entrarle en un contexto tan duro.<\/p>\n\n\n\n<p>Lewis entra honradamente a todo, al estatuto del dolor f\u00edsico y moral, a su relaci\u00f3n con el pecado y con Dios. El tema conocer\u00e1 un giro personal con motivo de la muerte de su esposa Joy, narrado desde dentro y como en primera fila, en <em>Una pena en observaci\u00f3n<\/em>. Lo menos que se puede decir de estos dos libros es que se han convertido cl\u00e1sicos sobre la cuesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Mero cristianismo (1952)<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El libro procede tambi\u00e9n de diversos ciclos de charlas radiof\u00f3nicas. Y, en parte, al final es una expansi\u00f3n del anterior en el que se piensa la doctrina de Dios, de la redenci\u00f3n del pecado (en el dolor) y de la moral cristiana. Un aspecto particular y tradicional de la apolog\u00e9tica cristiana, <em>Los milagros<\/em>, merecer\u00e1 un inteligente libro aparte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lewis prest\u00f3 una atenci\u00f3n muy especial a la mostrar la realidad del pecado y de la redenci\u00f3n, porque se dio cuenta de que est\u00e1n muy fuera de lo que la gente es capaz de entender y aceptar. Es una de sus claves teol\u00f3gicas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En una charla sobre <em>Dios en el banquillo<\/em> que da t\u00edtulo a una recopilaci\u00f3n de art\u00edculos, dice: <em>\u201cEl cristianismo promet\u00eda curar a aquellos que sab\u00edan que estaban enfermos. [\u2026] El hombre antiguo se acercaba a Dios (o a los dioses) como la persona acusada se aproxima al juez. Para el hombre moderno se han invertido los papeles. \u00c9l es el juez y Dios est\u00e1 en el banquillo. El hombre moderno es un juez extraordinariamente ben\u00e9volo: est\u00e1 dispuesto a escuchar a Dios [\u2026] incluso en la absoluci\u00f3n de Dios. Pero lo importante es que el hombre est\u00e1 en el tribunal y Dios en el banquillo\u201c<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estos libros encuentran un complemento maravilloso en las <em>Cartas del diablo a su sobrino<\/em>, obra genial en el que aparecen todas las tretas del enemigo en las luchas de la vida cristiana y tambi\u00e9n de la conversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Alegor\u00edas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En paralelo, hay que poner el conjunto de obras aleg\u00f3ricas que son, en s\u00ed mismas, tambi\u00e9n formas de pensar los grandes temas cristianos (Dios, pecado y redenci\u00f3n) cambiando los contextos. De distintas maneras funcionan as\u00ed la <em>Trilog\u00eda de Ransom<\/em>, el ciclo de <em>Cr\u00f3nicas de Narnia<\/em>, inmensamente famosas y llevadas al cine, y el <em>Gran divorcio<\/em>. Tambi\u00e9n <em>El regreso del peregrino<\/em>, hecho sobre la famosa obra protestante de Bunyan (<em>El progreso del peregrino<\/em>), donde, en el fondo, revisa su itinerario de conversi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Y m\u00e1s<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Y no hemos comentado un libro tan genial como <em>Los cuatro amores<\/em>, que sit\u00faa y distingue perfectamente la caridad entre el conjunto de los amores humanos (camarader\u00eda, amistad, amor conyugal). Y muchos m\u00e1s \u201cescritos menores\u201d, como las <em>Cartas a Malcolm<\/em>, con muchas indicaciones sobre la oraci\u00f3n; y sus comentarios a los salmos. Aparte de su correspondencia enorme, interesant\u00edsima y, en su conjunto, bastante bien conservada, con grandes amigos e interlocutores cristianos (Mcdonald, Allan Griffihts, sor Pen\u00e9lope, San Juan Calabria).<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los muchos libros interesantes que han surgido en los \u00faltimos a\u00f1os, Joseph Pearce ha publicado <em>C. S. Lewis y la Iglesia cat\u00f3lica<\/em>. En \u00e9l muestra c\u00f3mo evolucion\u00f3 Lewis hacia las posiciones m\u00e1s catolizantes de la Iglesia anglicana, que inclu\u00edan la fe en los sacramentos (incluida la confesi\u00f3n personal) y la doctrina del purgatorio como purificaci\u00f3n deseada por el alma (en la misma l\u00ednea que lo hab\u00eda expuesto Newman). Pero mantuvo hasta el final un vestigio protestante que no quiso o pudo resolver y que se manifest\u00f3 en su silencio sobre la Virgen Mar\u00eda, la infalibilidad pontificia y sobre la bondad de la Reforma.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todav\u00eda no aparece en las historias de la teolog\u00eda del siglo XX. Pero no se puede defender con san Anselmo que la teolog\u00eda es la fe que busca la inteligencia de lo que se cree, y negar el t\u00edtulo de te\u00f3logo a C.S. 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