{"id":30904,"date":"2023-05-17T06:00:00","date_gmt":"2023-05-17T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=30904"},"modified":"2024-04-24T12:22:20","modified_gmt":"2024-04-24T10:22:20","slug":"el-cristianismo-en-japon-primera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/el-cristianismo-en-japon-primera-parte\/","title":{"rendered":"El cristianismo en Jap\u00f3n (I)"},"content":{"rendered":"<p>\u00abSer\u00e9is mis testigos en Jerusal\u00e9n en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra\u00bb (\u1f14\u03c3\u03b5\u03c3\u03b8\u03ad \u03bc\u03bf\u03c5 \u03bc\u03ac\u03c1\u03c4\u03c5\u03c1\u03b5\u03c2 \u1f14\u03bd \u03c4\u03b5 \u1f38\u03b5\u03c1\u03bf\u03c5\u03c3\u03b1\u03bb\u1f74\u03bc \u03ba\u03b1\u1f76 \u1f10\u03bd \u03c0\u03ac\u03c3\u1fc3 \u03c4\u1fc7 \u1f38\u03bf\u03c5\u03b4\u03b1\u03af\u1fb3 \u03ba\u03b1\u1f76 \u03a3\u03b1\u03bc\u03b1\u03c1\u03b5\u03af\u1fb3 \u1f15\u03c9\u03c2 \u1f10\u03c3\u03c7\u03ac\u03c4\u03bf\u03c5 \u03c4\u1fc6\u03c2 \u03b3\u1fc6\u03c2) (Hechos de los Ap\u00f3stoles 1, 8).<\/p>\n\n\n\n<p>No se puede hablar del cristianismo en Jap\u00f3n -como en cualquier otra parte del mundo- sin utilizar la palabra \u00abmartirio\u00bb, t\u00e9rmino derivado del griego \u03bc\u03ac\u03c1\u03c4\u03c5\u03c2, que significa \u00abtestimonio\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los m\u00e1rtires<\/h2>\n\n\n\n<p>En la Carta a Diogneto, un breve tratado apolog\u00e9tico dirigido a un tal Diogneto y compuesto probablemente a finales del siglo II, se habla a los cristianos de un lugar que les ha sido asignado por Dios, un lugar del que no pueden salir.<\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00e9rmino utilizado para definir este lugar, este \u00absitio\u00bb, \u03c4\u03ac\u03be\u03b9\u03c2 (t\u00e1xis), indica la disposici\u00f3n que debe mantener un soldado durante una batalla. En consecuencia, el cristiano no es s\u00f3lo un testigo en el sentido jur\u00eddico, como el que da testimonio en un juicio, sino que es Cristo mismo, es una semilla que debe morir y dar fruto. <\/p>\n\n\n\n<p>Y esto se\u00f1ala la necesidad, para quien conoce a un cristiano, no s\u00f3lo de o\u00edrle hablar de Jes\u00fas como de cualquier personaje hist\u00f3rico que se ha distinguido por decir o hacer algo importante, sino de ver, gustar, sentir a Jes\u00fas en persona, presente ante sus ojos, Jes\u00fas que sigue muriendo y resucitando, una persona de carne y hueso, con un cuerpo que se puede tocar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Tipos de martirio<\/h2>\n\n\n\n<p>El testimonio, el \u00ab<a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/papa-tawadros\/\">martirio<\/a>\u00bb al que est\u00e1 llamado todo creyente en Cristo, no es necesariamente -como muchos podr\u00edan pensar- la muerte violenta que sufren algunos, sino la vida de un m\u00e1rtir, que conduce inevitablemente al \u03ba\u03ad\u03bd\u03c9\u03c3\u03b9\u03c2 (k\u00e9nosis), palabra griega que significa literalmente \u00abvaciamiento\u00bb y, desde el punto de vista cristiano, la renuncia a uno mismo para conformarse a la voluntad de Dios que es Padre, como hizo Jesucristo a lo largo de toda su vida, y no s\u00f3lo en el acto de morir en la cruz. <\/p>\n\n\n\n<p>Si aplicamos esta definici\u00f3n al concepto de santidad, podr\u00edamos decir que much\u00edsimos santos (y por santos no entendemos s\u00f3lo los canonizados por la Iglesia, sino todos los santificados por Dios) son m\u00e1rtires a pesar de no haber sacrificado su vida corporal. Son santos, sin embargo, porque han dado testimonio de santidad con su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>En el catolicismo, de hecho, se consideran tres tipos de martirio:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; el blanco, que consiste en el abandono de todo lo que el hombre ama por causa de Dios y de la fe;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; el verde, que consiste en liberarse de los malos deseos mediante la penitencia, la mortificaci\u00f3n y la conversi\u00f3n;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; el rojo, es decir, sufrir la cruz o la muerte a causa de la fe, considerado tambi\u00e9n, en el pasado, como un bautismo purificador de todo pecado que aseguraba la santidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">M\u00e1rtires japoneses<\/h2>\n\n\n\n<p>Y de hecho, a lo largo de la historia, Jap\u00f3n ha registrado miles de m\u00e1rtires en todas las categor\u00edas que hemos enumerado. Un m\u00e1rtir \u00abblanco\u00bb, por ejemplo, es el beato samur\u00e1i <a href=\"https:\/\/takayamaukon.com\/\">Justus Takayama Ukon<\/a> (1552-1615), beatificado en 2017 por el Papa Francisco y tambi\u00e9n conocido como el Tom\u00e1s Moro japon\u00e9s. <\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, al igual que el canciller de Inglaterra, Takayama Ukon fue una de las mayores figuras pol\u00edticas y culturales de su tiempo en su pa\u00eds. Tras ser encarcelado y privado de su castillo y sus tierras, fue enviado al exilio por negarse a abjurar de la fe cristiana que profesaba. <\/p>\n\n\n\n<p>Su perseguidor fue el feroz Toyotomi Hideyoshi, quien, a pesar de numerosos intentos, fue incapaz de doblegar a Ukon, que, adem\u00e1s de cristiano, era daimyo, es decir, bar\u00f3n feudal japon\u00e9s, as\u00ed como un destacado t\u00e1ctico militar, cal\u00edgrafo y maestro de la ceremonia del t\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La misi\u00f3n cristiana en Jap\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>La misi\u00f3n cristiana en Jap\u00f3n comenz\u00f3 el 15 de agosto de 1549, d\u00eda en que el espa\u00f1ol san Francisco Javier, fundador de la Orden de los Jesuitas junto con San Ignacio de Loyola, desembarc\u00f3 en la isla de Kyushu, la m\u00e1s meridional de las cuatro grandes islas que componen el archipi\u00e9lago japon\u00e9s. <\/p>\n\n\n\n<p>Los jesuitas precedieron a los frailes franciscanos por un peque\u00f1o margen. A los extranjeros que llegaban al sur de Jap\u00f3n en sus barcos de color oscuro (<em>kuro hune<\/em>, o barcos negros, en japon\u00e9s, para distinguirlos de los barcos locales hechos de bamb\u00fa, normalmente de color m\u00e1s claro) se les llamaba <em>nan banji<\/em> (b\u00e1rbaros del sur). De hecho, se les consideraba gente bastante tosca y grosera, por diferentes motivos.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera era el hecho de que no segu\u00edan las costumbres del pa\u00eds, basadas todas ellas en los c\u00f3digos de caballer\u00eda forjados por la pr\u00e1ctica del bushido. Esta pr\u00e1ctica, basada en las antiguas tradiciones japonesas y en el sinto\u00edsmo (religi\u00f3n original de Jap\u00f3n, polite\u00edsta y animista, en la que se venera a los kami, es decir, a divinidades, esp\u00edritus naturales o simplemente presencias espirituales como los antepasados), ten\u00eda como n\u00facleo la r\u00edgida divisi\u00f3n de la sociedad japonesa en castas. <\/p>\n\n\n\n<p>Los ideales m\u00e1s elevados los encarnaba el bushi, el noble caballero, que moldeaba su vida en torno a las virtudes del valor, el servicio fiel a su daimyo (bar\u00f3n feudal), el honor que deb\u00eda preservarse a toda costa, el sacrificio de la vida en la batalla o mediante el seppuku o harakiri, el suicidio ritual.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Desarrollo del cristianismo en Jap\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Durante el siglo XVI, la comunidad cat\u00f3lica creci\u00f3 hasta superar las 300.000 personas. La ciudad costera de Nagasaki era su principal centro.<\/p>\n\n\n\n<p>El gran promotor de este florecimiento de nuevos creyentes fue el jesuita Alessandro Valignano (1539-1606). Lleg\u00f3 a Jap\u00f3n en 1579 y le nombraron superior de la misi\u00f3n jesuita en las islas. Valignano era un sacerdote bien preparado (todos los jesuitas lo estaban en aquella \u00e9poca), fuerte en sus estudios como abogado. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/alessandrovalignano-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-30929\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/alessandrovalignano-1.jpg 400w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/alessandrovalignano-1-300x300.jpg 300w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/alessandrovalignano-1-12x12.jpg 12w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/alessandrovalignano-1-100x100.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">     El jesuita Alessandro Valignano<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Antes de ser nombrado superior, hab\u00eda sido maestro de novicios y se hab\u00eda encargado de la formaci\u00f3n de otro italiano, Matteo Ricci, que m\u00e1s tarde se har\u00eda famoso como misionero en China.<\/p>\n\n\n\n<p>La principal intuici\u00f3n de Alessandro Valignano fue darse cuenta de la necesidad de que los jesuitas aprendieran y respetaran la lengua y la cultura de los pueblos que evangelizaban, desvinculando el anuncio del Evangelio de la pertenencia a una cultura y no a otra: la fe, seg\u00fan su visi\u00f3n, deb\u00eda transmitirse a trav\u00e9s de la inculturaci\u00f3n, es decir, convertirse en parte integrante de la cultura local. <\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n quer\u00eda que los aut\u00f3ctonos, los japoneses, se convirtieran en promotores y gestores de la misi\u00f3n en su pa\u00eds, en una especie de traspaso que en la \u00e9poca se consider\u00f3 algo chocante.<\/p>\n\n\n\n<p>Valignano fue tambi\u00e9n responsable del primer manual fundamental para misioneros en Jap\u00f3n, as\u00ed como de una obra sobre las costumbres del Pa\u00eds del Sol Naciente, entre ellas la famosa ceremonia del t\u00e9, a la que pidi\u00f3 que se dedicara una sala en cada residencia jesuita, dada la gran importancia de este ritual en Oriente. <\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a la pol\u00edtica misionera de inculturaci\u00f3n practicada por Valignano, fueron varios los notables e intelectuales japoneses, entre ellos un buen n\u00famero de daimyo, que se convirtieron a la fe cristiana o al menos mostraron un gran respeto por la nueva religi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Reticencias ante las misiones<\/h2>\n\n\n\n<p>Dentro del r\u00e9gimen en el poder, el shogunato Tokugawa (el shogunato era una forma de oligarqu\u00eda militar en la que el emperador s\u00f3lo ten\u00eda un poder nominal, ya que en realidad era el shogun quien ejerc\u00eda la jefatura pol\u00edtica del pa\u00eds, asistido por los escuderos locales), y en particular el mariscal de la corona en Nagasaki, Toyotomi Hideyoshi, ve\u00edan con creciente recelo la labor de los jesuitas. <\/p>\n\n\n\n<p>Se tem\u00eda que, a trav\u00e9s de su misi\u00f3n evangelizadora, los misioneros extranjeros, reforzados tambi\u00e9n por el creciente n\u00famero de conversos, pudieran suponer una amenaza para la estabilidad de su poder, dadas sus relaciones privilegiadas con pa\u00edses extranjeros. Y, pens\u00e1ndolo bien, esto era totalmente plausible: de hecho, Jap\u00f3n ten\u00eda un sistema de poder y una cultura que no consideraba en absoluto la vida de cada persona como algo de valor. <\/p>\n\n\n\n<p>El propio sistema se basaba en la dominaci\u00f3n de unos pocos nobles sobre la masa de ciudadanos, a los que se consideraba como animales (al bushi, el noble caballero, se le permit\u00eda incluso practicar el tameshigiri, es decir, probar una nueva espada matando a cualquier aldeano). <\/p>\n\n\n\n<p>Todo pod\u00eda y deb\u00eda sacrificarse por el bien del Estado y de la \u00abraza\u00bb. Por tanto, no pod\u00eda haber nada m\u00e1s amenazador, para este tipo de cultura, que el mensaje de quienes predicaban que toda vida humana es digna y que todos somos hijos de un mismo Dios.<br><br><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSer\u00e9is mis testigos en Jerusal\u00e9n en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra\u00bb (\u1f14\u03c3\u03b5\u03c3\u03b8\u03ad \u03bc\u03bf\u03c5 \u03bc\u03ac\u03c1\u03c4\u03c5\u03c1\u03b5\u03c2 \u1f14\u03bd \u03c4\u03b5 \u1f38\u03b5\u03c1\u03bf\u03c5\u03c3\u03b1\u03bb\u1f74\u03bc \u03ba\u03b1\u1f76 \u1f10\u03bd \u03c0\u03ac\u03c3\u1fc3 \u03c4\u1fc7 \u1f38\u03bf\u03c5\u03b4\u03b1\u03af\u1fb3 \u03ba\u03b1\u1f76 \u03a3\u03b1\u03bc\u03b1\u03c1\u03b5\u03af\u1fb3 \u1f15\u03c9\u03c2 \u1f10\u03c3\u03c7\u03ac\u03c4\u03bf\u03c5 \u03c4\u1fc6\u03c2 \u03b3\u1fc6\u03c2) (Hechos de los Ap\u00f3stoles 1, 8). 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