{"id":28783,"date":"2023-02-15T05:00:00","date_gmt":"2023-02-15T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=28783"},"modified":"2023-02-14T11:40:57","modified_gmt":"2023-02-14T10:40:57","slug":"por-que-no-podemos-llevarnos-bien","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/por-que-no-podemos-llevarnos-bien\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 no podemos llevarnos bien?"},"content":{"rendered":"<p>El malo siempre es el otro. Pasa en la pol\u00edtica internacional, en los parlamentos, en las instituciones, en los matrimonios y hasta en el seno de la Iglesia. \u00bfPor qu\u00e9 no podemos llevarnos bien? Hay una explicaci\u00f3n: se llama pecado y, aunque es un t\u00e9rmino que hoy ha perdido mucho significado, en realidad es la explicaci\u00f3n a la mayor\u00eda de los males de nuestro mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>El pecado, en el lenguaje com\u00fan, se relaciona de forma infantil, con lo prohibido, no con lo malo, por eso lo vemos incluso como gancho publicitario en esl\u00f3ganes y marcas comerciales. <\/p>\n\n\n\n<p>La palabra nos remite al placer, a la aventura, a la transgresi\u00f3n o a salirse de lo establecido. La p\u00e9rdida de la inocencia se ha convertido en un valor porque, borrando a Dios de nuestras vidas, nos autoconvencemos de que somos libres. <\/p>\n\n\n\n<p>El problema es que, como en esas fiestas que organizan los adolescentes, crey\u00e9ndose mayores, cuando los padres no est\u00e1n en casa; al final la libertad acabe en desmadre y, a veces, con la polic\u00eda o la ambulancia en la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablar de pecado hoy, en nuestras sociedades laicas y aparentemente adultas y autosuficientes, es un anacronismo porque vivimos en la creencia de que no hay nadie por encima de nosotros, de que no tenemos que rendir cuentas m\u00e1s que ante nuestra propia conciencia \u2013que curiosamente suele ser un juez misericordioso y comprensivo con nosotros mismos y exigente e inquisitivo con todos los dem\u00e1s\u2013.<\/p>\n\n\n\n<p>Obviar el pecado o, m\u00e1s bien, la concupiscencia o inclinaci\u00f3n al mal que tenemos todos los seres humanos, nos aleja cada vez m\u00e1s de la realidad, nos sumerge en un mundo de fantas\u00edas irrealizables. <\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, muchas parejas se casan pensando de verdad que lo hacen para siempre, pero al tiempo ven que es imposible; por eso, muchos pol\u00edticos se convencen de que sus ideas acabar\u00e1n con los problemas del mundo y luego no pueden evitar estropearlo cada vez m\u00e1s; por eso, la pol\u00edtica nacional est\u00e1 cada vez m\u00e1s polarizada y falta de consenso; por eso, los grandes bloques internacionales afilan sus cuchillos o m\u00e1s bien ponen a punto sus maletines nucleares.<\/p>\n\n\n\n<p>Como \u201cyo\u201d soy la medida de todas las cosas, el \u00fanico juez justo que conoce el bien y el mal, los malos son siempre los otros. No se me pasa por la cabeza pensar que la persona, o el partido pol\u00edtico o la naci\u00f3n que tengo enfrente puedan estar tambi\u00e9n buscando el bien a su manera de forma leg\u00edtima. <\/p>\n\n\n\n<p>Magnificamos sus defectos y errores, y minimizamos sus virtudes y aciertos. Y no hablo solo de saber, como sabe cualquier persona inteligente, que todos podemos fallar humanamente (los mejores futbolistas fallan un penalti), sino de darse cuenta de que detr\u00e1s de mi intenci\u00f3n se esconde f\u00e1cilmente, de forma inconsciente, cierto ego\u00edsmo. Y el ego\u00edsmo (econ\u00f3mico, afectivo, de poder, de grupo\u2026) es el enemigo natural del bien com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Un matrimonio no es la convivencia de dos intereses individuales; un pueblo o una naci\u00f3n no son la suma de peque\u00f1as individualidades. <\/p>\n\n\n\n<p>Necesitamos recuperar el \u201cnosotros\u201d frente al \u201cyo\u201d, y eso exige esfuerzo, porque usted como yo tenemos una resistencia natural a donarnos, a perder en beneficio de que todos ganemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ignorar el pecado no nos hace m\u00e1s libres, sino m\u00e1s esclavos de nuestro ego\u00edsmo, una fuerza que empieza destruyendo a los que tenemos m\u00e1s cerca, pero que se expande como un virus y termina mat\u00e1ndonos a nosotros mismos porque estamos hechos para vivir en familia, en comunidad, para ser pueblo. De ah\u00ed la deriva suicida de Occidente, cada vez m\u00e1s vieja y sin relevo generacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Al \u201ccon\u00f3cete a ti mismo\u201d del or\u00e1culo de Delfos le faltaba una premisa fundamental: Dios. Sin conocer a Dios y su mensaje, no podemos conocernos del todo a nosotros mismos y continuaremos pecando \u2013s\u00ed, esa vieja palabra\u2013 o, lo que es lo mismo, destruyendo los lazos que nos unen a nuestro pr\u00f3jimo y nos dan sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hombres y las mujeres que trabajan por el bien com\u00fan son los que no se quedan en la superficie, sino que descubren, tras la capa de maquillaje con la que todos nos enfrentamos al mundo, a un ser d\u00e9bil capaz de dejarse arrastrar por el mal a la primera de cambio. <\/p>\n\n\n\n<p>Quien se conoce as\u00ed mismo, descubre una herida de ra\u00edz que lo inclina a buscar su propio inter\u00e9s sobre el de los dem\u00e1s y lucha contra ella. Y quien es capaz de llegar hasta ah\u00ed, no se queda en la tristeza de descubrir su propio fracaso; sino que, encuentra mucho m\u00e1s abajo, en lo m\u00e1s hondo, un deseo de bien, de verdad, de belleza, de amor. <\/p>\n\n\n\n<p>San Agust\u00edn, por ejemplo, un gran pecador, lo descubri\u00f3 y nos dej\u00f3 esta frase con la que quiero cerrar el art\u00edculo dejando el dulce sabor de la esperanza. Y es que, a pesar de nuestros pecados, que son muchos, \u201cDios est\u00e1 m\u00e1s cerca de nosotros que nosotros mismos\u201d.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El malo siempre es el otro. Pasa en la pol\u00edtica internacional, en los parlamentos, en las instituciones, en los matrimonios y hasta en el seno de la Iglesia. \u00bfPor qu\u00e9 no podemos llevarnos bien? 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