{"id":27804,"date":"2023-01-13T06:00:00","date_gmt":"2023-01-13T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=27804"},"modified":"2023-01-13T16:36:53","modified_gmt":"2023-01-13T15:36:53","slug":"la-ultima-leccion-de-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/la-ultima-leccion-de-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"La \u00faltima lecci\u00f3n de Benedicto XVI"},"content":{"rendered":"<p>Las \u00faltimas palabras de <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/adios-a-benedicto-xvi\/\">Benedicto XVI<\/a> en su lecho de muerte, antes de morir, tal como nos narra su secretario personal, fueron \u00abJesus, ich liebe dich\u00bb (\u00abJes\u00fas, te amo\u00bb, en alem\u00e1n). En ese momento crucial en el que nos encontramos solos ante el Se\u00f1or, no caben imposturas, brota directamente del coraz\u00f3n aquello que ha marcado nuestra vida. Y el resumen de la vida del papa alem\u00e1n fue este gran y \u00fanico amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Con ello el papa Benedicto XVI, ese gran maestro, nos daba una gran lecci\u00f3n, la \u00faltima y definitiva. Solo el amor es lo que marca la vida. Solo aquello que hayamos amado es lo que quedar\u00e1 eternizado. Al atardecer de la vida, como dec\u00eda san Juan de la Cruz, se nos examinar\u00e1 en el amor. Solo en eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s no est\u00e9 de m\u00e1s que los que nos dedicamos a la educaci\u00f3n y a la transmisi\u00f3n de la fe recordemos especialmente esta lecci\u00f3n. Hay que formar la mente y la voluntad. Hay que introducir en el misterio de lo sobrenatural. Hay que comprometer la vida y entregarla. Pero todo esto nada vale si no se hace desde el amor, como les recordaba el ap\u00f3stol san Pablo a los cristianos de Corinto.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ello nuestra principal misi\u00f3n es, ante todo, introducir a los ni\u00f1os y a los j\u00f3venes en esa historia de amor. Acompa\u00f1arlos para que conozcan a Jesucristo. Introducirles en esa relaci\u00f3n personal, que es la esencia del cristianismo. Y con nuestra propia vida, ense\u00f1arles que ese Cristo vivi\u00f3 y resucitado, es el gran amor de nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es lo m\u00e1s lejano a la \u00f1o\u00f1er\u00eda y al sentimentalismo. Solo un amor verdadero sostiene el s\u00ed en la dificultad, atraviesa las fronteras del dolor, se hace definitivo hasta la muerte. Especialmente el amor a Cristo tiene muy poco que ver con las \u2018mariposas en el est\u00f3mago\u2019, porque es un amor real, pero trascendente. Y si se puede tocar, es en la carne del hermano herido, es en el Pan de cada d\u00eda. Y eso da para pocas mariposas. Da para algo mucho m\u00e1s grande. Para intuir ese amor que solo cabe en el coraz\u00f3n de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi pregunta como educador es si realmente estamos introduciendo a los j\u00f3venes en ese amor a Cristo. Porque si no lo estamos haciendo, por mucha parafernalia que montemos, no haremos absolutamente nada. El papa Benedicto nos lo recordaba constantemente. Ser cristiano nace de un encuentro, no de una convicci\u00f3n moral. Y ese encuentro con Jes\u00fas no puede dejarnos indiferentes. Como nos repet\u00edan nuestros catequistas de j\u00f3venes \u2018no es posible conocer a Jes\u00fas y no amarle; no es posible amarle y no seguirle\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso el primer paso es dar a conocer a Jes\u00fas. Y el principal medio para ello es introducir en una relaci\u00f3n orante con la Escritura. Leer y rezar el evangelio ser\u00e1 el camino que puede poner en contacto a los j\u00f3venes con el Verbo encarnado. Y ense\u00f1ar a descubrirlo en el silencio de nuestra propia alma, en los \u00faltimos repliegues de nuestro ser.<\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00fasica en particular y el arte en general, ser\u00e1n una puerta que ayuden a despertar la sensibilidad y facilitar ese encuentro. Pero el cuerpo a cuerpo, el contacto, ese tocarse que exige el amor, se da en la oraci\u00f3n y, de una manera privilegiada, en el pan de la eucarist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>San Manuel Gonz\u00e1lez, el obispo del sagrario abandonado, hablando de una ni\u00f1a que quer\u00eda que le adelantasen la primera comuni\u00f3n, contaba que estaba reticente por la corta edad de la ni\u00f1a y que, por ello, le animaba a que esperase. Pero la ni\u00f1a argument\u00f3 con la sabidur\u00eda del coraz\u00f3n que ella necesitaba comulgar, \u2018porque pa\u2019 quererse hay que rozarse\u2019. Aquello fue suficiente para convencer al santo obispo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para quererse hay que rozarse, hay que tocarse. El amor nace del encuentro personal.<\/p>\n\n\n\n<p>Benedicto XVI nos da esa lecci\u00f3n definitiva de amor tierno e \u00edntimo en sus \u00faltimas palabras. Su coraz\u00f3n lat\u00eda al ritmo de ese amor. Su \u00faltimo aliento fue para proclamar con voz d\u00e9bil y potente a la vez que el amor es la palabra definitiva que sostiene nuestra vida.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las \u00faltimas palabras de Benedicto XVI en su lecho de muerte, antes de morir, tal como nos narra su secretario personal, fueron \u00abJesus, ich liebe dich\u00bb (\u00abJes\u00fas, te amo\u00bb, en alem\u00e1n). 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