{"id":27580,"date":"2023-01-19T06:00:00","date_gmt":"2023-01-19T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=27580"},"modified":"2025-02-28T14:06:29","modified_gmt":"2025-02-28T12:06:29","slug":"las-correcciones-al-catecismo-holandes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/las-correcciones-al-catecismo-holandes\/","title":{"rendered":"Las correcciones al Catecismo holand\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p>Los cat\u00f3licos holandeses hab\u00edan sido una minor\u00eda perseguida y marginada en un pa\u00eds oficialmente protestante desde que se independiz\u00f3 del dominio espa\u00f1ol (1581). Hab\u00edan sobrevivido a base de unirse y crear un fuerte clima cat\u00f3lico. Ten\u00edan un s\u00f3lido sistema de catequesis y formaci\u00f3n de catequistas y sacerdotes. Y, en el siglo XX, hab\u00edan logrado emanciparse y convertirse en el grupo religioso mayoritario, con muchas instituciones cat\u00f3licas, una marcada identidad y muchos misioneros repartidos por todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los tiempos de bonanza y desarrollo de la posguerra estaban cambiando los ideales de vida. Descend\u00eda la pr\u00e1ctica sacramental (hasta entonces con medias superiores al 70%). Y, desde principios de los 60, antes que en ning\u00fan otro sitio, se hab\u00eda difundido entre los cat\u00f3licos el consumo de anticonceptivos, lo que inmediatamente disminuy\u00f3 el tama\u00f1o de las familias y el n\u00famero de candidatos al seminario (y quiz\u00e1 tambi\u00e9n la finura de conciencia y la plena adhesi\u00f3n a la Iglesia). Pero el asunto quedaba como velado en un segundo plano. Ven\u00edan tiempos menos heroicos para una cristiandad que sent\u00eda tambi\u00e9n la necesidad de distanciarse de un pasado tan neto. Tampoco ten\u00eda sentido ya el distanciamiento tradicional con los protestantes.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un poco de historia y contexto<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Desde 1956, el episcopado holand\u00e9s hab\u00eda pedido a los profesores del Instituto de Pastoral de la Universidad cat\u00f3lica de Nimega un Catecismo para ni\u00f1os. Despu\u00e9s se pens\u00f3 que ser\u00eda m\u00e1s provechoso hacerlo para adultos (1960). Se esper\u00f3 a que finalizara el <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/articulos\/la-teologia-del-concilio-vaticano-ii\/\">Concilio Vaticano II<\/a> (1962-1965) para recoger sus sugerencias, y se public\u00f3 en 1966. En el proceso intervinieron muchos grupos y cientos de personas, pero la orientaci\u00f3n intelectual se debe al jesuita holand\u00e9s <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Piet_Schoonenberg\">Piet Schoonenberg<\/a> (1911-1999) y al dominico de origen belga Edward Schillebeeckx (1914-2009), profesores del Instituto. Los dos jugar\u00edan un papel importante en la crisis del Catecismo y evolucionar\u00edan hacia posiciones doctrinales cr\u00edticas. Schillebeeckx fue una voz escuchada en el Concilio, aunque no fue nombrado perito.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En el Concilio se hab\u00eda creado, en algunos momentos, una dial\u00e9ctica entre una mayor\u00eda que quer\u00eda cambios de fondo y una minor\u00eda m\u00e1s conservadora; dial\u00e9ctica que fue constantemente jaleada en los medios de comunicaci\u00f3n (seguramente, porque le parec\u00eda lo m\u00e1s interesante y era lo que mejor comprend\u00eda). Adem\u00e1s, se hab\u00eda censurado el papel excesivo que hab\u00eda jugado en el pasado el santo Oficio. Eso cre\u00f3 un ambiente de despego hacia las instituciones romanas y de protagonismo de los te\u00f3logos centroeuropeos. Los buenos oficios del papa Pablo VI y la buena voluntad de los obispos (que en todo momento fueron adictos a los papas, como confiesa el propio Alberigo en su <em>Breve historia del Concilio Vaticano II<\/em>) logr\u00f3 que los documentos se aprobaran con mayor\u00edas enormes y en un clima de comuni\u00f3n. A algunos les parec\u00edan concesiones inadmisibles; y en la opini\u00f3n p\u00fablica, se cre\u00f3 un ambiente que explica la posterior actitud de resistencia (y desd\u00e9n) de los te\u00f3logos holandeses a las propuestas de Roma. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Las lagunas del Catecismo&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En una primera aproximaci\u00f3n, el texto del Catecismo es narrativo e interesante, con una distribuci\u00f3n bastante lograda e integrada de los distintos aspectos de la fe. Llama la atenci\u00f3n que comienza por la situaci\u00f3n humana en el mundo, intentando recoger positivamente (y quiz\u00e1 ingenuamente) el legado de las distintas religiones, incluso del marxismo, como expresiones de la b\u00fasqueda de Dios. Tambi\u00e9n quiere integrar las perspectivas de las ciencias, sobre todo la evoluci\u00f3n. Aunque recogerlas en un Catecismo puede llevar a pensar que todo es lo mismo. Por otra parte, resultaba bastante exigente para un lector medio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, los problemas no estaban all\u00ed y pod\u00edan pasar desapercibidos (como sucedi\u00f3 a muchos obispos holandeses plenamente confiados en sus te\u00f3logos). Lo problem\u00e1tico proced\u00eda de dos intenciones de fondo. La primera, congeniar con la parte protestante del pa\u00eds, sobre todo en temas sensibles, mejorando las explicaciones cat\u00f3licas, pero tambi\u00e9n evitando lo que pod\u00eda disgustarles. Esto afectaba directamente a la Misa como sacrificio y satisfacci\u00f3n, la presencia eucar\u00edstica, la identidad del sacerdocio ordenado y su distinci\u00f3n con respecto al sacerdocio com\u00fan, y el ministerio del Papa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, se quer\u00eda llegar a un mundo moderno m\u00e1s culto y poco dispuesto a creer cualquier cosa. Esto llev\u00f3 a buscar f\u00f3rmulas suaves, orillar los temas dif\u00edciles (pecado original, los milagros, el alma) e interpretar como met\u00e1foras aspectos \u201cmenos cre\u00edbles\u201d como la concepci\u00f3n virginal de Mar\u00eda, los \u00e1ngeles y la resurrecci\u00f3n. Llegaron a convencerse de que todas estas cosas no eran propiamente de fe y hab\u00eda libertad para buscarles una interpretaci\u00f3n simb\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, los redactores, quiz\u00e1 inspirados en Rahner, buscaron expresiones alternativas a las f\u00f3rmulas tradicionales de la fe (dogmas), sustituyendo la terminolog\u00eda \u201cfilos\u00f3fica\u201d. Esto exig\u00eda reconstrucciones bastante dif\u00edciles y desacostumbradas en temas centrales (Trinidad, personalidad de Jesucristo, pecado, sacramentos), que perd\u00edan precisi\u00f3n. M\u00e1s que en afirmaciones abiertamente opuestas a la fe, el problema del Catecismo estaba en lo que no se afirmaba o se reinterpretaba. Pero esto no era f\u00e1cil de ver en una primera lectura.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Primeras reacciones<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Todos, te\u00f3logos y obispos, quedaron satisfechos y orgullosos del resultado. El cardenal primado Alfrink pidi\u00f3 a Schillebeeckx una \u00faltima revisi\u00f3n para el <em>nihil obstat<\/em> y lo present\u00f3 en p\u00fablico con entusiasmo (1966). El libro despert\u00f3 mucho inter\u00e9s nacional e internacional. Era el primer catecismo posconciliar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero surgi\u00f3 inmediatamente la oposici\u00f3n de grupos cristianos m\u00e1s tradicionales que ya ven\u00edan observando la evoluci\u00f3n de los te\u00f3logos de Nimega. Expusieron los defectos en una revista combativa (<em>Confrontatie<\/em>) y enviaron una carta al Papa que publicaron en la prensa cat\u00f3lica (<em>De Tijd<\/em>). Esto result\u00f3 sumamente irritante para los te\u00f3logos y desconcertante para los obispos, que tendieron a apoyar a los te\u00f3logos. Estos respondieron con mucha dureza a quienes consideraban mucho menos preparados que ellos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pablo VI entendi\u00f3 enseguida que deb\u00eda intervenir. De acuerdo con el cardenal Alfrink, nombr\u00f3 una comisi\u00f3n mixta con tres te\u00f3logos residentes en Roma (Dhanis, belga y los holandeses Visser y Lemeer) y tres miembros del Instituto de Pastoral de Nimega (Schoonenberg, Schillebeckx y Bless, que era el director). Se reunieron en Gazzada en abril de 1967, pero la delegaci\u00f3n del Instituto se neg\u00f3 a ning\u00fan cambio que consideraba una abdicaci\u00f3n de sus principios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por mucho que se pueda comprender en su contexto, era una neta manifestaci\u00f3n de <em>hybris<\/em> teol\u00f3gica ante el Magisterio y supon\u00eda preferir el enfrentamiento a la comuni\u00f3n propia de la Iglesia y del trabajo teol\u00f3gico. Adem\u00e1s, el Instituto adopt\u00f3 una fea e improcedente pero eficaz estrategia medi\u00e1tica al presentar el tema ante el <em>establishment<\/em> de la Iglesia holandesa (muy adicto e influido por el Instituto de Pastoral) y al p\u00fablico en general como una confrontaci\u00f3n entre la Roma dogm\u00e1tica, escol\u00e1stica y atrasada, y la Nimega pastoral, moderna y abierta: el clich\u00e9, sugerido en las entrevistas, se repiti\u00f3 por doquier (todav\u00eda hoy).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Comisi\u00f3n de cardenales y correcciones<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Tras el fracaso de Gazzada, Pablo Vl nombr\u00f3 una comisi\u00f3n de cardenales deliberadamente internacional (junio 1967): Frings, Lefebre, Jaeger, Florit, Browne y Journet. Estos buscaron el apoyo de una comisi\u00f3n internacional de te\u00f3logos: adem\u00e1s de Dhanis, Visser y Lemeer, De Lubac, Alfaro, Doolan y Ratzinger. Compusieron un conjunto de correcciones concretas que deb\u00edan introducirse en el texto, por p\u00e1ginas. Al mismo tiempo que reconoc\u00edan su valor pastoral y declaraban que solo afectaba a algunos puntos (un 20 % del texto). De acuerdo con el cardenal Alfrink se nombr\u00f3 un equipo para ejecutarlo: Dahnis y Visser en representaci\u00f3n de los cardenales y, por parte holandesa, el obispo Fortmann y el jesuita profesor del Instituto Mulders, pero este \u00faltimo se neg\u00f3 a participar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ya se han mencionado algunos puntos. Resultaba particularmente desconcertante la negativa a usar la idea de satisfacci\u00f3n y el valor sacrificial de la Misa, de fuerte arraigo en los evangelios. La identificaci\u00f3n de la presencia y conversi\u00f3n eucar\u00edstica como un cambio de significado (inspiraci\u00f3n de Schillebeeckx) que, por m\u00e1s interpretaci\u00f3n realista que se le quisiera dar, siempre suena insuficiente. La interpretaci\u00f3n m\u00e1s bien aleg\u00f3rica del nacimiento virginal de Cristo. La sensaci\u00f3n consiguiente de que toda la doctrina est\u00e1 sometida a cambio seg\u00fan el esp\u00edritu de la \u00e9poca. Y de que tampoco hay una moral fija ni pecados graves.<\/p>\n\n\n\n<p>El Instituto se neg\u00f3 a corregir el texto y promovi\u00f3 las traducciones al alem\u00e1n, franc\u00e9s, ingl\u00e9s y castellano, sin rectificaciones ni <em>nihil obstat<\/em>, generando desconcierto y protestas de los episcopados locales (1968-1969). Era una grave pol\u00edtica de hechos consumados, pero estaban seguros de que su propuesta era el futuro de la Iglesia universal y estaban dispuestos a defenderla a cualquier precio.<\/p>\n\n\n\n<p>Se decidi\u00f3 entonces convertir las correcciones en un \u201cSuplemento\u201d de unas 20 p\u00e1ginas, que se pudiera a\u00f1adir a los vol\u00famenes que todav\u00eda no se hab\u00edan vendido de las diversas ediciones y traducciones, contando con el benepl\u00e1cito de las editoriales. Hubo que transformar las correcciones y simplificarlas para convertirlas en un texto coherente. Era una mala soluci\u00f3n. C\u00e1ndido Pozo public\u00f3 este texto con comentarios (<em>Las correcciones al Catecismo holand\u00e9s<\/em>, BAC 1969). En la edici\u00f3n castellana (1969), de Herder, se peg\u00f3 al final. En el ejemplar que manejo ha sido arrancado, quedando solo la carta de Mons. Morcillo que lo presentaba.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Complicaciones en paralelo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En 1968, Pablo VI public\u00f3 su enc\u00edclica <em>Humanae vitae<\/em>, que afrontaba la regulaci\u00f3n de la natalidad (la \u201cp\u00edldora\u201d). Se hab\u00eda reservado el tema en el Concilio (como el del celibato sacerdotal) y era fruto de mucho estudio y oraci\u00f3n. Pero no pod\u00eda llegar a Holanda en un momento peor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde 1966, la Iglesia holandesa hab\u00eda puesto en marcha un S\u00ednodo para aplicar los deseos del Concilio Vaticano II. La tercera sesi\u00f3n (1969) result\u00f3 muy afectada por el clima creado por el asunto del Catecismo y por la reacci\u00f3n ante <em>Humanae vitae,<\/em> y se convirti\u00f3 en contestaci\u00f3n abierta del <em>establishment<\/em> eclesi\u00e1stico (mientras los obispos quedaban como atrapados en el medio). Afloraron tambi\u00e9n todas las cuestiones que despu\u00e9s quedar\u00edan en el calendario progresista: ordenaci\u00f3n de mujeres, abolici\u00f3n del celibato, inclusi\u00f3n alternativas al matrimonio&#8230; Los te\u00f3logos de Munich Michael Schmauss y Leo Scheffczyk, previendo las repercusiones en Alemania, prepararon un an\u00e1lisis cr\u00edtico de este s\u00ednodo en <em>La Nueva Teolog\u00eda Holandesa<\/em> (BAC, 1972).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El Credo del Pueblo de Dios<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Maritain, pensador franc\u00e9s converso en su juventud, segu\u00eda con preocupaci\u00f3n los acontecimientos holandeses y le pareci\u00f3 que se necesitaba un acto solemne magisterial que reafirmase los grandes puntos de la fe. Escribi\u00f3 en ese sentido a su amigo el cardenal Journet, que hab\u00eda participado en las correcciones, para que hiciera llegar la idea al Papa, que estimaba mucho a Maritain y a Journet. Al Papa le gust\u00f3 y les pidi\u00f3 que preparasen un texto, que dio lugar al Credo del Pueblo de Dios, proclamado solemnemente en el Vaticano el 30 de junio de 1968, como cierre del a\u00f1o de la fe y, simb\u00f3licamente, del periodo conciliar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba escrito con un evidente paralelismo con las cuestiones suscitadas por el Catecismo holand\u00e9s. Son casi las mismas que, de forma patente o latente, han afectado y siguen presentes en la Iglesia. Aunque se puede a\u00f1adir en particular la \u201cCristolog\u00eda desde abajo\u201d, que muchas veces es solo una reconstrucci\u00f3n de la figura de Cristo, despoj\u00e1ndola de su dimensi\u00f3n divina y convirti\u00e9ndolo en un hombre amigo de Dios y, en cierto modo, asumido por \u00c9l. Esto no se expresaba tan claro en el Catecismo holand\u00e9s, pero est\u00e1 como iniciado. Ser\u00e1 tambi\u00e9n la tendencia posterior de Schillebeekcx (y de K\u00fcng).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La Iglesia en Holanda despu\u00e9s<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>As\u00ed Holanda llev\u00f3 la cabecera y en parte inspir\u00f3 la crisis posconciliar que, en distinto grado, afect\u00f3 a todos los pa\u00edses occidentales. La antigua y fuerte cohesi\u00f3n de las instituciones cat\u00f3licas de Holanda hizo que los efectos fueran m\u00e1s inmediatos, traum\u00e1ticos y profundos, con una dr\u00e1stica disminuci\u00f3n de candidatos al sacerdocio y de cristianos practicantes, miles de abandonos de sacerdotes (unos 2000, en la d\u00e9cada de los sesenta), religiosos (unos 5.500) y religiosas (unas 2700), seg\u00fan datos de Jan Bots (<em>L\u2019\u00e9xperiencie hollandaise<\/em>, \u201cCommunio\u201d, IV,1, 1979, 83). Y una importante desorientaci\u00f3n de las instituciones cat\u00f3licas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pablo Vl intent\u00f3 rectificarlo con algunos nombramientos episcopales en contra de los deseos locales (De Simonis, en 1971 y Gijsen, en 1972), que obtuvieron algunos frutos en un ambiente muy distorsionado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un hermoso contrapunto es la historia de Cornelia de Vogel, profesora de filosof\u00eda antigua de la Universidad de Utrecht, conversa al catolicismo despu\u00e9s de un largo itinerario, espl\u00e9ndidamente contado en su relato autobiogr\u00e1fico <em>Del protestantismo ortodoxo a la Iglesia cat\u00f3lica<\/em> (se puede encontrar en franc\u00e9s). A partir de 1972, ante la rebeli\u00f3n que hab\u00edan suscitado los nombramientos de Pablo VI, quiso aportar su valoraci\u00f3n sobre la situaci\u00f3n de la Iglesia holandesa en un inspirado libro <em>A los cat\u00f3licos de Holanda, a todos<\/em> (1973). &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al inicio de su pontificado, Juan Pablo II convoc\u00f3 a Roma a los obispos holandeses para un S\u00ednodo especial (1980). Y visit\u00f3 Holanda en 1985, entre una de las contestaciones m\u00e1s violentas de todos sus viajes. Al cabo de los a\u00f1os, una Iglesia muy reducida despu\u00e9s del vendaval, pero m\u00e1s serena y recompuesta tambi\u00e9n con la ayuda de emigrantes afronta con fe su futuro y asume su papel de testimonio y evangelizaci\u00f3n en un contexto muy secularizado y de mayor\u00eda atea.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Puede dar m\u00e1s informaci\u00f3n el art\u00edculo de Enrique Alonso de Velasco, <em>La crisis de la Iglesia cat\u00f3lica en los Pa\u00edses Bajos en la segunda mitad del siglo XX<\/em>, disponible online. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los cat\u00f3licos holandeses hab\u00edan sido una minor\u00eda perseguida y marginada en un pa\u00eds oficialmente protestante desde que se independiz\u00f3 del dominio espa\u00f1ol (1581). Hab\u00edan sobrevivido a base de unirse y crear un fuerte clima cat\u00f3lico. Ten\u00edan un s\u00f3lido sistema de catequesis y formaci\u00f3n de catequistas y sacerdotes. 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