{"id":2678,"date":"2017-07-04T11:17:29","date_gmt":"2017-07-04T10:17:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=2678"},"modified":"2025-05-14T10:23:09","modified_gmt":"2025-05-14T08:23:09","slug":"la-teologia-avala-la-conversion-ecologica-propone-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/la-teologia-avala-la-conversion-ecologica-propone-la-iglesia\/","title":{"rendered":"La teolog\u00eda avala la conversi\u00f3n ecol\u00f3gica que propone la Iglesia"},"content":{"rendered":"<p>El Papa <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/funeral-papa-francisco\/\">Francisco<\/a> public\u00f3 su enc\u00edclica Laudato si\u2019 el 18 de junio de 2015. Es la primera dedicada espec\u00edficamente a la cuesti\u00f3n ambiental. Recibi\u00f3 grandes elogios de l\u00edderes religiosos y cient\u00edficos y ser\u00eda parad\u00f3jico que no encontrara la misma acogida entre los cat\u00f3licos. Sin duda, esta enc\u00edclica, que llama a una conversi\u00f3n ecol\u00f3gica por parte de todos, ha sido el documento de la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica m\u00e1s le\u00eddo y citado de las \u00faltimas d\u00e9cadas, particularmente entre personas habitualmente poco cercanas a la Iglesia. La palabra conversi\u00f3n tiene mucho arraigo en el cristianismo. Hace referencia a una modificaci\u00f3n radical de las actitudes y, consecuentemente, del comportamiento. Conversi\u00f3n implica un cambio de vida, que tradicionalmente denota el paso de una condici\u00f3n alejada de la fe otra en la que se viva plenamente, o incluso el tr\u00e1nsito de un credo religioso a otro. Por tanto, la expresi\u00f3n \u201cconversi\u00f3n ecol\u00f3gica\u201d supone una transformaci\u00f3n honda en nuestra relaci\u00f3n con la tierra, a la que la enc\u00edclica califica como \u201ccasa com\u00fan\u201d. En este sentido lo aplica el Papa Francisco cuando solicita un nuevo enfoque, una forma nueva de valorar y de contemplar la tierra, pasando a considerarla como un don o regalo, como nuestro hogar, que tenemos que cuidar en beneficio propio, de los dem\u00e1s seres humanos \u2014presentes y futuros\u2014 y delas dem\u00e1s criaturas, revisando las conductas diarias que, tal vez inadvertidamente, causan un grave da\u00f1o ambiental y social. Fruto de la conversi\u00f3n ecol\u00f3gica de cada uno, seremos capaces de alumbrar un nuevo concepto de progreso, que haga compatible el bienestar humano actual y de las generaciones futuras con su extensi\u00f3n a todos y el florecimiento de las dem\u00e1s formas de vida.<\/p>\n<p><strong>Continuidad del Magisterio<\/strong><\/p>\n<p>El concepto de conversi\u00f3n ecol\u00f3gica no es originario del Papa Francisco. Lo enunci\u00f3 por vez primera san Juan Pablo II. Ya en su mensaje para la Jornada <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Centro_mundial_de_la_paz\">Mundial<\/a> de la Paz de 1990 hab\u00eda indicado, refiri\u00e9ndose a la cuesti\u00f3n ambiental, que \u201cla verdadera educaci\u00f3n de la responsabilidad conlleva una conversi\u00f3n aut\u00e9ntica en la manera de pensar y en el comportamiento\u201d. Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en la audiencia general del 17 de enero de 2001, indicaba que \u201ces preciso estimular y sostener la \u2018conversi\u00f3n ecol\u00f3gica\u2019, que en estos \u00faltimos decenios ha hecho a la humanidad m\u00e1s sensible respecto a la cat\u00e1strofe hacia la cual se estaba encaminando\u201d, y, un par de a\u00f1os m\u00e1s tarde, en un texto dirigido a los pastores de la Iglesia, a\u00f1ad\u00eda: \u201cSe necesita, pues, una conversi\u00f3n ecol\u00f3gica, a la cual los obispos dar\u00e1n su propia contribuci\u00f3n ense\u00f1ando la relaci\u00f3n correcta del hombre con la naturaleza. Esta relaci\u00f3n, a la luz de la doctrina sobre Dios Padre, creador del cielo y de la tierra, es de tipo ministerial. En efecto, el hombre ha sido puesto en el centro de la creaci\u00f3n como ministro del Creador\u201d (Pastores Gregis, 2003, n. 90).<\/p>\n<p>En la misma l\u00ednea, Benedicto XVI incluy\u00f3 numerosas referencias en sus escritos a la cuesti\u00f3n ambiental, indicando la importancia de abordar un cambio de mentalidad que impacte de modo efectivo a nuestra forma de vivir: \u201cEs necesario un cambio efectivo de mentalidad que nos lleve a adoptar nuevos estilos de vida, a tenor de los cuales la b\u00fasqueda de la verdad, de la belleza y del bien, as\u00ed como la comuni\u00f3n con los dem\u00e1s hombres para un crecimiento com\u00fan, sean los elementos que determinen las opciones del consumo, de los ahorros y de las inversiones\u201d (Caritas in veritate, 51).<\/p>\n<p>Al igual que sus predecesores, el Papa Francisco considera que la conversi\u00f3n ecol\u00f3gica implica un cambio en los estilos de vida, pero ampl\u00eda este concepto a otras m\u00faltiples facetas: \u201cDeber\u00eda ser una mirada distinta, un pensamiento, una pol\u00edtica, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocr\u00e1tico\u201d (Laudato si\u2019, 194). En suma, el santo Padre propone un programa completo, en el que la dimensi\u00f3n espiritual y la solidaridad reinen en el seno de lo material y su uso. Un programa que abarca muchos aspectos y justifica, en \u00faltima instancia, la relevancia del t\u00e9rmino conversi\u00f3n ecol\u00f3gica y su papel destacado en la enc\u00edclica (que abarca una secci\u00f3n completa: los puntos 216 a 221).<\/p>\n<p>La enc\u00edclica no reniega de la tecnolog\u00eda, como algunos han criticado, sino que la considera una herramienta para solventar los problemas, no como la soluci\u00f3n de los mismos. De poco servir\u00eda confiar en la tecnolog\u00eda si seguimos manteniendo nuestras prioridades en el beneficio personal, en la acumulaci\u00f3n desmedida de recursos: en suma, si seguimos identificando la felicidad con la posesi\u00f3n ma &#8211; terial y neg\u00e1ndonos a aceptar la ra\u00edz moral de los males que nos aquejan, la \u201cviolencia del coraz\u00f3n\u201d, que es la que se se\u00f1ala insis &#8211; tentemente. En ese marco, la tecnolog\u00eda s\u00f3lo servir\u00e1 para poner parches al problema, en el mejor de los casos, y en el peor para perpe &#8211; tuar las injusticias que se esconden detr\u00e1s de un modelo social y econ\u00f3mico desenfocado. Por esta raz\u00f3n, la enc\u00edclica anima a todos los creyentes a adoptar una nueva actitud ante los dem\u00e1s seres humanos y las dem\u00e1s cria &#8211; turas, a recuperar algunos elementos b\u00e1si &#8211; cos de la teolog\u00eda cat\u00f3lica que quiz\u00e1 se han diluido en los \u00faltimos siglos, como el sentido sagrado de todo lo creado, el valor sacramen &#8211; tal de lo material, o su llamada intr\u00ednseca a la contemplaci\u00f3n agradecida de la belleza inscrita en las obras de Dios.<\/p>\n<p>Cualquiera de las grandes religiones de la humanidad considera que el mundo es obra de un ser divino, un don, y que la inmensidad, belleza y perfecci\u00f3n de lo creado es una ma &#8211; nifestaci\u00f3n de Dios que nos pone en contacto con \u00c9l. Por tanto, cualquier tradici\u00f3n religio &#8211; sa se acerca a la naturaleza con gran respeto y veneraci\u00f3n. En la tradici\u00f3n cristiana, as\u00ed co &#8211; mo en las dem\u00e1s religiones monote\u00edstas, Dios no se confunde con el mundo, pero tampoco se aparta de \u00e9l. Si el mundo ha sido creado por Dios, es necesariamente bueno, como re &#8211; iteradamente indica el primer cap\u00edtulo del G\u00e9nesis: \u201cY vio Dios que era bueno\u201d.<\/p>\n<p><strong>Base b\u00edblica<\/strong><\/p>\n<p>Las relaciones del ser humano con las dem\u00e1s criaturas est\u00e1n recogidas en dos cap\u00edtulos del G\u00e9nesis. En el primero, correspondiente a la tradici\u00f3n yahvista, se indica que la crea &#8211; ci\u00f3n del hombre supone de alguna forma una \u201cculminaci\u00f3n\u201d, al tratarse de la \u00fanica criatu &#8211; ra que puede propiamente definirse como \u201cimagen y semejanza\u201d de Dios. En esa l\u00ednea se le da un papel predominante, que le lleva a tener un cierto dominio sobre las dem\u00e1s. Sin embargo, como han puesto en evidencia numerosos te\u00f3logos, el conocido texto: \u201cSed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra\u201d (Gen 1, 28), no puede leerse aisladamente e interpretarse como una justificaci\u00f3n teol\u00f3gica de una actitud depredadora con la naturaleza, sino m\u00e1s bien como una llamada a la responsabilidad: \u201cLa conversi\u00f3n ecol\u00f3gica lleva al creyente a desarrollar su creatividad y su entusiasmo, para resolver los dramas del mundo [\u2026]. No entiende su superioridad como motivo de gloria personal o de dominio irresponsable, sino como una capacidad diferente, que a su vez le impone una grave responsabilidad que brota de su fe\u201d (Laudato si\u2019, 220).<\/p>\n<p><strong>Dominio delegado y responsable<\/strong><\/p>\n<p>No se trata, en definitiva, de un dominio absoluto sobre la creaci\u00f3n, sino de una autoridad delegada, que implica dar cuenta a Dios sobre el trato que hemos dispensado a sus criaturas y al resto de los seres humanos. Esta tradici\u00f3n de custodia ambiental se apoya en m\u00faltiples pasajes de la Sagrada Escritura. Ya en el segundo cap\u00edtulo del G\u00e9nesis se indica que Dios despu\u00e9s de crear al hombre \u201cle dej\u00f3 en el jard\u00edn del Ed\u00e9n, para que lo labrase y cuidase\u201d (G\u00e9nesis 2, 15), lo que est\u00e1 indicando una relaci\u00f3n amable con el entorno. No hemos de olvidar que el nombre que recibe el primer ser humano (Adam) tiene la misma ra\u00edz hebrea que la palabra suelo (Adamah); por tanto, debe considerarse como parte de la misma Tierra que habita: \u201cOlvidamos que nosotros mismos somos tierra\u201d (Laudato si, 2). Ese mismo sentido tiene la traducci\u00f3n latina de esos t\u00e9rminos: homo y humus, que muestra hondamente nuestra conexi\u00f3n con el ambiente. En pocas palabras, somos criaturas, parte de un conjunto mucho m\u00e1s amplio y tenemos lazos de comuni\u00f3n biol\u00f3gica y teol\u00f3gica con los dem\u00e1s seres creados.<\/p>\n<p>Esta es la principal base teol\u00f3gica del cuidado que debemos a la naturaleza, de la que formamos parte en un todo integrado, aunque adem\u00e1s cada uno la trascendamos espiritualmente. Por eso, como indica el Papa Francisco, es clave recuperar la teolog\u00eda cat\u00f3- lica de la Creaci\u00f3n para reconducir nuestras relaciones con las dem\u00e1s criaturas y cambiar nuestro papel de explotadores, tantas veces inconsciente e involuntario por el ocultamiento que supone la complejidad de los mercados que nos abastecen, a custodios de la Creaci\u00f3n, comprometidos con su respeto: \u201cLa mejor manera de poner en su lugar al ser humano, y de acabar con su pretensi\u00f3n de ser un dominador absoluto de la tierra, es volver a proponer la figura de un Padre creador y \u00fanico due\u00f1o del mundo, porque de otro modo el ser humano tender\u00e1 siempre a querer imponer a la realidad sus propias leyes e intereses\u201d(Laudato si\u2019, 75). No podemos continuar consider\u00e1ndonos los \u00fanicos seres con valor ante Dios. Esto es teol\u00f3gica, metaf\u00edsica y biol\u00f3gicamente absurdo.<\/p>\n<p>Lo manifiesta de continuo nuestro cuerpo, absolutamente necesitado de relaci\u00f3n con el resto de la creaci\u00f3n material para respirar, nutrirse y vivir. El mundo ha evolucionado en formas enormemente diversas, muchos millones de a\u00f1os antes de que existieran los seres humanos. Todas esas criaturas que existieron sobre la faz de la Tierra antes de nuestra llegada han sido queridas por Dios, le han dado gloria por su misma existencia, y han tenido un papel clave en la diversidad y riqueza de las especies que ahora conocemos. Lo expresa con gran belleza el Salmo 136 cuando indica: \u201c\u00a1Dad gracias a Yahveh, porque es bueno, porque es eterno su amor! [\u2026] \u00c9l solo hizo maravillas, porque es eterno su amor. Hizo los cielos con inteligencia, porque es eterno su amor; sobre las aguas asent\u00f3 la tierra, porque es eterno su amor. Hizo las grandes lumbreras, porque es eterno su amor; el sol para regir el d\u00eda, porque es eterno su amor; la luna y las estrellas para regir la noche, porque es eterno su amor\u201d. Puesto que todas las criaturas son fruto del amor de Dios, le alaban y le bendicen por su misma existencia, como proponen el libro del profeta Daniel (3, 57-90) y el salmo 148: \u201cAlabad a Yahveh desde los cielos [\u2026]. \u00a1Alabadle, sol y luna, alabadle todas las estrellas de luz, alabadle, cielos de los cielos, y aguas que est\u00e1is encima de los cielos! \u00a1Alabad a Yahveh desde la tierra, monstruos del mar y todos los abismos, fuego y granizo, nieve y bruma, viento tempestuoso, ejecutor de su palabra, monta\u00f1as y todas la colinas, \u00e1rbol frutal y cedros todos, fieras y todos los ganados, reptil y p\u00e1jaro que vuela\u201d!<\/p>\n<p>En la media en que la contemplaci\u00f3n cristiana ha perdido de vista esta realidad, se ha empobrecido su relaci\u00f3n con el Creador. Todas las criaturas tienen un valor intr\u00ednseco, no son meros instrumentos para satisfacer nuestras necesidades: \u201cPero no basta pensar en las distintas especies s\u00f3lo como eventuales \u2018recursos\u2019 explotables, olvidando que tienen un valor en s\u00ed mismas. Cada a\u00f1o desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podr\u00e1n ver, perdidas para siempre. La inmensa mayor\u00eda se extinguen por razones que tienen que ver con alguna acci\u00f3n humana. Por nuestra causa, miles de especies ya no dar\u00e1n gloria a Dios con su existencia ni podr\u00e1n comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho\u201d (Laudato si\u00b4, 33). No es de extra\u00f1ar que Francisco invite pues a \u201ctomar dolorosa conciencia, atrevernos a convertir en sufrimiento personal lo que le pasa al mundo, y as\u00ed reconocer cu\u00e1l es la contribuci\u00f3n que cada uno puede aportar\u201d (Laudato si\u2019, 19).<\/p>\n<p><strong>Trinidad y Encarnaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Junto a la teolog\u00eda de la creaci\u00f3n, la Laudato si\u2019 tambi\u00e9n apunta otros aspectos teol\u00f3gicos muy novedosos para sustentar la conversi\u00f3n ecol\u00f3gica. De forma similar a como la Trinidad se fundamenta en las relaciones entre las Tres Personas, la persona humana tambi\u00e9n se configura por sus relaciones, pero no s\u00f3lo con Dios y con los dem\u00e1s seres humanos, sino tambi\u00e9n con las dem\u00e1s criaturas, en la medida que dependemos de ellas para mantener la sinfon\u00eda de la vida: sin plantas no tendr\u00edamos ox\u00edgeno ni alimentos, sin micro-organismos no habr\u00eda fertilidad en los suelos, sin determinados insectos las plantas no se polinizar\u00edan. Como se\u00f1ala el Papa: \u201cLa persona humana m\u00e1s crece, m\u00e1s madura y m\u00e1s se santifica a medida que entra en relaci\u00f3n, cuando sale de s\u00ed misma para vivir en comuni\u00f3n con Dios, con los dem\u00e1s y con todas las criaturas\u201d (Laudato si\u2019, 240).<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s el cristianismo se basa en el reconocimiento de la Encarnaci\u00f3n, de que Dios se ha hecho Hombre para salvarnos. Despreciar lo natural, lo material, es de alguna forma rechazar el valor redentor de la Humanidad de Jesucristo. Frente a esos dualismos espiritualistas que han tenido una cierta influencia en la Historia del cristianismo, el papa Francisco nos recuerda que: \u201cJes\u00fas viv\u00eda en armon\u00eda plena con la creaci\u00f3n [&#8230;]. Estaba lejos de las filosof\u00edas que despreciaban el cuerpo, la materia y las cosas de este mundo. Sin embargo, esos dualismos malsanos llegaron a tener una importante influencia en algunos pensadores cristianos a lo largo de la historia y desfiguraron el Evangelio\u201d (Laudato si\u2019, 98).<\/p>\n<p>En esa misma l\u00ednea, tanto la Iglesia cat\u00f3lica como las ortodoxas reconocen el valor salv\u00ed- fico de los siete sacramentos. Todos ellos se apoyan en signos materiales, que son imagen de la gracia que significan y que a su trav\u00e9s confieren: el agua, el pan y el vino, que son frutos de la tierra. De alguna forma, en la Eucarist\u00eda Dios se \u201chace\u201d esa misma naturaleza a la que desde su eternidad ya daba la existencia antes de la acci\u00f3n sacramental, permaneciendo as\u00ed en el pan. Por eso es tan propio en la Santa Misa alabar a Dios en nombre de la Creaci\u00f3n, de quienes somos primog\u00e9nitos: \u201cCon raz\u00f3n te alaban todas tus criaturas\u201d, decimos en la plegaria eucar\u00edstica tercera del misal romano. En pocas palabras, como indica el santo Padre, \u201cla Eucarist\u00eda une el cielo y la tierra, abraza y penetra todo lo creado. El mundo que sali\u00f3 de las manos de Dios vuelve a \u00e9l en feliz y plena adoraci\u00f3n\u201d (Laudato si\u2019, 236).<\/p>\n<p><strong>Fundamentos de justicia social<\/strong><\/p>\n<p>Junto a las razones de teolog\u00eda dogm\u00e1tica o sacramentaria, para un cat\u00f3lico el respeto y cuidado del ambiente natural se apoya tambi\u00e9n en motivos de justicia social, por lo que tradicionalmente en la Iglesia la reflexi\u00f3n sobre el cuidado de la naturaleza se ha hecho en el marco de la Teolog\u00eda moral. Adem\u00e1s de las razones apuntadas antes, tambi\u00e9n el cuidado de la casa com\u00fan tiene una dimensi\u00f3n social muy relevante, ya aludida y que se quiere ahora subrayar, en consonancia con la atenci\u00f3n central que Francisco atribuye en la enc\u00edclica a este aspecto. Los recursos de la Tierra deber\u00edan servir para cubrir las necesidades de todos los seres humanos, presentes y futuros: no podemos derrocharlos irresponsablemente pues estar\u00edamos cercenando las posibilidades de sustento y progreso para nuestros hermanos m\u00e1s necesitados. En este punto, y refiri\u00e9ndose a la propiedad privada, Francisco acude a una llamada particularmente exigente de san Juan Pablo II: \u201cDios ha dado la tierra a todo el g\u00e9nero humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno\u201d (Centessimus annus, 31).<\/p>\n<p>Como recuerda el papa Francisco la degradaci\u00f3n ambiental tiene impactos sociales, y son las poblaciones m\u00e1s vulnerables (los pobres, los excluidos de la sociedad) los que sufren las m\u00e1s graves consecuencias. Por eso es preciso reconocer que las l\u00edneas para la soluci\u00f3n de los problemas ambientales: \u201cRequieren una aproximaci\u00f3n integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simult\u00e1neamente para cuidar la naturaleza\u201d (Laudato si\u2019, 139). Conviene recordar en este sentido que muchas entidades de la Iglesia cat\u00f3lica llevan a\u00f1os incluyendo programas de cuidado ambiental en sus tareas de promoci\u00f3n al desarrollo humano. Por ejemplo, C\u00e1ritas Internacional tiene un programa espec\u00edfico de justicia clim\u00e1tica desde hace una d\u00e9cada y los comit\u00e9s nacionales, junto a Manos Unidas, trabajan activamente para mitigar los impactos de la degradaci\u00f3n ambiental sobre las personas y sociedades m\u00e1s d\u00e9biles. Adem\u00e1s, tampoco hemos de perder de vista que existe una ecolog\u00eda humana, que lleva a respetar la verdad \u00faltima de toda persona, su dignidad intr\u00ednseca, por encima de su condici\u00f3n, edad o situaci\u00f3n social. Como bien dice el Papa Francisco: \u201cCuando no se reconoce en la realidad misma el valor de un pobre, de un embri\u00f3n humano, de una persona con discapacidad \u2013por poner s\u00f3lo algunos ejemplos\u2013, dif\u00edcilmente se escuchar\u00e1n los gritos de la misma naturaleza. Todo est\u00e1 conectado\u201d (Laudato si\u2019, 117).<\/p>\n<p>Esta dimensi\u00f3n social de los problemas ambientales explica que sea un campo eminente de di\u00e1logo interreligioso. Esos problemas ata\u00f1en a todos los seres humanos, independientemente de sus posiciones religiosas o ideol\u00f3gicas. Como se indica en la Laudato si\u2019, la gravedad de las cuestiones ambientales \u201cdeber\u00eda provocar a las religiones a entrar en un di\u00e1logo entre ellas orientado al cuidado de la naturaleza, a la defensa de los pobres, a la construcci\u00f3n de redes de respeto y de fraternidad\u201d (Laudato si\u2019, 201). En esta l\u00ednea, nos gustar\u00eda dar noticia de la Declaraci\u00f3n de Torreciudad, fruto de un seminario entre cient\u00edficos ambientales y l\u00edderes de distintas tradiciones religiosas (www.declarationtorreciudad.org). La declaraci\u00f3n subraya la importancia del di\u00e1logo ciencia y religi\u00f3n para promover el mejor cuidado de la casa com\u00fan, siguiendo la l\u00ednea de di\u00e1logo promovida por la enc\u00edclica Laudato si\u2019. La declaraci\u00f3n est\u00e1 abierta para su adhesi\u00f3n a personas de cualquier credo o ideolog\u00eda y ha sido recientemente referenciada por la prestigiosa revista Nature (2016: vol 538, 459).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Papa Francisco public\u00f3 su enc\u00edclica Laudato si\u2019 el 18 de junio de 2015. Es la primera dedicada espec\u00edficamente a la cuesti\u00f3n ambiental. Recibi\u00f3 grandes elogios de l\u00edderes religiosos y cient\u00edficos y ser\u00eda parad\u00f3jico que no encontrara la misma acogida entre los cat\u00f3licos. 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