{"id":26628,"date":"2022-11-25T15:39:14","date_gmt":"2022-11-25T14:39:14","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=26628"},"modified":"2022-11-25T15:39:16","modified_gmt":"2022-11-25T14:39:16","slug":"carta-papa-ucrania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/carta-papa-ucrania\/","title":{"rendered":"El Papa a los ucranianos: \u00abSigo estando cerca de vosotros\u00bb"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">La Santa Sede ha hecho p\u00fablica una carta del Papa Francisco dirigida al pueblo ucraniano de manera especialmente afectiva. Lejos de ser una carta formal, la misiva del Papa se expresa m\u00e1s bien como una muestra del sufrimiento paternal ante las muertes y destrozos materiales y ps\u00edquicos de este conflicto que se acerca al a\u00f1o de duraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Papa afirma que \u201cen la cruz de Jes\u00fas hoy te veo a ti, que sufres el terror desatado por esta agresi\u00f3n. S\u00ed, la cruz que tortur\u00f3 al Se\u00f1or vuelve a vivir en las torturas encontradas en los cad\u00e1veres, en las fosas comunes descubiertas en varias ciudades, en esas y en tantas otras im\u00e1genes sangrientas que han entrado en nuestras almas, que nos hacen gritar: \u00bfpor qu\u00e9?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una pregunta que ha sido frecuentemente repetida por el Santo Padre, como un grito al cielo, desde el inicio de la contienda. El Papa recuerda, con nombres e historias concretas, en esta carta a los j\u00f3venes que se encuentran en el frente, las esposas que han abandonado a sus maridos y la terrible realidad de los centenares de ni\u00f1os muertos en estos meses a consecuencia de la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, contin\u00faa el Papa, \u201cSigo estando cerca de vosotros, con mi coraz\u00f3n y mi oraci\u00f3n, con la preocupaci\u00f3n humanitaria, para que os sint\u00e1is acompa\u00f1ados, para que no os acostumbr\u00e9is a la guerra, para que no os qued\u00e9is solos hoy y sobre todo ma\u00f1ana, cuando puede llegar la tentaci\u00f3n de olvidar vuestro sufrimiento\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante la llegada del invierno y las fiestas de Navidad, el Papa subraya adem\u00e1s que \u201cquisiera que el afecto de la Iglesia, la fuerza de la oraci\u00f3n, el amor que tantos hermanos y hermanas de todas las latitudes sienten por vosotros, fueran caricias en vuestros rostros\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Texto \u00edntegro de la carta (traducci\u00f3n no oficial)<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queridos hermanos y hermanas ucranianos<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En su tierra, desde hace nueve meses, se ha desatado la absurda locura de la guerra. En sus cielos, el siniestro rugido de las explosiones y el ominoso sonido de las sirenas resuenan sin cesar. Sus ciudades son martilladas por las bombas mientras las lluvias de misiles causan muerte, destrucci\u00f3n y dolor, hambre, sed y fr\u00edo. En sus calles muchos han tenido que huir, dejando atr\u00e1s hogares y seres queridos. Junto a tus grandes r\u00edos fluyen cada d\u00eda r\u00edos de sangre y l\u00e1grimas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quisiera unir mis l\u00e1grimas a las tuyas y decirte que no hay d\u00eda en que no est\u00e9 cerca de ti y no te lleve en mi coraz\u00f3n y en mi oraci\u00f3n. Tu dolor es mi dolor. En la cruz de Jes\u00fas hoy te veo a ti, que sufres el terror desatado por esta agresi\u00f3n. S\u00ed, la cruz que tortur\u00f3 al Se\u00f1or vuelve a vivir en las torturas encontradas en los cad\u00e1veres, en las fosas comunes descubiertas en varias ciudades, en esas y en tantas otras im\u00e1genes sangrientas que han entrado en nuestras almas, que nos hacen gritar: \u00bfpor qu\u00e9? \u00bfC\u00f3mo pueden los hombres tratar as\u00ed a otros hombres?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me vienen a la mente muchas historias tr\u00e1gicas. En primer lugar, las de los peque\u00f1os: \u00a1cu\u00e1ntos ni\u00f1os muertos, heridos o hu\u00e9rfanos, arrancados de sus madres! Lloro con vosotros por cada peque\u00f1o que, a causa de esta guerra, ha perdido la vida, como Kira en Odessa, como Lisa en Vinnytsia, y como cientos de otros ni\u00f1os: en cada uno de ellos la humanidad entera est\u00e1 derrotada. Ahora est\u00e1n en el regazo de Dios, ven tu angustia y rezan para que termine. Pero, \u00bfc\u00f3mo no sentir angustia por ellos y por aquellos, peque\u00f1os y grandes, que han sido deportados? El dolor de las madres ucranianas es incalculable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces pienso en vosotros, j\u00f3venes, que para defender valientemente vuestra patria tuvisteis que poner las manos en las armas en lugar de los sue\u00f1os que hab\u00edais cultivado para el futuro; pienso en vosotras, esposas, que perdisteis a vuestros maridos y mordi\u00e9ndoos los labios segu\u00eds en silencio, con dignidad y determinaci\u00f3n, haciendo todos los sacrificios por vuestros hijos; a vosotros, adultos, que intent\u00e1is por todos los medios proteger a vuestros seres queridos; a vosotros, ancianos, que en lugar de un sereno atardecer hab\u00e9is sido arrojados a la oscura noche de la guerra; a vosotros, mujeres, que hab\u00e9is sufrido la violencia y llev\u00e1is grandes cargas en el coraz\u00f3n; a todos vosotros, heridos en el alma y en el cuerpo. Pienso en vosotros y os apoyo con cari\u00f1o y admiraci\u00f3n por c\u00f3mo afront\u00e1is tan duras pruebas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y pienso en vosotros, voluntarios, que os gast\u00e1is cada d\u00eda por la gente; en vosotros, pastores del pueblo santo de Dios, que -a menudo con gran riesgo para vuestra propia seguridad- hab\u00e9is permanecido cerca de la gente, llevando el consuelo de Dios y la solidaridad de vuestros hermanos y hermanas, transformando creativamente los lugares de la comunidad y los conventos en refugios donde ofrec\u00e9is hospitalidad, alivio y comida a quienes se encuentran en circunstancias dif\u00edciles. Tambi\u00e9n pienso en los refugiados y en los desplazados internos, que se encuentran lejos de sus casas, muchas de ellas destruidas; y en las Autoridades, por las que rezo: sobre ellas recae el deber de gobernar el pa\u00eds en tiempos tr\u00e1gicos y de tomar decisiones con visi\u00f3n de futuro para la paz y para desarrollar la econom\u00eda durante la destrucci\u00f3n de tantas infraestructuras vitales, tanto en la ciudad como en el campo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queridos hermanos y hermanas, en todo este mar de maldad y dolor -noventa a\u00f1os despu\u00e9s del terrible genocidio del Holodomor- me asombra vuestro buen ardor. A pesar de la inmensa tragedia que est\u00e1 sufriendo, el pueblo ucraniano nunca se ha desanimado ni se ha entregado a la compasi\u00f3n. El mundo ha reconocido a un pueblo audaz y fuerte, un pueblo que sufre y reza, llora y lucha, resiste y espera: un pueblo noble y martirizado. Sigo estando cerca de vosotros, con mi coraz\u00f3n y mi oraci\u00f3n, con la preocupaci\u00f3n humanitaria, para que os sint\u00e1is acompa\u00f1ados, para que no os acostumbr\u00e9is a la guerra, para que no os qued\u00e9is solos hoy y sobre todo ma\u00f1ana, cuando puede llegar la tentaci\u00f3n de olvidar vuestro sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En estos meses, en los que la rigidez del clima hace a\u00fan m\u00e1s tr\u00e1gico lo que est\u00e1is viviendo, quisiera que el afecto de la Iglesia, la fuerza de la oraci\u00f3n, el amor que tantos hermanos y hermanas de todas las latitudes sienten por vosotros, fueran caricias en vuestros rostros. Dentro de unas semanas ser\u00e1 Navidad y el aguij\u00f3n del sufrimiento se sentir\u00e1 a\u00fan m\u00e1s. Pero me gustar\u00eda volver con vosotros a Bel\u00e9n, a la prueba que la Sagrada Familia tuvo que afrontar en aquella noche, que s\u00f3lo parec\u00eda fr\u00eda y oscura. En cambio, la luz vino: no de los hombres, sino de Dios; no de la tierra, sino del cielo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que su Madre y la nuestra, la Virgen, vele por vosotros. A su Coraz\u00f3n Inmaculado, en uni\u00f3n con los Obispos del mundo, consagro a la Iglesia y a la humanidad, especialmente a vuestro pa\u00eds y a Rusia. A su Coraz\u00f3n de Madre le presento tus sufrimientos y tus l\u00e1grimas. A la que, como escribi\u00f3 un gran hijo de tu tierra, \u00abtrajo a Dios a nuestro mundo\u00bb, no nos cansemos de pedirle el anhelado don de la paz, con la certeza de que \u00abnada es imposible para Dios\u00bb (Lc 1,37). Que cumpla las justas expectativas de vuestros corazones, que cure vuestras heridas y os d\u00e9 su consuelo. Estoy con vosotros, rezo por vosotros y os pido que rec\u00e9is por m\u00ed.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Santa Sede ha hecho p\u00fablica una carta del Papa Francisco dirigida al pueblo ucraniano de manera especialmente afectiva. 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