{"id":26356,"date":"2022-11-19T06:00:00","date_gmt":"2022-11-19T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=26356"},"modified":"2024-04-24T12:27:23","modified_gmt":"2024-04-24T10:27:23","slug":"adviento-una-espera-de-mil-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/adviento-una-espera-de-mil-anos\/","title":{"rendered":"Adviento: una espera de mil a\u00f1os. Entre la historia, las escrituras y la astronom\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>La Iglesia cat\u00f3lica est\u00e1 a punto de celebrar el inicio de un nuevo a\u00f1o lit\u00fargico, marcado por el tiempo de Adviento. El t\u00e9rmino, derivado del lat\u00edn <em>adventus<\/em>, significa la venida del Se\u00f1or y, por extensi\u00f3n, la expectativa de esa venida.<\/p>\n\n\n\n<p>El tiempo de Adviento se llama tambi\u00e9n <em>tempus ante natale Domini<\/em> (tiempo antes de Navidad) y est\u00e1 establecido en la liturgia cat\u00f3lica desde el siglo VII de nuestra era. Fue, en particular, el Papa Gregorio Magno quien fij\u00f3 los domingos de Adviento como cuatro domingos que simbolizan los cuatro mil a\u00f1os en los que la humanidad, seg\u00fan la interpretaci\u00f3n de aquella \u00e9poca, tuvo que esperar la venida del Salvador tras cometer el pecado original.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">A la espera de un mes\u00edas<\/h2>\n\n\n\n<p>En un <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/actualidad\/la-tierra-santa-de-jesus\/\">art\u00edculo anterior,<\/a> ilustramos la complejidad del mundo jud\u00edo en la \u00e9poca de Cristo, se\u00f1alando c\u00f3mo ese momento particular de la historia se caracterizaba por la expectativa de un libertador, un ungido del Dios todopoderoso, a quien, como hab\u00eda hecho con Mois\u00e9s, Dios mismo levantar\u00eda para liberar a su pueblo de la esclavitud y la dominaci\u00f3n extranjera. Sin embargo, a diferencia de Mois\u00e9s, el reinado de este ungido de Dios, de este Mes\u00edas (\u05de\u05b8\u05e9\u05b4\u05c1\u05d9\u05d7\u05b7, Ma\u0161\u012ba\u1e25 en hebreo y \u03a7\u03c1\u03b9\u03c3\u03c4\u03cc\u03c2, Christ\u00f3s en griego: ambos t\u00e9rminos significan &#8216;ungido&#8217;, como ungido por el Se\u00f1or al igual que los reyes comenzando por Sa\u00fal y su sucesor David) no tendr\u00eda fin y ser\u00eda no s\u00f3lo un profeta, sino, como se evidencia en los Rollos del Mar Muerto y las expectativas de los esenios de Qumr\u00e1n, un rey-pastor y un sacerdote.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta expectativa, en los a\u00f1os inmediatamente anteriores al nacimiento de Cristo, se hizo cada vez m\u00e1s angustiosa: florecieron por doquier supuestos mes\u00edas y, con ellos, revueltas que fueron sistem\u00e1ticamente reprimidas con sangre (recu\u00e9rdese la de Judas el Galileo (a\u00f1os 6-7 a.C.); pero tambi\u00e9n florecieron comunidades piadosas que, en virtud de una profec\u00eda muy precisa, esperaban el advenimiento de un libertador. Sabemos, sin embargo, que en aquella \u00e9poca de gran estabilidad para el Imperio Romano, pero de ferviente expectaci\u00f3n para el pueblo de Israel, la atenci\u00f3n de todos en aquel peque\u00f1o rinc\u00f3n del mundo se centraba en la inminente llegada de un libertador: \u00bfhab\u00eda sido siempre as\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, la espera de un gobernante mundial se prolong\u00f3 durante varios siglos. El primer indicio se encuentra incluso en el libro del G\u00e9nesis (49:10) donde Jacob proclama a sus hijos que<\/p>\n\n\n\n<p><em>No se quitar\u00e1 el cetro a Jud\u00e1, ni la vara de mando de entre sus pies, hasta que venga aquel a quien pertenece, y a \u00e9l ir\u00e1 la obediencia de los pueblos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, con el tiempo, la idea de un ungido del Se\u00f1or que gobernar\u00eda sobre Israel se intensific\u00f3 y se hizo cada vez m\u00e1s precisa: este ungido, este Mes\u00edas, ser\u00eda un descendiente de Jud\u00e1, a trav\u00e9s del rey David. Sin embargo, en el a\u00f1o 587 a.C. se produce la primera gran decepci\u00f3n: la toma de Jerusal\u00e9n por parte de Nabucodonosor, que destruye el templo, saquea el mobiliario sagrado, deporta a la poblaci\u00f3n de Judea a Babilonia y pone fin a la dinast\u00eda de los reyes descendientes de David. Sin embargo, aqu\u00ed un profeta llamado Daniel, el \u00faltimo profeta del Antiguo Testamento, profetiza que el Mes\u00edas vendr\u00e1. De hecho, la suya se llama Magna Prophetia: en ella (cap. 2) se proclama que<\/p>\n\n\n\n<p><em>El Dios del cielo levantar\u00e1 un reino que nunca ser\u00e1 destruido y que no pasar\u00e1 a otros pueblos: aplastar\u00e1 y aniquilar\u00e1 todos los dem\u00e1s reinos, mientras que \u00e9ste durar\u00e1 para siempre.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00f3lo eso: en el cap. 7 se especifica que el que ha de venir ser\u00e1 \u00abcomo el Hijo del Hombre\u00bb (en el Evangelio de Mateo, el destinado a las comunidades jud\u00edas de Palestina, Jes\u00fas utiliza una expresi\u00f3n similar, \u00abhijo del Hombre\u00bb, unas 30 veces, que antes hab\u00eda sido utilizada \u00fanica y exclusivamente por Daniel).<\/p>\n\n\n\n<p>En el cap\u00edtulo 9, pues, la profec\u00eda se realiza tambi\u00e9n en t\u00e9rminos temporales:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Setenta semanas est\u00e1n se\u00f1aladas para tu pueblo y para tu ciudad santa, para poner fin a la impiedad, para sellar los pecados, para expiar la iniquidad, para establecer la justicia eterna, para sellar la visi\u00f3n y la profec\u00eda, y para ungir el Santo de los Santos. Sabedlo y entendedlo bien: desde el momento en que se corri\u00f3 la voz sobre el retorno y la reconstrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n a un pr\u00edncipe ungido, habr\u00e1 siete semanas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Como vemos, la profec\u00eda que acabamos de citar es extremadamente precisa. Sin embargo, la traducci\u00f3n exacta al italiano del t\u00e9rmino hebreo \u05e9\u05b8\u05c1\u05d1\u05bb\u05e2\u05b4\u05a8\u05d9\u05dd (\u0161av\u016b\u201b\u012bm, \u00ab\u0161av\u016b\u201b\u00bb indicando el n\u00famero 7 y \u00ab\u012bm\u00bb como terminaci\u00f3n masculina plural) no deber\u00eda ser \u00absemanas\u00bb (que es en cambio \u05e9\u05d1\u05d5\u05e2\u05d5\u05ea, es decir, \u0161av\u016b\u201b\u014dt, donde \u00ab\u014dt\u00bb representa la desinencia femenina plural), sino \u00abseptenarios\u00bb: en la pr\u00e1ctica, setenta veces siete a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Los jud\u00edos contempor\u00e1neos de Jes\u00fas entendieron el pasaje correctamente, sin embargo, los eruditos contempor\u00e1neos no pudieron entender el recuento exacto de los tiempos de Daniel: \u00bfa partir de cu\u00e1ndo comenz\u00f3 el recuento de los setenta septenarios?<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, los recientes descubrimientos en Qumr\u00e1n han permitido demostrar que no s\u00f3lo las escrituras hebreas estaban ya perfectamente formadas en el primer siglo de nuestra era y eran id\u00e9nticas a las que leemos hoy, sino tambi\u00e9n que los esenios, al igual que muchos de sus contempor\u00e1neos, hab\u00edan calculado los tiempos de la Magna Profec\u00eda: seg\u00fan Hugh Schonfield, gran especialista en el estudio de los Rollos del Mar Muerto, los esenios habr\u00edan calculado los setenta septenarios (490 a\u00f1os) a partir del 586 a.C., a\u00f1o del comienzo del exilio en Babilonia.<\/p>\n\n\n\n<p>La culminaci\u00f3n se habr\u00eda producido en el a\u00f1o 26 a.C., el comienzo, seg\u00fan ellos, de la era mesi\u00e1nica y la raz\u00f3n por la que, a partir de esa fecha, las excavaciones arqueol\u00f3gicas muestran un aumento de la actividad vital y constructiva en Qumr\u00e1n, lo que indicar\u00eda que mucha gente se traslad\u00f3 all\u00ed para esperar la llegada del Mes\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, no eran s\u00f3lo los jud\u00edos de la tierra de Israel los que literalmente tramaban una expectativa que los llenaba de esperanza y fermento. Tambi\u00e9n T\u00e1cito y Suetonio, el primero en sus Histori\u00e6 y el segundo en su Vida de Vespasiano, informan de que muchos en Oriente esperaban, seg\u00fan sus escrituras, un gobernante que viniera de Judea.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una estrella en Oriente<\/h2>\n\n\n\n<p>Y es precisamente en Oriente donde encontramos otro elemento que nos ayuda a comprender por qu\u00e9 la expectaci\u00f3n mesi\u00e1nica era tan ferviente en el cambio de siglo: el hecho de que tambi\u00e9n en otras culturas se esperaba el advenimiento de ese \u00abgobernante\u00bb del que incluso Roma hab\u00eda o\u00eddo hablar.<\/p>\n\n\n\n<p>Los astr\u00f3logos babil\u00f3nicos y persas, de hecho, lo esperaban hacia el 7 o el 6 a.C. (en la actualidad, los estudiosos aceptan casi universalmente que el a\u00f1o de nacimiento de Jes\u00fas fue el 6 a.C., debido a un error cometido por el monje Dionisio el Menor, quien, en el a\u00f1o 533, calcul\u00f3 el inicio de la Era Vulgar a partir del nacimiento de Cristo, pero lo retras\u00f3 unos seis a\u00f1os).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 precisamente en ese intervalo de tiempo? Por la salida de una estrella, sabemos por el evangelio de Mateo (cap. 2). Pero, \u00bfhabr\u00e1 surgido realmente una estrella? Esta pregunta parece haber sido respondida inicialmente por el astr\u00f3nomo Kepler, quien, en 1603, observ\u00f3 un fen\u00f3meno muy luminoso: el acercamiento, o conjunci\u00f3n, de los planetas J\u00fapiter y Saturno en la constelaci\u00f3n de Piscis. Kepler hace entonces algunos c\u00e1lculos y establece que la misma conjunci\u00f3n habr\u00eda ocurrido en el a\u00f1o 7 a.C. A continuaci\u00f3n, encuentra un antiguo comentario rab\u00ednico, en el que se subraya que la venida del Mes\u00edas habr\u00eda ocurrido precisamente en el momento de esa misma conjunci\u00f3n astral.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, nadie da cr\u00e9dito a la intuici\u00f3n de Kepler, entre otras cosas porque en aquella \u00e9poca todav\u00eda se pensaba que Jes\u00fas hab\u00eda nacido en el a\u00f1o 0, por lo que el 7 a.C. no impresionaba a nadie. S\u00f3lo en el siglo XVIII otro erudito, Friederich Christian M\u00fcnter, luterano y mas\u00f3n, descifr\u00f3 un comentario sobre el libro de Daniel, el mismo de los \u00absetenta septenarios\u00bb, en el que se confirmaba la creencia jud\u00eda ya sacada a la luz por Kepler desde otra fuente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Sippar-735x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-26357\" width=\"368\" height=\"512\" srcset=\"https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Sippar-735x1024.jpg 735w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Sippar-600x836.jpg 600w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Sippar-503x700.jpg 503w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Sippar-215x300.jpg 215w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Sippar-768x1069.jpg 768w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Sippar-9x12.jpg 9w, https:\/\/staging.omnesmag.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/Sippar.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 368px) 100vw, 368px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Calendario Estelar de Sippar<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Sin embargo, hay que esperar hasta el siglo XIX para que se confirme el fen\u00f3meno astron\u00f3mico observado por Kepler, primero por los astr\u00f3nomos del siglo XIX y luego gracias a la publicaci\u00f3n de dos importantes documentos la Tabla Planetaria, en 1902, un papiro egipcio en el que se registran con precisi\u00f3n los movimientos planetarios, donde los eruditos de la \u00e9poca informaron, por observaci\u00f3n directa, de la conjunci\u00f3n J\u00fapiter-Saturno en la constelaci\u00f3n de Piscis, que dijeron que era extremadamente brillante; el Calendario Estelar de Sippar, una tabla de tierra escrita en caracteres cuneiformes, de origen babil\u00f3nico, donde se informan los movimientos de las estrellas en el a\u00f1o 7 a.C., con precisi\u00f3n. C., ya que, seg\u00fan los astr\u00f3nomos babil\u00f3nicos, esta conjunci\u00f3n se habr\u00eda producido tres veces ese a\u00f1o (el 29 de mayo, el 1 de octubre y el 5 de diciembre), mientras que, seg\u00fan los c\u00e1lculos, el mismo acontecimiento se producir\u00eda ordinariamente una vez cada 794 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, en el simbolismo babil\u00f3nico, J\u00fapiter representaba el planeta de los gobernantes del mundo, Saturno el planeta protector de Israel, y la constelaci\u00f3n de Piscis era el signo del fin de los tiempos. No es tan absurdo, pues, pensar que los Reyes Magos (o mazde\u00edstas) de Oriente esperaban, habiendo sido capaces de prever con asombrosa clarividencia, la llegada de algo especial.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Iglesia cat\u00f3lica est\u00e1 a punto de celebrar el inicio de un nuevo a\u00f1o lit\u00fargico, marcado por el tiempo de Adviento. 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