{"id":26289,"date":"2022-11-24T06:00:00","date_gmt":"2022-11-24T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=26289"},"modified":"2022-11-27T12:31:57","modified_gmt":"2022-11-27T11:31:57","slug":"i-domingo-de-adviento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/i-domingo-de-adviento\/","title":{"rendered":"Prepararnos para una Navidad cristiana. I domingo de Adviento (A)"},"content":{"rendered":"<p>Pensamos en el Adviento como un tiempo de alegr\u00eda, a la espera de la Navidad y la llegada de nuestro Salvador. Pero si no ponemos atenci\u00f3n, podr\u00edamos limitar nuestra visi\u00f3n. El 25 de diciembre de <em>este a\u00f1o<\/em> 2022, con 2023 a la vuelta de la esquina.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la Iglesia quiere sacudirnos tanto de nuestra complacencia como de nuestra visi\u00f3n circunscrita al tiempo. Las lecturas de hoy, primer domingo de Adviento, miran hacia el final de los tiempos. La primera lectura, del profeta Isa\u00edas, nos anima a vislumbrar el \u201cmonte escatol\u00f3gico\u201d, la Jerusal\u00e9n celestial que se inaugurar\u00e1 al final de la historia, un lugar de paz y de fiesta, donde se establecer\u00e1 definitivamente el reino de Dios. Pero el Evangelio nos advierte de que no nos excedamos en la celebraci\u00f3n por adelantado. Es un texto aterrador que nos recuerda el diluvio universal de los d\u00edas de No\u00e9, que arrastr\u00f3 a todos menos al patriarca y a su familia m\u00e1s cercana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 quiere la Iglesia despertarnos al comienzo del Adviento? La cuesti\u00f3n es que no podemos reducir la Navidad a una celebraci\u00f3n \u201cde sacarina\u201d, en la que el foco principal se centra en comer y beber (a menudo tambi\u00e9n durante el Adviento). La Navidad tiene que ver con la salvaci\u00f3n, pero esta es para aquellos que desean recibirla. No\u00e9 estaba preparado para la salvaci\u00f3n de Dios. La mayor parte de la gente de su tiempo no lo estaba. Era la vida ordinaria: comer, beber, casarse, el trabajo de los hombres en el campo, la molienda del ma\u00edz por las mujeres; pero algunos estaban abiertos a Dios a trav\u00e9s de sus actividades diarias, y otros no. Algunos se salvaron, otros fueron arrastrados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El Adviento, por tanto, apunta a la apertura a la salvaci\u00f3n de Dios. Esto requiere un esfuerzo adicional, para hacer nuestras tareas ordinarias con un mayor sentido de su presencia y de las muchas maneras en que viene a nosotros cada d\u00eda: en una persona necesitada, en una oportunidad de compartir su Cruz, en una invitaci\u00f3n a crecer en la gracia. <em>\u201cPor tanto, estad tambi\u00e9n vosotros preparados, porque a la hora que menos pens\u00e9is vendr\u00e1 el Hijo del hombre\u201d<\/em>. No se trata s\u00f3lo de la comida y los regalos de Navidad. Pensemos m\u00e1s bien en el final de los tiempos y en la alegr\u00eda celeste que nos espera si somos fieles. Pero para ello debemos resistir el pecado y la corrupci\u00f3n que llevaron a la destrucci\u00f3n del pueblo en la \u00e9poca de No\u00e9, y que llevar\u00e1n a la destrucci\u00f3n de todos los que en nuestro tiempo viven con el coraz\u00f3n cerrado a Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas utiliza luego el ejemplo de un ladr\u00f3n que intenta entrar en nuestra casa: para abrir a Dios debemos rechazar al diablo, que de muchas maneras intenta atravesar las paredes de nuestro coraz\u00f3n. San Pablo, en la segunda lectura, es m\u00e1s expl\u00edcito: <em>\u201cYa es hora de que despert\u00e9is del sue\u00f1o&#8230; Abandonemos las obras de las tinieblas\u201d<\/em>. E insiste: <em>\u201cNo en comilonas y borracheras, no en desenfrenos, no en contiendas y envidias\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que Feliz Navidad, pero no una Navidad corrupta. Feliz Navidad, pero una Navidad cristiana, preparada -cada d\u00eda- para la llegada inesperada de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La homil\u00eda sobre las lecturas del domingo XXXIII<\/h2>\n\n\n\n<p>El sacerdote\u00a0<strong>Luis Herrera Campo<\/strong>\u00a0ofrece su\u00a0<em><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCYYmE6YwDTDrfBnidp327dw\/videos\">nanomil\u00eda<\/a><\/em>, una peque\u00f1a reflexi\u00f3n de un minutos para estas lecturas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"Nanomil\u00eda del Domingo 1 de Adviento\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/9lw_plzH8IQ?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pensamos en el Adviento como un tiempo de alegr\u00eda, a la espera de la Navidad y la llegada de nuestro Salvador. 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