{"id":26229,"date":"2022-11-26T06:00:00","date_gmt":"2022-11-26T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=26229"},"modified":"2022-11-24T15:40:23","modified_gmt":"2022-11-24T14:40:23","slug":"carlos-murciano-un-ansia-sucesiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/carlos-murciano-un-ansia-sucesiva\/","title":{"rendered":"Carlos Murciano: \u201cUn ansia sucesiva\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p>De los poetas espa\u00f1oles longevos -el 21 de este mes cumple los 91 a\u00f1os-, el nombre de <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Carlos_Murciano\">Carlos Murciano<\/a> es uno de los m\u00e1s conocidos de su generaci\u00f3n, a la que pertenecen autores como Jos\u00e9 \u00c1ngel Valente y Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo, con los que comparte en 1954 el prestigioso Premio Adon\u00e1is, otorg\u00e1ndosele el primero de los acc\u00e9sits por su libro <em>Viento en la carne<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Distintos son los motivos que lo llevan al incomprensible silencio que, en la actualidad, pesa sobre su obra l\u00edrica -como sobre la de tantos otros poetas-, a pesar de ser due\u00f1o de una copiosa producci\u00f3n y de haber obtenido much\u00edsimos premios. Sean cuales sean las razones, la obra po\u00e9tica de Carlos Murciano est\u00e1 ah\u00ed, en sus poemarios de tirada breve, muchos de ellos agotados, con poemas de enorme poder\u00edo existencial, algunos -para mi gusto los m\u00e1s intensos- con aut\u00e9nticos hallazgos expresivos, atentos a un mundo interior muy rico en matices, cargados de intensidad y de vida. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Sus poemarios religiosos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>De la n\u00f3mina de t\u00edtulos que posee, me detengo en aqu\u00e9llos que mejor reflejan su relaci\u00f3n con Dios, en cuya \u00f3rbita le cuesta al poeta situarse sosegadamente, dando lugar a una situaci\u00f3n tensional que proyecta a lo largo de su vasta trayectoria l\u00edrica. Esos, esos t\u00edtulos -publicados con una diferencia de 47 a\u00f1os uno del otro- son <em>Desde la carne al alma<\/em> (1963) y <em>Algo tiembla<\/em> (2010), dos poemarios furibundos y sobrecogedores, de esos que, en principio, desconciertan porque responden a desasosiegos religiosas y a manifestaciones titubeantes de la fe donde impera la zozobra, la duda y el enfrentamiento, aunque ambas entregas contengan tambi\u00e9n poemas felices, luminosos, serenos, si bien son los menos.<\/p>\n\n\n\n<p>Opini\u00f3n que, sin abarcar esas casi cinco d\u00e9cadas, ya recoge en 1965 Luis L\u00f3pez Anglada en su <em>Panorama po\u00e9tico espa\u00f1ol<\/em>, cuando afirma de la poes\u00eda de nuestro autor:<em> \u201cUna honda tristeza cubre estos versos escritos con pensativo af\u00e1n. Si no fuera por la recia personalidad religiosa del autor, podr\u00edamos pensar en un escepticismo que le lleva a una actitud de existencial duda\u201d,<\/em> cita en la que yo sustituir\u00eda la expresi\u00f3n \u201chonda tristeza\u201d por la palabra \u201cmelancol\u00eda\u201d, que envuelve con m\u00e1s precisi\u00f3n una actitud vital permanente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>B\u00fasqueda incesante<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><em>Desde la carne al alma <\/em>contiene veintid\u00f3s poemas. Ninguno sobra y todos se complementan para mostrar una experiencia sustentada en la presentaci\u00f3n de expresiones o gestos de Jesucristo contenidos en los Evangelios, pero trocados a modo de juego literario -por ejemplo <em>\u201cMi reino es de este mundo\u201d,<\/em> que el poeta se aplica a s\u00ed mismo y en desaf\u00edos rotundos al Dios creador del hombre: <em>\u201cLas cosas claras, Dios, las cosas claras\u201d,<\/em> ejes en los que, sobre todo, se asienta el poemario.<\/p>\n\n\n\n<p>A la vez, se descubre alguna que otra composici\u00f3n donde la distorsi\u00f3n de acontecimientos, tambi\u00e9n evang\u00e9licos, como la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro -en el poema, \u00e9ste prefiere mantenerse muerto, hediendo despu\u00e9s de cuatro d\u00edas, antes que resucitar-, o la del propio poeta meti\u00e9ndose en la piel del ap\u00f3stol Tom\u00e1s <em>-\u201cD\u00e9jame a m\u00ed ser Dios por un instante [\u2026], d\u00e9jate ser Tom\u00e1s y hunde tu dedo, \/ Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo, en mi costado\u201d<\/em>&#8211; responden a la pugna interior del poeta con su Creador. Se advierte finalmente que la dicotom\u00eda carne-alma es la clave argumental que tensiona y da unidad al conjunto de los poemas, alcanzando en el \u00faltimo de ellos, el que titula <em>Dios encontrado<\/em>, el momento resolutivo m\u00e1s gozoso e iluminador del libro, a modo de embriagadora presencia de la divinidad. La composici\u00f3n -espl\u00e9ndida joya literaria escrita en serventesios- supone una fiesta de la presencia de Dios en la vida ordinaria. Entresaco algunas estrofas: <em>\u201cDios est\u00e1 aqu\u00ed, sobre esta mesa m\u00eda \/ tan revuelta de sue\u00f1os y papeles [\u2026]<\/em>.<em> \/ Dios est\u00e1 aqu\u00ed. O all\u00ed, sobre la alfombra, \/ en el hueco sencillo de la almohada; y lo grande es que apenas si me asombra \/ mirarlo compartir mi madrugada. \/ Doy a la luz y Dios se enciende; toco \/ la silla y toco a Dios; mi diccionario \/ se abre de golpe en <\/em>Dios<em>; si callo un poco \/ oigo jugar a Dios en el armario.<\/em> <em>[\u2026] Hoy he encontrado a Dios en esta estancia \/ alta y antigua en donde vivo. Hac\u00eda \/ por salvar, escribiendo, la distancia \/ y se me desbord\u00f3 en lo que escrib\u00eda. \/ Y aqu\u00ed sigue: tan cerca, que me quemo \/ que me mojo las manos con su espuma; tan cerca que termino, porque temo \/ estarle haciendo da\u00f1o con la pluma\u201d.<\/em> Es \u00e9ste uno de sus poemas m\u00e1s hermosos y celebrados en las antolog\u00edas. Lo recoge Ernestina de Champourcin en su compilaci\u00f3n m\u00e1s emblem\u00e1tica: <em>Dios en la poes\u00eda actual<\/em>, de 1970, editada por la BAC.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Trad\u00facete, Dios<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Cuarenta y siete a\u00f1os m\u00e1s tarde del libro precedente edita Carlos Murciano <em>Algo tiembla<\/em>, su otro gran volumen de car\u00e1cter religioso en el que incluye un soneto-s\u00edntesis de su modo de asumir el trato con Dios, que no entra\u00f1a ninguna novedad respecto a su pensamiento anterior. Lo titula <em>Amigo Dios<\/em>. En \u00e9l escribe: <em>\u201c[\u2026] Yo reclamo \/ una palabra, una respuesta. Llamo a tu puerta, y me das nones y pares. \/ Pones piedras que turban mis andares \/ y me hacen tropezar a cada tramo. \/ Pero yo s\u00e9 muy bien que eres el amo \/ y te sigo, a pesar de los pesares. \/ S\u00f3lo te pido un adem\u00e1n, un gesto, \/ algo de ti. \u00bfAmarte, Dios, es esto? \/ \u00bfLuchar conmigo mismo y derrotarme? \/ Anda, ll\u00e9name ahora este vac\u00edo \/ con tu palabra, y hazte amigo m\u00edo [\u2026]\u201d<\/em>. El que reclama, llama a la puerta, se turba, tropieza, se tiene por vasallo de Dios (su amo) y le propone que sea su amigo es el mismo poeta que, en algunas ocasiones, canta al Dios desconocido que lo habita, como expresa tambi\u00e9n en otro texto demandante del mismo libro: <em>\u201cT\u00fa \/ que todo lo puedes, \/ \u00bfpor qu\u00e9 no enciendes dentro \/ de m\u00ed \/ la luz de conocer \/te? \/ \u00bfA qu\u00e9 la duda, \/ si afirmas, firme, \u201cSoy\u201d? \/ Porque lo haces \u2014dicen\u2014, \/ pero \/ en tu lengua, \/ que nunca o\u00ed. \/ Y tu int\u00e9rprete sabe \/ que no sabe. Trad\u00face \/ te\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Que se traduzca a s\u00ed mismo! es lo que, en definitiva, exige a Dios, que se haga visible, clarividente, presencia a trav\u00e9s de los sentidos tal cual se deja ver, tocar y o\u00edr en el poema <em>Dios encontrado<\/em> -al que ya me refer\u00ed-, como si la Persona del Hijo, procedente del Padre, no hubiera asumido la naturaleza humana por el poder del Esp\u00edritu Santo conform\u00e1ndose en su imagen. Idea constatable igualmente en otra composici\u00f3n, <em>Ausente Dios<\/em>, donde afirma: <em>\u201cCuesta creer que <\/em>[el Hijo]<em> era divino\u201d<\/em>, lo que explica que, para el poeta, la Persona de Dios Hijo -al que de modo difuso se acerca en estos poemarios, sin negarlo- no sea la de Dios Padre. Lo afirma con claridad: <em>\u201cCuesta creer que era divino\u201d,<\/em> planteamiento sorprendentemente neoarriano a estas alturas de los siglos. Es m\u00e1s, a\u00f1ade el poeta: <em>\u201cNo nos mandes a Otro, ven T\u00fa mismo\u201d<\/em>, le propone a Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo tono es<em> Abuelo Dios<\/em>, otro texto de <em>Algo tiembla<\/em>, donde presenta la figura de un anciano Dios Padre de barba blanca al que siempre se dirige, como si \u00c9l solo -un Dios Padre humanizado- fuera su \u00fanico af\u00e1n, \u201csu Dios\u201d libre de las otras Personas divinas, pensamiento que Murciano constata en sus versos, siendo \u00e9sta su m\u00e1s \u00edntima verdad existencial, generada en <em>\u201cun ansia sucesiva\u201d<\/em> -como expresa en alg\u00fan poema- por hacerlo perceptible, a su medida.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay m\u00e1s -ni menos-: el mundo religioso de Carlos Murciano, el que se percibe en sus versos, es as\u00ed, vacilante, a medio camino entre la duda y la aceptaci\u00f3n de Dios como posibilidad de creencia, repleto de incertidumbres, personal e implacable. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De los poetas espa\u00f1oles longevos -el 21 de este mes cumple los 91 a\u00f1os-, el nombre de Carlos Murciano es uno de los m\u00e1s conocidos de su generaci\u00f3n, a la que pertenecen autores como Jos\u00e9 \u00c1ngel Valente y Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo, con los que comparte en 1954 el prestigioso Premio Adon\u00e1is, otorg\u00e1ndosele el primero de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":55,"featured_media":26230,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[36,39],"tags":[606],"class_list":["post-26229","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","category-cultura","tag-cultura","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26229","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/55"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26229"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26229\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/26230"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26229"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26229"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26229"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}