{"id":26213,"date":"2022-11-22T06:00:00","date_gmt":"2022-11-22T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=26213"},"modified":"2022-12-02T12:24:39","modified_gmt":"2022-12-02T11:24:39","slug":"sebastian-gaya-el-nino-en-manos-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/sebastian-gaya-el-nino-en-manos-de-dios\/","title":{"rendered":"Sebasti\u00e1n Gay\u00e1. El ni\u00f1o en manos de Dios"},"content":{"rendered":"\n<p>Sebasti\u00e1n Gay\u00e1, uno de los tres iniciadores de <a href=\"https:\/\/www.cursillosdecristiandad.com\/\">Cursillos de Cristiandad<\/a>, seg\u00fan reconoce la Santa Sede, fue el sacerdote que condujo al grupo de j\u00f3venes del que brot\u00f3 \u2014por obra del Esp\u00edritu Santo\u2014 un movimiento de Iglesia para el mundo. As\u00ed lo describi\u00f3 san <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/firmas\/misterio-pablo-vi\/\">Pablo VI<\/a> en la primera Ultreya Mundial en 1966: \u201c<em>Cursillos de Cristiandad<\/em>: <em>\u00e9sa es la palabra, acrisolada en la experiencia, acreditada en sus frutos, que hoy recorre con carta de ciu<\/em>dadan\u00ed<em>a los caminos del mundo<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La figura de Sebasti\u00e1n Gay\u00e1 recobra actualidad con motivo de la apertura de la fase diocesana del proceso de canonizaci\u00f3n del Siervo de Dios. Se inicia un camino en el que la Iglesia pone luz en sus escritos y en los testimonios de aquellos que lo conocieron personalmente. Todo ello, para probar que nunca se apart\u00f3 de la fe, que vivi\u00f3 las virtudes en grado heroico y que la fama de santidad es aut\u00e9ntica.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEl hombre consciente de una misi\u00f3n\u201d,<\/em> de este modo, en pocas palabras, describir\u00edamos a nuestro personaje. Sebasti\u00e1n sab\u00eda que una causa no vive hasta que no haya alguien dispuesto a morir por ella. Y su causa era\u2026 la Evangelizaci\u00f3n. A esta empresa dedic\u00f3 su vida. Y el instrumento fue\u2026 el Cursillo de Cristiandad; un m\u00e9todo arm\u00f3nico orientado al encuentro del hombre consigo mismo, con Dios y con los hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p>El misterio de la cruz presidi\u00f3 su vida. Tuvo una mala salud de hierro. Soport\u00f3 contrariedades, desafectos e incluso destituciones en el seno mismo de la Iglesia. Sin embargo, ante el dolor, \u00e9l respond\u00eda con humildad y mansedumbre; fruto de la fe y la caridad desde las que vivi\u00f3 tantos disgustos como le asaltaron, y fueron muchos. Quiz\u00e1s, cada renuncia, cada incomprensi\u00f3n, Sebasti\u00e1n la ofreci\u00f3 como una oblaci\u00f3n por los frutos del Movimiento de Cursillos, y por otras muchas intenciones que la investigaci\u00f3n de la Causa esclarecer\u00e1 en su d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Dios le probaba, desde su infancia \u2014en 1913 tuvo que dejar a sus padres en Argentina y volver solo para estudiar en el seminario de Mallorca\u2014 hasta su fallecimiento. Y de cada prueba sal\u00eda fortalecido. Dios le bendijo con una voz firme, una mirada encendida y una entrega desbordante, incluso hasta la extenuaci\u00f3n. Ante la flojera, siempre repet\u00eda: <em>\u201cNo te canses de cansarte\u201d<\/em>. Era tal su entrega sacerdotal que, rebasados los setenta a\u00f1os, en la clausura de uno de los Cursillos dijo, rotundo: <em>\u201cHoy, quisiera volver a tener treinta a\u00f1os para entreg\u00e1rselos de nuevo al Se\u00f1or\u201d.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sebasti\u00e1n Gay\u00e1 repel\u00eda los \u201ccapillismos\u201d y se mostraba firme en su amor a la Iglesia, incondicionalmente fiel a la Iglesia. Cuando se le preguntaba sobre la espiritualidad de Cursillos de Cristiandad, siempre repet\u00eda lo mismo: <em>\u201cLa propia de la Iglesia\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l se sab\u00eda en las manos providentes del Padre y esa convicci\u00f3n hac\u00eda de Sebasti\u00e1n un hombre audaz. Era la confianza del hijo que est\u00e1 en las manos del Padre. Para ilustrarlo, recurr\u00eda a una vivencia que recreaba con vigor. Por unos instantes, Sebasti\u00e1n se convert\u00eda en un padre de familia que, mientras hablaba de la grandeza de ser hijo de Dios, era interrumpido por su hijo peque\u00f1o. Este s\u00f3lo quer\u00eda jugar con el padre. D\u00e1ndose cuenta de ello, el padre lo agarr\u00f3 de los brazos, lo levant\u00f3 del suelo y abraz\u00e1ndolo, delante de todos, se lo comi\u00f3 a besos. Inmediatamente, lo separ\u00f3 de su pecho, fij\u00f3 su mirada llena de ternura en los ojos del ni\u00f1o y\u2026 lo solt\u00f3 lanz\u00e1ndolo hacia arriba, por encima de su cabeza. El ni\u00f1o, lejos de asustarse, gritaba: <em>\u201c\u00a1M\u00e1s alto pap\u00e1, m\u00e1s alto\u2026!\u201d. <\/em>Y el padre, feliz, volv\u00eda a lanzarlo al vac\u00edo, otra vez, m\u00e1s alto todav\u00eda. Y el ni\u00f1o, riendo, gritaba de nuevo: <em>\u201c\u00a1M\u00e1s alto, m\u00e1s alto, pap\u00e1!\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, una y otra vez. Sebasti\u00e1n se serv\u00eda de esta imagen para describir la relaci\u00f3n que el Padre tiene con sus hijos; \u00a1hijos de Dios! <em>\u201cSoy\u201d <\/em>\u2014dec\u00eda Sebasti\u00e1n\u2014<em> \u201cel ni\u00f1o de Dios. Y el ni\u00f1o no tiene miedo porque los brazos del Padre siempre le esperan; se f\u00eda de \u00e9l. El vac\u00edo no le inquieta, todo lo contrario, cuanto m\u00e1s alto mejor. Porque el hijo tiene\u2026 las seguridades del Padre. Puede perder el contacto, pero el hijo sabe que el Padre est\u00e1 ah\u00ed, con \u00e9l. Puede lanzarlo al abismo del misterio, pero el hijo sabe que el Padre le sostiene\u201d <\/em>\u2014insist\u00eda Sebasti\u00e1n, firme, con ojos humedecidos\u2014. Sebasti\u00e1n acompa\u00f1\u00f3 a muchos como un padre. Un padre de una larga lista de hijos. Un padre que transmit\u00eda certezas y liquidaba falsos respetos humanos al grito de <em>\u201c\u00a1Ultreya! \u00a1M\u00e1s all\u00e1! \u00a1M\u00e1s alto! \u00a1M\u00e1s alto!\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Sebasti\u00e1n celebr\u00f3 su sexag\u00e9simo aniversario sacerdotal dijo a los que all\u00ed estaban: <em>\u201cHace sesenta a\u00f1os que s\u00e9 que no me pertenezco\u201d. <\/em>Y as\u00ed era, porque su vida estuvo consagrada a Jesucristo. Por eso, en la Hora Apost\u00f3lica, un texto escrito por \u00e9l para animar a los cursillistas a dejarse conquistar por el Sagrado Coraz\u00f3n de Cristo Rey, Sebasti\u00e1n dej\u00f3 escrito: <em>\u201cM\u00edranos a tus plantas, adorando tu grandeza divina. [\u2026] Queremos ser tuyos de veras, Se\u00f1or; y por mediaci\u00f3n de la Virgen Sant\u00edsima, nuestra Madre, nos consagramos a Ti\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para terminar: \u201c<em>Haz, Se\u00f1or, que abramos para todos los hombres un ancho camino a tu Gracia. Haz que el mundo vuelva a Ti, aunque nos cueste la vida. Am\u00e9n\u201d<\/em>. Esta vida entregada se nos muestra hoy como una propuesta radiante para Cursillos de Cristiandad, para la Iglesia y para el mundo. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sebasti\u00e1n Gay\u00e1, uno de los tres iniciadores de Cursillos de Cristiandad, seg\u00fan reconoce la Santa Sede, fue el sacerdote que condujo al grupo de j\u00f3venes del que brot\u00f3 \u2014por obra del Esp\u00edritu Santo\u2014 un movimiento de Iglesia para el mundo. 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