{"id":26091,"date":"2022-11-16T06:00:00","date_gmt":"2022-11-16T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=26091"},"modified":"2022-11-17T10:03:16","modified_gmt":"2022-11-17T09:03:16","slug":"catolicos-hombres-y-mujeres-de-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/catolicos-hombres-y-mujeres-de-esperanza\/","title":{"rendered":"Hombres y mujeres de esperanza"},"content":{"rendered":"<p>Hace poco me enter\u00e9 de que el \u201c<em>doomscrolling<\/em>\u201d, es lo suficientemente frecuente como para preocupar a m\u00e9dicos y terapeutas. Se trata de la obsesi\u00f3n por las noticias negativas en las redes sociales, un extra\u00f1o deseo de sentirnos bien por sentirnos mal.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente, los problemas abundan, y por todos lados. La guerra, la econom\u00eda, la desintegraci\u00f3n familiar, el colapso demogr\u00e1fico, la p\u00e9rdida de adhesi\u00f3n religiosa y la sensaci\u00f3n de que Occidente est\u00e1 decadente, con los cat\u00f3licos enredados en esa decadencia. Es demasiado f\u00e1cil encontrar malas noticias, incluso malas noticias sobre la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, siempre hemos tenido problemas. Me consuela recordar que la primera persona que recibi\u00f3 la Eucarist\u00eda fue Judas Iscariote. M\u00e1s que una historia triunfal, la \u00daltima Cena tiene la traici\u00f3n grabada en su n\u00facleo y presagia las agon\u00edas del Huerto y la Cruz. El cristianismo no es un cuento de hadas, y la Encarnaci\u00f3n trae la redenci\u00f3n, pero tambi\u00e9n el sufrimiento de Cristo. De hecho, nos prometi\u00f3 nuestras propias cruces.<\/p>\n\n\n\n<p>No es casualidad que Jes\u00fas sea tentado para hacer las cosas f\u00e1ciles y seguras. Pan, se\u00f1ales, paz, es decir, prosperidad, certeza y seguridad. En muchos sentidos, el proyecto moderno prometi\u00f3 un mundo seguro y pr\u00f3spero gracias a la certeza de la ciencia. Si, como afirmaba Francis Bacon en su <em>Nuevo \u00d3rgano<\/em>, nos liber\u00e1bamos de las supersticiones, recurriendo al poder humano para producir y controlar, podr\u00edamos progresar hacia el cielo en la tierra, mejorando la suerte humana para siempre. O, como dice el <em>Gran Inquisidor<\/em> de <a href=\"https:\/\/teal-beaver-472417.hostingersite.com\/recursos\/argumentos\/teologia-siglo-xx\/dostoyevski-en-la-teologia-del-siglo-xx-2\/\">Dostoievski<\/a>, Cristo ofrece libertad, pero lo que queremos es pan. Lo que Jes\u00fas experiment\u00f3 como tentaciones, la modernidad lo ha reclamado como buenas noticias.<\/p>\n\n\n\n<p>Como hombres modernos experimentamos una seguridad, una certidumbre y una prosperidad de las que raramente se ha disfrutado a lo largo de la historia. Gran parte de esto es bueno, por supuesto. Ninguna persona prudente ve con buenos ojos el hambre o la guerra. Pero tal vez hemos confundido \u00e1mbitos y suponemos que el admirable progreso en ciencia, tecnolog\u00eda y medicina se traslada al \u00e1mbito de la libertad humana. <\/p>\n\n\n\n<p>Al dominio de nuestras acciones, de nuestros amores, de nuestro esp\u00edritu y, por tanto, tambi\u00e9n de nuestros pecados. Si la ciencia puede traer salud y prosperidad, \u00bfpor qu\u00e9 no puede vencer la lujuria de la carne, la lujuria de los ojos y la soberbia de la vida? <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la realidad humana se resiste obstinadamente a las soluciones tecnol\u00f3gicas, muchos ceden a tres errores. Para los que se han convertido en racionalistas, convencidos de que hay una soluci\u00f3n para todos los problemas humanos, aparecen dos errores: primero, un redoblamiento del racionalismo, una voluntad de sacrificar la libertad y las personas a la t\u00e9cnica, convencidos de que s\u00f3lo hay que probar una soluci\u00f3n mejor; segundo, una resignaci\u00f3n desesperada de que el arco de la decadencia y el declive es ya permanente e inexorable, y lo \u00fanico que hay que hacer es esperar el final. <\/p>\n\n\n\n<p>En tercer lugar, otros abrazan una especie de fundamentalismo ahist\u00f3rico, empe\u00f1ados en vivir en un mundo que ya no existe (si es que alguna vez existi\u00f3) y que ven a la Iglesia como una v\u00eda de escape, un lugar de seguridad cuando el mundo parece arder con muchos problemas.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, para la mente cat\u00f3lica, las formas de racionalismo y fundamentalismo no tienen ning\u00fan atractivo porque tenemos la esperanza infundida en nosotros a trav\u00e9s de nuestro bautismo y los dones del Esp\u00edritu Santo. Si nos desesperamos, levantando las manos y concluyendo que no se puede hacer nada, hemos perdido la esperanza. Si silbamos alegremente melod\u00edas felices, indiferentes a los desaf\u00edos y al sufrimiento, somos culpables de presunci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, Dios nos da esperanza y nos pide que la mantengamos, porque sabemos que hay otro, Dios, para quien nada es imposible y que no quiere que nadie perezca. Cristo no ha venido a condenar, sino a salvar (Jn 3, 17) y, sobre todo, que hay otro que act\u00faa en nuestro mundo y que no nos quita la libertad ni la responsabilidad, sino que nos da a\u00fan m\u00e1s libertad y responsabilidad, as\u00ed como la gracia necesaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra tradici\u00f3n entiende que la esperanza es una virtud. Las virtudes no disminuyen al ser humano, sino que nos hacen m\u00e1s perfectamente humanos adem\u00e1s de hacernos amigos de Dios. La esperanza no es un mero rasgo de la personalidad, sino una disposici\u00f3n para pensar, elegir y actuar como se debe.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro tiempo necesita que los cat\u00f3licos sean buenos cat\u00f3licos y buenos seres humanos. La mente cat\u00f3lica es esperanzadora no porque conf\u00ede en el racionalismo; tampoco se retira a alg\u00fan refugio eclesi\u00e1stico. La mente cat\u00f3lica es esperanzadora porque hay un Dios que promete que su voluntad se cumplir\u00e1, y \u00e9l quiere el bien.<\/p>\n\n\n\n<p>La mente cat\u00f3lica tambi\u00e9n sabe que el camino del prop\u00f3sito de Dios incluye la Cruz, y no puede evitar la Cruz, no puede llegar a sus prop\u00f3sitos por otro camino m\u00e1s f\u00e1cil. Por eso, mientras nos lamentamos por tantas malas noticias, por tantas noticias terribles, no desesperamos. <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace poco me enter\u00e9 de que el \u201cdoomscrolling\u201d, es lo suficientemente frecuente como para preocupar a m\u00e9dicos y terapeutas. Se trata de la obsesi\u00f3n por las noticias negativas en las redes sociales, un extra\u00f1o deseo de sentirnos bien por sentirnos mal. Ciertamente, los problemas abundan, y por todos lados. 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