{"id":2573,"date":"2017-05-12T11:38:12","date_gmt":"2017-05-12T10:38:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.omnesmag.com\/?p=2573"},"modified":"2021-01-25T16:39:54","modified_gmt":"2021-01-25T16:39:54","slug":"sabiduria-teologica-humana-gerard-philips","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/sabiduria-teologica-humana-gerard-philips\/","title":{"rendered":"La sabidur\u00eda teol\u00f3gica y humana de Gerard Philips"},"content":{"rendered":"<p><strong>Gerard Philips (1899-1972) fue un excelente te\u00f3logo de Lovaina pero, sobre todo, un protagonista del Concilio Vaticano II. A su fe, a su sabidur\u00eda, a su trabajo, a su conocimiento de las lenguas y de las personas, se debe en gran parte tanto la gesti\u00f3n que permiti\u00f3 aprobar la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica <em>Lumen Gentium<\/em> como la redacci\u00f3n de este documento, el m\u00e1s importante del Concilio.<\/strong><\/p>\n<p>&#8211;<strong>Juan Luis Lorda<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cPuede resultar un poco extra\u00f1o escribir, durante un retiro espiritual, unas memorias sobre el Concilio. Pero no me parece una desviaci\u00f3n (quiz\u00e1 me enga\u00f1o). Porque en esta historia, es Dios el que indica el camino, un camino extraordinario y a veces inexplicable\u201d<\/em>. As\u00ed recoge Gerard Philips sus impresiones, vivencias y recuerdos el 10 de abril de 1963, en unas notas personales que ser\u00e1n publicadas p\u00f3stumamente en 2005 (<em>Carnets conciliaires<\/em>, Peeters, Lovaina 2006, 94-95).<\/p>\n<p><strong>Una labor \u00edmproba<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cCuando rezo, me parece claro que todos tenemos que elevar la mirada hacia \u00c9l, quiero decir, asumir el riesgo de mirarle sin poner condiciones, sencillamente; [\u2026] con la recta voluntad de servirse de la inteligencia y de no ahorrarse trabajo y, quiz\u00e1 primero, de ser receptivo y paciente, sin crisparse\u201d<\/em>. Al d\u00eda siguiente escribe que procura entender bien cada postura, no ofender a nadie, y que todo el mundo pueda sentirse reflejado en el texto. Pero no es una labor de componenda, sino que lo logra, por un lado, profundizando en la doctrina y esforz\u00e1ndose en fundamentar y expresar muy bien las ideas; y, por otro, dedicando mucho tiempo y afecto a escuchar y explicarse con los que pueden sentirse inc\u00f3modos. Este empe\u00f1o de acogida ser\u00e1 tambi\u00e9n la voluntad de Pablo VI, que lograr\u00e1 que se aprueben los documentos con mayor\u00edas ampl\u00edsimas, del noventa por ciento de los obispos.<\/p>\n<p>As\u00ed se gana Philips, por ejemplo, la confianza del padre Tromp, gran figura de la Gregoriana (autor de <em>Mystici Corporis<\/em>) e inspirador principal del documento preparatorio sobre la Iglesia, que hab\u00eda sido rechazado por demasiado escol\u00e1stico, dej\u00e1ndolo por tanto en una posici\u00f3n desairada (hasta las l\u00e1grimas, recuerda Philips). Tambi\u00e9n ha superado la fuerte reticencia inicial del cardenal Ottaviani, prefecto del Santo Oficio y, por tanto, responsable de los documentos preparatorios retirados. Philips, que es un hombre de fe, sabe apreciar el amor a la Iglesia de estos hombres, aunque su teolog\u00eda haya quedado superada por la gran renovaci\u00f3n de inspiraciones durante la primera mitad del siglo XX.<\/p>\n<p>Esto, y que es un gran latinista, le convierte en un perito indispensable. En el <em>Diario del Concilio<\/em> de Congar, se multiplican las referencias: <em>\u201cAdmirable temperamento el de Msr. Philips, ayudado por un dominio perfecto del lat\u00edn. Tiene una notable gracia, una amenidad profunda, que proceden de un respeto interior por los dem\u00e1s y por la verdad. Si todo fuera a su imagen, \u00a1qu\u00e9 bien marchar\u00eda todo!\u201d<\/em> (7-III-1962).<\/p>\n<p><strong>Lumen Gentium<\/strong><\/p>\n<p>Cuando escribe sus notas, han sucedido ya muchas cosas en el Concilio. Philips ha trabajado desde la Comisi\u00f3n preparatoria. Y circunstancias imprevistas, providenciales, le han colocado en una posici\u00f3n que no hab\u00eda buscado. El cardenal Suenens, ahora primado de B\u00e9lgica, descontento con los planteamientos iniciales del Concilio, le pide que redacte un documento alternativo al <em>De Ecclesia<\/em>, que despu\u00e9s difunde.<\/p>\n<p>Eso pone a Philips en una situaci\u00f3n bastante comprometida porque, por un lado, forma parte del equipo que ha redactado con Tromp el documento preparatorio que se va a presentar a la asamblea (\u00e9l redacta, por ejemplo el cap\u00edtulo sobre los laicos); y, por otro, aparece como autor de una alternativa del que la Comisi\u00f3n preparatoria se entera por fuera. No va a ser la \u00fanica alternativa, porque los obispos alemanes, para no ser menos, se lanzan con otra (redactada por Grillmeier) con inspiraciones de Rahner y Ratzinger, que est\u00e1 basada sobre la idea de la Iglesia como sacramento original, pero no triunfa porque es juzgada demasiado compleja (y con un mal lat\u00edn). Sin embargo la inspiraci\u00f3n principal ser\u00e1 acogida (con la forma suave que le da Philips) en el primer n\u00famero de la Constituci\u00f3n: <em>\u201cLa Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la uni\u00f3n \u00edntima con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la par\u00e1lisis inicial del Concilio, con el rechazo del conjunto de los documentos preparados por demasiado escol\u00e1sticos, la versi\u00f3n de Philips queda como base para recomenzar el documento sobre la Iglesia. Pero s\u00f3lo con una delicada labor de hacerse comprender y perdonar la \u201ctraici\u00f3n\u201d consigue aunar voluntades. Y, despu\u00e9s, realiza un trabajo de despacho \u00edmprobo para acoger sinceramente todas las correcciones, mejoras y a\u00f1adidos que los obispos sugieren. Consigue encontrar f\u00f3rmulas adecuadas para los temas dif\u00edciles como la relaci\u00f3n entre el Primado y la colegialidad de los obispos, o los criterios de pertenencia a la Iglesia (hasta qu\u00e9 punto pertenecen los no cat\u00f3licos o incluso los no cristianos). Y cuando se decide integrar en <em>Lumen gentium<\/em> el texto sobre la Virgen en lugar de publicarlo aparte, lo redacta \u00e9l (cap\u00edtulo VIII).<\/p>\n<p><strong>Otros trabajos conciliares<\/strong><\/p>\n<p>Adem\u00e1s de formar parte de la subcomisi\u00f3n que confecciona <em>Lumen Gentium<\/em>, es elegido secretario-adjunto de la Comisi\u00f3n Conciliar de la Fe (2 de diciembre 1963), que es la gu\u00eda teol\u00f3gica del Concilio. Es la figura m\u00e1s ejecutiva y la que m\u00e1s habla con todos los te\u00f3logos, pero tambi\u00e9n despacha con Pablo VI, que le aprecia sinceramente. Se le reclama en la redacci\u00f3n de <em>Dei Verbum<\/em>, sobre las fuentes de la revelaci\u00f3n, a la que aporta importantes puntualizaciones. Y se le considera como la persona que tiene que homogeneizar y revisar la Constituci\u00f3n pastoral sobre la Iglesia en el mundo moderno (<em>Gaudium et spes<\/em>).<\/p>\n<p>Demasiado trabajo, que acoge sin reservas. Suele repetir <em>Non recuso laborem<\/em> (no rechazo del trabajo). Hasta que, en el comienzo de la \u00faltima sesi\u00f3n del Concilio, con todo ya preparado, un infarto (25-X-1965) le obliga a retornar a Lovaina. No podr\u00e1 participar directamente en el gozo de llegar al final. \u00a0Reafirma entonces una convicci\u00f3n: <em>\u201cYa sabemos que Dios no necesita de nadie\u201d<\/em>. No se siente imprescindible. Era un hombre con fondo espiritual, que, en medio de los agobiantes trabajos y las urgencias, no dejaba de encontrar tiempos para dedicar a la oraci\u00f3n y rezar el rosario, como testimonian los que vivieron junto a \u00e9l.<\/p>\n<p><strong>De Sint Truiden a Lovaina<\/strong><\/p>\n<p>Gerard Philips naci\u00f3 en 1889, en Sint Truiden (St. Trond), localidad belga flamenca a unos 70 kil\u00f3metros de Bruselas (con equipo de f\u00fatbol), en una familia cat\u00f3lica muy practicante, como lo eran entonces la mayor\u00eda en B\u00e9lgica (y m\u00e1s todav\u00eda en la zona flamenca). Tuvo otro hermano sacerdote, una hermana religiosa, otra hermana casada y la tercera, Roza, dedic\u00f3 su vida a ayudarle, tanto como secretaria personal, como en las labores dom\u00e9sticas.<\/p>\n<p>Ingres\u00f3 en el seminario de Sint Truiden en 1917, y despu\u00e9s de los dos cursos de filosof\u00eda fue enviado a la Gregoriana para hacer los de teolog\u00eda (1919-1925). Entre sus compa\u00f1eros estaba el futuro cardenal Suenens, con quien tendr\u00e1 una relaci\u00f3n larga y compleja. Ordenado en 1922, present\u00f3 una tesina para el reci\u00e9n creado grado de \u201cMaestro en Teolog\u00eda\u201d, sobre <em>La raz\u00f3n de ser del mal seg\u00fan San Agust\u00edn<\/em> (1925). De vuelta a su di\u00f3cesis, le encargan la ense\u00f1anza de la filosof\u00eda (1925-1927), pero muy pronto fue llevado a Lieja para ense\u00f1ar dogm\u00e1tica (1927-1944): la recorri\u00f3 pr\u00e1cticamente entera y se distingui\u00f3 por prestar mucha atenci\u00f3n a la teolog\u00eda positiva: es decir, al recorrido previo de los temas por la Sagrada Escritura, patr\u00edstica y la historia de la teolog\u00eda. As\u00ed adquiri\u00f3 una cultura teol\u00f3gica admirable, que le ser\u00e1 despu\u00e9s muy valiosa.<\/p>\n<p>En plena madurez, le reclamaron en Lovaina para que aportara a la dogm\u00e1tica su saber hist\u00f3rico y patr\u00edstico (1942-1969). Como advenedizo (y con misi\u00f3n oficiosa), tuvo que superar reticencias iniciales, logrando en pocos a\u00f1os congregar a muchos profesores en animadas tertulias teol\u00f3gicas, que duraron muchos a\u00f1os. Lovaina estaba realmente en un momento espectacular: Charles Moeller, Thills, Onclin, Ceuppens.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Otros empe\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p>Philips no fue nunca solo un te\u00f3logo de despacho. Ve\u00eda la teolog\u00eda como un ejercicio del ministerio sacerdotal, y la hizo compatible, desde el principio hasta el final de su vida, con una dedicaci\u00f3n pastoral intensa.<\/p>\n<p>Se interes\u00f3 vivamente por la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica que hab\u00eda promovido P\u00edo XI (1928) y fue capell\u00e1n y responsable durante toda su vida sacerdotal (1928-1972). En eso se basa su inter\u00e9s teol\u00f3gico sobre el laicado (lleg\u00f3 a ser un experto reconocido), pero tambi\u00e9n le oblig\u00f3 a desarrollar dotes de comunicador para traducir la teolog\u00eda especulativa en un lenguaje comprensible para la gente normal. Le ayudar\u00e1 en su misi\u00f3n conciliar.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, sucedi\u00f3 a otro eclesi\u00e1stico como senador del partido social-cristiano (1953-1968), y jug\u00f3 un papel activo en la promoci\u00f3n de iniciativas cristianas, procurando, sin embargo, no mezclar las cosas de Dios con las del C\u00e9sar. Hab\u00eda en juego muchos temas importantes: secularizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza, evangelizaci\u00f3n y educaci\u00f3n en el Congo (despu\u00e9s, independencia). Adem\u00e1s, realiz\u00f3 una labor sacerdotal de atenci\u00f3n personal a muchos senadores y organiz\u00f3 retiros. Aprendi\u00f3 mucho sobre la manera de conseguir apoyos y conciliar voluntades; y a distinguir entre un adversario y un enemigo.<\/p>\n<p>Si a esto a\u00f1adimos su notable facilidad para las lenguas, hay que reconocer que era una persona muy bien preparada cuando fue llamado a participar en las tareas conciliares.<\/p>\n<p><strong>Vuelta a casa y comentario a <em>Lumen gentium<\/em><\/strong><\/p>\n<p>La vuelta a casa le permiti\u00f3 renovar su ense\u00f1anza habitual en Lovaina hasta su retiro en 1969. Procura atender algunas de las m\u00faltiples invitaciones para explicar aspectos de la teolog\u00eda conciliar y redacta su magno comentario a <em>Lumen Gentium<\/em>, en dos vol\u00famenes: <em>La Iglesia y su misterio en el Concilio Vaticano II<\/em>.<\/p>\n<p>Ciertamente, es una obra mayor de la eclesiolog\u00eda del siglo XX, porque es el comentario m\u00e1s informado sobre la eclesiolog\u00eda del Concilio. Ninguno mejor que Philips sabe lo que hay detr\u00e1s de cada expresi\u00f3n, porque ha tenido que medir una tras otra. La obra no abunda en referencias hist\u00f3ricas o anecd\u00f3ticas que hubieran aumentado su inter\u00e9s, pero se pueden encontrar en los cuadernos de notas publicados.<\/p>\n<p><strong>Los \u00faltimos a\u00f1os<\/strong><\/p>\n<p>A los quebrantos de la salud (los infartos que se repiten), se suma el dolor por la divisi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica de la Universidad de Lovaina, que acaba en una divisi\u00f3n total, como la del ni\u00f1o de Salom\u00f3n (pero aqu\u00ed se ejecuta). Y le duele mucho m\u00e1s la situaci\u00f3n de la Iglesia, que ve deteriorarse muy pronto en Holanda, pero tambi\u00e9n en B\u00e9lgica. Se queja de quienes quieren promover un Concilio Vaticano III sin haber le\u00eddo el II. E intenta hacer un apostolado teol\u00f3gico y dialogar con los disidentes (Schoonenberg), no siempre con \u00e9xito. Adem\u00e1s realiza una amplia labor de divulgaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Inhabitaci\u00f3n trinitaria y gracia<\/strong><\/p>\n<p>Movido por un impulso de espiritualidad escribe entonces una importante serie de art\u00edculos sobre la gracia, en la revista <em>Ephemerides Theologicae Lovanienses<\/em>, que despu\u00e9s se recogen en una magn\u00edfica monograf\u00eda: <em>Inhabitaci\u00f3n trinitaria y gracia<\/em>. Es uno de los mejores libros que pueden leerse sobre la historia de la doctrina de la gracia. Con tres grandes aciertos. Primero, en lugar de hablar de la gracia de una manera abstracta y, con frecuencia, cosificada, la relaciona siempre con la acci\u00f3n viva del Esp\u00edritu Santo y la espiritualidad trinitaria. En segundo lugar, tiene una profunda inspiraci\u00f3n escritur\u00edstica y patr\u00edstica que combina perfectamente con la aportaci\u00f3n de la escol\u00e1stica. En tercer lugar, ese acceso centrado le permite entender mucho mejor la tradici\u00f3n ortodoxa, que depende mucho de Gregorio Palamas (siglo XIV). Y superar as\u00ed penosos malentendidos.<\/p>\n<p>En la <em>Introducci\u00f3n<\/em> a este notable libro abre su esp\u00edritu: <em>\u201cEn estos tiempos en que los fundamentos de la fe parecen desquiciados y los te\u00f3logos escriben sobre la muerte y la sepultura de Dios, puede parecer presuntuoso preparar un libro sobre la uni\u00f3n personal con el Dios vivo. Sin embargo, para salir al paso del malestar que reina a nuestro alrededor nada hay m\u00e1s eficaz que explorar la doctrina de la Iglesia y de la verdadera teolog\u00eda sobre nuestra uni\u00f3n de persona a persona con el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo\u201d<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Todav\u00eda dedica sus \u00faltimos esfuerzos a preparar un hermoso art\u00edculo sobre <em>Mar\u00eda en el plan de salvaci\u00f3n. <\/em>De este modo, su obra, no muy extensa pero muy valiosa, refleja bien los grandes intereses de su carrera teol\u00f3gica: la Iglesia, la gracia, Mar\u00eda. Su coraz\u00f3n no da para m\u00e1s y se le para definitivamente el 14 de julio de 1972 en Lovaina, donde reside con su fiel hermana Roza. Ser\u00e1 enterrado en su lugar de origen, Sint Truiden.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gerard Philips (1899-1972) fue un excelente te\u00f3logo de Lovaina pero, sobre todo, un protagonista del Concilio Vaticano II. A su fe, a su sabidur\u00eda, a su trabajo, a su conocimiento de las lenguas y de las personas, se debe en gran parte tanto la gesti\u00f3n que permiti\u00f3 aprobar la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Lumen Gentium como la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"pmpro_default_level":"","footnotes":""},"categories":[537,53],"tags":[],"class_list":["post-2573","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-recursos","category-teologia-siglo-xx","pmpro-has-access"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2573","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2573"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2573\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2573"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2573"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2573"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}