{"id":23617,"date":"2022-09-16T23:00:31","date_gmt":"2022-09-16T22:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/omnesmag.com\/?p=23617"},"modified":"2022-09-16T23:00:32","modified_gmt":"2022-09-16T22:00:32","slug":"paul-evdokimov-y-el-arte-del-icono","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.omnesmag.com\/en\/paul-evdokimov-y-el-arte-del-icono\/","title":{"rendered":"Paul Evdokimov y El arte del icono"},"content":{"rendered":"\n<p>Pavlos o, en Par\u00eds, <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Paul_Evdokimov\">Paul Evdokimov<\/a> (1900-1970) naci\u00f3 en San Petersburgo. De familia ennoblecida, su padre era un valiente y apreciado coronel, que muri\u00f3 asesinado por un terrorista al intentar solucionar pac\u00edficamente un mot\u00edn (1907). Su madre, noble, lo llev\u00f3 al colegio militar, y en las vacaciones a largos retiros en monasterios. Con la revoluci\u00f3n (1917) la familia se retir\u00f3 a Kiev. Y en 1918 Pavlos quiso estudiar teolog\u00eda, como reacci\u00f3n cristiana en tiempos de prueba, aunque era muy raro en su medio (los sacerdotes proced\u00edan de los estratos bajos). Particip\u00f3 durante dos a\u00f1os en el ej\u00e9rcito blanco antirrevolucionario. Y, ante la inminente derrota, instado por su madre, huy\u00f3 a Estambul. All\u00ed sobrevivi\u00f3 como taxista, camarero y cocinero, habilidad que conservar\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los a\u00f1os de Par\u00eds<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En 1923, con lo puesto, se traslad\u00f3 a Par\u00eds, como tantos rusos. Trabajaba por las noches en la Citroen y limpiando vagones. Pero hizo una licenciatura de filosof\u00eda en la Sorbona. Y cuando se fund\u00f3 en Par\u00eds el Instituto de Teolog\u00eda Ortodoxa <em>Saint Serge<\/em> (1924) se matricul\u00f3 en la licenciatura en teolog\u00eda, que termin\u00f3 en 1928. Trat\u00f3 muy estrechamente con Berdiaev, gran pensador cristiano ortodoxo, y con Boulgakov, fundador de <em>Saint Serge<\/em> y decano de teolog\u00eda. Son sus principales fuentes.<\/p>\n\n\n\n<p>El contacto con el cristianismo occidental, sus catedrales, sus monasterios, sus bibliotecas supuso para todos, y en particular para Evdokimov, un enriquecimiento impresionante. Y les hizo desarrollar su teolog\u00eda ortodoxa en di\u00e1logo con cat\u00f3licos y tambi\u00e9n con protestantes y jud\u00edos. Saint Serge fue un fen\u00f3meno muy relevante de influencia teol\u00f3gica mutua y Evdokimov particip\u00f3 con entusiasmo en ese intercambio. M\u00e1s tarde, ser\u00eda un gran impulsor del ecumenismo espiritual y \u201cpneum\u00e1tico\u201d (confiado al Esp\u00edritu Santo). Y desde que se fund\u00f3, particip\u00f3 en el Consejo Mundial de las Iglesias (1948-1961) y fue observador en el Concilio Vaticano II.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Guerra, trabajos asistenciales y tesis<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Se cas\u00f3 en 1927 con Natacha Brun, profesora de italiano, mitad francesa y mitad rusa (caucasiana) y tuvieron dos hijos. Vivieron junto a la frontera italiana hasta la segunda guerra mundial. De nuevo la cat\u00e1strofe le llev\u00f3 a profundizar cristianamente. Y aunque su mujer enferm\u00f3 de c\u00e1ncer (y muri\u00f3 en 1945), y ten\u00eda que ocuparse de todo, emprendi\u00f3 una tesis sobre el problema del mal en Dostoyevski, que public\u00f3 en 1942. El misterio profundo del mal, como le hab\u00eda transmitido Boulgakov, es que Dios est\u00e1 dispuesto a abajarse (k\u00e9nosis) y a padecer la libertad humana hasta la cruz redentora. Al mismo tiempo, inspirado en la figura de Aliosha de <em>Los hermanos Karamazov<\/em>, define una espiritualidad laical, que lleva la contemplaci\u00f3n mon\u00e1stica al medio del mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la ocupaci\u00f3n alemana, ayud\u00f3 a refugiados (y a jud\u00edos) con una organizaci\u00f3n protestante (CIMADE). Y al llegar la paz, a desplazados, en una casa de acogida. Despu\u00e9s, hasta 1968, dirigi\u00f3 el hogar de estudiantes que Cimade fund\u00f3 cerca de Par\u00eds. Era un consejero profundamente cristiano entre tantas vidas rotas, y se interes\u00f3 especialmente por la juventud ortodoxa. Adem\u00e1s, reflexionando como laico, publica un hermoso libro sobre <em>El matrimonio, sacramento del amor<\/em> (1944).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Un giro intelectual y tres \u00faltimos ensayos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Su vida cambi\u00f3 cuando, en 1953, comenz\u00f3 a dar clases en <em>Saint Serge<\/em> y cuando, en 1954, volvi\u00f3 a casarse con la hija de un diplom\u00e1tico japon\u00e9s (mitad inglesa), que ten\u00eda 25 a\u00f1os. Son a\u00f1os muy intensos de maduraci\u00f3n espiritual e intelectual. Al poco de casarse, publica <em>La mujer y la salvaci\u00f3n del mundo<\/em>. Y m\u00e1s tarde un amplio conjunto de art\u00edculos, <em>Ortodoxia<\/em> (1959), y un ensayo sobre<em> Gogol y Dostoyevski y el descenso a los infiernos <\/em>(1961). Renueva su estudio sobre el matrimonio, <em>El sacramento del amor<\/em> (1962). Y re\u00fane muchos escritos espirituales y su ideal de monaquismo en el mundo en <em>Las edades de la vida espiritual<\/em> (1964).<\/p>\n\n\n\n<p>Los tres \u00faltimos a\u00f1os de su vida, con la sensaci\u00f3n de que su tiempo se acababa, est\u00e1n dominados por sus cursos en el reci\u00e9n fundado Instituto superior de Estudios Ecum\u00e9nicos en el Instituto Cat\u00f3lico de Par\u00eds (1967-1970). Y por tres ensayos panor\u00e1micos. Primero, el m\u00e1s famoso, <em>El arte del icono. La teolog\u00eda de la belleza<\/em>, terminado en 1967 y publicado en 1970; despu\u00e9s, <em>Cristo en el pensamiento ruso <\/em>(1969); y <em>El Esp\u00edritu Santo en la tradici\u00f3n ortodoxa<\/em> (1970). Muere inesperadamente, en la noche, el 16 de septiembre de 1970. Tiene otras obras menores. Su obra es ya dif\u00edcil de encontrar, aunque est\u00e1 siendo reeditada, y ha sido bastante pirateada en la red.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s notable de Evdokimov es ser un autor al mismo tiempo teol\u00f3gico y espiritual, que profundiza en los temas tradicionales de la ortodoxia, la contemplaci\u00f3n la gloria de Dios, la divinizaci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n avanza originalmente en la teolog\u00eda del matrimonio y del sacerdocio, y en el verdadero ecumenismo, con una eclesiolog\u00eda muy eucar\u00edstica y vinculada a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Su colega en <em>Saint Serge<\/em> y gran amigo, Olivier Cl\u00e9ment, nos ha transmitido el mejor retrato espiritual, que aqu\u00ed ha sido resumido: <em>Orient et Occident, Deux Passeurs, Vladimir Lossky, Paul Evdokimov<\/em> (1985). \u201cPasseurs\u201d son los que pasan las fronteras (y los contrabandistas). Con su exilio parisino y su trabajo, Lossky y Evdokimov, traspasaron las fronteras espirituales entre el Oriente y el Occidente cristianos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El contexto de la teolog\u00eda de la belleza<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El t\u00edtulo del libro es <em>El arte del icono,<\/em> y el subt\u00edtulo <em>La teolog\u00eda de la belleza<\/em>. Y se necesita mucho contexto para situarse en un tema m\u00e1s profundo, espiritual y trascendente de lo que puede parecer a primera vista. De entrada, la belleza es uno de los nombres de Dios. La misma esencia divina se irradia externamente en la gloria de la creaci\u00f3n, en las teofan\u00edas del Antiguo Testamento (especialmente en el Sina\u00ed); y plenamente, en la Transfiguraci\u00f3n y Resurrecci\u00f3n de Cristo. Adem\u00e1s, llega como un reflejo a la vida de los santos, que, desde su alma divinizada, irradian la gloria y el buen olor de Cristo; de ah\u00ed el halo que los rodea en la iconograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La teolog\u00eda oriental, siguiendo al te\u00f3logo bizantino Gregorio Palamas (s. XIV), distingue siempre (y lo ha canonizado) la esencia de Dios, incomunicable en s\u00ed misma, y la esencia en cuanto se nos comunica, mediante dos grandes \u201cenerg\u00edas increadas\u201d (o actos <em>ad extra<\/em>, que dir\u00e1n los occidentales): la acci\u00f3n creadora de Dios, que da el ser; y la divinizadora (la gracia), que eleva al ser humano a la participaci\u00f3n de la naturaleza divina. Y \u00e9sta la conciben como la luz eterna que irradia sobre todo, que es tambi\u00e9n la \u201cluz tab\u00f3rica\u201d de la Transfiguraci\u00f3n, contemplada por los Ap\u00f3stoles. Esa irradiaci\u00f3n de la misma esencia divina es lo que nos diviniza, haci\u00e9ndose objeto de contemplaci\u00f3n y fuente de elevaci\u00f3n y de alegr\u00eda para los que aman a Dios. Visi\u00f3n de la esencia velada en esta vida y directa en la otra, aunque siempre trascendente. Se necesita una transformaci\u00f3n recibida de Dios, para que la podemos contemplar con nuestros ojos mortales. La contemplaci\u00f3n de la esencia trinitaria de Dios es lo m\u00e1s esencial y caracter\u00edstico de la santidad, que as\u00ed participa de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La materia transmutada<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Dios se hace presente en el mundo porque lo crea, lo mantiene en el ser y, cuando quiere, en la historia, act\u00faa en \u00e9l de manera extraordinaria y espectacular. Por otro lado, adem\u00e1s de crearlo, se hace presente por la gracia, en la elevaci\u00f3n del alma humana, y eminentemente en la de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la gran desgracia es que este mundo es ca\u00eddo y est\u00e1 roto por el pecado del ser humano. Porque Dios quiso afrontar con todas sus consecuencias la libertad humana, capaz de pecar y apartarse de su Creador. Esa ca\u00edda moral produjo una impresionante ca\u00edda ontol\u00f3gica c\u00f3smica, que afecta a todo y necesita de la salvaci\u00f3n divina, que, sin embargo, respetar\u00e1 siempre la libertad humana. Va a salvar por la atracci\u00f3n y fuerza del amor redentor y no por la coacci\u00f3n y la violencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Jesucristo, hecho hombre, es \u201cimagen de la substancia divina\u201d en la carne, en su cuerpo. Sometido en este mundo a la condici\u00f3n de la naturaleza ca\u00edda, pero anunciando en su Transfiguraci\u00f3n y anticipando en su Resurrecci\u00f3n, la transmutaci\u00f3n y salvaci\u00f3n de todas las cosas a la gloria eterna, donde habr\u00e1 un \u201cnuevo cielo y una nueva tierra\u201d: el universo transformado a trav\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Cristo. As\u00ed que la misma materia, que ha sido hecha por Dios y ha integrado el Cuerpo de Cristo, participar\u00e1 de su gloria y belleza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Las cuatro partes del libro&nbsp;<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El libro se divide en cuatro partes, que aprovechan tambi\u00e9n art\u00edculos y conferencias anteriores. La primera describe <em>\u201cLa belleza\u201d<\/em> con su sentido teol\u00f3gico, que hemos adelantado, recurriendo a la visi\u00f3n b\u00edblica y patr\u00edstica de la belleza y extendi\u00e9ndose en la experiencia religiosa y en las expresiones culturales y art\u00edsticas (con algunas inc\u00f3gnitas sobre al arte moderno).<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda est\u00e1 dedicada a <em>\u201cLo sagrado\u201d<\/em>, como \u00e1mbito y presencia trascendente de Dios en el mundo: en todas sus dimensiones, en el tiempo, el espacio, y, en particular, en el templo.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera es <em>\u201cLa teolog\u00eda del icono\u201d<\/em>. Con su historia en la tradici\u00f3n oriental, los debates iconoclastas y las sanciones de los concilios, el II de Nicea (787) y el IV de Constantinopla (860), que declara: <em>\u201cLo que el Evangelio nos dice por la Palabra, el icono nos lo anuncia por los colores y nos lo hace presente\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La cuarta se titula <em>\u201cUna teolog\u00eda de la visi\u00f3n\u201d<\/em> y recorre y comenta algunos iconos m\u00e1s famosos y los motivos o escenas principales. Preside el cap\u00edtulo, el comentario al icono de la Trinidad de Roublev. Sigue con el icono de Nuestra Se\u00f1ora de Vladimir. Y con las escenas del Nacimiento del Se\u00f1or, la Transfiguraci\u00f3n, Crucifixi\u00f3n, Resurrecci\u00f3n y Ascensi\u00f3n. Despu\u00e9s, Pentecost\u00e9s. Y cierra con el icono de la Sabidur\u00eda divina (otro nombre de Dios).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La teolog\u00eda del icono<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La teolog\u00eda de la belleza como nombre de Dios y energ\u00eda divinizadora (gracia) y la teolog\u00eda de la materia transmutada por la encarnaci\u00f3n y gloria de Cristo forman el marco de la teolog\u00eda del icono. Pero hay m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>De entrada, una historia, que ha establecido, con experiencia espiritual, las formas de representaci\u00f3n. Al occidental no iniciado en la materia, le sorprende que los iconos no buscan ser \u201cbonitos\u201d. Hay una estilizaci\u00f3n y una austeridad y seriedad intencionadas, una distancia, porque tratamos con algo trascendente: no con un objeto de uso ordinario, que dominamos, es una v\u00eda para introducirse en Dios. Pero, para eso, tiene que nacer de arriba y no de abajo. Eso tambi\u00e9n se expresa en \u201cla perspectiva inversa\u201d y en la disposici\u00f3n y tama\u00f1os de figuras y objetos. Se trata de la forma en que Dios hace las cosas, no la nuestra.<\/p>\n\n\n\n<p>Un icono no expresa el ingenio del artista, sino la espiritualidad de la Iglesia con su tradici\u00f3n. El artista solo puede contribuir si est\u00e1 profundamente imbuido de su esp\u00edritu, si reza y posee la sabidur\u00eda de la fe. Se pinta rezando, para que se pueda rezar. Entonces, adem\u00e1s de respetar los c\u00e1nones tradicionales de representaci\u00f3n (formas, colores, escenas, modelos), puede ser realmente creativo, no con esp\u00edritu propio, sino con el de la Iglesia, que es el Esp\u00edritu Santo. Por eso, los iconos no suelen ir firmados. Se aprecia especialmente en el icono del monje Roublev, al mismo tiempo revolucionario en su representaci\u00f3n de la Trinidad y tradicional en sus recursos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el apartado IV (<em>Teolog\u00eda de la presencia<\/em>) de la parte III, explica: <em>\u201cPara el Oriente, el icono es uno de los sacramentales, el de la presencia personal\u201d<\/em>. Los iconos son una santa y significativa presencia de lo sobrenatural en el mundo y, especialmente, en el templo. Una verdadera, aunque velada, irradiaci\u00f3n de la gloria divina y un anticipo de la recapitulaci\u00f3n de todas las cosas en Cristo, a trav\u00e9s de la pobre materia de nuestro mundo, creada por Dios y afectada por el pecado. Cuando se trata de un santo: <em>\u201cEl icono testimonia la presencia de la persona del santo y su ministerio de intercesi\u00f3n y de comuni\u00f3n\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEl icono es una simple tabla de madera, mas funda todo su valor teof\u00e1nico en su participaci\u00f3n de la santidad divina: no encierra nada en s\u00ed mismo, mas se convierte en una realidad de irradiaci\u00f3n [\u2026]. Esta teolog\u00eda de la presencia, afirmada en el rito de la consagraci\u00f3n, distingue netamente el icono de un cuadro de tema religioso y trata la l\u00ednea divisoria\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Otras referencias<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Se ha escrito mucho y felizmente sobre los iconos. En el universo oriental, son cl\u00e1sicas las obras del sacerdote, ingeniero y pensador (y m\u00e1rtir) ruso P\u00e1vel Florensky (1882-1937), sobre <em>La perspectiva invertida<\/em> y sobre <em>El iconostasio. Una teor\u00eda de la est\u00e9tica<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Cabe mencionar <em>La teolog\u00eda del icono<\/em>, de Leonid Uspenski (1902-1987), pintor de iconos y pensador contempor\u00e1neo de Evdokimov, y como \u00e9l, afincado en Par\u00eds, aunque vinculado a <em>San Dionisio<\/em>, creado por el patriarcado de Mosc\u00fa, y no a <em>Saint Serge<\/em>, que se hab\u00eda independizado para distanciarse del dominio comunista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestra \u00e1rea occidental y cat\u00f3lica, hay que destacar la labor art\u00edstica y te\u00f3rica hecha por el jesuita esloveno Marco Ivan Rupn\u00edk y su centro Aletti, y por su mentor, el cardenal checo Tom\u00e1s \u0160pidl\u00edk. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pavlos o, en Par\u00eds, Paul Evdokimov (1900-1970) naci\u00f3 en San Petersburgo. 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